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Ciencia económica: el debate francés

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“Señora Secretaria de Educación, usted lo sabe, la economía está en crisis. Es una afirmación que nadie refuta. Esta crisis es una crisis externa pues su capacidad para explicar y comprender el funcionamiento contemporáneo del capitalismo está legítimamente cuestionada por su incapacidad de prever la crisis de 2008, y más todavía de proponer posibles salidas a esta crisis. Es también (y va ligado) una crisis interna consecutiva a la maniobra de purificación ideológica en curso desde hace más de veinte años”.

Así comienza la carta enviada por la Asociación Francesa de Economía Política (AFEP) a la Secretaria de Educación, Najat Vallaud-Belkacem en días recientes. La AFEP se constituyó a fines de 2009, gracias a la iniciativa de muchos economistas insatisfechos por la orientación académica e intelectual de su disciplina[1].

Desde hace más de 20 años el enfoque “ortodoxo” o neoclásico de la economía acaparó la mayoría de los centros de investigación y de las universidades

Como en la gran mayoría de los países, desde hace más de 20 años el enfoque ortodoxo o neoclásico de la economía acaparó la mayoría de los centros de investigación y de las universidades en donde se imparte la disciplina. Este enfoque se puede resumir de la siguiente manera:

  1. Sólo ciertos trabajos son considerados como científicos: no solamente la modelización es percibida como único trabajo que tiene un real valor, sino que los únicos modelos matemáticos considerados como aceptables se basan en la racionalidad de los individuos y el supuesto perfecto funcionamiento de los mercados. Las demás formalizaciones, así como los trabajos empíricos que no utilizan la econometría, no son considerados como relevantes en la ciencia económica
  2. La historia del pensamiento económico, la historia de los hechos económicos y el conocimiento crítico de las instituciones son relegados a los márgenes de la disciplina, cuando deberían de constituir un pilar indispensable
  3. El abandono de todo debate teórico o metodológico en un campo que podría enorgullecerse de haber conocido grandes controversias científicas. Hoy en día, la teoría dominante (neoclásica) pretende cubrir ella sola el conjunto del campo académico en economía, negando la existencia de otros enfoques que pertenecen a otras corrientes académicas (institucionalismo, keynesianismo, marxismo, entre otras).
  4. El peligro de la anexión de otras ciencias sociales por una ciencia económica definida como un conjunto de técnicas probadas (teoría de juegos, econometría) en vez de un verdadero dialogo entre las disciplinas.
  5. La incapacidad de la economía dominante a proponer una lectura del mundo susceptible de esclarecer y de alimentar el debate democrático.

La historia del pensamiento económico, la historia de los hechos económicos y el conocimiento crítico de las instituciones son relegados a los márgenes de la disciplina, cuando deberían de constituir un pilar indispensable

La AFEP no sólo describe y critica el enfoque dominante en la disciplina en Francia, sino que es una asociación que aspira a organizar el debate sobre las consecuencias nefastas de la hegemonía absoluta del paradigma económico dominante que el día de hoy gobierna los institutos de investigación y de enseñanza, “verdadero obstáculo a la reflexión colectiva”, puesto que esto ha conducido a un peligroso empobrecimiento del discurso económico.

La crisis económica contemporánea ofrece, según la AFEP, la ilustración más ejemplar. La ceguera de los economistas que los ha llevado a mostrar su incapacidad, no sólo para prever la crisis sino incluso simplemente para considerarla plausible, es a los ojos de la asociación la consecuencia directa de esta situación hegemónica. Por esta razón, la AFEP se propone como objetivo la promoción de un análisis pluralista.

La ceguera de los economistas que los ha llevado a mostrar su incapacidad, no sólo para prever la crisis sino incluso simplemente para considerarla plausible

La AFEP se volvió un actor insoslayable en el debate sobre el futuro de la ciencia económica en Francia. Su batalla más concreta y de corto plazo es que el gobierno instaure una nueva sección en el Consejo Nacional de Universidades (CNU) en el seno del Ministerio de Educación, el cual se encarga de la contratación de los profesores e investigadores en las universidades y centros de investigación.

Este Consejo está dividido por secciones que corresponden a las diferentes disciplinas y campos del saber: la sección 5 es la de Ciencias Económicas y está acaparada por una gran mayoría de economistas neoclásicos, lo cual tiene consecuencias directas en la marginalización de economistas heterodoxos (keynesianos, post-keynesianos, institucionalistas, marxistas, etcétera).

Ya en 2014 la AFEP había logrado que la Secretaría de Educación considerara la propuesta y pasara un decreto para crear la nueva sección Economía y Sociedad, pero una carta del economista ortodoxo Jean Tirole (con su recién investidura de premio Nobel de Economía 2014) a Geneviève Fioraso,  la Secretaria de Estado encargada de la Enseñanza Superior y de la Investigación, pide que se rechace la reforma solicitada y apoyada por cientos de economistas universitarios en Francia. Esta reforma tan esperada tenía por único objetivo el que se reconociera en la universidad un espacio de expresión en ruptura con el pensamiento económico dominante. El decreto fue retirado.

Existe de hecho una verdadera convicción de los economistas ortodoxos de poseer el método y la verdad científicas, independientemente de todo sesgo ideológico o político. Eso explica el rechazo escandalizado de la etiqueta neoliberal y de toda sospecha de subordinación a los intereses dominantes.

Existe una verdadera convicción de los economistas ortodoxos de poseer el método y la verdad científicas, independientemente de todo sesgo ideológico o político

En Francia esta maniobra de purificación tiene un rostro más manifiesto e inquietante con la publicación del libro Le Négationnisme économique et comment s’en débarrasser (El negacionismo económico y cómo deshacerse de él), escrito por Pierre Cahuc y André Zylberberg. Detrás de la violencia del título y del contenido de esta publicación se encuentra la idea de eliminar toda forma de discusión política sobre la economía.

Decenas de artículos han aparecido en varios periódicos denunciando el propósito de estos economistas, llamando a un diálogo y un debate apacibles. Así como la publicación de una nueva carta, firmada por el presidente de la AFEP y notable economista, André Orléan, cuyo primer párrafo cito al inicio del presente artículo.

En esta carta se aboga de nuevo por la promoción de un análisis económico pluralista: “El fracaso de los economistas frente a la crisis muestra que la comunidad no va bien. Este fracaso está ligado al estrechamiento de las problemáticas reconocidas en ciencias económicas, y a una cierta dependencia normativa respecto a los principios del mercado”.

La diversidad de los análisis económicos es intelectualmente y políticamente una riqueza para la democracia

Se pide de nuevo en esta misiva que se abra la sección Economía y Sociedad. Esta sección tendría como objetivo la promoción del pluralismo en economía, como forma –para la comunidad de los economistas– de asumir su lugar en el debate social y político, y de rechazar el abordar el debate callando las voces disidentes internas en el campo científico. 

La diversidad de los análisis económicos –se lee en la carta– es intelectualmente y políticamente una riqueza para la democracia. L’AFEP propone un pluralismo en cuatro sentidos[2]:

  • Pluralismo de los enfoques conceptuales, en el sentido de que debe aceptarse que el debate sobre lo que son los conceptos de base de la economía no está terminado. Las tradiciones de pensamiento económico fecundas son múltiples y no se reducen al mainstream: el institucionalismo, el enfoque de la escuela austriaca, el evolucionismo, el enfoque neoclásico, el keynesianismo, el marxismo, etcétera. Esta diversidad debe ser considerada como una riqueza.
  • Pluralismo de herramientas, lo que significa que la economía no se resume en la teoría económica en sentido restringido. Hay otras maneras de hacer avanzar el conocimiento: la historia del pensamiento económico, la historia de los hechos económicos, la reflexión sobre la metodología, la filosofía económica y la sociología económica deben ser consideradas como puntos de vista legítimos e importantes. La reflexión conceptual y teórica progresa siempre en estrecha interacción con los cuestionamientos que esos campos organizan.
  • Pluralismo de disciplinas, que significa que la economía pertenece a las ciencias sociales y debe reforzar los lazos con ellas. La situación actual, que tiende hacia la hegemonía extrema de la economía, en detrimento de las demás ciencias sociales, en vez de una colaboración equilibrada, es malsana. La cerrazón de la economía hoy en día encuentra en esta hegemonía una de las raíces más significativas.
  • Pluralismo de puntos de vista, éste debe entenderse sobre todo como la aceptación de una diversidad de posicionamientos de los investigadores en relación con el sistema económico. Todas las formas de representarlo: eficiente o no, justo no, equilibrado o no, deben ser aceptadas si éstas son científicamente defendidas.

La situación actual, que tiende hacia la hegemonía extrema de la economía, en detrimento de las demás ciencias sociales, en vez de una colaboración equilibrada, es malsana

Esperemos que esta vez se escuchen las voces de cientos de economistas pertenecientes a diversos horizontes y corrientes intelectuales, pero todos ellos portadores de la esperanza de ver enriquecido el campo económico, y con ello, aportar consejos y soluciones para alcanzar un mundo más justo.

Ojalá también que este debate transcienda fronteras y se comience a discutir en otras partes del mundo, como puede ser el caso de México: qué economía se enseña y para qué. Pues en México los principales preceptos de la teoría neoclásica siguen permeando (inconscientemente o no) la discusión sobre política económica.

La reducción aprobada del gasto a rubros como salud y educación, y la justificación de esta reducción en el sentido de que hay que apretarse el cinturón, aceptada por una parte importante de los políticos, son la prueba de que la famosa frase de Margaret Thatcher “there is no alternative”, con la consecuencia conocida de la aplicación de las políticas de rigor, sigue presente en la ideología dominante.

 En México los principales preceptos de la teoría neoclásica siguen permeando (inconscientemente o no) la discusión sobre política económica

LAILA PORRAS es Investigadora asociada al Centro de Estudios de Modos de industrialización, Escuela de Estudios Superiores de Ciencias Sociales (CEMI-EHESS), París. Autora del libro: Inegalités des revenus et pauvreté durant la transformation post-socialiste. Une analyse institutionnelle du cas tchèque, hongrois et russe, Ed. L’Harmattan, Paris, 2013.

[1]L’AFEP está constituida hoy por 650 doctores en ciencias sociales, 90% de los cuales son economistas que vienen de varios horizontes: profesores, investigadores, doctores graduados en los institutos de ingeniería y escuelas de comercio (Ecoles de commerce).

[2] Ver también sobre el mismo debate : À quoi servent  les économistes  s’ils disent tous  la même chose ? Manifeste pour une économie pluraliste, de Philippe Batifoulier, Bernard Chavance, Olivier Favereau et. al, Editions qui libèrent. Disponible en línea :

file:///C:/Users/BOULAN~1/AppData/Local/Temp/manifeste_pour_une_economie_pluraliste-AFEP.pdf

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