Jueves, 09 Julio 2015 00:00

De profundis

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“Ámame dos veces por si no te vuelvo a ver”. Esas fueron las últimas palabras de Analuz antes del orgasmo. Sabía que su encuentro con aquella aparición duraría apenas unas horas, y habría dado con gusto los años que le quedaran de vida por un sólo minuto más entre sus brazos.

La espalda desnuda, húmeda de sudor y surcada por un hilo de sangre, impresa en una fotografía blanco y negro, sería la única prueba de su noche con un vampiro.

Ajos, estaca y crucifijo salieron sobrando para Eterna y su amante nocturno. Como el irreconciliable amor entre la muerte y la vida fue su encuentro, no tan casual, en el “Café de la Luna”, aquel martes de la noche más cruda de todo el invierno. La sutil cortada provocada en el índice derecho por una hoja de papel alertó los sentidos del oscuro.

Viernes, 01 Mayo 2015 00:00

María de los Desamparados

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“Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”, dijo el sacerdote a María de los Desamparados aquella tarde de un Miércoles de Ceniza del cielo cuajado de nubes, en la iglesia de san Sebastián, en Venecia. Después del rito se arrodilló frente a la inquietante figura del santo, aquél que hasta ahora, más que todos, la había envuelto en la más conturbada de las pasiones y el único del cual no había logrado aún saborear las turbias mieles. Y mientras se perdía en la mirada lánguida de la estatua, recuerdos de sus pasadas follie d’amore comenzaron a atravesarle la mente, como las flechas clavadas en el costado del santo.

Miércoles, 04 Marzo 2015 00:00

Alcoba azul*

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A la memoria de Frida Kahlo, 

"Viva la vida"

Era el alba de un nuevo día. Lola se despertó muy temprano para su baño con agua de rosas. Como de costumbre fue a la cocina para arrancar la hoja del calendario, 25 de marzo de 1976. Saboreaba su infaltable té de azahar de la mañana, costumbre heredada de su abuela paterna. A través de la ventana entrecerrada veía llover y sentía el aire fresco en el rostro. Los pavorreales vagaban en el jardín entre los cactus que herían a las gotas de lluvia. Olor a tierra mojada. Hacía frío y con la humedad le dolía la pierna amputada.

Martes, 01 Julio 2014 00:00

Volver a Dolores

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Cintillo-AJ-02

Así como con ciertos amores, existen libros a los que siempre volvemos buscando respuestas. Obras referenciales o de culto que nos sorprendieron en su primera lectura y nos sorprenden aún más en la segunda o tercera; que nunca dejan de darnos lecciones, por duras que estas sean. Una de estas reincidencias, en mi caso, es El complot mongol, de Rafael Bernal, novela considerada como fundacional en la vertiente negra de la literatura policiaca de nuestro país, y que a 45 años de su primera edición se mantiene vigente, actual, fresca como la sangre de un cadáver recién ejecutado.

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