Martes, 12 Junio 2018 06:00

La plaga del Trabajo Infantil sigue ahí

Cada 12 de junio se conmemora en el mundo el Día contra el Trabajo Infantil. En México, en 2015, había un 8.4% de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años que trabajaban (2.47 millones); el 54.6% de ese grupo de edad no recibía ningún apoyo del gobierno; y entre quienes trabajan, el 90% lo hace en ocupaciones no permitidas por la Ley para su edad. No en vano la Organización Internacional del Trabajo considera que este fenómeno es una plaga que debe erradicarse


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Hay una diferencia abismal entre las actividades, artes u oficios que se les enseñan a las niñas, niños y adolescentes como parte de su formación para la vida, y el trabajo no remunerado o remunerado que deben desarrollar porque en sus hogares no hay ingresos suficientes para garantizar sus derechos humanos.

También es radicalmente distinto el conjunto de tareas asignadas como parte de su formación integral y corresponsabilidad en el hogar, asignadas conforme su edad y capacidades, y el trabajo doméstico no remunerado que deben desempeñar por falta de recursos económicos.

La precisión es relevante porque si algo la presencia masiva del trabajo infantil es la prevalencia también masiva de trabajo precario; de falta de oportunidades educativas, de seguridad social y alimentación para todos; de ausencia de un Estado de Bienestar capaz de subsanar y corregir las distorsiones del mercado; y una extendida cultura de explotación de mano de obra barata.

Al momento de redactar este texto, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) aún no daba a conocer los resultados del Módulo de Trabajo Infantil 2017, por lo que a continuación se presentan las cifras disponibles hasta el 2015, con la finalidad de poner en contexto lo que muy probablemente, el día de hoy también, de a conocer el Instituto.

Problema añejo

El INEGI desarrolla el Módulo de Trabajo Infantil (MTI) desde el año 2002; sin embargo, de manera regular lo hace desde el año 2007, desde el cual se le dio una periodicidad bienal. En ese año, el resultado arrojado por el MTI fue de 3.64 millones de niñas, niños y adolescentes trabajadores.

Para el año 2009, la cifra estimada por el INEGI fue de 3.04 millones; en el 2011 la estimación se ubicó en 2.062 millones; en el 2013 creció nuevamente a 2.53 millones; mientras que en el año 2015 el indicador estimado por el INEGI fue de 2.47 millones de niñas, niños y adolescentes trabajadores.

Dada la transición demográfica del país, el número de niñas, niños y adolescentes ha tenido variaciones significativas en los últimos 10 años, por lo que es importante considerar la cifra en términos relativos. Así, en el año 2009 la tasa de trabajo infantil (población de 12 a 17 años) fue de 10.7% del total en el grupo de edad; en el 2011 se ubicó en 10.5; en el 2013 fue de 8.6 y en el 2015, de 8.4.

Entre las entidades con las más altas tasas de trabajo infantil registradas en el año 2015, destacan las siguientes, en las cuales el 10% de las niñas, niños y adolescentes entre 5 y 17 años de edad, trabajan: en el peor lugar nacional se encuentra Nayarit, con una tasa de 14.3%; en segundo lugar está Puebla, con 13.2%; en tercer sitio se ubicó Colima, con 12.9%; en cuarto sitio se encuentran los estados de Zacatecas y Guerrero, con 12.1% cada uno de ellos; mientras que en quinto sitio estarían prácticamente en el mismo nivel, los estados de Jalisco y Durango con 11.6% y 11.4%, respectivamente.

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Las otras entidades con una tasa superior al 10%, pero inferior a 11%, son, en orden de mayor a menor: Michoacán, Chiapas, Oaxaca, San Luis Potosí, Campeche y Guanajuato.

Sin derecho a estudiar

Uno de los problemas asociados directamente al trabajo infantil es el de la inasistencia escolar. En ese sentido, es importante destacar que en el 2007, la cifra estimada por el INEGI, de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años de edad que no asistían a la escuela fue de 3.07 millones; para el año 2009 la cifra se ubicó en 2.67 millones; en el 2011 fue de 2.57 millones; en el 2013 la cifra fue de 2.11 millones mientras que en el 2015 el dato fue de 2.080 millones que no asistían a la escuela.

Como puede verse, la reducción en números absolutos ha sido relevante (1 millón menos de niñas y niños que no asisten a la escuela en prácticamente 10 años), pero a todas luces es un avance muy lento e insuficiente. En ese sentido, en términos relativos, destaca que en el año 2009 la tasa de inasistencia escolar se ubicó en el 9.5% de las niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años.

Para el año 2011, esa tasa se había movido a la baja a 8.9% en el grupo de edad; en el 2013 fue de 7.2%; mientras que para el año 2015 se ubicó en 7.1%. En ese sentido destacan las siguientes entidades, las cuales tienen un indicador que se ubica por arriba de la media nacional.

Los peores indicadores en 2015 se ubicaron en Chiapas y Michoacán, en donde el 10.7% y el 10.6% de las niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años no asistían a la escuela; en tercer lugar, se encontraba Guanajuato, con un 9.6%; le seguía en cuarto sitio Durango, con 8.5%; mientras que en quinto lugar se ubicaron Chihuahua y Veracruz, con indicadores de 8.4% y 8.2%, respectivamente. Las otras entidades con indicadores por arriba de la media nacional son: Oaxaca, Jalisco, Guerrero, Coahuila, Campeche, Aguascalientes, Zacatecas y Querétaro.

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 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 12-junio-2018, p.17.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

Martes, 29 Mayo 2018 06:00

¡Son los hogares!

De acuerdo con la Encuesta Nacional de los Hogares, 2017, presentada por el INEGI, en México hay 33.8 millones de personas mayores de 7 años que se han sentido deprimidas en los últimos siete meses, y 56.59 millones que han sentido preocupación o nerviosismo. Hay 30.47 millones mayores de 15 años que no han concluido la secundaria y 6.65 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de 3 a 19 años que no asisten a la escuela. 


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La planeación del desarrollo nacional implica un conocimiento profundo de las condiciones en que se encuentra el territorio y de las características estructurales de la población mexicana.

Con base en ello, lo siguiente es procesar, comprender e interpretar las complejas dinámicas y relaciones que se generan en las interacciones cotidianas de la población en sus múltiples planos de actuación: desde lo familiar hasta su participación en espacios sociales, económicos, culturales y ambientales.

Los hogares y su composición

La Encuesta Nacional de los Hogares (ENH, 2017) es un instrumento de suma relevancia porque en varias de sus ediciones (incluida esta última) ha incorporado dos módulos insustituibles para el diseño de las políticas públicas: el estado “autopercibido” de la salud de las personas, así como el relativo a su salud mental.

En esa lógica, lo primero que es relevante destacar es que en el país hay 123.56 millones de habitantes; 60.14 millones son hombres y 63.41 millones son mujeres. La población se agrupa en 34.06 millones de hogares, los cuales tienen un tamaño medio de 3.6 integrantes, siendo Chiapas y Tlaxcala las entidades que registran el tamaño medio más elevado, con cuatro integrantes por hogar, seguidos de los estados de Guerrero y Guanajuato, en donde el tamaño medio es de 3.9 integrantes.

La mayoría se encuentra en edad escolar 

De acuerdo con el Inegi, la población de 0 a 3 años está integrada por 7.71 millones de niñas y niños. Se trata de un grupo de población en condiciones especiales de vulnerabilidad, pues, de acuerdo con el Unicef, es la etapa definitoria de formación de las capacidades físicas y sicoemocionales más relevantes para la vida.

Le sigue el grupo conformado por niñas y niños de 4 a 14 años, segmento etario considerado en “edad escolar”, pues abarca del primero del preescolar al tercero de secundaria. En ese grupo se encuentran 24.35 millones de niñas, niños y adolescentes.

En el grupo de edad de 15 a 19 años hay 19.87 millones de adolescentes y jóvenes; en el de 20 a 29 años, 19.87 millones; en el de 30 a 39 años, 17.29 millones; en el de 40 a 49 se contabilizan 15.91 millones; en el de 50 a 64 años hay 17.24 millones y en el de 65 años y más hay ya 9.73 millones.

Este último dato revela el acelerado proceso de envejecimiento que vive el país, pues este grupo equivale ya al 7.87% de la población nacional.

Crece la jefatura femenina y los hogares de personas solas 

De los 34.06 millones de hogares que hay en el país, el Inegi estima que 24.35 millones tienen como jefe exclusivo a un hombre, mientras que en 9.71 millones la jefatura del hogar recae en una mujer. Esa cifra equivale a 28.5% del total de los hogares.

En este rubro hay que señalar también que en el país hay 3.88 millones de hogares no familiares; es decir, aquellos formados por una sola persona, o por personas sin ningún parentesco.

Las carencias prevalecen 

De acuerdo con los datos del Inegi, 371 mil 218 hogares tienen materiales frágiles en sus paredes (1.33 millones de personas); 680 mil 927 hogares más tienen piso de tierra en sus viviendas (alrededor de 2.45 millones de personas); sólo 24.98 millones de hogares tienen agua entubada en el interior de la construcción de su vivienda, y en 9.08 millones de hogares (32.6 millones de personas) el agua está afuera de la construcción o se obtiene a través de pipas, pozos, ríos, de llaves públicas o de otras viviendas. Asimismo, en 4.62 millones de hogares (16.36 millones de personas) la leña es el principal combustible para cocinar.

De acuerdo con el Inegi, en 2017 había en el país 91.5 millones de personas mayores de 15 años; entre ellas, 30.47 millones presentaban algún grado de rezago educativo, es decir, o no sabían leer ni escribir o no habían concluido la primaria o no habían concluido los estudios de secundaria.

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Asimismo, el Inegi estima que hay 6.65 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de 3 a 19 años que no asisten a la escuela. De ellos, 2.49 millones tienen de 3 a 14 años (9.44% del total en ese segmento etario), mientras que 4.15 millones tienen de 14 a 19 años (36.3% de quienes tienen esa edad).

Una sociedad dolida

De acuerdo con el Inegi, de la población de 7 años y más que hay en el país (109.28 millones de personas), 30.16 millones han sentido algún tipo de dolor físico en los últimos tres meses, mientras que 32.72 millones se han sentido fatigados.

Por otro lado, en lo que respecta a la salud mental, debe decirse que 56.59 millones de personas en el grupo de edad (51.7% del total) han sentido preocupación o nerviosismo, y que 33.8 millones (31% del total) han tenido sentimientos de depresión, cifra a la que deben agregársele 579 mil 450 personas que declaran no saber si han tenido o no tal sentimiento.

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*Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 29-mayo-2018, p.16.

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

En la mayoría de los países de América Latina los jóvenes que terminan sus estudios tardan muchos más años en conseguir un empleo estable que en los países desarrollados

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Jueves, 21 Septiembre 2017 20:49

19S. Un día para reencontrarse

 

No es fácil ver de frente a la destrucción. La posibilidad real del hecho de que pudo la propia casa, la escuela de los hijos o la oficina de los amigos la que pudo haberse colapsado ubica a las personas en una especial sensibilidad que mueve a la solidaridad, al compromiso, a la responsabilidad.

Publicado en Especial
Martes, 01 Abril 2014 00:00

Prohibido jugar

Cintillo-Abril8

Los tomadores de decisiones están por lo general conscientes de lo que significa la recreación más que el juego, y es por tanto más fácil que tomen medidas para la recreación, que convencerlos de la importancia de la planeación para el juego (Hart y Petrén, 2000). Por lo mismo, las reflexiones desarrolladas a continuación se concentran sobre el derecho al juego y las dificultades para su implementación

Publicado en Especial