• Morir sin atención médica

    De acuerdo con el INEGI, entre los años 1990 y 2017 han fallecido 2.2 millones de personas que no recibieron atención médica durante su enfermedad o para atender la lesión que provocó su defunción, cifra que representa el 15.4% de los 14.25 millones de fallecimientos que se han registrado en ese periodo. Los estados con mayores porcentajes son: Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Tabasco y Zacatecas.


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    México es un país con alta prevalencia de violencia, en sus distintas formas y manifestaciones; como consecuencia, la morbilidad y la mortalidad por causas accidentales y violentas es igualmente alta, pero creciente en los últimos años. A la par, la morbilidad y la mortalidad por enfermedades crónico-degenerativas es elevada y creciente; lo que nos puede colocar, en una o dos décadas, como uno de los países con más alta tasa de mortalidad general en el país.

    De igual forma, somos un país con un alto porcentaje de personas que no cuentan con acceso a servicios de salud; en efecto, de acuerdo con los datos de la Encuesta Intercensal, levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2015 había en México 20.6 millones de personas que no tenían afiliación a servicios de salud; cifra que representaba en esa fecha al 17.3% de la población nacional.

    Este contexto permite contextualizar la tendencia que existe en el país en lo relativo al porcentaje de defunciones en las cuales la persona fallecida no recibió atención médica durante la enfermedad o al momento del fallecimiento, respecto de la mortalidad general.

    Según el formato que el Inegi tiene disponible en su sitio, relativo al instructivo para el llenado del Certificado de Defunción, en el numeral número 17 del mismo, plantea la siguiente pregunta: “¿Tuvo atención médica durante la enfermedad o lesión antes de la muerte?”. Lamentablemente, en el instructivo con la descripción de los numerales, el formato no contiene el numeral 17 y no es posible determinar con mayor precisión el alcance de este indicador.

    ¿Cuántos son?   

    De acuerdo con el Inegi, entre los años 1990 y 2017 han fallecido 14.25 millones de personas; eso hace un promedio de 509 mil 142 defunciones anuales. De esa suma, el Instituto tiene un registro de 2.2 millones de defunciones en las cuales la persona fallecida no tuvo atención médica durante su enfermedad o por la lesión sufrida antes de morir, cifra que implica un promedio de 78 mil 770 casos anuales en los que la persona no tuvo atención médica, para atender su enfermedad o para darle atención durante algún accidente, heridas intencionales que causan la muerte o bien heridas autoinfligidas en los casos de los suicidios.

    Es importante destacar que los años con mayor número de casos son los de 2010, 2011 y 2017, es decir, dos de los años en los que se han registrado más defunciones por violencia en el periodo de 1990 a 2017. En efecto, según el propio Inegi en 2010 hubo 72 mil 520 defunciones por accidentes, homicidios y suicidios; en el año 2011 fueron 75 mil 320 casos; mientras que en el año 2017 se llegó a la cifra récord de 80 mil 400 casos.

    En ese mismo sentido, el Inegi tiene un registro, para 2010, de 104 mil 940 defunciones en las cuales la persona fallecida no tuvo atención médica durante su enfermedad o al momento de la lesión que causó su muerte; para 2011 la cifra fue de 107 mil 136 casos; mientras que en el año 2017 la cifra fue de 100 mil 572 casos.

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    Como puede observarse, si se elimina la cifra de las muertes accidentales o violentas, para 2017 habría poco más de 20 mil defunciones en las cuales la persona que falleció no tuvo atención médica para atender la enfermedad que le causó la muerte, es decir, alrededor de 55 defunciones diarias en las que no se tiene claro por qué se careció de la atención señalada; por lo que es posible pensar que a la par de la violencia, la pobreza, la desigualdad y la falta de servicios para la garantía de los derechos sociales, constituyen uno de los principales factores determinantes del indicador que se comenta.

    Por último, debe subrayarse que en los años referidos las cifras que se han registrado representan los más altos porcentajes de defunciones sin atención médica, respecto del total de defunciones: en efecto, en el 2010 y el 2011 esos fallecimientos representaron el 17.7% y el 18.1% del total (similares a lo registrado en 1994), mientras que en el 2017 reflejaron el 14.3% de las defunciones totales contabilizadas en el país.

    Peores indicadores 

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    De acuerdo con el Inegi, en el periodo de 1990 a 2017 el promedio nacional anual de defunciones sin atención médica es de 15.6%, habiendo 17 entidades en las que se supera ese indicador.

    Entre esos estados, el que presenta el peor indicador es Oaxaca, con un promedio para el periodo señalado, de 31.4%; en segundo lugar se encuentra Chiapas, con 29.9%; y en tercer sitio aparece Guerrero, con 25%; a esas entidades le siguen Tabasco, con 2.4%; Zacatecas, con 20.1%; Sonora, con 18.9%; Baja California Sur, con 18.5%; Puebla con 18.3%; San Luis Potosí con 18.2%, e Hidalgo con 18.1 por ciento.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 27-noviembre-2018, p.22.

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  • Mortalidad: niñez y juventud en riesgo

    Los accidentes fueron la primera causa de muerte para niñas y niños de 0 a 14 años; según el INEGI, se registraron 3,369 casos; los homicidios se encuentran entre las primeras 10 causas de muerte, con 404 casos el año pasado; la influenza y la neumonía es letal en esas edades, pues se registran 1,535 casos (4 por día); más 447 casos de muertes por desnutrición en menores de 10 años


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    El 2 de noviembre es una fecha emblemática en México por la conmemoración del Día de los Muertos; la semana previa dimos cuenta en este espacio de la magnitud de la mortalidad que hay en México. Sin embargo, las tendencias generales se comportan de manera distinta de acuerdo con la edad de las personas.

    Dada la relevancia que esta información tiene para el diseño de las políticas públicas, presentamos en esta nueva entrega las principales causas de mortalidad entre los grupos de población más jóvenes; datos que evidencian la relevancia de poner al centro del diseño de las políticas públicas la información socio-demográfica.

    La terrible realidad de la mortalidad infantil  

    De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2017 fallecieron 22 mil 607 niñas y niños menores de un año. Esa cifra equivale a una tasa aproximada de 11 defunciones por cada mil nacidos vivos; una tasa alta porque lo que debía existir en México, desde el año 2010, es un indicador de un dígito.

    De esas defunciones, 13 mil 60, seis mil 317 y 317 casos, se deben a ciertas afecciones generadas en el periodo perinatal, a malformaciones congénitas y a enfermedades del corazón; de acuerdo con los expertos, frente a estas causas de defunción poco hay que hacer; no así frente al resto: mil 63 muertes por accidentes; 847 casos por influenza y neumonía; 421 por septicemia; 352 por infecciones intestinales; 235 casos por desnutrición; 175 por infecciones respiratorias agudas. Se trata de tres mil 95 defunciones que en sentido estricto, pudieron prevenirse y evitarse: ocho casos al día o bien, uno cada tres horas.

    Entre el primer y el cuarto año de vida  

    De manera increíble, la primera causa de muerte en este grupo de edad son los accidentes, muchos de los cuales en realidad se deben a omisión de cuidados o a eventos de tránsito: en 2017 se registraron 993 casos o un promedio de prácticamente tres por día. La segunda causa de muerte en este grupo de edad son las malformaciones congénitas con 839 casos el año pasado; en tercer lugar se encuentran la influenza y la neumonía con 485 casos; en cuarto sitio los tumoresmalignos con 389 defunciones; la quinta causa de muerte son las infecciones intestinales con 212 casos, seguidas en sexto lugar por la desnutrición y otras deficiencias nutricionales, con 163 casos; le siguen tres causas: a) septicemia, b) epilepsia y, c) parálisis cerebral; sumando 321 casos entre las tres; y de manera sorprendente los homicidios son la décima causa de muerte en este grupo de edad, con 101 casos en 2017.

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    De los 5 a los 9    

    Al igual que en el anterior grupo de edad, los accidentes constituyen la primera causa de muerte, con 559 casos; en segundo lugar están los tumores malignos, con 494 casos; en tercer sitio las malformaciones congénitas, con 244 casos; en cuarto lugar la parálisis cerebral, con 152 casos; en quinto sitio está la influenza y la neumonía, con 152 casos; le siguen en el orden las enfermedades del corazón, con 71 casos. Destaca en este grupo de edad que los homicidios constituyen la séptima causa de muerte, con 69 casos; y que la desnutrición se encuentra en 10º lugar, con 49 defunciones en 2017.

    De los 10 a los 14 

    En este grupo de edad se repite como primera causa de defunción los accidentes, con 754 casos; y en segundo lugar se encuentran los tumores malignos, con 564 casos. Debe subrayarse que para este grupo de edad, la tercera causa de muerte son los homicidios, con 234 casos; y también es signo de alarma que los suicidios sean la quinta causa de muerte, con 209 casos, a la par de la clasificación de “lesiones de intención no determinada”, en octavo sitio, con 85 casos en el año. Como puede observarse, si se suman los accidentes, los homicidios, los suicidios y las defunciones por lesión sin intencionalidad determinada, se tienen mil 282 defunciones, es decir, un promedio de 3.5 casos al día.

    De los 15 a los 24 

    La población adolescente y la más joven registra como primera causa de muerte a los homicidios, con la impresionante cifra en 2017 de siete mil 29 casos (19 por día, o bien, un caso aproximadamente cada 75 minutos). En segundo lugar se encuentran los accidentes, con cinco mil 689 casos (prácticamente 16 casos por día); mientras que en tercer sitio se encuentran los suicidios, con mil 822 casos (cinco casos por día). Como se observa, en total, se tienen 14 mil 540 defunciones por causas violentas o accidentales, que en conjunto, dan el impresionante promedio de 40 casos por día.

     

    De los 25  a los 34 

    Con nueve mil 405 casos en 2017, los homicidios son también la primera causa de muerte en este grupo de edad (prácticamente 28 por día); en segundo lugar se encuentran los accidentes, con cinco mil 667 casos, y en tercer sitio los tumores malignos.

    En quinto sitio están los suicidios, con mil 614 casos; en sexto se encuentra la Enfermedad por Virus de Inmunodeficiencia Humana con mil 447 casos anuales; en séptimo están las enfermedades del hígado, con mil 338 casos; y en octava las lesiones de intencionalidad no determinada, con mil 22 defunciones. Destaca que en este grupo la diabetes mellitus ya aparece como 9ª causa de muerte con 970 casos, prácticamente tres al día.  

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    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 06-noviembre-2018, p.20.

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  • Una realidad accidentada

    De acuerdo con el INEGI, cada año fallecen en México 37 mil personas por lesiones accidentales. Las más numerosas son las provocadas por eventos de tránsito; a las que le siguen cinco causas principales: 1) asfixias; 2) caídas; 3) ahogamientos accidentales; 4) envenenamientos e intoxicaciones y; 5) quemaduras. De acuerdo con la Secretaría de Salud, solo en 2017 fueron atendidas 117 mil personas por accidentes de tránsito


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    Los accidentes en México son una realidad cotidiana que genera inmensos costos, tanto materiales como financieros, y sobre todo en vidas humanas y pérdida de años de vida saludable para cientos de miles de personas en todo el territorio nacional.

    Cuando se habla de accidentes generalmente se piensa en los accidentes viales; sin embargo, éstos representan sólo una fracción del total de los accidentes que se registran todos los años en prácticamente todos los espacios en los que las personas desarrollan actividades.

    Para dimensionar esta problemática es pertinente destacar que sólo los accidentes viales generan un costo anual aproximado de 150 mil millones de pesos, y que además los accidentes representan una de las principales causas de “incapacidad laboral”, así como la principal causa de discapacidad en el país.

    De esa suma, la Secretaría de Salud estima que anualmente se gastan alrededor de 16 mil millones de pesos en la atención de personas lesionadas en accidentes de tránsito. A ello se agrega la suma del gasto para la atención de las personas que sufren otros tipos de accidentes, el cual oscila entre 3 mil y 5 mil millones de pesos anuales.

     

    Una gran magnitud  

    De acuerdo con los datos del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (Conapra), los accidentes fatales en México siguen mostrando una magnitud “inaceptablemente alta”; en efecto, en su Informe sobre la Implementación del Modelo de Prevención de Accidentes con Enfoque de Grupos Vulnerables, 2017, este organismo señala:

    “En México, de 2000 a 2016 fallecieron 625 mil 855 personas por lesiones accidentales. De ellos, 7.9% fue secundario a asfixia accidental, 6.5% por caídas, 6.4% por ahogamientos, 3.6% por envenenamientos e intoxicaciones y 1.7% por quemaduras. De las 163 mil 358 personas que fallecieron por estas cinco causas, 20.6% fueron niñas y niños menores de 10 años, 9.3% adolescentes de 10 a 19 años y 22.6% personas adultas mayores”.

    Los datos del Conapra indican, además, que las cinco principales causas de los accidentes, más allá de los viales, las siguientes en orden de magnitud son: 1) asfixias, la cual presenta una tasa de mortalidad ligeramente superior a 2.5 casos por cada 100 mil habitantes; 2) caídas, con una tasa de alrededor de 2.3 casos por cada 100 mil personas; 3) ahogamientos, con una tasa cercana a 1.6 casos por cada 100 mil habitantes; 4) envenenamientos e intoxicaciones, cuya tasa es de 1 caso por cada 100 mil personas, y 5) quemaduras, cuya tasa es de .5 casos por cada 100 mil habitantes.

    Para dimensionar estos datos, basta con señalar que la tasa de mortalidad por quemaduras, que es la más baja, implica alrededor de 615 defunciones anuales, es decir, casi dos casos al día; y que la tasa de mortalidad por envenenamientos e intoxicaciones accidentales, implica una cifra absoluta de más de mil 250 casos al año. Así, de acuerdo con el Conapra, sólo en 2016 fallecieron 9 mil 518 personas por las cinco causas señaladas.

     

    Tendencia letal   

    Las estadísticas sobre mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) son coincidentes con las del Conapra. En efecto, de acuerdo con el instituto, entre los años 2010 y 2016 han fallecido en el país 259 mil 274 personas a causa de lesiones accidentales. Esa cifra implica un promedio anual de 37 mil casos; esa cifra puede expresarse también en 101 casos por día, o bien, poco más de 4 defunciones accidentales por hora.

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    Debe destacarse que del total de las defunciones accidentales que registra el Inegi en el periodo señalado, 134 mil 265 ocurrieron en la vía pública (en calles o carreteras), cifra que representa 51.2% del total. Asimismo, 44 mil 530 casos ocurrieron en viviendas particulares, con más de 95% de esos casos en la propia vivienda de la persona fallecida; 875 casos ocurrieron en escuelas u oficinas públicas, mientras que mil 630 casos ocurrieron en áreas comerciales o de servicios.

    Los de tránsito, los más numerosos  

    De acuerdo con las estadísticas sobre incidencia de nuevos casos de enfermedad por accidentes de vehículos de motor, presentados a través de los Anuarios de Morbilidad de la Secretaría de Salud, sólo en el año 2017 fueron atendidas 117 mil 439 personas en alguna clínica u hospital del sector Salud, por la causa señalada. Esa cifra representa un promedio de 321 casos al día, o bien, 13 casos cada hora.

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    Es importante destacar que la entidad de la República que mayor número de casos registró en 2017 fue la Ciudad de México, con 12 mil 7 registros; en segundo lugar se encuentra Jalisco, con 8 mil 671 casos; en tercer sitio se ubica el estado de Guanajuato, con 7 mil 164; en cuarto lugar está Puebla, con 6 mil 734 casos; mientras que Sonora se ubicó en sexto lugar, con 6 mil 546 casos. Hay otras tres entidades en las que el año pasado se superaron los 6 mil casos: Tamaulipas, Sinaloa y San Luis Potosí, con 6 mil 420, 6 mil 393 y 6 mil 262, respectivamente en cada una de ellas.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 09-octubre-2018, p.14.

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