Lunes, 26 Agosto 2013 19:00

Educación: la transformación necesaria

Escrito por Mario Luis Fuentes / CEIDAS
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En México, de cada 100 niñas y niños que ingresan a la educación primaria, sólo 64 la terminan en el tiempo normativo de 6 años; de ellos, únicamente 46 terminan la secundaria; de ellos 24 logran concluir la preparatoria, y únicamente diez consiguen concluir la universidad; nuestro grado promedio de escolaridad nacional sigue por debajo de los 10 grados de educación; mientras que hay más de 32 millones personas mayores de 15 años en rezago educativo.

Uno de los grandes retos que enfrenta el país en materia de desarrollo social y humano es el relativo al inmenso rezago educativo en el que vive la población, en particular aquella que tiene 15 años o más. En efecto, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social define al rezago educativo como la circunstancia en la que las personas que tienen 15 años o más, no han concluido los estudios de educación básica.

De acuerdo con la Medición Multidimensional de la Pobreza, las dimensiones del rezago educativo prácticamente no se redujeron en los últimos dos años, pues mientras que en el año 2010 el porcentaje de personas en esa condición era de 20.7%, en el 2012 el indicador se ubicó en 19.2%.

Dado que el país vive un proceso acelerado de envejecimiento, es de destacarse que cada vez hay más personas en mayores rangos de edad, por lo que, a pesar de la ligera reducción estimada, el número absoluto de personas contabilizadas en rezado educativo se redujo apenas en un millón cien mil, es decir, un promedio de 550 mil al año, pasando de 23.7 millones en el 2010 a 22.6 millones en el 2012.

La pobreza y el rezago educativo

El análisis estadístico permite observar una muy alta correlación entre los niveles de pobreza que existen en cada una de las entidades de la República, por lo que se corrobora que a mayor pobreza, menor educación, y viceversa. Este análisis encuentra una correlación de .842 en una escala de 0 a 1, en donde a mayor cercanía con el 1, existe un vínculo mucho más estrecho entre las variables analizadas.

Lo anterior significa que vivir en pobreza y en rezago educativo son condiciones que se condicionan mutuamente por lo que se genera un círculo negativo en el que no tener recursos impide que las personas puedan mantener a sus hijos en la escuela, al menos hasta terminar el ciclo de la educación básica.

Sobre este tema es importante destacar que hay 12 entidades que rebasan con mucho el promedio nacional alcanzado en 2012, equivalente al ya mencionado 19.2% de las personas mayores de 15 años en rezago educativo. Así, las que tienen peor desempeño en este indicador son: Chiapas, con el 33.5% de la población, Oaxaca con 27.7%, Guerrero con 26.8%, Michoacán con 26.1%; Veracruz con 25.8%, Puebla con 24.1%, Guanajuato con 23.9%, Yucatán con 23.4%, San Luis Potosí con 21.2%, Zacatecas con 21.1%, Hidalgo con 20.6% y Nayarit con 19.3%.

Un bajo nivel de aprendizaje

Debe considerarse además que de acuerdo con los criterios de evaluación que se aplicaron hasta el 2012 con base en los “Exámenes Excale”, el 20.2% de las y los estudiantes de 3º de primaria, se ubicaron por debajo del “Nivel básico” de aprendizaje considerado en los resultados esperados al aplicar la curricula nacional.

Como parte de las características nacionales, evidentemente hay en el ámbito educativo inmensas desigualdades, pues son las escuelas ubicadas en las poblaciones indígenas en donde se obtienen los menores resultados, pues ahí se tiene un nivel de logro del 48%; en las escuelas rurales públicas el porcentaje de alumnos con puntajes por debajo del nivel básico es de 27%; en los cursos comunitarios se obtuvo un 25.8%; en las escuelas urbanas públicas un 17%, mientras que en la educación privada el porcentaje fue de sólo 2%.

Al respecto debe considerarse que en muchas de las localidades indígenas en las que se aplicó la prueba no existe la educación bilingüe; y que en las escuelas rurales sigue prevaleciendo el modelo de “escuelas multigrado” en donde una sola maestra o maestro tienen la responsabilidad de enseñar educación a las niñas y niños de todos los grados de la educación primaria.

Estos porcentajes no presentan modificaciones estructurales cuando se llega al sexto de primaria, pues ahí el 43.6% de las niñas y niños que cursaban el 6º de primaria en el 2010, se ubicaron por debajo del nivel básico de aprendizaje; en el caso de la educación que se imparte en cursos comunitarios la situación empeora pues el porcentaje es de 34.6%; en las escuelas rurales públicas es de 20%; en las escuelas urbanas públicas la diferencia es significativa pues disminuye a 10%, mientras que en la educación privada el porcentaje por debajo del nivel básico de aprendizaje es de 1.8%.

Muy alta reprobación

Dados los bajos niveles de aprendizaje que se tiene en todos los niveles educativos, es evidente que la tasa de reprobación es muy alta. Así, durante el ciclo escolar 2010-2011, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), señala que la tasa de aprobación total registrada es de 96.8%, es decir, en primaria, reprueba prácticamente el 3.2% de las niñas y niños matriculados en ese nivel.

Visto por grado hay diferencias importantes; en 1º la tasa de reprobación es de 5%; en segundo es de 5.2%; en tercero es de 3.6%; en cuarto es de 2.5%; en quinto es de 2.2%; mientras que en sexto es prácticamente nula pues es de sólo 0.4%

En educación secundaria las cosas empeoran: la tasa general de reprobación en este nivel educativo es de 15.9%; visto por grados la realidad es la siguiente: en el primer grado la tasa de reprobación al finalizar el curso es de 15.7%; en segundo grado es de 18.6%; mientras que en el tercer grado es de 13.2%.

La peor tasa de reprobación se encuentra en el nivel bachillerato, en el cual  se registró, para el ciclo escolar 2010-2011, una tasa global de 32.7%; en primer grado la reprobación es de 37.6%; en segundo grado es de 35.8%; mientras que en el tercer grado la tasa es de 22.1%

El resultado: el abandono

Como resultado final de las malas condiciones de infraestructura de las escuelas, de la calidad y oportunidad de las currículas, así como de las condiciones socioeconómicas caracterizadas por la pobreza, la marginación y la desigualdad, se encuentra el abandono de cientos de miles de niñas, niños y adolescentes de las escuelas.

Al respecto debe reconocerse que en el nivel de la educación primaria, la deserción se ha reducido significativamente, ubicándose en el 0.7% del total de las niñas y niños inscritos. En secundaria la realidad es muy distinta, pues ahí la tasa global registrada para el ciclo 2010-2011 es de 5.6%; mientras que el peor indicador se ubica en el nivel bachillerato, pues ahí abandona la escuela el 14.9%

*Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 27- Agosto- 2013, p.19

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