Lunes, 13 Noviembre 2017 12:42

Obesidad, presupuesto y desarrollo

Los resultados del reciente estudio sobre la obesidad presentado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) confirman la crisis que se vive en México en materia de salud pública, con los resultados consabidos respecto de la mortalidad: más de 105 mil defunciones por diabetes y más de 135 mil por enfermedades hipertensivas y del corazón 

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Jueves, 28 Septiembre 2017 07:39

El despropósito del 100%

El filósofo  sostenía, de manera plenamente justificada, que se debe tener el arrojo de huir de las multitudes; reflexión que aplicaba a no sólo no participar de las veleidosas actitudes que suelen asumir las muchedumbres, sino también, en un sentido más profundo, a tener la capacidad de pensar a contracorriente, bajo la idea de que no siempre la mayoría actúa con base en la lógica y un pensamiento racional.

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Viernes, 01 Septiembre 2017 15:46

Los retos sociales de América Latina

¿Qué está pasando socialmente en AméricaLatina? La CEPAL publicósu informe 2017 (referencia obligada al respecto) el cual está fuertemente concentrado en la desigualdad, cuya reducción ha sidopriorizada por las nuevas metas de desarrollo sostenible de la ONU 

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Martes, 22 Agosto 2017 06:53

Mujeres: violenta realidad

Sólo 71.1% de las mujeres mayores de 15 años ha trabajado alguna vez en su vida, y entre quienes lo han hecho, 26.6% ha sido víctima de algún tipo de violencia en su sitio de trabajo


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De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh, 2016), publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 66.1% de las mujeres ha vivido algún acto de violencia a lo largo de su vida. Esta cifra es mayor a la registrada en el año 2011, en el que la edición de la Endireh de ese año registró un 62.8%, y apenas inferior a la registrada en 2006, año en que el indicador fue de 67%.

 

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Asimismo, destaca que 49% ha sido víctima de violencia emocional; 41.3% ha sido víctima de violencia sexual;  34% ha sido víctima de violencia física, mientras que 29% ha sido víctima de violencia económica. Del total de quienes han vivido al menos un episodio de violencia en su vida, destaca que 43.9% fue víctima de su pareja; y entre ellas, 40.1% fue víctima de violencia emocional; 20.9% lo fue de violencia económica; 17.9%, de violencia física, mientras que 6.5% sufrió violencia sexual.

En ese contexto, las mujeres enfrentan un panorama cotidiano de exclusión laboral, discriminación, asignación estereotipada de roles, así como múltiples formas de violencia en los principales espacios de la vida pública. A continuación, se presentan ejemplos sobresalientes.

 

Exclusión laboral

Uno de los primeros tópicos que deben considerarse cuando se analiza la exclusión de las mujeres de la vida económica y social, es el relativo a su participación en el mercado laboral. Desde esta perspectiva, destaca el hecho de que, según el Inegi, únicamente 71.1% de las mujeres mayores de 15 años ha trabajado alguna vez en su vida.

Adicionalmente, en los últimos cinco años sólo han trabajado 51.1%; mientras que en los últimos 12 meses sólo lo hizo 43.2% del total de las mujeres mayores de 15 años. En números absolutos, estos datos implican que hay 13.43 millones de mujeres en el segmento de edad señalado, que nunca han trabajado en sus vidas.

Es importante destacar también que entre quienes sí han laborado alguna vez en su vida, 16.5% ha vivido algún incidente de violencia en sus vidas; 10.6% ha sido víctima de violencia emocional, mientras que 11.9% ha sido víctima de violencia física o sexual.

Asimismo, 12.7% de las mujeres mayores de 15 años que han trabajado al menos alguna vez en su vida han sido víctimas de actos de discriminación a causa del embarazo.

De acuerdo con la Endireh,  26.6% de las mujeres mayores de 15 años que han trabajado alguna vez en la vida han sido víctimas de algún tipo de violencia en sus ámbitos laborales. En este espacio, son las más jóvenes quienes enfrentan mayores episodios de violencia; en efecto, 28.7% de quienes tienen entre 15 y 24 años de edad y que han trabajado alguna vez han sido víctimas de alguna forma de violencia en sus trabajos.

En el grupo de 25 a 34 años el dato es de 32.1%; entre quienes tienen de 35 a 44 años la cifra es de 29.1%; en el grupo de 45 a 54 años desciende a 25.1%; en el de 55 a 64 años se ubica en 19.6% y en el grupo de 65 y más años es de 12.9%

 

El factor educativo

Un dato a ser destacado es el relativo al nivel educativo de las mujeres que han trabajado alguna vez y que han sido víctimas de algún tipo de violencia; esto es así, porque a mayor escolaridad se registra una mayor prevalencia. Así, el promedio de violencia laboral registrado es de 26.6% para todas las mujeres; sin embargo, entre quienes no aprobaron ningún grado de escolaridad el porcentaje es de 18%.

Asimismo, para quienes terminaron la primaria o tienen algún grado en ese nivel, la prevalencia de violencia laboral se ubica en 19.5%; para quienes tienen secundaria el dato es de 27.4%; para quienes cuentan con algún grado de bachillerato el dato asciende a 28.2%; mientras que para las mujeres con acceso a algún grado de educación superior el indicador es de 32.6%

Esta tendencia es similar al desagregar por tipo de violencia; así, en el caso de la violencia física o sexual en los ámbitos laborales, el 11.9% de las mujeres reportan haberlo vivido alguna vez en la vida. Entre quienes no aprobaron ningún grado de escolaridad el dato es de 9.4%; entre quienes cursaron algún grado de primaria es de 9.1%; quienes cuentan con algún grado de secundaria o educación media superior reportan una prevalencia de 12%; mientras que quienes cuentan con algún grado de educación superior reportan un 14.5%.

Una de las hipótesis a trabajar en este rubro es que a mayor escolaridad, hay una mayor capacidad de identificar los episodios de violencia, así como de identificarse a sí mismas como víctimas de las agresiones.

 

Algunos estereotipos  

De acuerdo con la Endireh, entre las mujeres prevalecen algunos estereotipos que es importante destacar; por ejemplo: 14.3% de las mujeres opina que los hombres deben ganar un mayor salario que las mujeres; 47% se muestra en desacuerdo con la idea de que “las mujeres tienen derecho a salir solas por la noche a divertirse”; mientras que 47.6% opina que las mujeres que trabajan descuidan a sus hijos.

 

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 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 22-agosto-2017, p.16.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Mira el diálogo entre los titulares de las más grandes instituciones de educación superior en México en: 

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Martes, 08 Agosto 2017 06:33

Educación superior, la desigualdad

En nuestro país, sólo 3 de cada 10 jóvenes de 18 a 22 años tiene la oportunidad de asistir a alguna universidad o institución de educación superior. La matrícula en el ciclo 2015-2016 fue de 3.64 millones, la cual sigue estando altamente concentrada en las principales metrópolis del país. Las desigualdades son enormes, la calidad es deficiente y la disponibilidad de espacios crece de manera muy lenta. 


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El acceso a una educación de calidad pública, gratuita, universal y de calidad sigue siendo un enorme reto para nuestro país, sobre todo en los niveles de educación media superior, educación superior, educación de posgrado y una vertiente casi nunca considerada, que es la formación para el trabajo.

Millones de jóvenes se ven excluidos del sistema educativo: las tasas de cobertura siguen siendo muy bajas, pero lo son todavía más las tasas de matriculación efectiva, es decir, la cantidad de jóvenes que, habiendo ingresado a alguno de los niveles de educación media superior o superior logran permanecer en las aulas, finalizar sus carreras y titularse de las mismas.

 

Las bases: el bachillerato.

De acuerdo con el documento Principales cifras del Sistema Educativo Nacional 2015-2016, elaborado por la Subsecretaría de Planeación de la SEP, en el ciclo escolar 2015-2016 la tasa de cobertura en el nivel medio superior se ubicó en 74.6%. Esto quiere decir que sólo tres de cada cuatro adolescentes de entre 15 y 17 años tendrían un espacio en este nivel educativo.

A pesar de los avances que se han logrado en esta materia, la SEP informa que la tasa de abandono escolar fue, en el ciclo señalado 2015-2016, de 12.1%; también destaca que la tasa de reprobación es de 15.9%; que la tasa neta de escolarización sea de sólo 59.5% y que la tasa de terminación se haya ubicado en únicamente 58.1%.

A fin de dimensionar lo anterior, es importante destacar que, en el ciclo escolar referido, había inscritos 4 millones 985 mil 80 alumnos; de ellos, 2.5 millones son hombres y 2.48 millones son mujeres. En este nivel educativo se tiene registro de 422 mil 001 docentes, y que a nivel nacional hay 20 mil 383 escuelas: 13 mil 645 son públicas y 6 mil 738 son privadas.

La modalidad que se enseña en mayor medida en el país es la del “bachillerato general”, modalidad en la cual se encontraban matriculados 3.096 millones de estudiantes; 1.82 millones lo estaban en la modalidad de bachillerato tecnológico, mientras que 68 mil 460 lo estaban en el nivel de “profesional técnico”.

Así como en la educación básica, el otro gran reto que enfrenta la oferta educativa del país es la calidad de la enseñanza, pero también la pertinencia de los contenidos; y un elemento poco considerado: la adecuada vinculación de la oferta educativa respecto de la vocación productiva y las necesidades profesionales y de desarrollo de los ámbitos territoriales en que se encuentran los planteles.

 

El escaso mundo de la enseñanza pofesional

De acuerdo con los datos oficiales, únicamente tres de cada diez jóvenes entre 18 y 24 años de edad tendrían espacio en el nivel de la Educación Superior. De acuerdo con la SEP, en el ciclo 2015-2016 sólo había 5 mil 343 escuelas de Educación Superior en un país de 120 millones de habitantes.

De acuerdo con la propia secretaría, había matriculados 3 millones 648 mil 945 alumnos en las diferentes modalidades de educación superior; de los cuales, casi 10% son absorbidos por la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Debe decirse además que hay un registro de 386 mil 219 docentes para toda la educación superior.

Por otro lado, es importante destacar que en la enseñanza normal se contabilizan 108 mil 555 alumnos en el ciclo 2015-2016. El grueso de la matrícula se concentra en la enseñanza del nivel de licenciatura, con 3 millones 302 mil 773 alumnos; así como únicamente 237 mil 617 estudiantes del nivel de posgrado.

Otro dato relevante es el relativo a que, del total de la matrícula en el nivel superior, 2.57 millones acuden a universidades e instituciones de educación superior públicas; mientras que 1.069 millones lo hacen a instituciones y universidades privadas.

A las cifras previas se suman 595 mil 456 estudiantes del nivel superior que están matriculados en modalidades “no escolarizadas”, de los cuales 504 mil 643 lo están en el nivel licenciatura; mientras que 90 mil 813 lo están en nivel de posgrado. En esta modalidad de enseñanza, la mayor oferta es privada, pues 331 mil 316 estudiantes estudian en instituciones y universidades privadas, mientras que 264 mil 140 lo hacen en instituciones públicas.

 

Otros problemas

Uno de los principales problemas que enfrenta el sistema educativo nacional es lograr el tránsito de quienes egresan de un nivel educativo al siguiente superior. En el caso del bachillerato, la SEP registró para el periodo 2015-2016 una tasa de absorción de 101%. Sin embargo, en el nivel superior el porcentaje fue de sólo 76%.

E. rezago

Esto implica que la cobertura real en este nivel, para quienes tienen de 18 a 22 años, sin incluir el posgrado, sea de apenas 31%; y si se extiende la edad al grupo de 18 a 23 años, incluyendo al posgrado, la tasa de cobertura cae a 28%, datos a los que debe agregarse una tasa de abandono de 6.8%.

El otro dato que destaca en este tema es el relativo a que, a mayor edad, menor asistencia escolar. En efecto, de acuerdo con los datos de la Encuesta Intercensal, el porcentaje de asistencia escolar de quienes tenían 18 años en el año 2015 fue de 51.4%, para quienes tenían 19 años desciende a 40.46%, mientras que en el grupo de 20 a 24 años la proporción es de únicamente 25.49%.

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 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 08-agosto-2017, p.16.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

MIGUEL LIMÓN

El Módulo sobre Eventos Culturales Seleccionados (MODECULT) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía mostró, en este año, que 60.1% de la población de 18 años o más de edad asistió a algún evento cultural en el año anterior a septiembre de 2016, en tanto que 39.9% no asistió a ningún evento cultural en un año.

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Martes, 04 Julio 2017 06:38

Hogares: una radiografía

La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó los resultados de la Encuesta Nacional de los Hogares, 2016 (ENH, 2016), un instrumento muy importante que permite actualizar la información relativa a las características sociodemográficas de los integrantes de los hogares, así como algunas de las características de las viviendas en que habitan.


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En la edición 2015 de esta encuesta se habían incluido dos módulos sobre temas clave para el desarrollo del país: la salud física de las personas y la salud mental. Lamentablemente, en los resultados presentados, y por el contenido del cuestionario básico disponible en el sitio electrónico del Inegi, en la edición 2016 no se incluyeron estos módulos, lo cual representa una muy sensible pérdida de información.

 

Un país superpoblado

México es considerado el 11º país con mayor número de habitantes en el planeta, y dadas las tendencias, es altamente probable que en el año 2020 seamos el 10º país con mayor población, desplazando a Japón al 11º puesto.

De acuerdo con los datos de la ENH 2016, habría en ese año 122.32 millones de habitantes, agrupados en 32.9 millones de hogares. Para dimensionar el ritmo de crecimiento que tiene nuestro país, cabe recordar que, en la ENH 2015 se contabilizaron 121.12 millones de habitantes en 31.8 millones de hogares. Es decir, en sólo un año el país creció 1.2 millones de habitantes y 1.1 millones de hogares.

Este incremento en el número de habitantes sería el equivalente a que cada año se incorpore al país la población total de Tlaxcala, entidad que tenía en 2015 una población de 1.27 millones de habitantes.

Asimismo, de los casi 33 millones de hogares que hay en el país, 25.7 millones se encuentran en localidades de más de 2,500 habitantes y 7.13 millones en localidades de menos de 2,500 habitantes. En términos de población, 94 millones de personas viven en localidades consideradas como urbanas (2,500 personas o más), mientras que 28.32 millones de personas viven en ámbitos rurales.

 

Una educación deficiente

De acuerdo con la ENH 2016, hay en el país 60.48 millones de personas que tienen entre 3 y 30 años de edad. En ese rango, 35.29 millones asisten a la escuela y 25.18 millones no lo hacen.

Desagregado por grupos de edad, hay 2.66 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 3 y 14 años de edad que no asisten a la escuela, 1.25 millones de adolescentes y jóvenes de 15 a 19 años que tampoco tienen la oportunidad de estar matriculados en bachillerato o en la educación superior y 18.26 millones de jóvenes de entre 20 y 30 años que tampoco reportan asistencia escolar.

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Asimismo, en México hay 89.7 millones de personas mayores de 15 años, y de ellas, 30.8 millones se encuentran en condición de rezago educativo, es decir, no han concluido la educación secundaria, y 58.7 millones cuentan con estudios de educación secundaria o más.

Las entidades en que se presentan los mayores porcentajes de rezago educativo son: Chiapas, con 52.1% de la población mayor de 15 años; Oaxaca, con 51.8%; Michoacán, con 47.8%; Guerrero, con 46.9%; Veracruz, con 45.2%, Guanajuato, con 41.3%, y Puebla, con 38.5%.

 

Viviendas precarias

A pesar de las inmensas cantidades de recursos que se han asignado a programas para el mejoramiento de la infraestructura social básica y de las viviendas, los resultados del Inegi permiten sugerir que tales recursos han sido dilapidados o mal ejecutados, pues, dada su magnitud, los rezagos persistentes no tienen ninguna justificación.

Por ejemplo, en el país hay todavía 500 mil hogares cuyas viviendas tienen paredes de materiales frágiles; 839 mil más con pisos de tierra; casi 501 mil con techos de materiales frágiles; 7.42 millones de viviendas tienen agua en su terreno, pero no en la construcción de la vivienda; mientras que 2 millones de viviendas (casi 7.2 millones de personas) acceden al agua a través de pipas, acarreo, ríos o arroyos. Asimismo, sólo 22.4 millones de viviendas tienen dotación diaria de agua; 4.34 millones tienen cada tercer día; 1.73 millones sólo una vez por semana; mientras que en 1 millón de viviendas se reporta tener agua “sólo de vez en cuando”.

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Otro dato que permite dimensionar la magnitud de los rezagos, sobre todo en los ámbitos rurales y urbano-marginales, es que en 4.84 millones de viviendas el combustible principal para cocinar es la leña o el carbón.

 

La desigualdad contra las mujeres continúa

De acuerdo con la ENH, el porcentaje de hogares con jefatura exclusiva femenina continúa creciendo, un dato que, en el contexto de desigualdad, machismo y discriminación que persiste contra ellas, permite imaginar la complejidad y las dificultades que enfrentan en la vida cotidiana.

Según los datos del Inegi, 27.3% de los hogares mexicanos es jefaturado por una mujer, y las entidades con mayores porcentajes son: Sonora, con 36.1%; la Ciudad de México, con 35%; Tlaxcala, con 32.3%; Morelos, con 31.2%; Guerrero con, 30.8; y Puebla, con 30.3%.

 

*Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 04-julio-2017, p.14.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

ENRIQUE FERNÁNDEZ FASSNACHT

De acuerdo con la Ley Orgánica del Instituto Politécnico Nacional, ésta la institución educativa del Estado, creada en 1936 por la administración de Lázaro Cárdenas del Río, para consolidar la independencia económica, científica, tecnológica, cultural y política de México a través de la educación, con el objetivo de alcanzar el progreso de nuestra sociedad. 

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