Documentar el horror

La CNDH solicitó información a las autoridades estatales sobre fosas clandestinas, y cadáveres encontrados en ellas, en el periodo 2007-2016, documentando 855 fosas, con 1,548 cadáveres. Asimismo, realizó una investigación hemerográfica, encontrando 1,143 fosas, con 3,230 cadáveres. Urge que la autoridad tome el tema con seriedad y dimensione la magnitud del horror.


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A nivel mundial, México es uno de los países que padece en mayor medida los efectos de la presencia e influencia generalizada del crimen organizado. Sus peores efectos se encuentran no sólo en el incremento de las adicciones y de las perniciosas repercusiones en la salud y en el patrimonio de las personas que las viven, sino en los efectos de la violencia, tanto en términos de lesiones y secuelas de lesiones, como en la pérdida de cientos de miles de vidas en los últimos 20 años.

Aunado a ello se encuentra el terrible fenómeno de la desaparición forzada, el cual en no pocas ocasiones está vinculado con los homicidios y el posterior ocultamiento de los cuerpos en fosas clandestinas, las cuales ya se cuentan por cientos en prácticamente todo el territorio nacional.

¿QUÉ ES UNA FOSA CLANDESTINA?

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos presentó este año su Informe Especial sobre Desaparición de Personas y Fosas Clandestinas, en el cual, a partir de su Recomendación 48/2016, respecto de la inhumación irregular de 119 cadáveres en Tetelcingo, Morelos, define “fosa clandestina” como: “aquella que se realiza de manera secreta u oculta por ir en contra de la ley, con el propósito de esconder lo que en ella se deposita, evitando, entre otras cosas, que las autoridades puedan investigar y sancionar las razones de la inhumación”.

En el citado reporte la CNDH muestra preocupación por varias cuestiones; entre las más relevantes destacan: a) la ausencia de una respuesta institucional adecuada ante la problemática de la desaparición forzada y las fosas clandestinas, b) la ausencia de un protocolo nacional compartido en la materia, c) el crecimiento en el número de fosas encontradas en distintas partes del territorio nacional y d) la realidad de que la búsqueda de fosas clandestinas es llevada a cabo fundamentalmente por personas y organizaciones de la sociedad civil y no por las autoridades de procuración de justicia.

¿CUÁNTAS FOSAS HAN SIDO DESCUBIERTAS?

A pesar de la magnitud y lo macabro del fenómeno, todavía no hay un esfuerzo institucional relevante, más allá de lo realizado por la CNDH, por documentar la magnitud del horror implicado en el fenómeno de las fosas. Los esfuerzos existentes han sido por parte de la prensa, y recientemente se sumó a ellos el informe presentado por la Universidad Iberoamericana, titulado “Violencia y terror. Hallazgos sobre fosas clandestinas en México”.

Así las cosas, entre enero de 2007 y septiembre de 2016, vía solicitud de acceso a la información, la CNDH logró documentar la existencia de 855 fosas clandestinas, de las cuales se habían exhumado 1,548 cadáveres, 152 de los cuales corresponden a mujeres y 1,053 de hombres. En el resto de los 343 casos no se determinó el sexo de las víctimas.

En 621 casos se logró determinar que las víctimas eran mayores de 18 años, y 28 de los cadáveres exhumados corresponden a menores de 18 años. En el resto de los casos tampoco se determinó la edad de las personas exhumadas.

Es de destacarse que en sólo 796 casos se logró identificar a las víctimas, mientras que el resto permanece sin ser reconocido, lo cual lleva a lo que algunos expertos denominan como “el duelo sin cuerpo”: miles de familias que tienen que vivir la desaparición de sus familiares sin haber tenido la oportunidad de vivir el duelo físico.

De acuerdo con el informe especial de la CNDH, los tres estados con mayor número de fosas descubiertas son Guerrero, Veracruz y Nuevo León. En el primero, entre 2007 y 2016 se localizaron 195 fosas, con 326 cadáveres exhumados; en el segundo, 191 fosas con 281 cadáveres; y en Nuevo León, 191 fosas y 221 cadáveres.

Le siguen en orden de magnitud: Zacatecas, con 83 fosas y 100 cadáveres; Coahuila, con 51 fosas y 59 cadáveres; San Luis Potosí, con 34 fosas y 41 cadáveres; y Jalisco, con 17 fosas y 50 cadáveres.

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En la investigación, que la CNDH hizo a través de solicitudes de información a las autoridades estatales, se logró documentar un total de 35,958 “restos humanos” que fueron localizados en las fosas clandestinas, sobre todo en los estados de Coahuila, Colima, Nuevo León y Veracruz.

Adicionalmente, la CNDH, vía el análisis hemerográfico, documentó la existencia de 1,143 fosas clandestinas, de las cuales se reporta la exhumación de 3,230 cadáveres o restos humanos.

Al respecto es importante señalar que los datos del informe presentado por la Universidad Iberoamericana son distintos. Este documento cubre un periodo de 2006 a 2014, y las cifras que se presentan, aunque no sean las mismas, coinciden en señalar la enorme magnitud del problema. En este documento se refiere un total de 390 fosas clandestinas, en las cuales se han localizado 1,418 cuerpos y, a diferencia del reporte de la CNDH, en el de la Universidad Iberoamericana sí se encuentran datos para los estados de Tamaulipas, Morelos, Nayarit y Sinaloa.

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Otra categoría que destaca en el informe de la Universidad Iberoamericana es la de “restos encontrados”, es decir, fragmentos de cuerpos que han sido exhumados de las fosas clandestinas, pero que no son contabilizados en otros estudios como “cadáveres”. En ese sentido, destaca la suma de 1,800 restos localizados en fosas de Baja California, 1,828 en el estado de Coahuila, 141 en el estado de Michoacán y 2,000 casos en el estado de Zacatecas.

 

*Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 27-junio-2017, p.14.

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