Martes, 22 Enero 2013 00:00

Empleo: la gran agenda

Escrito por Mario Luis Fuentes / CEIDAS
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La pobreza y la desigualdad están ligadas necesariamente al mundo del empleo; el cual según los datos oficiales, se encuentra fracturado: 60% de quienes trabajan lo hacen en condiciones de informalidad; hay 2.64 millones de personas desocupadas; adicionalmente hay 4.1 millones de trabajadores que no reciben ingresos, así como 6.79 millones que ganan menos de un salario mínimo al día; entre ellos, el 99% y el 93%, respectivamente, están en condiciones de informalidad.

De acuerdo con la más reciente información emitida por la Secretaría de Desarrollo Social, en México habría crecido la pobreza extrema, en 1.3 millones de pobres extremos entre los años 2010 y 2012. Es probable que también se haya incrementado la cantidad de personas en situación de pobreza multidimensional.

La cuestión es mayor, porque año con año se ha incrementado el gasto en los programas sociales, ampliando no sólo montos de apoyos, sino también la cobertura de los mismos. Por ejemplo, al cierre de la pasada administración, el número de familias beneficiarias del Programa Oportunidades, el más grande en cobertura en América Latina, llegó a casi 6 millones de familias, es decir, un aproximado de 30 millones de personas.

Frente a lo anterior, la única explicación posible consiste en sostener que los programas de asistencia social, y en particular los de transferencias condicionadas de ingresos serán siempre insuficientes, si no van acompañados de una política económica capaz de generar empleos de calidad y con acceso a la seguridad social.

Las dimensiones del desempleo

De manera sistemática, México Social y Excélsior hemos dado seguimiento a lo largo de 6 años, a la evolución del desempleo y la pérdida de la calidad de los puestos de trabajo que se generan en el país. Desde el 2007 hemos insistido en la imperiosa necesidad de generar un nuevo modelo de desarrollo basado en una economía capaz de redistribuir la riqueza y sustentado en una estructura institucional capaz de garantizar los derechos de la población.

Desde esta perspectiva, si se promedian los indicadores mensuales relativos a la tasa de desocupación, de los últimos tres años, es decir, del 2010 al 2012, cuando se asume que ha habido las tasas de crecimiento económico más importantes de los últimos 10 años, lo que se encuentra es que la tasa promedio mensual de desocupación sería de 5.18% de la PEA, teniendo el indicador más alto en los meses de enero del 2010 y agosto del 2011, cuando el indicador se situó en 5.8% de la PEA, y los más bajos en los meses de diciembre de 2011 y diciembre de 2012, en los que la tasa se ubicó en 4.5% de la PEA.

De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, al cierre del 2012 el número de personas en situación de desocupación se ubicó en alrededor de 2.64 millones. Cifra que, aún con la disminución de la tasa de desocupación del mes de diciembre se mantiene aproximadamente sin cambios, debido al crecimiento natural de la Población Económicamente Activa, la cual está compuesta por 51.37 millones de personas.

Los estados con mayores problemas

De acuerdo con los datos de la ENOE, al mes de diciembre del 2012 había 18 estados con una tasa de desocupación por arriba del promedio nacional; es decir, al situarse en los extremos, los promedios que se obtienen no permiten observar que en general, hay un gran número de entidades federativas que enfrentan elevados índices de desempleo.

En el extremo están Nayarit con una tasa de 6.28% de desocupación respecto de la PEA; Sonora con un 6.23; el Distrito Federal con un 6.11%; Querétaro con una tasa de 5.98; y Aguascalientes y Tamaulipas, con 5.89% cada uno de ellos.

Sobre este tema debe destacarse que al llevar a cabo una prueba de contraste entre las medias obtenidas por cada una de las entidades para el tercer y cuarto trimestre del año pasado, en lo relativo a la tasa de desocupación, lo que se encuentra es que no hay una variación significativa entre los indicadores obtenidos, es decir, en términos estadísticos, la problemática sigue siendo la misma a lo largo del país.

Otro indicador de suma relevancia es el relativo a la existencia de trabajadores sin acceso a las prestaciones de Ley por el trabajo que desarrollan. Los peores estados en este campo son: Tlaxcala, en donde 6 de cada 10 trabajadores no tiene prestaciones de Ley; Hidalgo y Oaxaca, en donde la proporción es de 58 de cada 100 en la misma situación.

Puebla, Michoacán y Guerrero, en donde el indicador es de 57 de cada 100 trabajadores sin prestaciones; Chiapas, con 55 de cada 100; Veracruz con 54 de cada 100; y Morelos con 52 de cada 100 trabajadores en situación de alta vulnerabilidad por no estar protegidos con las prestaciones a las que deberían tener acceso.

La galopante informalidad

De acuerdo con el INEGI, en México hay una tasa de informalidad laboral equivalente al 60% de la población ocupada. Esto significa que de los 48.73 millones de personas que tenían una ocupación productiva al finalizar el tercer trimestre del año pasado, había 29.27 millones trabajando en condiciones de informalidad, y 19.46 millones trabajando en condiciones de formalidad.

Debe decirse que 43 de cada 100 personas que están ocupadas en condiciones de informalidad tienen entre 25 y 45 años de edad, es decir, la etapa que se asume de mayor productividad a lo largo de la vida; el 28% de quienes trabajan en esas condiciones tienen entre 45 y 65 años de edad; mientras que el 23.4% se ubica en el menor rango de edad, que comprende a quienes tienen entre 14 y 24 años.

En números absolutos los indicadores presentados significan que hay 12.5 millones de personas entre 24 y 45 años trabajando en condiciones de informalidad; 8 millones en el rango de edad de los 45 a los 65 años; así como 6.87 millones en el rango de los 14 a los 24 años de edad.

En las peores condiciones

Quienes trabajan en condiciones de informalidad laboral tienen las menores percepciones económicas. En efecto, si en el país hay 4.15 millones de personas que no reciben ingresos por el trabajo que desarrollan, el 99.6% de ellos lo hace en condiciones de informalidad.

Por su parte, entre quienes perciben hasta un salario mínimo, el 93% se encuentra en la misma situación. Para el grupo que labora y que percibe entre uno y dos salarios mínimos la situación es igualmente dramática, pues el 71.2% trabaja en las citadas condiciones de informalidad.

En el grupo de quienes ganan entre 2 y 3 salarios mínimos, la proporción es de 50.6% en informalidad; tendencia que se invierte cuando se considera a quienes ganan entre tres y cinco salarios mínimos, pues el 74.3% de ellos labora en el sector informal; mientras que entre quienes perciben más de cinco salarios mínimos, el 80% lo conforman quienes tienen trabajos considerados como formales. 

*Columna publicada bajo el mismo nombre en el periódico Excélsior, 22- Enero- 2013, p.21

METODOLOGÍA                                                           

La selección de los indicadores para elaborar esta investigación se apegó a los siguientes criterios: 1) provienen de fuentes oficiales o de organismos internacionales; 2) son datos con representatividad nacional; 3) son datos con rastreabilidad, con la misma metodología durante los últimos diez años.

(*) Este texto se elaboró con material del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social

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