Seleccionar página

Covid 19 una pandemia que exacerba las desigualdades contra las mujeres (2a parte)

Covid 19 una pandemia que exacerba las desigualdades contra las mujeres (2a parte)

En la primera parte del artículo, (COvid19 una pandemia que exacerba las desigualdades contra las mujeres), discutimos cómo el COVID-19 y los confinamientos han provocado un aumento de la violencia doméstica. Es claro que pandemia y las estrategias que se han implementado han tenido implicaciones sobre el género, específicamente, exacerbando las desigualdades. Esta segunda parte del artículo reflexiona sobre las desigualdades laborales, considerando el estado en el que se encuentran las mujeres y que han sido afectadas de manera diferenciada por la crisis COVID-19. Además, discutimos el impacto en el trabajo de cuidado no remunerado y cómo se ha intensificado la exposición que enfrentan las mujeres como trabajadoras de primera línea. Finalmente, reflexionamos sobre cómo esta situación ha tenido consecuencias en la salud física y mental de las mujeres.

Por Marcela Reynoso (@marcelareynoso*) y Paola Schietekat**

Desigualdades laborales

Las desastrosas consecuencias de la pandemia en la economía mundial son innegables; el 10 de abril, el número de aplicaciones de desempleo en Estados Unidos llegó a 16 millones[1]. Sin embargo, de acuerdo con una investigación del Fuller Project, las mujeres, al menos en Estados Unidos han perdido sus empleos a un ritmo mayor[2]. En algunos Estados, las mujeres constituyeron dos terceras partes de las aplicaciones de desempleo durante el mes de marzo. Las crisis económicas típicamente afectan los empleos de los hombres, que aún dominan el sector de producción. Sin embargo el COVID-19 impactó el sector de servicios primero, que no solo está dominado por las mujeres (55% de los trabajadores de servicios son mujeres[3]), pero que también tiene una tasa de informalidad y semi formalidad alta, y varios trabajadores  de medio tiempo[4].

El trabajo doméstico, dominado por mujeres, la mayor parte de las veces no está sindicalizado, y no es poco común que las trabajadoras domésticas no tengan un contrato que proteja sus derechos laborales. En varios casos, son trabajadoras que provienen de los sectores más vulnerables, por lo que, para quienes perdieron sus empleos, un encierro voluntario es impensable con sueldos que apenas las mantienen a flote. De quedar infectadas, es improbable que estas mujeres reciban apoyo médico o financiero.

Incluso en los sectores formales, las mujeres son más propensas a perder sus empleos que los hombres, siendo que más mujeres ocupan puestos de medio tiempo. En Reino Unido, las mujeres y personas jóvenes son los grupos demográficos que más han sufrido los efectos del cierre económico[5].  De acuerdo con The Times, las mujeres tienen un tercio más de probabilidad de trabajar en una industria afectada.[6].

Brechas salariales

Adicionalmente, aún existe una brecha salarial de género pronunciada. Un estudio del Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación (CONAPRED) de México calculó que la brecha salarial de género ajustada es de 34.2% por hora trabajada[7]. Al emplear un índice de disimilitud para incluir factores como origen étnico o nivel educativo, la brecha se agranda. Las mujeres que ahora pierden sus empleos recibían salarios y prestaciones menores desde un principio y los modestos avances en favor de las mujeres en el sector laboral han sido socavados por una pandemia que acentúa las desigualdades. Aunado a lo anterior, el 70% de trabajadores de primera línea en el sector salud y social son mujeres[8]; mujeres que están más expuestas, que siguen viéndose afectadas por la brecha salarial, que podrían tener familias a su cargo y ser la única fuente de ingresos.

Otra variable fundamental para entender cómo la crisis afecta a todas las mujeres es la interseccionalidad. Algunos Estados de Estados Unidos revelaron datos sobre los efectos del COVID-19 desagregados por raza. Como era de esperarse, la tasa de mortalidad es mayor para los afroamericanos, pues es sabido que padecen desproporcionadamente de enfermedades respiratorias; estas disparidades han comenzado a mostrar consecuencias fatales[9].  Aunque el virus como tal afecte a más hombres que mujeres, las mujeres afroamericanas han sufrido más la pérdida de empleos. 54% de mujeres afroamericanas en Estados Unidos fueron despedidas o se redujeron sus horas de trabajo, en comparación de 44% hombres afroamericanos y 31% de mujeres caucásicas. Cuando la perspectiva de género se instrumenta en las decisiones del gobierno, una política justa no puede estar desprovista de interseccionalidad.

Actividades de cuidado no remuneradas

Para hacer frente a la pandemia, los gobiernos deben impulsar políticas basadas en la evidencia, dirigidas a los grupos más afectados. En la provisión de apoyo económico (reducciones tributarias, contractuales, estímulos fiscales, etc.) deben considerarse los trabajadores informales, de medio tiempo y demás sectores dominados por las mujeres. Sin embargo, este apoyo no puede ignorar a quienes realizan trabajos no remunerados.

Bajo condiciones normales, las mujeres, quienes son las principales cuidadoras de un hogar, podían relegar algunas actividades de cuidado a las escuelas, proveedores de servicios, familiares o amigos. Como esto ya no es posible,han tenido que asumir roles de educadoras y cuidadoras; así, su la carga de trabajo se ha triplicado desde la pandemia[10]. Adicionalmente, sus traslados son mucho más largos debido a estas actividades de cuidado[11]; las desigualdades infraestructurales no son un tema nuevo, pero sí uno más prominente en periodos de crisis. Un reporte de la Secretaría de Movilidad (SEMOVI) de la Ciudad de México demuestra que la razón principal por la que las mujeres utilizan el transporte público es para realizar actividades de cuidado, mientras que la razón principal para los hombres es trasladarse a su trabajo[12].

Actualmente, la mayoría del trabajo de oficina se realiza desde casa, lo que protege del virus a aquellos sin responsabilidades de cuidados, pero aunque las escuelas estén cerradas -lo que conlleva una serie de problemas propios- otras actividades de cuidado persisten, como la compra de víveres, medicinas o visitas al médico. Las mujeres se exponen desproporcionadamente al virus cuando son las principales cuidadoras, y en ciudades en las que el servicio de transporte público ha sido interrumpido, estas actividades también repercuten en los ingresos de las mujeres.

Mujeres y salud

Finalmente, la salud de las mujeres se ve afectada de formas adicionales a las que podría considerarse para la población general. Al momento, la mayoría de los hospitales en el mundo se encuentran atendiendo casos de COVID-19; no obstante, la atención materna aún debe estar disponible para las mujeres antes, durante y después del embarazo. Asimismo, debe garantizarse en todo momento el acceso seguro a la atención médica para la madre y la persona recién nacida[13], así como la provisión continua de atención médica rutinaria: contar con productos de salud menstrual[14], continuar con orientación sobre salud sexual y reproductiva, anticoncepción y otros temas ginecológicos generales.

Cuando los confinamientos hayan sido levantados, las y los tomadores de decisiones deberán estar preparados para enfrentar los efectos colaterales de la pandemia en términos de salud. El COVID-19 ahora afecta el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva[15], ya que se puede anticipar un aumento en las ITS y embarazos no planificados, no solo debido a las limitaciones actuales de movilidad, sino también como consecuencia de la violencia sexual. En este sentido, es esencial que los indicadores se construyan con una perspectiva de género, para responder adecuadamente a los problemas derivados de la crisis COVID-19.

Algunas de las implicaciones que esta pandemia puede tener sobre las mujeres están relacionadas con el aumento de la carga que éste produce sobre las actividades de cuidado y en el incremento de la violencia intrafamiliar, así como las afectaciones a su economía[16]. De esta forma, se deben tener cuidados especiales considerando afectaciones a la salud mental de las mujeres, que puede manifestarse de manera inmediata o en un mediano plazo. Adicionalmente al aislamiento, las condiciones especialmente abrumadoras que las mujeres tienen que enfrentar, impactan su bienestar y su integridad, por lo que se deberán realizar políticas públicas que vigilen el estado de salud e higiene mental y que pongan en el centro a las mujeres[17].

Conclusión

La perspectiva de género es crucial para enfrentar el COVID-19 y sus implicaciones en la vida de las mujeres. Este artículo enunció algunas de las áreas en donde las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada, adicionales a la violencia doméstica, tratada en nuestro artículo pasado. Éstas son: las desigualdades laborales y económicas, el riesgo del trabajo no remunerado y del trabajo de primera línea, y las ramificaciones en la salud física y mental de las mujeres. La toma de decisiones debe proveer medidas diferenciadas, pues la pandemia trae consigo consecuencias que afectan a las mujeres de manera específica.

El COVID-19 no hace distinciones de clase en cuanto a quién puede contagiarse; mandatarios han sido hospitalizados porque las enfermedades no discriminan, pero nuestras instituciones sí, y lo han hecho por demasiado tiempo. Las disparidades en oportunidades y acceso se han exacerbado durante la crisis, pero se nos presenta una oportunidad de no volver al orden previo precisamente porque estas desigualdades se han vuelto más visibles y prominentes. Tal vez esta pandemia nos ayude a aprender de ejemplos de gobernancia efectiva y de líderes, no solo que sean mujeres, sino que entiendan que la identidad juega un rol enorme en determinar quién obtiene recursos y oportunidades. El COVID-19 es una llamada de atención para que los gobiernos nos sirvan mejor.


Bibliografía y referencias

[1] Patricia Cohen & Tiffany Hsu, “‘Sudden Black Hole’ for the Economy With Millions More Unemployed” New York Times, 9 April 2020, URL: <https://www.nytimes.com/2020/04/09/business/economy/unemployment-claim-numbers-coronavirus.html>

[2] Xanthe Scharff & Sarah Ryley, “Breaking: Some States Show Alarming Spike in Women’s Share of Unemployment Claims” Fuller Project,  8 April 2020, URL: <https://fullerproject.org/story/some-states-shows-alarming-spike-in-womens-share-of-unemployment-claims>/

[3] Isabelle Durant, “COVID-19 requires gender-equal responses to save economiesUNCTAD, 1 April 2020, URL: <https://unctad.org/en/pages/newsdetails.aspx?OriginalVersionID=2319>

[4] Ibídem

[5] Philip Aldrick, “Women and the young are hit hardest by economic shutdown” The Times, 6 April 2020, URL: <https://www.thetimes.co.uk/article/women-and-the-young-are-hit-hardest-by-economic-shutdown-due-to-coronavirus-xztz588mv>

[6] Ibídem

[7] Patricio Solis, “Discriminación estructural y desigualdad social” CONAPRED, (2017), URL: <https://www.conapred.org.mx/documentos_cedoc/Discriminacionestructural%20accs.pdf>

[8] UN News, “Put women and Girls at the Centre of COVID-19 Recovery: UN Secretary General”, 9 April 2020, URL: <https://news.un.org/en/story/2020/04/1061452>

[9] Madison J. Gray, “Chicago’s Coronavirus Cases See A Shocking Spike In Number Of Blacks Diagnosed” BET, 12 April 2020, URL: https://www.bet.com/news/national/2020/04/06/chicago_s-black-coronavirus-diagnosis-see-a-shocking-spike-in-nu.html

[10] Laura Castellanos, Mexico abandons abused women in this contingency, The Washington Post, 13 April 2020, URL= <https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2020/04/13/mexico-abandona-las-mujeres-violentadas-en-esta-contingencia/>

[11] Liliana Pereira, “Planning for women in our cities” Steer Group, 9 December 2019, URL: <https://www.steergroup.com/insights/news/planning-women-our-cities>

[12] SEMOVI “Plan estratégico de género y movilidad 2019”, (2019), URL: <https://semovi.cdmx.gob.mx/storage/app/media/estrategia-de-genero-140319.pdf>

[13] UNFPA, Coronavirus Disease (COVID-19) Preparedness and Response – UNFPA Technical Briefs V March 23_2020, URL=<https://www.unfpa.org/sites/default/files/resource-pdf/COVID-19_Preparedness_and_Response_-_UNFPA_Interim_Technical_Briefs_Maternal_and_Newborn_Health_-23_March_2020_.pdf>

[14] UNFPA, COVID-19: A Gender Lens. Technical brief protecting sexual and reproductive health and rights, and promoting gender equality. URL= <https://www.unfpa.org/sites/default/files/resource-pdf/COVID-19_A_Gender_Lens_Guidance_Note.pdf>

[15] World Economic Forum, The COVID-19 pandemic could have huge knock-on effects on women’s health, says the UN, URL= <https://www.weforum.org/agenda/2020/04/covid-19-coronavirus-pandemic-hit-women-harder-than-men/>

[16]  Swarnima Bhattacharya, What Covid-19 teaches us about women’s mental health, The times of India, April 11 2020, URL=<https://timesofindia.indiatimes.com/blogs/uterus-diaries/what-covid-19-teaches-us-about-womens-mental-health/>

[17] Ibídem.

Sobre las autoras

  • * Marcela Reynoso es estudiante de la Maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Oxford, Reino Unido. Es licenciada en Relaciones Internacionales y Maestranda en Género y Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); cuenta con estudios de Ciencia Política en University of California Los Angeles (UCLA). Especialista en igualdad de género. Ha impartido conferencias en la materia en el Senado de la República, la Cámara de Diputados Federal y universidades nacionales y estatales. Se desarrolló como asesora legislativa en la LXIII y LXIV Legislaturas en temas de seguridad pública, género y transparencia.
  • **Paola Schietekat es economista del comportamiento en la Unidad de las Ciencias del Comportamiento del Comité Supremo para la Entrega y el Legado de Qatar. Antes de eso fue asesora para la Unidad para la Igualdad de Género en la Cámara de Diputados. Paola vivió 4 años en Kuwait, en donde trabajó como analista política en la Embajada de México en Kuwait y dirigió una organización para la protección de los derechos de los trabajadores migrantes en la región. Paola obtuvo su maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Oxford en 2019 y su licenciatura en Relaciones Internacionales y Antropología de la Universidad Americana de Kuwait. En 2016, su investigación sobre violencia sexual instrumentalizada ganó el premio al mejor ensayo en la Conferencia de Asuntos Internacionales de la Academia Naval en Estados Unidos. Paola es autora de la novela Kalashnikov.

Frase clave: COVID19 una pandemia que exacerba las desigualdades contra las mujeres

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Programas

Cargando...