Jueves, 21 Septiembre 2017 20:49

19S. Un día para reencontrarse

 

No es fácil ver de frente a la destrucción. La posibilidad real del hecho de que pudo la propia casa, la escuela de los hijos o la oficina de los amigos la que pudo haberse colapsado ubica a las personas en una especial sensibilidad que mueve a la solidaridad, al compromiso, a la responsabilidad.

Publicado en Especial
Jueves, 14 Septiembre 2017 07:52

Un nuevo sistema alimentario

A México le urge la construcción de un nuevo sistema alimentario nacional. Para reconstruir el actual, es urgente considerar tres factores ineludibles. El primero es el relativo al reto gigantesco que implica el cambio climático y el proceso de desertización de los suelos en nuestro país.

Publicado en Especial
Domingo, 29 Noviembre -0001 17:23

Un país con hambre

De acuerdo con el INEGI, hay 881 mil hogares en donde una niña o niño comió solo una vez al día o dejó de comer todo el día. Asimismo, en 10.75 millones de los hogares mexicanos donde alguno de los integrantes es un niño se tuvieron dificultades para satisfacer sus necesidades alimentarias. Seguimos sin resolver lo fundamental: erradicar el hambre.


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A pesar de todos los programas alimentarios y de que los datos oficiales estiman una ligera recuperación en el ingreso de los hogares más pobres, en todo el país hay personas que no tienen nada que comer y en millones de hogares existe la genuina preocupación de quedarse sin recursos para poder alimentarse.

En ese sentido, la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH, 2016), presentada recientemente por el Inegi, da cuenta no de un país en proceso de recuperación de la pobreza sino, por el contrario, de un modelo que reproduce estructuralmente la pobreza y la desigualdad.

 

El miedo a no comer

Es difícil imaginar cómo puede ejercerse la libertad cuando se vive con el miedo permanente de quedarse sin recursos para comer. Amartya Sen señalaba precisamente que la libertad de agencia es tener la posibilidad de plantearse proyectos autónomos de vida, pero que ello requiere de la satisfacción mínima de las necesidades básicas (libertad de bienestar). Eso está fracturado en nuestro país.

En efecto, de acuerdo con el Inegi, 42.4% de los hogares señalan haber tenido preocupación, en los tres meses previos a la encuesta, de que la comida se acabara. De hecho, el instituto estima que en ocho entidades 50% o más de los hogares manifestaron dicho temor: en Tabasco, 63.3%; en Oaxaca, 60.4%; en Guerrero, 55.5%; en Chiapas, 55.1%; en Campeche, 50.8%; en Tlaxcala, 50.5%; en Veracruz, 50.5% y en Hidalgo, 49.8%.

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De la percepción a la realidad 

Frente a tales datos, hay quienes sostienen que se trata de un asunto “de percepción”. Sin embargo, el propio Inegi estima que en 2016 en 11.8% de los hogares se manifestó que, efectivamente, se quedaron sin comer. El dato es inmenso, pues en el país hay 33.46 millones de hogares, lo que significa que en 3.11 millones de hogares no hubo, al menos una vez en los últimos tres meses, alimentos por falta de recursos económicos.

El Inegi documenta que hay 15 entidades que superan el porcentaje señalado: Tabasco (uno de los principales productores de carne en el país), con 30%; Oaxaca, con 18.6%; Sinaloa (el principal productor de alimentos en México), con 16.6%; Sonora  (el principal productor de carne), con 16%; Veracruz y Guerrero, con 14.7% cada uno; Michoacán, con 13.6%; Hidalgo, 13.5%; Colima y Chihuahua, 13.3%, cada uno de ellos; Nayarit, 13.2%; Baja California Sur, 13%; Chiapas, 12.6%, y Tlaxcala con 12.2% de los hogares que se han quedado alguna vez sin comer.

 

Comidas a medias  

El dato previo debe complementarse con el relativo al porcentaje de adultos que en los hogares mexicanos se quedó al menos una vez sin desayunar, sin comer o sin cenar. El promedio nacional es de 13.9%, pero con 17 entidades en las cuales se rebasa ese indicador.

El más elevado se registra en Tabasco, con un 35.8% de los hogares con la característica señalada; Oaxaca, con 19.8%, Guerrero con 19.3%; Michoacán, con 18.5%; Campeche, con 17.9%; Veracruz, con 16.4%; Hidalgo con 16.3%; Tlaxcala, con 15.8%; Sonora, con 15.3%; Colima, con 15.2%; San Luis Potosí, con 15%; Tamaulipas, con 14.8%; Sinaloa, con 14.6%; el Estado de México y Baja California Sur, con 14.5% cada uno de ellos; y Guanajuato y Nayarit, con 14.1%.

 

El escándalo: la niñez con hambre 

De acuerdo con el Inegi, se estima que en 2016 había al menos 10.75 millones de hogares con algún menor de 18 años en los que se tuvieron dificultades para satisfacer sus necesidades alimentarias. Se trata de casi la tercera parte de los hogares mexicanos, dato que constituye, literalmente hablando, un escándalo.

Entre esos 10.75 millones, el Inegi estima que en 28% de ellos, alguna niña, niño o adolescente comió menos de lo que debería comer; pero una vez más, hay 17 entidades en las que se supera esa proporción: Tabasco, con 46.6%; Oaxaca, con 37.4%; Michoacán, con 33.7%; Guerrero, con 31.1%; Sinaloa, con 30.9%; Hidalgo y Sonora, con 30.7% cada una de ellas; Puebla, con 30.6%; Guanajuato, con 30.1%; Baja California Sur, 30%; Colima, 29.8%; Campeche, 29.6%; Tlaxcala,  29.1%; San Luis Potosí, 28.7%; Yucatán, 28.4%; Morelos, con 28.2%, y Chihuahua, con 28%.

Otro indicador que llama a la indignación es el relativo a 8% de los hogares en donde hubo alguna dificultad para comer (881 mil hogares), y en donde alguna niña o niño comió sólo una vez o dejó de comer todo un día. Se trata de al menos un millón de niños con hambre, ante quienes tenemos una deuda ética mayúscula.

Frente a ello, debe subrayarse que hay 15 entidades en las que se rebasa el promedio nacional: Tabasco, con 19.8%; Sonora, con 11.5%; Oaxaca, con 11.4%; Baja California, con 10.3%; Michoacán y Chihuahua, con 10.1% cada uno; San Luis Potosí, con 9.8%; Sinaloa, con 9.6%; Coahuila, con 9.5%; Guerrero, con 9.4%; Durango, con 9%; Puebla y Guanajuato, con 8.7%; Hidalgo, con 8.6%, y Campeche, con 8.4%

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*Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 12-septiembre-2017, p.14.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Jueves, 07 Septiembre 2017 06:49

El carácter maldito del hambre

 

La Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH, 2016) contiene resultados relativos a los hogares y las viviendas que son cruciales para poner en contexto lo que ocurre, precisamente, en torno a los ingresos y la forma en que son gastados por las familias mexicanas

Publicado en Especial
Martes, 05 Septiembre 2017 13:47

Viviendas: la persistente precariedad

De acuerdo con el INEGI, hay 1.23 millones de hogares en los que algún menor de edad sintió hambre, pero no comió; en 4.77 millones de viviendas se cocina con leña o carbón; sólo en 3 de cada cuatro viviendas se tiene agua entubada en su interior; en el 10% de las viviendas se quema la basura; mientras que hay 1 millón de viviendas con piso de tierra.


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Uno de los tabulados contenidos en la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH, 2016), presentada recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), es el relativo a las viviendas habitadas que hay en el país, y sus principales características.

 

Esta información complementa el panorama que se puede construir a partir de los indicadores de ingresos y gastos, para dar cuenta de la precariedad en que viven millones de personas, de la marginación persistente en el país, y en síntesis, de lo mucho que falta por hacer para convertirnos en el país de derechos humanos al que mandata nuestra Constitución.

La magnitud

El nuestro es desde hace ya varios años, un país predominantemente urbano. Asumiendo el criterio del INEGI, mediante el cual clasifica como localidades urbanas a aquellas que tienen 2,500 habitantes o más, lo primero que debe señalarse es que el 76.3% del total de viviendas que hay en el país se ubican precisamente en ese tipo de localidades; es decir, dos de cada tres viviendas habitadas están asentadas en localidades urbanas.

 

La magnitud es enorme: en el territorio nacional se han estimado 32.87 millones de viviendas, de las cuales, 29.83 millones son consideradas como viviendas independientes. De éstas, 22.7 millones se encuentran en las ya mencionadas localidades urbanas; mientras que 7.057 millones se encuentran ubicadas en localidades rurales.

 

Materiales endebles

Debe destacarse que de los 29.83 millones de viviendas independientes que hay en el país, hay 3.46 millones que tienen paredes de materiales endebles (pues no son de block, cemento, ladrillo, piedra, cantera o concreto); y que de ese total, el 51.96%, es decir, 1.8 millones de viviendas, se encuentran ubicadas en localidades rurales.

 

Asimismo, únicamente el 75% de las viviendas independientes que hay en el país, tiene techo de loza de concreto o viguetas con bovedilla; mientras que todavía hay un millón de viviendas en las cuales se tiene piso de tierra; lo que más llama la atención de este dato es que prácticamente la mitad de ellas se concentran en las cuatro entidades más pobres del país: Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Veracruz.

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Como hace siglos  

Uno de los datos más reveladores de las carencias que se siguen teniendo en millones de viviendas es el relativo al combustible que se usa en ellas para cocinar. Sorprende en ese sentido que en el 14.5% de las viviendas se siga utilizando leña o carbón (4.77 millones)

 

Debe señalarse además que hay ocho entidades en las que el porcentaje de viviendas con esta característica rebasa al 25% del total; éstas son: Chiapas con un 54.1%; Oaxaca, con 51%; Guerrero, con 40.8%; Tabasco, con 35%; Yucatán, con 32%; Veracruz con 31.9%; Hidalgo, con 26.3% y Campeche con 26%.

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Adicionalmente, es pertinente subrayar que en 72.6% de esas viviendas no se cuenta con tubo o ducto para expulsar el humo de las viviendas, lo que provoca un gran número de infecciones respiratorias agudas, y en cientos y quizá miles de casos, padecer la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

 

Basura: un serio problema

De acuerdo con el INEGI, sólo en 83.2% de las viviendas habitadas se cuenta con servicio de recolección de basura, ya sea por un camión o por un “carrito”. En el 10.6%, que en números absolutos significa 3.47 millones de viviendas, la basura se quema, mientras que en el 6.2%, es decir, en 2.047 millones de viviendas, la basura se tira a ríos, barrancas, arroyos, al mar o simplemente se entierra, con los severos costos y consecuencias económicas que estas prácticas implican.

 

Las entidades con mayor problemática sumando los dos indicadores señalados, son: Guerrero con un 40.7%; Tabasco con 38.5%; Oaxaca con 38.1%; Chiapas con 36.2%; Veracruz con 31.7% y Campeche con 30.2%

 

El agua, un problema nacional

Continúa siendo paradójico que en nuestro país, las entidades con mayor disponibilidad de agua dulce per capita sigan siendo las que tienen menor cobertura de este servicio para sus poblaciones. En efecto, de acuerdo con la CONAGUA, alrededor del 60% de la disponibilidad de agua dulce en el país se ubica en los estados del Sur-Sureste.

 

Así, mientras que el promedio nacional es de únicamente 73.1% de las viviendas con agua entubada en su interior, hay 14 entidades que se ubican por debajo de ese indicador. Los casos más dramáticos son: Oaxaca, con 26.4%; Chiapas, con 37.8%; Guerrero con 41.1% y Veracruz, con 52.4%.

 

La persistencia del hambre

De acuerdo con el INEGI hay 10.75 millones de hogares en los que hay menores de edad que tuvieron dificultades para satisfacer sus necesidades alimentarias. De ellos, en 34.8%, es decir, en 3.74 millones de hogares, algún menor dejó de tener una alimentación sana y variada; en 4.56 millones algún menor tuvo una alimentación basada en muy poca variedad de alimentos; en 3.012 millones algún menor comió menos de lo que debería comer; en 2.98 millones a algún menor se le tuvo que disminuir la cantidad servida en las comidas; mientras que en 1.23 millones de hogares, algún menor sintió hambre pero no comió.

 

 

*Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 05-septiembre-2017, p.21.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Jueves, 31 Agosto 2017 08:08

¿Cuánto gana un pobre?

De acuerdo con el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval): “Una persona se encuentra en situación de pobreza cuando tiene al menos una carencia social… y su ingreso es insuficiente para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias”.

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Mira el programa en:

ENIGH

La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares nos permite dimensionar el ingreso y gasto de los hogares: nos muestra la pobreza y desigualdad. Los resultados de 2016 arrojaron que entre los hogares de menor y mayor ingreso hay una diferencia de ingreso de 21 veces.  

 

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Miércoles, 30 Agosto 2017 12:09

La incertidumbre de lo desconocido

Las desapariciones forzadas, más allá del lugar y del momento en que ocurrieron, tienen un denominador común: la lenta y prolongada angustia de las familias

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Martes, 29 Agosto 2017 06:30

Ingresos: recuperación insuficiente

El ingreso promedio de los hogares en México es, de acuerdo con el INEGI, de 15 mil 663pesos mensuales. Considerando que cada hogar tiene 3.7 integrantes el ingreso per capita es de $4,233 pesos mensuales. El dato es mayor al de 2014, pero inferior al de 2008. La desigualdad sigue siendo muy elevada: el 10% más pobre percibe 23.7 veces menos que el 10% más rico


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Los ingresos que obtiene la mayoría de los hogares en el país siguen siendo raquíticos. En ese sentido, los resultados que presentó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el día de ayer, lunes 28 de agosto, deben ser analizados con prudencia y con responsabilidad por quienes deciden el rumbo de las políticas públicas, pues a pesar de la mínima recuperación que se muestra en los niveles de ingresos, lo que es evidente es la ineficacia de las políticas, económicas y sociales, para modificar estructuralmente las condiciones de pobreza y la desigualdad en el país.

Desde esta perspectiva, el análisis que lleve a cabo el Coneval deberá ser la base no sólo para la discusión en torno a qué debe transformarse en el modelo de desarrollo asumido, sino sobre todo, cuál es el modelo de país que se pondrá a discusión rumbo al proceso electoral de 2018.

 

A pesar de todo, los pobres siguen siendo mayoría

Los datos captados por la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares, 2016, levantada por el Inegi, deben ser leídos considerando que se trata de una nueva serie, construida con base en un operativo de campo que ha sido cuestionado por varios expertos por dos razones fundamentales: a) en el levantamiento se asume que predominantemente son los pobres quienes mienten respecto de, u ocultan sus ingresos, y; b) se ha planteado que hay una “inducción” de información a través de la entrega de las llamadas “cartillas sociales” por parte del gobierno federal, lo cual pudo haber inducido un sesgo respecto de lo que la población, particularmente la más pobre, respondió ante la ENIGH.

Lo anterior tiene mayor sentido si se considera que entre los años 2012 y 2016, el Inegi estima que en el decil de ingresos más bajo hubo un incremento de 15.2%; y que entre 2016 y 2014 el crecimiento de los ingresos de los hogares más pobres fue de 8.5%.

Por otro lado, también es importante señalar que en el decil de más altos ingresos hubo un incremento, entre 2012 y 2016, de 5.9%, siendo el periodo de 2014 al 2016 el de mayor crecimiento, con 4.1% más ingresos en cada uno de los hogares de más alto nivel adquisitivo.

A pesar de todo, los niveles reportados en 2016 son aun inferiores a los que se registraron en el año 2008: en efecto, de acuerdo con el Inegi, en ese año el ingreso promedio de los hogares fue de 15 mil 663 pesos mensuales; mientras que en 2016 ese mismo indicador se ubicó en 14 mil 345.3 pesos mensuales por hogar.

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Llama la atención que, según el Inegi, en el periodo señalado crecieron los ingresos únicamente de tres deciles; de los dos de más bajos ingresos, y los del decil de mayor poder adquisitivo. En efecto, mientras que en 2012 10% de los hogares más pobres obtuvo ingresos por 2 mil 90 pesos mensuales, en 2016 se ubicaron en 2 mil 273 pesos por hogar al mes.

 

Un mar de desigualdad

La ENIGH estima que el valor del Coeficiente de Gini —la medida que se utiliza para dimensionar la desigualdad económica entre las personas—, es de .448, considerando las transferencias que se hacen de ingresos a los hogares; pero sin esas transferencias, es de .499, lo cual muestra que nuestro país sigue estando sumamente polarizado.

Lo anterior puede dimensionarse mejor si se considera que mientras que el decil de más altos ingresos obtiene 36.3% de los ingresos totales de los hogares en el país (es decir, 10% de los hogares más ricos se queda con uno de cada 36.3 pesos de cada 100 pesos disponibles), el 10% de los hogares más pobres obtiene únicamente 1.75% de los ingresos totales (es decir, obtienen 1.75 pesos, de cada 100 pesos disponibles). Lo anterior significa que 10% de más altos ingresos en el país obtiene 23.5 veces más recursos que el 10% más pobre.

Por otro lado, es importante señalar, agrupando datos, que del total de hogares, el 30% con más ingresos, obtiene 63.25% de los recursos disponibles; mientras que 30% de menores ingresos se queda con únicamente 8.87%.

 

Entidades lejanas  

La desigualdad que existe en el país es no sólo entre hogares, sino que se expresa también en desigualdades regionales abismales. Así, mientras que en Nuevo León el ingreso promedio por hogar es de 29 mil 717 pesos mensuales, en el estado de Chiapas, en donde se registran menores ingresos, el promedio es de 7 mil 752 pesos al mes.

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Visto por tamaño de localidad, las diferencias también son abismales: en aquellas que tienen más de 2,500 habitantes, el ingreso promedio de los hogares es de 17 mil 405 pesos por hogar, al mes; mientras que en las localidades con menos de 2,500 habitantes, el promedio es de $8,668 pesos mensuales; es decir, vivir en las localidades rurales implica ingresos 50% inferiores a quienes viven en las zonas más urbanizadas.

 

*Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 29-agosto-2017, p.18.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

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Las cifras oficiales, contenidas en el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas, reportan que al término de 2016 se contabilizaron 29 mil 917 personas que se hallaban en paradero desaparecido en México, de las cuales 22 mil 917 son hombres y 7 mil 503 son mujeres.

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