Martes, 16 Enero 2018 06:00

Nuestra desbordada violencia

Vivimos en una sociedad en la que hay una violencia desbordada: en efecto, entre enero y noviembre del año pasado, se tiene un registro de 1,676,982 delitos; de éstos, 220,596 son delitos contra la vida y la integridad corporal; 33,842 son delitos sexuales; poco más de 885 mil son delitos contra el patrimonio; 188,798 son delitos contra la familia; 15,759 son delitos contra la libertad personal; 5,029 son delitos contra la sociedad, y el resto caen en múltiples clasificaciones.


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Vivimos en el país una ola de violencia que se expresa, no sólo en los delitos de alto impacto. En realidad, la violencia se encuentra presente en todos los ámbitos territoriales y sociales, vulnerando a millones de personas y convirtiendo al país, literalmente, en un territorio de víctimas.

No debe olvidarse que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción del Delito (ENVIPE), prácticamente una de cada cuatro personas en el país es víctima de algún delito, grave o no grave, a lo largo del año. Esto significa que tenemos una realidad en la que reina la impunidad y en donde las agresiones y el daño a los otros es una regla permanente.

De manera lamentable, los medios de comunicación han asumido la agenda gubernamental, y se ha dado prioridad a la difusión de datos relativos al homicidio como si fuesen los únicos relevantes en materia de política pública y, sobre todo, del nivel de ruptura del tejido social.

Por esta razón, es importante, en este inicio del 2018, dimensionar las otras formas de violencia que día con día afectan y lastiman a miles de personas y sus familias.

DELITOS SEXUALES

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), entre enero y noviembre del 2017 se cometieron 33 mil 836 delitos contra la libertad y la seguridad sexual. De éstos, 14 mil 804 son casos de “abuso sexual”; mil 518 son de acoso sexual; 971 casos son por hostigamiento sexual; nueve mil 866 casos son por violación simple y dos mil 579 casos más, por violación equiparada. 18 casos fueron clasificados como incesto; mientras que cuatro mil 80 fueron clasificados como “otros delitos que atentan contra la libertad y la seguridad sexual.

ROBOS

Como se sabe, hay distintos tipos de robos; por lo que es importante separar los robos a negocios o instituciones, de los que son cometidos en contra de las personas o de sus familias.

Debe destacarse que, entre los meses de enero y noviembre del año pasado, las estadísticas oficiales mostraban un total de 660 mil 67 casos de robos denunciados en todo el país. De éstos, poco más de 78 mil casos corresponden a “robo a casa habitación”, y de éstos, seis mil 775 fueron cometidos con violencia.

Asimismo, ha habido 67 mil 637 casos de robo a transeúnte, de los cuales 54 mil 464 casos fueron cometidos con violencia. A esos casos deben agregarse los relativos al “robo a transeúnte en espacio abierto al público”, los cuales suman, en el periodo señalado, un total de dos mil 718 casos, de los cuales, mil 763 casos fueron cometidos con violencia.

Para el mismo lapso, el Secretariado Ejecutivo tiene contabilizados dos mil 457 casos de robo en transporte privado individual, de los cuales, en dos mil 40 casos se tiene registro de violencia; asimismo, se han contabilizado 14 mil 81 casos de robo en transporte público colectivo, de los cuales 11 mil 245 casos fueron robos con violencia. En este caso debe considerarse que se contabiliza el robo a la unidad, por lo que el número de víctimas, aun siendo desconocido, debe ser mucho más elevado.

Finalmente, en este rubro se encuentra el robo en transporte individual, del cual se tiene registro de 11 mil 234 casos, en los cuales, en cinco mil 561 se documentó que hubo violencia en contra de las víctimas.

DELITOS CONTRA LA FAMILIA

Otros casos que son generalmente invisibilizados son los delitos que se cometen en el ámbito familiar. En total, en esta clasificación de delitos, se han registrado 188 mil 798 casos entre los meses de enero y noviembre del año pasado. De ese total, en 155 mil 375 casos se trató del delito de violencia intrafamiliar.

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Asimismo, en 21 mil 712 casos se trató de casos de “incumplimiento en las obligaciones de asistencia familiar”; en 10 mil 145 casos se trató de “otros delitos contra la familia”; mientras que, en una suma de mil 566 casos, los delitos denunciados fueron por “violencia de género en todas sus modalidades, distinta a la violencia familiar”.

DELITOS CONTRA LA SOCIEDAD

En este grupo, se encuentran las categorías de “corrupción de menores” y “trata de personas”, así como una categoría genérica de “Otros delitos contra la sociedad”. Del primer caso, el total es de mil 721 denuncias; del segundo, se contabilizaron 277 casos; mientras que el resto caen en la tercera categoría mencionada.

OTROS DELITOS

En la clasificación de delitos del fuero común reportada por el Secretariado Ejecutivo, se tiene un registro de 327 mil 93 casos; de éstos sobresalen los siguientes: a) narcomenudeo, con 40 mil 172 casos; b) amenazas, con 76 mil 464 casos; c) Falsificación, con 15 mil 772 casos; d) delitos cometidos por servidores públicos, con 13 mil 723 casos; y e) Falsedad, con dos mil 624 casos.

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Destaca asimismo que habiendo sido un año electoral, a lo largo del 2017 se registraron únicamente 866 casos por delitos electorales; y también sobresale el hecho de que, aun cuando todos los días se denuncia en medios de comunicación hechos que atentan contra el medio ambiente, frente a la autoridad sólo fueron denunciados, en el periodo considerado, mil 601 delitos.

 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 16-enero-2018, p.13.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Martes, 09 Enero 2018 06:00

Suicidio: uno de los retos del 2018

El promedio anual en el número de suicidios, entre 2014 y 2016, se ubica en 6,377 casos, cifra 14% superior al del periodo previo del 2010 al 2013, en el que se registraron 5,547 casos por año. Así, entre los años de 2010 al 2016 se tiene un total de 41,321 suicidios, siendo las entidades con más altas tasas Chihuahua, Yucatán, Aguascalientes, Campeche y Colima.


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Uno de los temas de mayor complejidad social es el relativo al suicidio. Se trata de un fenómeno determinado por las precarias condiciones de salud mental de amplios sectores de la población, y el cual se asocia a múltiples factores, que van desde el padecimiento de enfermedades crónico-degenerativas, hasta problemáticas vinculadas con desórdenes de la personalidad.

La tendencia registrada de la mortalidad por suicidios en el país va en aumento, y se ha llegado a niveles más que preocupantes; en efecto, los datos de los años 2015 y 2016, registrados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), muestran indicadores de 6,425 y 6,370 casos, respectivamente.

De manera acumulada, entre los años 2010 y 2016, el INEGI estima que se han consumado 41,321 casos de suicidio en todo el país; sin embargo, en estudios previos, dados a conocer mediante la publicación Estadísticas de Suicidio e Intentos de Suicidio (la cual lamentablemente dejó de editar hace algunos años), el propio INEGI alertaba que, por cada caso en que se concretaba el suicidio, podría haber hasta 8 casos en los que la persona que lo intentó había fallado en su propósito.

Un dato a destacarse es que en los últimos años se ha incrementado de manera significativa el promedio en el número de casos. En efecto, si se toma al periodo del 2010 al 2013, el promedio identificado por el INEGI es de 5,547 casos por año; en contraste, el promedio para el periodo de 2014 al 2016 es de 6,377 casos por año, es decir, un incremento de 14% entre ambos periodos.

¿En dónde ocurren más?

En números absolutos, las entidades en donde se han registrado más casos de suicidios entre los años 2010 y 2016 son las siguientes: 1) el Estado de México, con 4,271 casos; 2) Jalisco, con 3,471 casos; 3) Ciudad de México, con 2,819 casos; 4) Guanajuato, con 2,677 casos; 5) Chihuahua, con 2,284 casos; 6) Veracruz, con 1,903 casos; 7) Chiapas, con 1,731 casos; 8) Nuevo León, con 1,695 casos; 9) Puebla, con 1,688 casos; 10) Sonora, con 1,472 casos; 11) Yucatán, con 1,314 casos; 12) Tabasco, con 1,204 casos; 13) Coahuila, con 1,188 casos; 14) San Luis Potosí con 1,154 casos; 15) Michoacán con 1,133 casos y 16) Tamaulipas, con 1,124 casos.

Como puede verse, en el periodo considerado, hay 16 entidades en las cuales se tiene una cifra acumulada superior a los mil casos de suicidio. Sin embargo, si se toma sólo a las 10 entidades con mayor número de casos, la cifra es de 24,011 suicidios en el periodo, es decir, el 58.1% en menos de la tercera parte de los estados del país.

Igualmente interesante, es que, mediante un análisis de regresión lineal, en el que se asume que los suicidios están explicados estadísticamente por el comportamiento de los homicidios, se obtiene un valor del R cuadrado de .688. Esto significa que efectivamente, el nivel de violencia homicida presente en las Entidades Federativas, tiene un impacto estadísticamente significativo en el nivel de los suicidios registrados.

Elevadas tasa 

Otro análisis que puede construirse es a través de las tasas de suicidio en cada una de las entidades; por ejemplo, tomando como referencia los años 2015 y 2016, y asumiendo que más del 95% de los suicidios se registran entre la población de 15 años y más, las entidades que en donde se registran los indicadores más elevados son las siguientes:

En primer lugar aparece el estado de Chihuahua, con una tasa de 17.1 casos por cada 100 mil personas mayores de 15 años; le sigue el estado de Yucatán, con un indicador de 14.4 casos por cada 100 mil en el grupo de edad señalado; en tercer sitio está Aguascalientes, con una tasa de 13.6; le sigue en cuarto sitio Campeche, con un dato de 13.3 casos por cada 100 mil en el grupo de edad; mientras que en quinto sitio se ubica Colima, con una tasa de 13.6 casos por cada 100 mil mayores de 15 años.

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Las otras cinco entidades con los más elevados indicadores son: Quintana Roo, con una tasa de 11.5 casos por cada 100 mil mayores de 15 años; Guanajuato, con una tasa de 11; Jalisco, con una tasa de 10.6; y Baja California Sur y Sonora, con una tasa de 10.5 casos por cada 100 mil mayores de 15 años, respectivamente.

Ellos se suicidan más

De acuerdo con los datos del INEGI, la tendencia de suicidios en el país muestra que son los hombres quienes en mayor medida atentan en contra de sus vidas, pues de los 41,321 casos registrados entre el 2010 y el 2016, una cifra de 33,409 correspondió a hombres (80.8% del total), mientras que 7,899 casos correspondieron a mujeres (19.5% del total).

Asimismo, entre los hombres, la tendencia ha sido a la alza año con año, excepto en 2012, cuando se registró un ligero descenso respecto del año previo; en el resto de los casos, la cifra ha sido creciente, llegando a la cifra récord de 5,181 casos en el año 2016. Entre las mujeres, el mayor número de suicidios se registró en el año 2015, cuando se llegó al récord de 1,280 casos.

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 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 09-enero-2018, p.14.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Martes, 19 Diciembre 2017 06:00

Las remesas, el otro signo de la injusticia

De acuerdo con las cifras del Banco de México, entre 2012 y 2017 han ingresado a México, por concepto de remesas familiares, 2.32 billones de pesos, cifra equivalente a cerca de 141 mil millones de dólares, es decir, tres veces más que el rescate financiero que hizo Estados Unidos de nuestra economía en 1995


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La migración de mexicanos hacia el exterior tiene una larga historia. Sin embargo, ha sido en la etapa de mayor pobreza, de mayor profundización de la desigualdad, y de menor crecimiento económico en México, cuando se ha intensificado, teniendo como décadas emblemáticas a las de los años 90, en el siglo pasado, y la de los años 2000.

Desde esta perspectiva, México tiene una deuda por partida doble con la comunidad de personas emigradas: en primer lugar, porque la inmensa mayoría salieron del país en busca de las oportunidades y el bienestar que aquí no encontraron; y en segundo término, porque una vez en Estados Unidos, la mayoría ha mantenido importantes lazos familiares y comunitarios, así como el envío permanente de remesas que les han permitido a millones de familias ya sea sobrevivir o no caer en la pobreza.

Tremenda friolera

De acuerdo con los datos del Banco de México, el monto de las remesas familiares recibidas en México, provenientes, en su inmensa mayoría, de Estados Unidos de América, han crecido año con año, llegando a un nuevo récord histórico en este 2017.

En efecto, en el año 2012 nuestro país recibió, por concepto de remesas familiares, un total de 22 mil 438 millones de dólares (mdd). Considerando que el tipo de cambio promedio estimado para ese año por el Banco de México fue de 13.16 pesos por dólar, la cifra anual puede estimarse en 295 mil 284 millones de pesos.

Para el año 2013, la cifra descendió ligeramente a 22 mil 302 mdd, los cuales, con un tipo de cambio promedio anualizado de 12.77 pesos por dólar, equivaldrían, en esa fecha, a un monto de 284 mil 796.54 millones de pesos. Para 2014 la cifra estimada por el Banco de México fue de 23 mil 647 mdd, los cuales, a un tipo promedio anualizado de 13.30 pesos por dólar, ascendieron a 314 mil 505.1 millones de pesos.

En el año 2015 se registró un nuevo crecimiento en el monto anual, al haberse llegado a un récord de 24 mil 784 mdd, con un tipo de cambio promedio de 15.86 pesos por dólar. Esta variación implicó un crecimiento a 393 mil 074 millones de pesos.

Para 2016 se registró una nueva cifra máxima anual, pues el Banco de México estimó un total de 26 mil 993.3 mdd, lo cual, a un tipo de cambio anualizado de 18.89 pesos por dólar, equivale a 509 mil 903.43 millones de pesos.

Finalmente, para el año 2017 la cifra registrada hasta el tercer trimestre, es de 21 mil 265 millones de dólares, pero considerando que el promedio trimestral de este año ha sido superior a los 7 mil millones de dólares, y que el trimestre octubre-diciembre es en el que anualmente más remesas se envían, puede asumirse que al cierre del año se llegará a 28 mil 265 mdd, los cuales, con un tipo de cambio promedio de 18.64 pesos por dólar, arrojarían la cantidad de 526 mil 859.6 millones de pesos.

En suma, entre 2012 y 2017 las remesas familiares se ubican en alrededor de 2.32 billones de pesos; a fin de dimensionar esa cifra, considerando un costo promedio de poco más de 6 millones de pesos que se requerirían en promedio para rehabilitar escuelas de educación básica, alcanzaría para la atención de 300 mil escuelas; es decir, más planteles que los que existían hasta el año 2016 en todo el territorio nacional, y en todos los niveles educativos.

También sirve como referencia mencionar que el llamado “rescate financiero” de México en 1995 tuvo, entre otros costos, un préstamo de 50 mil millones de dólares; frente a esa cifra, lo que han enviado los mexicanos en Estados Unidos es de aproximadamente 141 mil 429 millones de dólares; por esto, no sería exagerado decir que su aporte equivale a “tres salvamentos” financieros del país.

¿De dónde vienen?

A pesar de que a México llegan anualmente remesas de todos los estados que integran la Unión Americana, 7 de cada 10 dólares provienen de 11 estados: California, desde donde se han enviado 32 mil 236 millones de dólares (mdd) entre 2013 y 2017; Texas, desde donde han llegado 15 mil 463.2 mdd en el mismo periodo; Illinios, con una suma de 5 mil 601.3 mdd; Nueva York, con un monto de 4 mil 453.4 mdd; Florida, con una suma de 4 mil 407 mdd; Georgia, con 3 mil 894 mdd; Carolina del Norte, con 2 mil 862.5 mdd; Colorado, con 2 mil 645 mdd; Arizona, con 2 mil 580.6 mdd; Minnesota, con 2 mil 576.7 mdd; y Whashington, con 2 mil 509 mdd.

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¿A dónde llegan?

A pesar de que igualmente las remesas llegan a cada una de las 32 entidades del país, el 70% del monto total se concentra en 12, es decir, en la tercera parte de ellas; éstas son: Michoacán, a donde han llegado 13 mil 914 mdd entre los años de 2012 y 2017; le sigue Guanajuato, con 12 mil 797 mdd en el mismo periodo; en tercer sitio está Jalisco, con 12 mil 386 mdd. A estos estados se le suman: Estado de México con, 8 mil 879 mdd; Puebla, con 8 mil 066 mdd; Oaxaca, con 7 mil 538 mdd; CDMX, con 7 mil 389 mdd; Guerrero, con 7 mil 348 mdd; Veracruz, con 6 mil 356 mdd; San Luis Potosí, con 4 mil 795 mdd; Zacatecas, con 4 mil 341 mdd; e Hidalgo, con 4 mil 145 mdd.

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 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 19-diciembre-2017, p.20.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Martes, 12 Diciembre 2017 06:00

Del derecho a no ser pobre

De acuerdo con el Coneval, en 75% de los municipios del país y las delegaciones de la Ciudad de México 50% o más de sus habitantes es pobre. Asimismo, en 2 mil 47 municipios (83% del total) el porcentaje de personas en pobreza supera la media nacional, equivalente a 43.6% de la población


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El pasado domingo 10 de diciembre se conmemoró el Día Internacional de los Derechos Humanos. Al respecto es necesario ser tajante: vivir en condiciones de pobreza representa una grave violación a los derechos humanos, y es urgente que tal realidad se asuma a cabalidad, tanto en el diseño de políticas y programas públicos, como en la construcción de marcos jurídicos y presupuestos en los tres órdenes de gobierno.

Se sostiene lo anterior no sólo con base en los contenidos del Artículo 1º Constitucional, sino también en la interpretación que ha hecho el Poder Judicial respecto del “derecho al mínimo vital”; en efecto, la Suprema Corte ha establecido que: “El derecho constitucional al mínimo vital cobra plena vigencia a partir de la interpretación sistemática de los derechos fundamentales consagrados en la Constitución General y particularmente de los artículos 1o., 3o., 4o., 6o., 13, 25, 27, 31, fracción IV, y 123. Un presupuesto del Estado Democrático de Derecho es el que requiere que los individuos tengan como punto de partida condiciones tales que les permitan desarrollar un plan de vida autónomo, a fin de facilitar que los gobernados participen activamente en la vida democrática. De esta forma, el goce del mínimo vital es un presupuesto sin el cual las coordenadas centrales de nuestro orden constitucional carecen de sentido…”.

Desde esta perspectiva es que puede hablarse con toda propiedad que toda persona que habita en el territorio nacional tiene el derecho a no ser pobre, en tanto que esta condición implica disponer de recursos por debajo de la llamada “línea de bienestar”, la cual, de acuerdo con el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), equivale a una suma de 2 mil 924 pesos mensuales por persona, en los ámbitos urbanos, y de mil 891.5 pesos en el ámbito rural; ambos estimados para el mes de octubre de 2017.

El olvido de los municipios

En México hay 2 mil 457 municipios, más las 16 delegaciones de la Ciudad de México. En total se trata de 2 mil 463 demarcaciones con gobiernos propios. De ellas, de acuerdo con los datos del Coneval, hay mil 840, en las cuales 50% de la población o más, se encontraba en condiciones de pobreza en 2015. Y dado que el crecimiento económico ha mantenido una tendencia inercial; que la inflación ha sido creciente y que no se ha elevado el ingreso laboral, puede asumirse que en 2017 las condiciones son similares, y en algunos casos, incluso peores, debido también a los efectos de la violencia, la corrupción y la impunidad.

Debe destacarse además que entre ese grupo de municipios hay 366 en donde 90% o más de su población es pobre. Mayoritariamente, esos municipios pertenecen a los estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca, las tres entidades con mayor pobreza en el país. Pero también hay varios de los estados de Puebla, Yucatán, Veracruz y San Luis Potosí, todos mayoritariamente habitados por pueblos indígenas.

Adicionalmente, hay 345 municipios en donde hay entre 80 y 89.9% de su población en pobreza; en este grupo, su ubicación regional es mucho más amplia; y a pesar de que también la mayoría se encuentra en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, en este grupo hay presencia de otros 15 estados; es decir, en 18 de las 32 entidades del país hay al menos un municipio en el cual 80% de su población o más es pobre.

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Hay otro grupo conformado por 434 municipios, en donde entre 70% y 79.9% de la población es pobre. En esta lista también se diversifica la de su ubicación territorial, pues se localizan en 24 distintas entidades del país, incluidas algunas consideradas como de “alto desarrollo humano”, como lo son Nuevo León, Sonora o Tamaulipas.

A lo anterior deben sumarse 355 municipios más en donde entre 60% y 69.9% de su población es pobre, y cuya presencia se extiende a 26 de las 32 entidades del país.

Hay otro grupo en el que la pobreza alcanza entre 50 y 59.9% de la población municipal, y cuya presencia territorial es aún más vasta, pues se encuentran distribuidos en 29 de las 32 entidades del país; es decir, sólo en tres entidades, todas sus demarcaciones tienen 49.9% de población en pobreza o menos: Baja California, Baja California Sur y Ciudad de México.

Finalmente, hay 207 municipios en donde el porcentaje de pobreza de sus poblaciones es menor a 50%, pero cuyo indicador se ubica por arriba de la media nacional, que es de 43.6% como promedio registrado en 2016.

Los pobres entre los pobres

En el extremo se encuentran los estados más pobres. Así, en Guerrero, en donde hay 81 municipios, todos tienen porcentajes de pobreza por arriba de la media nacional. El más bajo, Benito Juárez, tiene un indicador de 48.2%; en Chiapas, de los 118 municipios que lo integran, sólo 1, su capital, Tuxtla Gutiérrez, tiene un indicador por debajo de la media nacional, de 41.2%. Finalmente, en Oaxaca, de los 566 municipios que lo integran, en 549 el porcentaje de pobreza es superior a la media nacional.

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 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 12-diciembre-2017, p.16.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Martes, 05 Diciembre 2017 06:00

SIDA, retos por superar

El pasado 1º de diciembre se conmemoró el Dia Mundial de la Lucha contra el SIDA. En ese contexto es importante decir que en México se estima que hay confirmación de 220 mil personas infectadas, pero que por cada una de ellas, hay tres más que no lo saben; cada día se registran 33 nuevos contagios, es decir, 12 mil nuevos casos al año; y al año fallece un promedio de 4,946 personas por esta causa.


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A pesar de los avances conseguidos en las últimas décadas, la epidemia del sida continúa siendo una amenaza latente a la salud pública, tanto en nuestro país como a nivel internacional. De hecho, en Europa se ha informado con alarma sobre un incremento importante en el número de casos, y sobre un repunte en las tasas de prevalencia y contagio de VIH, así como del padecimiento del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida).

Al respecto, el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el Sida (Censida) ofrece varios datos que permiten dimensionar la magnitud del problema que continuamos enfrentando, pues si bien esta enfermedad se encuentra en una fase de “estabilización”, es decir, se ha logrado evitar su crecimiento, también es un hecho que no se ha avanzado aceleradamente en su reducción ni en la consecución de metas contraídas ante la comunidad internacional, y específicamente ante Onusida.

Así, el Censida informa que a diciembre del año 2016 se tiene registro de que 220 mil personas vivían con VIH; y se estima que para el año 2020 la cifra ascienda a 250 mil personas. De ese total, 141 mil personas tenían acceso a tratamiento antirretroviral.

Lo preocupante del caso es que, de acuerdo con la Secretaría de Salud, se estima que cada año hay alrededor de 12 mil nuevas infecciones (33 casos al día), y que para el año 2016 una de cada tres personas que había contraído infección por VIH desconocía su estatus.

Una lenta evolución

La política de prevención de contagio de VIH ha logrado una reducción paulatina, pero aún lenta. De acuerdo con los datos del Censida, entre los años 2005 y 2016 se ha logrado una reducción de 15% en la tasa de incidencia estimada del VIH, al pasar de 0.12 casos a 0.10 casos por cada 100 mil personas.

Desde esta perspectiva es importante hacer notar que nuestro país enfrenta importantes rezagos respecto de las metas globales plateadas por Onusida. Por ejemplo, mientras que el citado organismo ha planteado como meta llegar al 90% de personas diagnosticadas con VIH, en las instituciones de la Secretaría de Salud sólo se ha llegado al 67% de sus derechohabientes, pero únicamente al 57% a nivel global en el Sector Salud.

Asimismo, la meta relativa a las personas en tratamiento médico con antirretrovirales, entre las personas diagnosticadas es de 81%; sin embargo, en el Sector Salud el porcentaje alcanzado hasta ahora es de 53%. De igual forma, la meta relativa a la supresión viral entre quienes se encuentran en tratamiento es de 90%; en contraste, en el país es de 83%. Finalmente, la meta de Onusida respecto de la supresión viral entre todas las personas con VIH es de 73%, pero en México en el Sector Salud llega apenas al 44%.

Otros males

De acuerdo con el Censida, hay una muy fuerte asociación de la infección por VIH con la infección por tuberculosis. De hecho, para el año 2016 el porcentaje de detección de tuberculosis en personas infectadas con el VIH fue de 87.8%; de hecho, entre el 1º de enero y el 14 de noviembre de este año el porcentaje de detección fue de 82%.

Visto de manera regional, destaca que en el año 2016 las cuatro entidades en donde se registró el mayor número de casos de tuberculosis asociada al VIH fueron Veracruz, Baja California, Chiapas y Jalisco.

Por lo anterior es importante destacar que hasta la semana 47 de este año la Secretaría de Salud había confirmado 14 mil 871 casos de tuberculosis respiratoria, frente a un total de 15 mil 689 casos registrados en el año 2016. Considerando que la media semanal de casos entre los años 2012 y 2016 ha sido de 272 casos, lo esperable para el cierre del año es que se llegue a una cifra aproximada de 16 mil 231 casos.

No deben omitirse los casos clasificados como “Otras formas de tuberculosis” (distintas a la respiratoria), pues a la misma semana 47 de este año se habían confirmado 3 mil 380 casos, cifra que ya superó el total registrado en 2016, año en que se contabilizaron 3 mil 199 casos. Considerando la media semanal de este 2017, al cierre de diciembre podría llegarse a la cifra de 3 mil 740 casos.

Los muertos

De acuerdo con las Estadísticas de Mortalidad del Inegi, entre los años 2007 y 2016 han fallecido en el país un total de 49 mil 465 personas por “Enfermedad por Virus de Inmunodeficiencia Humana”. Esta cifra implica un promedio, para la última década, de 4 mil 946 defunciones anuales, o bien, un promedio diario de 14 defunciones.

Como ya se dijo, hay una vinculación relevante entre los casos de VIH y los de tuberculosis en todas sus formas. Por ello es importante destacar también que entre los años 2006 y 2017 se han registrado 22 mil 702 defunciones por la causa señalada, es decir, un promedio anual para la última década de 2 mil 270 casos.

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*Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 05-diciembre-2017, p.14.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.