Martes, 17 Julio 2018 06:00

El salario del virtual presidente

La reducción del salario que percibirá el virtual presidente electo es un primer paso relevante en la reducción de las brechas salariales del país. Ahora urge elevar el ingreso laboral, el cual ha sido, como promedio de este sexenio, de $1,559.4 al mes, valor inferior al de la línea del bienestar, la cual se situó en junio de 2018 en $2,432.25 al mes. Es decir, en México, quien trabaja obtiene en promedio solo 65% del monto de ingreso requerido para no ser pobre


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El virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunció que su sueldo será 40% menor al del actual presidente Enrique Peña Nieto. El monto que recibirá, a partir del mes de diciembre de este 2018 sería, por lo que ha declarado, de 108,000.00 pesos netos, los cuales se “congelarían” a lo largo de todo su mandato.

Ese nivel salarial es aún muy superior al ingreso laboral per cápita que calcula el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), lo que revela la urgencia de, además de la reducción de los altos salarios, la elevación de los ingresos de las personas en mayores condiciones de carencia.

Lo que ganamos los mortales

En México el trabajo digno es una realidad para muy pocas personas. Por ejemplo, visto a través del nivel de ingresos salariales de las personas, lo que el Coneval estima es que, en el primer trimestre de 2018, el ingreso corriente promedio en el país era de 2 mil 346.76 pesos, para las áreas urbanas era de 2 mil 683.56 pesos al mes y en las áreas rurales el indicador fue de mil 340.40.

Esa primera dimensión ilustra la magnitud de las brechas que existen entre las áreas urbanas y las rurales, pues con los datos disponibles los ingresos de quienes viven en localidades de más de 2 mil 500 habitantes es del doble respecto de quienes viven en localidades con poblaciones menores a la cifra indicada.

Por otro lado, es importante señalar que, al deflactar ese nivel de ingresos respecto del valor de la canasta alimentaria, el ingreso promedio real de quienes trabajan en el país es de mil 571.71 pesos al mes. Para las zonas rurales el ingreso laboral promedio mensual es de 897.87; mientras que para las zonas urbanas es de mil 799.22 al mes.

Un severo estancamiento

Los ingresos laborales de las personas presentan un proceso de deterioro en el tiempo. Comparado sólo con los últimos años, el ingreso laboral promedio del primer trimestre de 2018 es prácticamente 5% inferior al que había en el cuarto trimestre de 2012, en el cual inició la presente administración, y casi 8% inferior al que se percibía en el primer trimestre de 2010.

En efecto, los datos del Inegi muestran que, al inicio de 2010, una persona que tenía trabajo ganaba en términos reales, en promedio, mil 703.4 pesos al mes. Esa cifra descendió a mil 698.6 pesos al mes en el primer trimestre de 2011, a mil 669.1 en el primer trimestre de 2012, a mil 613 en el primero de 2013, a mil 525.2 en el mismo periodo de 2014, a mil 515.1 en 2015, a mil 515.6 en el primer trimestre del 2016 y a mil 596.7 en el primer trimestre de 2017.

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Si se obtiene un promedio del periodo que va del primer trimestre de 2012 al primero de 2018, la cifra es de mil 559.4 mensuales de ingreso laboral per cápita. De este modo, asumiendo que es correcto el dato de un salario de 270 mil pesos al mes del Presidente de la República, la diferencia respecto del promedio nacional es de 173.4 veces más.

La reducción anunciada por el virtual presidente electo es un relevante primer paso en la reducción de las brechas que hay en nuestro país, pues la diferencia respecto del promedio sería de 69.25 veces más.

El valor de la vida 

El Coneval estima igualmente, de manera trimestral, el valor de las llamadas “líneas del bienestar” (la del “bienestar mínimo”, que es equivalente a la canasta alimentaria” y la “línea del bienestar”, que es la canasta alimentaria más la no alimentaria”).

De este modo, la línea del bienestar mínimo para el sector rural se estimó en junio de 2018 en mil 043.58 al mes, mientras que la línea del bienestar fue equivalente a mil 476.96. Como puede verse, ambos valores superan al monto promedio del ingreso laboral per cápita para esas zonas.

Asimismo, el valor de la línea del bienestar mínimo se estimó, para el ámbito urbano, en mil 908.14 pesos al mes y la línea del bienestar en 2 mil 958.36 pesos. En este caso, los ingresos laborales, en franca violación de lo que establece el texto constitucional, no alcanzan a cubrir lo necesario para subsistir.

En esa lógica, es importante señalar que la llamada “canasta no alimentaria” incluye, entre los más relevantes, los siguientes rubros y montos de gasto mensual:

a) Transporte público: 244.93 pesos en los ámbitos urbanos y 150.45 en los rurales. b) Limpieza y cuidado de la casa: 81.25 pesos mensuales en las zonas urbanas y 74.16 en las rurales.

c) Cuidados personales: 144.29 pesos en las zonas urbanas y 92.06 en las rurales. d) Educación, cultura y recreación: 292.05 pesos en las zonas urbanas y 111.5 en las rurales.

e) Comunicaciones y servicios para vehículos: 54.82 en las zonas urbanas y 14.60 en las rurales.

f) Vivienda y servicios de conservación: 206.18 pesos en zonas urbanas y 118.55 en las rurales.

g) Vestido, calzado y accesorios: 183.14 pesos en las zonas urbanas y 119.57 en las rurales.

h) Cuidados de la salud: 196.97 pesos en zonas urbanas y 135.33 en las rurales.

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 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 17-julio-2018, p.14.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Martes, 10 Julio 2018 06:00

Población, otra gran prioridad

La planeación del desarrollo tiene como principales ejes de articulación a la población y al territorio. En México, según el INEGI, somos ya 123.56 millones de habitantes y el Fondo de Población de las Naciones Unidas nos ubica ya como el décimo país más poblado del mundo. Asimismo, ocupamos el lugar 55 (entre 198 países) en la esperanza de vida al nacer y tenemos una de las tasas de envejecimiento más aceleradas de nuestra región. Son datos que deben tomarse muy en serio por la administración que iniciará el próximo 1º de diciembre


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El 11 de julio es el Día Mundial de la Población. Se trata de una conmemoración que busca dimensionar el grado de complejidad que enfrentamos y enfrentaremos como humanidad, dado el nivel de crecimiento demográfico que hay en todo el mundo, en un contexto de crisis ambiental determinada por la extinción masiva de especies y los efectos del cambio climático, entre los cuales quizá el más notable es el calentamiento global.

En esa lógica es importante destacar que México no es sólo uno de los cuatro países más megadiversos del planeta, sino que, además, es uno de los 10 más poblados en el orbe. En efecto, en las estimaciones que llevó a cabo el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), y que fueron presentadas en el documento “Estado de la población mundial, 2017”, se coloca a nuestro país como el décimo país con mayor número de habitantes del mundo.

Un planeta superpoblado

De acuerdo con el UNFPA, en el año 2017 había 7 mil 550 millones de personas en el planeta. Además de ese dato, resulta sorprendente que 62.3% de la población mundial está concentrada en 13 países, dos de ellos considerados en realidad por los expertos como “países-continentes”, tanto por su extensión geográfica como por la magnitud de sus poblaciones.

China es el país con mayor número de habitantes, con una cifra de 1,409.5 millones de personas; India se ubica en el segundo lugar, con 1,339.2 millones; le sigue en tercer sitio Estados Unidos, con 324.5 millones de pobladores; en cuarto sitio se ubica Indonesia, con 264 millones de personas; mientras que el quinto lugar lo ocupa Brasil, con 209.3 millones de habitantes.

Hay tres países en los que se tienen menos de 200 millones de habitantes, pero en los que se supera la cifra de 150 millones; éstos son: Pakistán, con 197 millones de personas; Nigeria, con 190.9 millones, y Bangladesh, con una población estimada de 164.7 millones.

Hay tres países más en los que se tienen menos de 150 millones de habitantes, pero cuya población se estima por arriba de los 120 millones: la Federación Rusa, con 144 millones de habitantes; México, con 129.2 millones, y Japón, con 127.5 millones de personas.

Al respecto debe señalarse que hay una diferencia importante en el número de habitantes estimados por el UNFPA para México y los datos que reportan tanto el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) como el Consejo Nacional de Población (Conapo).

En efecto, en la Encuesta Nacional de Hogares, 2017, el Inegi estimó que la población del país en ese año era de 123.56 millones de personas, mientras que las proyecciones de población del Conapo 2010-2050 eran de 122.83 millones de habitantes en el país.

La esperanza de vida al nacer 

De acuerdo con el UNFPA, entre una lista de 198 países para los cuales hay información, México ocupa el lugar 55 en el indicador relativo a la esperanza de vida al nacer.

Japón, China Macao y China Hong Kong registran un promedio de esperanza de vida al nacer de 84 años (81 para los hombres y 87 para las mujeres). España y Suiza tienen el mismo promedio, pero la diferencia entre hombres y mujeres es ligeramente menor: en España son 81 años para los hombres y 86 para las mujeres, y en Suiza son 82 años para los hombres y 85 para las mujeres. En nuestro país el indicador estimado por el UNFPA es de 75 años para los hombres y de 80 para las mujeres.

Las defunciones 

De acuerdo con las estadísticas de mortalidad el Inegi, en el año 2016 fallecieron en total 685,766 personas y, según las estimaciones del Conapo, para 2018 la cifra podría llegar a 724,386 casos, en 2020 podría ascender a 751,416 decesos y en 2025 podría llegarse a la cifra récord de 823,583 defunciones.

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De seguir esa tendencia, en el año 2030 podríamos llegar a 900 mil defunciones al año y en 2040 podríamos superar la cifra de un millón de muertes anuales, con un dato aproximado de 1,084,296 casos.

La transición demográfica

Las tendencias de mortalidad en el país están determinadas por múltiples factores; uno de ellos es el envejecimiento de la población y, asociado con ello, la presencia masiva de enfermedades crónico-degenerativas.

En ese sentido, es importante destacar el Índice de Envejecimiento, el cual expresa el cociente entre el número de personas mayores de 65 años y el de menores de 15 años.

La Ciudad de México es la entidad del país que tiene el más alto índice de envejecimiento del país, con un indicador de 71.7: le sigue Morelos, con 45.8; Veracruz, con un indicador de 43; luego Yucatán, con 43; Sinaloa, con un Índice de 41.2; Oaxaca, con 40.4; San Luis Potosí, con 39.9; Hidalgo, con 38.7; Colima y Michoacán, con 38.5, y Nayarit, con 38.2.

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 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 10-julio-2018, p.15.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Martes, 26 Junio 2018 06:00

La elección y sus pobres

En las 9 entidades en que habrá elección de gobernador habitan 48,911,136, cifra equivalente al 40% de la población nacional. En ellos viven 23.59 millones de los 53.41 millones de personas en pobreza que hay en el territorio nacional. En ese sentido, el voto de los pobres decidirá no sólo el resultado de quién será el próximo Presidente, sino también la nueva configuración del mapa político del país


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Las entidades de la República que tendrán elección son las siguientes, con sus correspondientes indicadores seleccionados:

 

1. Chiapas: de acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares (ENH, 2017), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), había en esa entidad un total de 5.32 millones de habitantes, que habitan en 1.3 millones de viviendas, con un promedio de 4.2 habitantes por cada una de ellas. De ese total, en sólo 385,357 viviendas se tiene agua entubada en su interior y en 650 mil 722 se tiene dotación de agua cada tercer día o más; en 102 mil 895 se tiene piso de tierra; en 661 mil 737 se utiliza leña como principal combustible para cocinar. De acuerdo con el INEGI, el 89.9% de la población cree que hay corrupción en su entidad; mientras que el Coneval estimó en 2016 que el 77.1% de su población era pobre, es decir, 3.9 millones de personas.

2. Ciudad de México. En el 2017 Inegi estimó para la capital del país, una población de 8.83 millones de personas, habitando en 2.58 millones de viviendas. Es la entidad con menor rezago social del país, pero aún con ello, hay todavía 343 mil 695 viviendas sin agua entubada en su interior, y del total, hay 493 mil 697 viviendas en las que la dotación de agua es sólo cada tercer día o más; y todavía en 1,524 viviendas se usa leña para cocinar. El 96.3% de los habitantes de la ciudad piensa que la corrupción es frecuente o muy frecuente; mientras que el Coneval estimó que el 27.6% de sus habitantes, es decir, 2.5 millones de personas, se encontraban en situación de pobreza.

3. Guanajuato. De acuerdo con el Inegi en 2017 tenía 5.87 millones de habitantes, los cuales habitaban en 1.48 millones de viviendas, de las cuales: 286 mil 495 no tenían agua potable en su interior en ese año; en 196 mil 018 se tiene dotación de agua cada tercer día o más; además de que hay 111 mil 897 en donde se utiliza leña como principal combustible para cocinar. El 90.9% de la población cree que hay corrupción en la entidad; mientras que el CONEVAL estimó un porcentaje de 42.4% de su población en pobreza en el 2016, es decir, 2.68 millones de personas.

4. Jalisco. De acuerdo con el Inegi, en el 2017 tenía 8.026 millones de habitantes, habitando 2.084 millones de viviendas, de las cuales, en 121 mil 846 no se tiene agua entubada en su interior, así como 208,047 que tienen dotación de agua cada tercer día o más; y en 53 mil 341 se utiliza la leña como principal combustible para cocinar. El 91.7% de su población cree que hay corrupción en la entidad. El Coneval estimó que en el año 2016 había un 31.8% de su población en pobreza, es decir, 2.78 millones de personas en esa condición.

5. Morelos. La entidad tenía 1.96 millones de habitantes en 2017, los cuales habitaban en 537 mil 411 viviendas, de las cuales 197 mil 826 no tienen agua potable en su interior, y 276 mil 090 tienen dotación de agua cada tercer día o más; y en 41 mil 818 se utiliza a la leña como principal combustible para cocinar. El 93.7% de su población piensa que hay corrupción en el estado; y el Coneval estimó en el año 2016 que el 49.5% de su población, es decir, 993 mil 700 personas vivían en condiciones de pobreza.

6. Puebla. En el 2017 había 6.25 millones de habitantes en la entidad, los cuales habitaban en 1.6 millones de viviendas, de las cuales, en 720 mil 430 no se tiene agua entubada en su interior, y en 951 mil 393 se tiene dotación de agua cada tercer día o más; y en 379 mil 980 se utiliza a la leña como el principal combustible para cocinar. El 93.4% de la población considera que hay corrupción en la entidad; mientras que el Coneval estimó que en el 2016 el 59.4% de su población vivía en condiciones de pobreza, es decir, 3.72 millones de personas.

7. Tabasco. Tenía en 2017 una población de 2.4 millones de habitantes, los cuales vivían en 644 mil 535 viviendas, de las cuales 141 mil 695 carecía de agua entubada en su interior; y 55 mil 916 tienen dotación de agua cada tercer día o más; adicionalmente hay 194 mil 660 en las cuales la leña es el principal combustible para cocinar. El 94.5% de su población cree que hay corrupción en su entidad. El Coneval estimó que en el 2016 el 50.9% de su población vivía en pobreza, equivalente a 1.22 millones de personas.

8. Veracruz. Estaba habitado por 8.10 millones de habitantes en 2017, según el INEGI, los cuales habitaban en 2.28 millones de viviendas; de las cuales, 1.1 millones carecía de agua entubada en su interior; y en 605 mil 464 se tiene dotación de agua cada tercer día o más; del total, en 760 mil 573 viviendas la leña es el principal combustible para cocinar. El 95.6% de la población piensa que hay corrupción en la entidad. Según el Coneval, en el 2016 había un 62.2% de su población en pobreza, es decir, 5.049 millones de personas.

9. Yucatán. Según el INEGI estaba habitado por 2.14 millones de personas en 2017, los cuales habitaban en 577 mil 203 viviendas, de las cuales, 108 mil 556 no tienen agua entubada en su interior, y en 11 mil 079 la dotación de agua es cada tercer día o más; hay además 190,787 en las cuales la leña es el principal combustible para cocinar. En Yucatán el 75.1% de su población cree que hay corrupción.

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  *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 26-junio-2018, p.14.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Martes, 19 Junio 2018 06:00

Lo que está en disputa el 1º de julio

El Instituto Nacional Electoral (INE) tiene registradas a 89.39 millones de personas en su Lista Nominal de Electores; 53.22% de ellas se concentran en solo ocho entidades, en las que viven 29.24 millones de personas en pobreza (54.3% del total en esa condición en el país). Asimismo, hay más de 30 millones de potenciales votantes que tienen menos de 30 años y prácticamente 52% de quienes pueden votar son mujeres. En esos datos está la clave de la elección


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Dentro de 12 días se llevará a cabo la elección más grande, en términos de número posible de votantes, en la historia democrática del país. De acuerdo con el Instituto Nacional Electoral, la Lista Nominal de Electores (es decir, quienes está inscritos en el padrón electoral y tienen además credencial de elector) está integrada por 89,393,959 de personas mayores de 18 años.

Desagregado por sexo, destaca que en esta lista hay 46.3 millones de mujeres (51.8% del total) y 43 millones de hombres (48.2%), y esta proporción tiene diferencias significativas por entidad:

  • En 12 estados la proporción de mujeres es mayor a la del promedio nacional; los más notables son: Puebla, con un 53.3% de mujeres; Oaxaca, con 53.2%; la Ciudad de México, en donde 53% son mujeres; e Hidalgo, Tlaxcala y Morelos, con 52.7%, 52.6% y 52.5%, respectivamente.
  • Siguen Guerrero y Estado de México, con 52.3% cada uno de ellos; Guanajuato, con 52.1%; y Michoacán y Chiapas, con 52% cada uno.
  • En contraste, las cinco entidades con menor proporción de mujeres en la Lista Nominal son: Sonora, con 50.3%; Nuevo León, con 50.1%, Baja California, con 49.9%; Quintana Roo, con 48.8%, y Baja California Sur, con 48.7 por ciento.

El tamaño importa

Una de las principales dimensiones de la diversidad de nuestro país se expresa en el peso demográfico y electoral que tiene cada una de las entidades federativas. Desde esta perspectiva, es importante destacar que hay estados en los cuales la cantidad de electores supera incluso a la población total de algunos países de América Latina.

En efecto, de acuerdo con los datos del INE, el Estado de México es la entidad con mayor número de electores, con una cifra de 11,844,919 personas inscritas en la Lista Nominal; esa suma es ligeramente superior a la suma de los electores que hay en las 11 entidades con menor número de personas en la lista nominal.

En segundo lugar, está la Ciudad de México, con 7,656,360 electores potenciales (cifra superior a la suma de los electores de las ocho entidades con menor número en el país); seguida por dos entidades más en las que se rebasan los cinco millones de electores: Jalisco, con 5,930,897, y Veracruz, con 5,787,827 personas (cifras similares a la suma de las siete entidades con menos electores en México).

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En orden descendente, están Puebla y Guanajuato, casi con la misma magnitud electoral: el primero de estos estados tiene 4,516,401 personas en la Lista Nominal, y el segundo, 4,379,745. Hay además tres entidades en las que se rebasan los tres millones de electores: Nuevo León, con 3,907,394; Chiapas, con 3,553,358, y Michoacán, con 3,436,253.

De acuerdo con el INE, hay otras nueve entidades que tienen menos de tres millones de electores, pero más de dos millones; estas son: Oaxaca, con 2,878,316; Chihuahua, con 2,751,67; Baja California, con 2,735,079; Tamaulipas, con 2,636,163; Guerrero, con 2,524,225; Coahuila, con 2,159,236; Sinaloa, con 2,140,147; Hidalgo, con 2,125,065, y Sonora, con 2,105,125 electores.

Hay ocho entidades más con menos de dos millones de electores, pero con más de un millón cada una: San Luis Potosí, con 1,983,314 personas en la lista nominal; Tabasco, con 1,688,947; Querétaro, con 1,585,545; Yucatán, con 1,545,266; Morelos, con 1,443,918; Durango, con 1,287,038; Quintana Roo, con 1,208,873, y Zacatecas, con 1,172,191.

Finalmente, hay un grupo de seis entidades con menos de un millón de electores, pero con más de 500 mil: Aguascalientes, con 945,549; Tlaxcala, con 923,620; Campeche, con 642,472; Colima, con 532,442; y Baja California Sur, con 516,342.

Por edades

El voto de la población joven será determinante en esta elección. De acuerdo con el INE, hay 3.84 millones de posibles electores que tienen 18 o 19 años. Son ellos quienes tendrán la oportunidad de votar por primera vez en su vida.

Hay, además, 22,118,853 que tienen entre 20 y 29 años. En ese segmento, el más numeroso de la Lista Nominal, se encuentran las personas con mayor nivel de escolaridad en el país.

Hay además 18,942,212 que tienen entre 30 y 39 años; en el rango de 40 a 49 años hay 16,987,643; en el de 50 a 59 la suma es de 12,662,302; en el de 60 a 64 el indicador es de 4,606,122, y en el de 65 y más años la suma es de 10,234,280 posibles electores.

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Eleccion pobreza

De acuerdo con los datos del CONEVAL, en el año 2016 había 15 entidades en las que se superaba el millón de personas en condición de pobreza; en suma, en esas 15 entidades se concentraban 79.7% de las personas en esa situación en todo el país.

En esa lógica, es de destacarse que en esas entidades se concentran 72.1% de las personas inscritas en la lista nominal. Desde esta perspectiva, no es exagerado decir que serán los jóvenes y las personas con mayor nivel de pobreza quienes decidirán el rumbo y el destino de la elección del próximo primero de julio.

 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 19-junio-2018, p.14.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Martes, 12 Junio 2018 06:00

La plaga del Trabajo Infantil sigue ahí

Cada 12 de junio se conmemora en el mundo el Día contra el Trabajo Infantil. En México, en 2015, había un 8.4% de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años que trabajaban (2.47 millones); el 54.6% de ese grupo de edad no recibía ningún apoyo del gobierno; y entre quienes trabajan, el 90% lo hace en ocupaciones no permitidas por la Ley para su edad. No en vano la Organización Internacional del Trabajo considera que este fenómeno es una plaga que debe erradicarse


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Hay una diferencia abismal entre las actividades, artes u oficios que se les enseñan a las niñas, niños y adolescentes como parte de su formación para la vida, y el trabajo no remunerado o remunerado que deben desarrollar porque en sus hogares no hay ingresos suficientes para garantizar sus derechos humanos.

También es radicalmente distinto el conjunto de tareas asignadas como parte de su formación integral y corresponsabilidad en el hogar, asignadas conforme su edad y capacidades, y el trabajo doméstico no remunerado que deben desempeñar por falta de recursos económicos.

La precisión es relevante porque si algo la presencia masiva del trabajo infantil es la prevalencia también masiva de trabajo precario; de falta de oportunidades educativas, de seguridad social y alimentación para todos; de ausencia de un Estado de Bienestar capaz de subsanar y corregir las distorsiones del mercado; y una extendida cultura de explotación de mano de obra barata.

Al momento de redactar este texto, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) aún no daba a conocer los resultados del Módulo de Trabajo Infantil 2017, por lo que a continuación se presentan las cifras disponibles hasta el 2015, con la finalidad de poner en contexto lo que muy probablemente, el día de hoy también, de a conocer el Instituto.

Problema añejo

El INEGI desarrolla el Módulo de Trabajo Infantil (MTI) desde el año 2002; sin embargo, de manera regular lo hace desde el año 2007, desde el cual se le dio una periodicidad bienal. En ese año, el resultado arrojado por el MTI fue de 3.64 millones de niñas, niños y adolescentes trabajadores.

Para el año 2009, la cifra estimada por el INEGI fue de 3.04 millones; en el 2011 la estimación se ubicó en 2.062 millones; en el 2013 creció nuevamente a 2.53 millones; mientras que en el año 2015 el indicador estimado por el INEGI fue de 2.47 millones de niñas, niños y adolescentes trabajadores.

Dada la transición demográfica del país, el número de niñas, niños y adolescentes ha tenido variaciones significativas en los últimos 10 años, por lo que es importante considerar la cifra en términos relativos. Así, en el año 2009 la tasa de trabajo infantil (población de 12 a 17 años) fue de 10.7% del total en el grupo de edad; en el 2011 se ubicó en 10.5; en el 2013 fue de 8.6 y en el 2015, de 8.4.

Entre las entidades con las más altas tasas de trabajo infantil registradas en el año 2015, destacan las siguientes, en las cuales el 10% de las niñas, niños y adolescentes entre 5 y 17 años de edad, trabajan: en el peor lugar nacional se encuentra Nayarit, con una tasa de 14.3%; en segundo lugar está Puebla, con 13.2%; en tercer sitio se ubicó Colima, con 12.9%; en cuarto sitio se encuentran los estados de Zacatecas y Guerrero, con 12.1% cada uno de ellos; mientras que en quinto sitio estarían prácticamente en el mismo nivel, los estados de Jalisco y Durango con 11.6% y 11.4%, respectivamente.

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Las otras entidades con una tasa superior al 10%, pero inferior a 11%, son, en orden de mayor a menor: Michoacán, Chiapas, Oaxaca, San Luis Potosí, Campeche y Guanajuato.

Sin derecho a estudiar

Uno de los problemas asociados directamente al trabajo infantil es el de la inasistencia escolar. En ese sentido, es importante destacar que en el 2007, la cifra estimada por el INEGI, de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años de edad que no asistían a la escuela fue de 3.07 millones; para el año 2009 la cifra se ubicó en 2.67 millones; en el 2011 fue de 2.57 millones; en el 2013 la cifra fue de 2.11 millones mientras que en el 2015 el dato fue de 2.080 millones que no asistían a la escuela.

Como puede verse, la reducción en números absolutos ha sido relevante (1 millón menos de niñas y niños que no asisten a la escuela en prácticamente 10 años), pero a todas luces es un avance muy lento e insuficiente. En ese sentido, en términos relativos, destaca que en el año 2009 la tasa de inasistencia escolar se ubicó en el 9.5% de las niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años.

Para el año 2011, esa tasa se había movido a la baja a 8.9% en el grupo de edad; en el 2013 fue de 7.2%; mientras que para el año 2015 se ubicó en 7.1%. En ese sentido destacan las siguientes entidades, las cuales tienen un indicador que se ubica por arriba de la media nacional.

Los peores indicadores en 2015 se ubicaron en Chiapas y Michoacán, en donde el 10.7% y el 10.6% de las niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años no asistían a la escuela; en tercer lugar, se encontraba Guanajuato, con un 9.6%; le seguía en cuarto sitio Durango, con 8.5%; mientras que en quinto lugar se ubicaron Chihuahua y Veracruz, con indicadores de 8.4% y 8.2%, respectivamente. Las otras entidades con indicadores por arriba de la media nacional son: Oaxaca, Jalisco, Guerrero, Coahuila, Campeche, Aguascalientes, Zacatecas y Querétaro.

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 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 12-junio-2018, p.17.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

México es, de acuerdo con la CONABIO, el primer lugar mundial en presencia de especies mamíferas marinas; el segundo en mamíferos terrestres; y está entre los cinco más megadiversos en peces marinos, reptiles, aves, plantas e insectos. Debido a nuestra geografía, y particularmente nuestra orografía, tenemos prácticamente todos los ecosistemas del mundo, y también prácticamente todos los climas que hay en el orbe

Publicado en Especial
Martes, 05 Junio 2018 06:00

Proteger a la biodiversidad

En México existe la presencia de entre el 60 y el 70% de la diversidad biológica del mundo: Somos el primer lugar global en presencia de mamíferos marinos y el segundo en mamíferos terrestres; somos el segundo lugar mundial en número de especies de peces marinos; el segundo en presencia de reptiles, y estamos entre los cinco primeros en presencia de aves, insectos y plantas vasculares. En el próximo debate, los ciudadanos queremos escuchar a los candidatos hablar de esto


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México es uno de los cinco grandes países megadiversos en el planeta. A pesar de que nuestro territorio (de aproximadamente 2 millones de kilómetros cuadrados) representa alrededor del 1% de la superficie terrestre del planeta, alberga al menos el 10% de la diversidad biológica que existe en el mundo. Su conservación es un asunto ético y de responsabilidad, no sólo nacional, sino de alcance global.

De acuerdo con el documento de la Conabio, Patrimonio Natural de México (actualizado al 2017), en nuestro país se presentan prácticamente todos los climas que hay en el mundo, y debido a nuestra “accidentada geografía y orografía”, también se presentan prácticamente todos los ecosistemas conocidos en el planeta.

Adicionalmente, nuestro país cuenta con 11 mil kilómetros de costas, y de alrededor de 231 mil kilómetros cuadrados de mar territorial; somos unos de los pocos países en el mundo que tenemos un “mar exclusivo”, considerado como quizá el más megadiverso del planeta, por lo que fue nombrado por Jacques Cousteau como “el acuario del mundo”.

El capital natural: igual o más importante que el financiero 

De acuerdo con la Conabio, el capital natural de nuestro país constituye parte sustantiva del patrimonio natural y es tanto o más relevante que el capital financiero. En ese sentido, existe una desconexión entre los análisis económicos tradicionales y el análisis de la aportación del capital natural, tanto en términos del PIB como de los servicios ambientales que nos proporcionan los ecosistemas.

En ese sentido, Conabio destaca en el documento citado que “de acuerdo con el Inegi en 2013 los costos por agotamiento y degradación del ambiente, y los gastos en protección ambiental en México representaron 5.7 y 0.9%, respectivamente, del PIB, mientras que los costos de mitigación de las emisiones atmosféricas alcanzaron 3.4% del PIB”.

Al respecto, es importante destacar que en su comunicado del 4 de junio del 2018, respecto del Día Mundial del Medio Ambiente, actualizó las cifras en el tema, siendo las siguientes: “Este impacto para 2016 fue equivalente al 4.6% del PIB del país. El costo por la degradación ambiental fue de 4.0%, derivado principalmente de las emisiones contaminantes al aire provenientes de las fuentes móviles como autos particulares, camiones de pasajeros, camiones de carga y taxis, entre otros. Adicionalmente, la degradación por residuos sólidos urbanos para el año 2016 fue equivalente al 0.3% del PIB, de los cuales, el 11.6% correspondió a los residuos plásticos.”

Las cinco lecciones que los candidatos deben tener en cuenta

De acuerdo con el diagnóstico presentado por Conabio, hay conclusiones ineludibles para replantear el estilo del desarrollo que tenemos en el país; entre las más relevantes:

1. “El patrimonio biológico de México manifiesta síntomas de un impacto antropogénico profundo que ha generado una crisis ambiental, por lo que es apremiante hacer cambios en las formas de crecimiento económico y el fomento de actividades productivas”.

2. “Es esencial entender y valorar la biodiversidad para conservar y utilizar de manera inteligente (es decir, basándose en la mejor información científica disponible) los ecosistemas del país, que son la fuente de producción de los bienes y servicios ambientales de los cuales depende el bienestar de las generaciones presentes y futuras de los mexicanos”.

3. El desarrollo económico más equitativo de la sociedad es perfectamente compatible con –y depende de– la conservación y un uso sustentable de la diversidad biológica del país.

4. Una parte mayoritaria del capital natural de México se encuentra en territorios que son propiedad de comunidades indígenas y rurales, cuyo aporte al conocimiento y conservación de ese capital debe valorarse, así como deben valorarse las prácticas productivas compatibles con la conservación y uso sustentable de la vida silvestre que incrementen el bienestar social.

5. El Estado debe fijar metas cuantitativas y temporales concretas para lograr la conservación, el manejo sustentable y la restauración de los ecosistemas naturales de México y los bienes y servicios ambientales que éstos proporcionan a toda la sociedad.

Lo que está en juego 

En México habitan especímenes de entre el 60 y el 70% de la diversidad biológica conocida del planeta. Entre ellas se encuentran 564 especies de mamíferos (514 terrestres y 50 marinas); es el segundo depositario mundial de especies mamíferas terrestres (sólo después de Brasil), y el primero en el mundo en mamíferos marinos.

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Habitan en el país 908 especies de reptiles, cifra sólo por debajo de la registrada por Australia, con 917 especies, lo que nos convierte en el segundo lugar mundial. Contamos además con 2 mil 224 especies de peces marinos, cifra sólo superada por toda la región del Pacífico conformada por Australia, Indonesia, Filipinas y Papua-Nueva Guinea; en este rubro nuestro país es también el segundo lugar mundial.

Se estima que podría haber más de 100 mil especies de insectos; así como entre 27 mil y 30 mil especies de plantas vasculares, así como alrededor de mil 160 especies de aves.

Sin ese patrimonio natural, no es exagerado decir que nuestro futuro y el del planeta está en riesgo.

*Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 05-junio-2018, p.14.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Carlos Heredia

 

 

 

 

 

Estados Unidos de América es el país del mundo que tiene mayor influencia para México. De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, hasta ahora, se trata del principal socio de nuestro país, pues concentra el 64% del comercio total de México, así como 80% de las exportaciones. Cabe destacar que, en 2015, el comercio bilateral entre México y Estados Unidos superó los 532 mil millones de dólares

Publicado en Programas

De acuerdo con el CONEVAL, el valor del ingreso laboral per cápita ha perdido el 26% de su valor entre los años 2017 y 2007. El 41% de la población ocupada percibe menos ingresos que los requeridos para adquirir una canasta alimentaria; asimismo, es importante destacar que un salario mínimo al mes equivale a 2,658 pesos, mientras que en los ámbitos urbanos el valor de la canasta alimentaria es de 2,989.00


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El concepto de trabajo digno implica al menos dos cuestiones centrales: acceso a seguridad social y otras prestaciones, y remuneración justa a través de un salario digno, en el sentido establecido por la Carta Magna y por la Ley Federal del Trabajo.

En México, el salario mínimo se establece por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), presidida desde 1991 por Basilio González Núñez. Para el año 2018, el monto del salario mínimo general se fijó en 88.36 pesos diarios, y para actividades específicas, la de menor remuneración es la asignada a un “manejador de granja avícola”, cuyo salario es de 98.43 pesos al día.

La estructura de los salarios en el país es sumamente desigual. Por ejemplo, de acuerdo con el Portal de Transparencia del Gobierno Federal, el presidente de la Conasami percibe un sueldo mensual bruto de alrededor de 173 mil pesos, cifra equivalente a 5,766 pesos diarios, es decir, 65.2 veces más que lo que percibe una persona que gana un salario mínimo; 32.6 veces más que quien percibe dos salarios mínimos; y 21 veces más que quien percibe tres salarios mínimos mensuales. Frente a ello, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), al mes de febrero de este 2018 había un 77.8% de las mujeres y un 71.2% de los hombres que trabajan, cuyos salarios no rebasan los tres salarios mínimos.

Bajos ingresos laborales

De acuerdo con el Coneval, en sus indicadores de corto plazo de febrero de 2018, al cierre del cuarto trimestre de 2017 había 41% de las y los trabajadores del país que percibían ingresos laborales por debajo del valor de la canasta alimentaria, es decir, sus ingresos producto del trabajo no alcanzan para salir de la pobreza.

En esa lógica es importante mencionar las enormes diferencias que hay entre los ámbitos rurales y los urbanos. En los primeros, el indicador citado es de 55%, mientras que en los segundos, de 36%. También es relevante destacar que desde el año 2005, fecha desde la cual el Coneval tiene datos para este indicador, el promedio de trabajadores del ámbito rural que percibe ingresos laborales por debajo del valor de la canasta alimentaria es de 55.7%, es decir, desde hace al menos 13 años no hay variaciones significativas para el ámbito rural.

Lo mismo ocurre para el ámbito urbano, en donde incluso, si se compara 2017 con 2005 sí habría diferencias significativas. En efecto, el promedio para el periodo señalado es de 32.8% de quienes trabajan con ingresos por debajo del valor de la canasta alimentaria. Sin embargo, en 2005 el promedio fue de 28.4%, en 2006 fue de 27%, en 2007 de 27.3%, en 2008 fue de 29.2%, mientras que en 2009 subió a 32.8%. Estos datos permiten sostener que en los ámbitos urbanos no se ha logrado la recuperación del valor real de los ingresos laborales, al menos para ubicarlos en valores similares a los momentos previos a la crisis de 2008.

Una caída constante 

A partir del año 2016 comenzó una lenta recuperación del valor real del salario mínimo general, respecto de lo que venía ocurriendo desde hace dos décadas. En efecto, al cierre de 2017 el valor real del salario mínimo, deflactado al valor del Índice de Precios al Consumidor, fue de 63.69 pesos. Se trata del valor más alto desde el año 1996, pero aún inferior al que se registró en 1995, equivalente a 64.16 pesos diarios, y al de 1994, equivalente a 73.15 pesos al día.

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Por su parte, la medición que hace el Coneval respecto del ingreso laboral real per cápita, muestra una caída constante, al menos desde el año 2005. Pues el promedio en esa fecha fue de 1,988 pesos mensuales, como ingreso laboral real; alcanzó su máximo histórico en 2007 con 2,083 pesos al mes, y a partir de esa fecha se registró una caída permanente hasta llegar a su mínimo histórico en 2014, cuando se ubicó en 1,489.1 pesos al mes por trabajador; e iniciándose una lenta recuperación para llegar a los 1,537.4 pesos mensuales en 2017. De esta forma, si se compara el año 2017 con 2007 resulta que el ingreso laboral per cápita ha tenido una pérdida de 26% de su valor real.

Salario base del IMSS

Todo lo anterior es congruente con el Salario Base de Cotización (SBC) registrado ante el IMSS. En efecto, el promedio mensual (a precios de 2010), para el periodo de 2005 a 2017 se ubica en 22,539 pesos; indicador ligeramente inferior al promedio alcanzado en 2017, en el que se llegó a 22,912 pesos mensuales.

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Estas cifras permiten mostrar las diferencias que implican el ser un trabajador con acceso a la seguridad social y otro que no lo es, pues tomando como base el SBC contra el ingreso laboral per cápita, el primero es 13 veces superior al del segundo.

 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 01-mayo-2018, p.17.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

En México, la cuestión de la producción agropecuaria en pequeña escala ha transitado paulatinamente desde un reclamo social sobre el acceso a la tierra, surgido a partir de los paradigmas agrarios de la Revolución, hasta debates más contemporáneos sobre la permanencia y funcionalidad de esta forma de producción

Publicado en RIMISP