Proteger a la biodiversidad

En México existe la presencia de entre el 60 y el 70% de la diversidad biológica del mundo: Somos el primer lugar global en presencia de mamíferos marinos y el segundo en mamíferos terrestres; somos el segundo lugar mundial en número de especies de peces marinos; el segundo en presencia de reptiles, y estamos entre los cinco primeros en presencia de aves, insectos y plantas vasculares. 


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México es uno de los cinco grandes países megadiversos en el planeta. A pesar de que nuestro territorio (de aproximadamente 2 millones de kilómetros cuadrados) representa alrededor del 1% de la superficie terrestre del planeta, alberga al menos el 10% de la diversidad biológica que existe en el mundo. Su conservación es un asunto ético y de responsabilidad, no sólo nacional, sino de alcance global.

De acuerdo con el documento de la Conabio, Patrimonio Natural de México (actualizado al 2017), en nuestro país se presentan prácticamente todos los climas que hay en el mundo, y debido a nuestra “accidentada geografía y orografía”, también se presentan prácticamente todos los ecosistemas conocidos en el planeta.

Adicionalmente, nuestro país cuenta con 11 mil kilómetros de costas, y de alrededor de 231 mil kilómetros cuadrados de mar territorial; somos unos de los pocos países en el mundo que tenemos un “mar exclusivo”, considerado como quizá el más megadiverso del planeta, por lo que fue nombrado por Jacques Cousteau como “el acuario del mundo”.

El capital natural: igual o más importante que el financiero 

De acuerdo con la Conabio, el capital natural de nuestro país constituye parte sustantiva del patrimonio natural y es tanto o más relevante que el capital financiero. En ese sentido, existe una desconexión entre los análisis económicos tradicionales y el análisis de la aportación del capital natural, tanto en términos del PIB como de los servicios ambientales que nos proporcionan los ecosistemas.

En ese sentido, Conabio destaca en el documento citado que “de acuerdo con el Inegi en 2013 los costos por agotamiento y degradación del ambiente, y los gastos en protección ambiental en México representaron 5.7 y 0.9%, respectivamente, del PIB, mientras que los costos de mitigación de las emisiones atmosféricas alcanzaron 3.4% del PIB”.

Al respecto, es importante destacar que en su comunicado del 4 de junio del 2018, respecto del Día Mundial del Medio Ambiente, actualizó las cifras en el tema, siendo las siguientes: “Este impacto para 2016 fue equivalente al 4.6% del PIB del país. El costo por la degradación ambiental fue de 4.0%, derivado principalmente de las emisiones contaminantes al aire provenientes de las fuentes móviles como autos particulares, camiones de pasajeros, camiones de carga y taxis, entre otros. Adicionalmente, la degradación por residuos sólidos urbanos para el año 2016 fue equivalente al 0.3% del PIB, de los cuales, el 11.6% correspondió a los residuos plásticos.”

De acuerdo con el diagnóstico presentado por Conabio, hay conclusiones ineludibles para replantear el estilo del desarrollo que tenemos en el país; entre las más relevantes:

1. “El patrimonio biológico de México manifiesta síntomas de un impacto antropogénico profundo que ha generado una crisis ambiental, por lo que es apremiante hacer cambios en las formas de crecimiento económico y el fomento de actividades productivas”.

2. “Es esencial entender y valorar la biodiversidad para conservar y utilizar de manera inteligente (es decir, basándose en la mejor información científica disponible) los ecosistemas del país, que son la fuente de producción de los bienes y servicios ambientales de los cuales depende el bienestar de las generaciones presentes y futuras de los mexicanos”.

3. El desarrollo económico más equitativo de la sociedad es perfectamente compatible con –y depende de– la conservación y un uso sustentable de la diversidad biológica del país.

4. Una parte mayoritaria del capital natural de México se encuentra en territorios que son propiedad de comunidades indígenas y rurales, cuyo aporte al conocimiento y conservación de ese capital debe valorarse, así como deben valorarse las prácticas productivas compatibles con la conservación y uso sustentable de la vida silvestre que incrementen el bienestar social.

5. El Estado debe fijar metas cuantitativas y temporales concretas para lograr la conservación, el manejo sustentable y la restauración de los ecosistemas naturales de México y los bienes y servicios ambientales que éstos proporcionan a toda la sociedad.

Lo que está en juego 

En México habitan especímenes de entre el 60 y el 70% de la diversidad biológica conocida del planeta. Entre ellas se encuentran 564 especies de mamíferos (514 terrestres y 50 marinas); es el segundo depositario mundial de especies mamíferas terrestres (sólo después de Brasil), y el primero en el mundo en mamíferos marinos.

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Habitan en el país 908 especies de reptiles, cifra sólo por debajo de la registrada por Australia, con 917 especies, lo que nos convierte en el segundo lugar mundial. Contamos además con 2 mil 224 especies de peces marinos, cifra sólo superada por toda la región del Pacífico conformada por Australia, Indonesia, Filipinas y Papua-Nueva Guinea; en este rubro nuestro país es también el segundo lugar mundial.

Se estima que podría haber más de 100 mil especies de insectos; así como entre 27 mil y 30 mil especies de plantas vasculares, así como alrededor de mil 160 especies de aves.

Sin ese patrimonio natural, no es exagerado decir que nuestro futuro y el del planeta está en riesgo.

*Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 05-junio-2018, p.14.

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