Jueves, 01 Febrero 2018 00:00

El peligroso aumento del hambre y la malnutrición

Escrito por Bernardo Kliksberg
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El informe de la FAO "El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2017" señala que en 2017 el número de personas que viven en condición de hambre aumentó a 815 millones. Es la primera vez en casi 15 años que la cifra sube

hambre

Este informe es elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA), la Food and Drug Administration (FDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Es una consigna universal en salud pública que los primeros 1,000 días de vida de un niño son decisivos para su futuro. Si no recibe en ellos las proteínas y calorías que necesita, su salud y su vida estarán en riesgo, pues sin defensas puede ser vulnerable ante virus y bacterias que, en condiciones normales, su organismo rechazaría.

Más hambre significa una posibilidad mayor de sufrir enfermedades gastrointestinales que pueden ser mortales, como la diarrea infantil, u otros padecimientos como neumonías, tuberculosis o malaria, entre otras. Cada día mueren 16,000 niños por causas evitables, como el hambre.

Las causas tras el recrudecimiento actual del hambre (11 de cada 100 personas) son múltiples. Entre ellas destacan la distancia entre los ingresos de los pobres y el costo de la canasta básica de alimentos, y las maniobras especulativas.

Asimismo, el cambio climático ha agravado dramáticamente su situación, al arrasar, con inundaciones repetidas, la escasa producción de los pequeños agricultores, o provocar, mediante el calentamiento global, sequías continuadas como las que hoy azotan a Etiopía y al cuerno de África.

El informe subraya que la segunda meta de los objetivos de desarrollo sostenible sancionados por la Asamblea General de la ONU para los años 2015 a 2030 es terminar con el hambre y la malnutrición. Las cifras de 2017 van en la dirección contraria.

Junto con el hambre, hay una caída considerable en la calidad de lo que consumen los sectores humildes de la población, que ha provocado una epidemia mundial de obesidad.

La obesidad está muy vinculada a cambios en los sistemas de producción, distribución y publicidad de alimentos. Se han generado volúmenes muy importantes de alimentos altamente calóricos, pobres en nutrientes, la llamada comida “basura”, impulsando nuevas epidemias de diabetes, enfermedades circulatorias y cardíacas y dolencias crónicas.

Según una de las revistas médicas más prominentes, The New England Journal of Medicine, en el mundo hay 700 millones de personas con obesidad y la cifra va en crecimiento continuo. La prevalencia de obesidad se ha duplicado en 73 países desde 1980, contribuyendo a cuatro millones de muertes prematuras.

The New York Times resalta que, de acuerdo con los nutricionistas, la epidemia de obesidad está directamente ligada al aumento de comida procesada. Así, las ventas de comida rápida crecieron un 30% entre 2011 y 2016. Por otra parte, según la OMS las ventas de bebidas gaseosas carbonatadas se duplicaron en regiones como América Latina entre 2000 y 2013.

La región está muy afectada por el problema. Por ejemplo, en Brasil se duplicó la tasa de obesidad en la última década y las personas con sobrepeso pasaron a ser 58% de la población. Cada año 300,000 personas son diagnosticadas con diabetes tipo 2, la cual está muy ligada a la obesidad.

En todo el continente hay más personas con sobrepeso (60%) que con peso normal y tres de los cinco países con mayor riesgo de enfrentar desastres vinculados al clima están en América Latina: Honduras, Haití y Nicaragua.

Hacen falta cambios de fondo a favor del derecho básico de los pobres a una alimentación saludable. En la 40 conferencia mundial de la FAO, el Papa Francisco subrayó la urgencia de “poner en marcha una cultura de la solidaridad”. Señaló que los humildes del mundo reclaman “una fraternidad que les permita confiar en el futuro”.


Bernardo Kliksberg es directivo del Alto Panel Mundial de Seguridad Alimentaria y asesor de diversos organismos internacionales. La histórica universidad española de Alcalá de Henares proclamada Patrimonio Universal de la Humanidad, ha decidido otorgar al autor su máxima distinción, el Doctorado Honoris Causa, por su trayectoria. 

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