Martes, 29 Enero 2013 00:00

Los micronegocios y el desarrollo

Escrito por Mario Luis Fuentes / CEIDAS
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De acuerdo con la Encuesta Nacional de Micronegocios, en México había en el 2010, 8.35 millones de unidades económicas con plantillas laborales de 1 a 10 personas; y según los Censos Económicos del 2009, constituyen el 95% de las unidades económicas activas en el país. De acuerdo con el INEGI, 46 de cada 10 personas empleadas tiene trabajo gracias a estos micronegocios; 65% de estas unidades económicas no cuenta con local fijo; y aun cuando más del 85% de ellas requiere de financiamiento, sólo el 0.05% obtuvo apoyos del Gobierno.

México es, de acuerdo con diferentes estimaciones, la 11ª economía del planeta. Frente a este dato, la mayoría asume que esto se debe a la existencia de grandes empresas, tanto nacionales como las que operan con base en capital extranjero.

A pesar de que en efecto, en términos relativos son las grandes empresas las que tienen una mayor capacidad productiva, en México estamos lejos de contar con un modelo de desarrollo equilibrado, que permita expandir al mercado interno, pero también de fortalecer al mundo del trabajo y abrir oportunidades a los micro y pequeños empresarios.

Lo anterior es fundamental para nuestro desarrollo social y económico, pues según los datos del INEGI, recopilados a través de los Censos Económicos del 2009, en ese año había en el país un total de 3,735,347 unidades económicas en todo el territorio nacional; de ellas, 3,550,472, es decir, el 95%, tenía 10 empleados o menos.

Este dato permite decir que a pesar de todo, México sigue siendo una economía sustentada en las pequeñas unidades económicas, por lo que es urgente construir desde una nueva política de fomento industrial, hasta nuevas estrategias para apoyar y potenciar a las micro y medianas empresas.

El mundo de los micronegocios

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Micronegocios, 2010, en ese año había en el país un total de  8,353,649 de unidades económicas que tenían entre 1 y 10 empleados. De ellos, 4.18 millones tenían como dueño a un hombre, mientras que en los restantes 4.17 millones las propietarias eran mujeres.

En esa misma categoría, INEGI diferencia a los empleadores y a los trabajadores por su cuenta. De los primeros, habría un total de 1,271,097, equivalentes al 15.7% del total.

Otro dato relevante en este apartado es que de los micronegocios en los que hay empleadores, 958,510 pertenecen a hombres, suma equivalente al 75%; es decir, tres de cada diez unidades económicas con capacidad generadora de empleos pertenecen a hombres; y en contrapartida, sólo una de cada cuatro pertenece a mujeres.

En el sentido opuesto, del total de micronegocios que hay en el país, 7,082 son unidades económicas en las que, la o el propietario, trabajan por su cuenta. De éstas, 3.22 millones pertenecen a hombres, mientras que 3.85 pertenecen a mujeres.

Más de la inequidad de género

Si se analiza el nivel de ingresos que obtienen quienes son propietarios o dirigen un micronegocio, lo que se encuentra es que las mujeres trabajan en condiciones de mayor desventaja, pues son quienes abrumadoramente reciben los más bajos salarios.

En efecto, según los datos de la citada Encuesta Nacional de Micronegocios, de los 8.35 millones de establecimientos que hay de este tipo,  hay 1.75 millones en los que en promedio, las personas que ahí laboran perciben un salario mínimo al día o menos. De esa suma, hay 1.32 millones que tienen como propietaria a una mujer; es decir, el 75% de los establecimientos con un salario mínimo promedio al día pertenecen a mujeres.

Asimismo, el 60% de los establecimientos en los que el salario promedio oscila entre 60 y 122 pesos diarios, (1.35 millones de establecimientos), pertenecen a mujeres.

La mitad de los micronegocios con un promedio de ingresos de 2 a 3 salarios mínimos al día son dirigidos por mujeres; el 40% de aquellos en los que se gana de 3 a 5 salarios mínimos diarios son propiedad de mujeres, mientras que sólo 3 de cada 10 en los que se gana más de 5 salarios mínimos al día, es decir, lo suficiente para escapar de la pobreza, son propiedad de las mujeres.

En la informalidad

Debe decirse que es tal la precariedad de los trabajos que se generan en el mundo de los micronegocios, que la inmensa mayoría de ellos no lleva registro contable de sus actividades. Según el INEGI, únicamente el 17% de los micronegocios del país acude con un contador público para llevar sus cuentas.

El 15% de las y los propietarios de micronegocios sólo utiliza una libreta para llevar las cuentas del negocio; sólo el 1.7% utiliza la caja registradora autorizada por la Secretaría de Hacienda para registrar sus ingresos; mientras que el 64%, es decir, dos de cada tres, no lleva ningún tipo de registro sobre sus ingresos y egresos.

A lo anterior debe agregarse que el 65% de los micronegocios que se contabilizaron en el año 2010, no cuenta con un local fijo. Este porcentaje es equivalente a 5.44 millones de micronegocios en esa condición.

De esa suma, el 25% desarrolla su principal actividad en el domicilio de sus clientes (ventas a domicilio, prestación de servicios, etc.); el 40% desarrolla sus actividades en su propia casa (2.15 millones); mientras que el 25.7% desarrolla sus actividades en otros lugares no especificados.

Sin acceso a créditos

Si hay un sector para el cual el acceso al crédito está prácticamente cerrado, éste es el de los micronegocios. En efecto, de los 8.35 millones de este tipo de unidades económicas que hay en el país, casi 7.1 millones (85% del total)  manifestaron en el año 2010 haber tenido necesidad de financiamiento. De ellos, sólo 40 mil lo pudieron obtener a través de apoyos o créditos de instituciones gubernamentales; 1.20 millones pidió prestado a amigos o parientes; 346 mil utilizaron sus liquidaciones del último empleo formal que tuvieron para iniciar un negocio propio; 4.44 millones recurrió a sus ahorros personales; 124 mil accedieron a créditos de proveedores; mientras que 928 mil recurrieron a otras fuentes (empeños, cajas populares, etc.).

Inmensa desigualdad

Los Censos Económicos 2009 aportan información relativa a la inmensa desigualdad de ingresos que existe en nuestro país, dependiendo del sector y el cargo que se tiene en el conjunto de la economía. Estos datos fortalecen la información de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto, la cual evidencia que hay hasta 27 veces más ingresos para el decil más alto respecto del de más bajos ingresos.

Las personas que trabajan en corporativos de grandes empresas perciben 566  mil pesos anuales, es decir, un ingreso diario de 1,550 pesos. En segundo lugar, la remuneración promedio por persona en el sector de la Minería es de 308 mil pesos al año. En tercer lugar están los medios de información, con un ingreso personal promedio de 270 mil pesos anuales.

En cuarto sitio se encuentra el sector de la energía, el agua y el gas, con un promedio individual de 207 mil pesos por año; en quinto sitio está el sector de los transportes, correos y almacenamiento con 138 mil pesos anuales; mientras que en el sector de las industrias manufactureras el promedio anual por persona es de 112 mil pesos.

En la parte más baja de la pirámide están quienes trabajan en los servicios inmobiliarios y del alquiler, con un promedio anualizado de 71 mil pesos (un promedio de 194 pesos diarios); las personas que trabajan en la construcción con un promedio de 67,800 pesos anuales (185 pesos diarios); quienes trabajan en los servicios de salud y asistencia social con 59,200 pesos al año (162 pesos diarios); las personas que trabajan en los servicios de alojamiento y preparación de alimentos con 44,700 pesos anuales (122 pesos diarios); y las personas que trabajan en la pesca y la acuicultura con 31,600 pesos anuales (86 pesos diarios).

*Columna publicada bajo el mismo nombre en el periódico Excélsior, 29- Enero- 2013, p.21

METODOLOGÍA                                                           

La selección de los indicadores para elaborar esta investigación se apegó a los siguientes criterios: 1) provienen de fuentes oficiales o de organismos internacionales; 2) son datos con representatividad nacional; 3) son datos con rastreabilidad, con la misma metodología durante los últimos diez años.

(*) Este texto se elaboró con material del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social

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