Martes, 14 Mayo 2013 01:00

Jóvenes: el gran desafío

Escrito por Mario Luis Fuentes / CEIDAS
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En México sólo 6 de cada 10 jóvenes de entre 15 y 17 años logran ingresar a la educación media superior, en la cual se encuentran matriculados 4.4 millones; y cada año sólo el 84% logra aprobar el grado que cursa. Anualmente, también el 15% de las y los estudiantes de bachillerato deja sus estudios, lo cual implica que en los últimos 10 años dejaron de estudiar al menos 6 millones de jóvenes en el grupo de edad señalado. Los tres estados con peores coberturas son: Michoacán, Guanajuato y Chiapas.

De acuerdo con la información oficial, en nuestro país hay aproximadamente 4.4 millones de jóvenes de 15 a 17 años de edad que asisten a escuelas de educación media superior. A pesar de la magnitud de la cobertura, debe destacarse que en el año 2010 sólo el 57% de las y los adolescentes que terminaron la educación secundaria lograron ingresar al nivel del bachillerato.

Las desigualdades en este ámbito son muy grandes: mientras que en los ámbitos urbanos el porcentaje de jóvenes que logró ingresar al bachillerato luego de concluir la secundaria es de 63%, en el sector rural es de apenas el 48.6%.

Igualmente, si se contrapone a las y los adolescentes hablantes de alguna lengua indígena frente a quienes sólo hablan el español, lo que se encuentra es que para los primeros el acceso al bachillerato luego de concluir la secundaria es de 38.7%, mientras que para los segundos es de 59.5%.

El capital cultural familiar es determinante en el acceso a la educación media superior luego de concluir la secundaria, pues para aquellos jóvenes que forman parte de hogares en los cuales la jefa o jefe del hogar no concluyó ningún nivel de instrucción, sólo el 40% logró concluir la secundaria, mientras que para aquellos cuya jefa o jefe de hogar concluyó algún grado de educación superior, el porcentaje de conclusión de la secundaria en el grado normativo que corresponde a la edad, fue de 70%.

Dimensión y estructura

La educación media superior en México tiene matriculados, como ya se dijo, a prácticamente 4.4 millones de jóvenes; de ellos, 109 mil tenían 14 años o menos en el ciclo escolar 2011-2012; 1.11 millones contaban con 15 años; 1.28 millones tenían 16 años; y 1.1 millones tenían 17 años.

Una suma adicional de 411 mil tenían 18 años en el ciclo mencionado; 145 mil tenían 19 años; 60 mil tenían 20 años; 30 mil contaban con 21 años de edad; 16 mil tenían 22 años; 11 mil tenían 23; poco más de 8 mil tenían 24 años; mientras que casi 50 mil contaban con 25 años y más.

Esta cantidad de estudiantes es atendida en 15,427 planteles de educación media superior; de éstos, el 18.4%, es decir, 2,807 planteles, son centralizados del Gobierno Federal; el 3.4%, equivalente a 524 planteles, son descentralizados del Gobierno Federal; mientras que el 1.4%, equivalente a 215 planteles más, son desconcentrados del Gobierno Federal.

Un 15.8%, es decir, 2,437 planteles son centralizados de los Gobiernos Estatales; por su parte, los planteles descentralizados de los Gobiernos Estatales constituyen la mayoría de la oferta educativa en este nivel: 29.2% del total, es decir, 4,504 planteles. Hay, además, planteles considerados como “autónomos”, los cuales agrupan al 12.4%, es decir, 1,924 escuelas.

La oferta de estudios de educación media superior en la modalidad privada representa el 19.7%; de éstos, el 17.5% son particulares, los cuales suman 2,700 escuelas; y 2.2% son subsidiados, los cuales suman un total de 340 planteles.

Es de destacarse también que para la atención de la matrícula, el país cuenta con un total de 285,974 docentes, es decir, una persona del personal docente por cada 15 alumnos matriculados en el nivel educativo.

Alta reprobación

Un dato que sobresale en la educación media-superior es que registra la menor tasa de aprobación en el sistema educativo nacional. En efecto, mientras que para el ciclo escolar 2010-2011 el 97% de las niñas y niños de la educación primaria aprobaron el grado en curso, en el nivel del bachillerato la tasa de aprobación se ubicó en únicamente 84%.

Lo anterior significa que, del total de alumnas y alumnos matriculados en la educación media superior en el ciclo escolar señalado, 600 mil reprobaron al menos alguna de las materias que cursaron. La mayor reprobación se da en el segundo grado, con un 18% del total de quienes están en ese grado; mientras que para el tercero la reprobación es del 10%.

En ese sentido, es pertinente destacar que las escuelas privadas son las que registran menores tasas de reprobación, pues, de acuerdo con el Informe “Panorama educativo de México, 2012”, elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), el 76.6% de quienes están matriculados en escuelas privadas aprobaron el grado en que estaban inscritos para el ciclo 2010-2011.

En las escuelas preparatorias centralizadas de los gobiernos estatales la tasa de aprobación se situó en 72.6%; mientras que en las escuelas centralizadas del Gobierno Federal, la tasa de aprobación se ubicó en sólo el 48.7%.

La “extra-edad” y la deserción

De acuerdo con el documento citado del INEE, en México uno de los principales precursores de la deserción en la educación media superior es la reprobación y la consecuente “extra-edad grave” de los estudiantes. Esto significa que al reprobar grados, hay alumnos que llegan a tener dos o más años respecto de la edad promedio en que se cursa el ciclo escolar.

En el nivel de educación media-superior, como en la educación básica, las mujeres presentan menores porcentajes de reprobación, por lo que, en consecuencia, presentan también menores porcentajes de “extra-edad grave”; así, en el ciclo 2010-2011 las mujeres en esta situación, en el nivel del bachillerato, representaron el 12.3% del total, mientras que para los hombres el porcentaje fue de 16.6%

Los planteles en los cuales se presentaron mayores porcentajes de estos fenómenos son los descentralizados del Gobierno Federal y los privados no subsidiados, en los cuales el porcentaje de alumnos con “extra-edad grave” se ubicó en 22.7% y 24.1%, respectivamente.

Lo anterior impacta en la capacidad que tiene el sistema educativo en la “retención” de las y los alumnos en las escuelas; así, la llamada “deserción escolar” se ha convertido en uno de los principales desafíos para la educación media-superior.

En efecto, según los datos del INEE, en el ciclo 2010-2011 dejaron de estudiar en el nivel del bachillerato el 15% de las y los estudiantes matriculados en alguno de sus grados; lo cual significa que en ese año abandonaron la escuela, por diferentes causas, 625 mil alumnos.

Debe destacarse que es entre los hombres en donde se presenta mayor tasa de “deserción”: 16.7%, frente a un 13.2% que se registra entre las mujeres. Asimismo, es notable que la mayor cantidad de jóvenes que ya no logran continuar sus estudios en el nivel del bachillerato se presenta en el primer grado.

Los peores estados

Como en todos los temas de la cuestión social, las desigualdades que existen entre las entidades de la República son mayores. Sin embargo, en este caso destaca que los peores estados en cobertura en el nivel de educación media superior no son necesariamente los más pobres.

En efecto, el peor indicador se encuentra en el estado de Michoacán, en donde la cobertura en este nivel educativo es de apenas 54%; le sigue en el segundo peor lugar el estado de Guanajuato, con una cobertura del 59.4%, ligeramente por debajo de Chiapas, en donde la cobertura es de 59.6%. El cuarto peor lugar se registra en Zacatecas, en donde la cobertura es de 61.4%; y Jalisco, en el quinto peor sitio, con un indicador de 62.2%.

No es casual que estos cinco estados son los que también presentan las mayores tasas de migración internacional entre la población joven.

*Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 14- Mayo- 2013, p. 22

METODOLOGÍA                                                                            

La selección de los indicadores para elaborar esta investigación se apegó a los siguientes criterios: 1) provienen de fuentes oficiales o de organismos internacionales; 2) son datos con representatividad nacional; 3) son datos con rastreabilidad, con la misma metodología durante los últimos diez años.

(*) Este texto se elaboró con material del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social

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