• De qué morimos los mexicanos

    De acuerdo con el INEGI, en 2016 fallecieron 685,766 personas en México; de ellas, 136,342 fallecieron por enfermedades del corazón; 105,572 por diabetes mellitus tipo II; 82,502 por cáncer; 38,755 por enfermedades del hígado; 37,418 por accidentes; 34,782 por enfermedad cerebrovascular; y 24,559 por homicidios. En síntesis, dos de cada tres decesos en el país se concentran en estas causas; es mucho dolor y la mayoría podría evitarse


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    Las principales causas de mortalidad en un país representan la síntesis del nivel de bienestar a que tiene acceso la población; es decir, se trata no de un asunto exclusivo de salud pública, sino del nivel de incumplimiento del conjunto de derechos económicos, sociales y ambientales.

    El próximo viernes se conmemora una de las fiestas populares más relevantes de nuestro país: el Día de los Muertos, y en ese contexto, es que resulta pertinente y relevante reflexionar cómo hacer para celebrar la vida y la posibilidad de una muerte digna para todos.

    Una gran mortandad 

    De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), el número de defunciones anuales está creciendo aceleradamente en nuestro país y, sobre todo, por causas evitables. Según los datos del Instituto, entre los años 2011 y 2016 han fallecido en el país 3.79 millones de personas, con un promedio anual de 631 mil 957 decesos. Sin embargo, si se compara la cifra de decesos del año 2011, se tiene que ese año se tuvo un registro de 590 mil 693 casos, mientras que en el 2016 se llegó a 685 mil 766, es decir, un incremento de 100 mil casos entre ambas cifras, o bien prácticamente un incremento de casi 17% en sólo 6 años. 

    Corazones rotos   

    La principal causa de muerte en México, desde hace varios años, son las enfermedades del corazón y particularmente, las isquemias.

    En efecto, en el periodo señalado han fallecido 717 mil 894 por la causa señalada; y entre ese tipo de enfermedades, las isquemias suman 492 mil 936 casos.

    Debe señalarse que al comparar los años 2011 con el 2016, lo que se encuentra es un incremento de 37.5% en el número de decesos por la causa señalada.

    Azúcar amarga   

    Si bien el conjunto de enfermedades del corazón constituye el principal grupo causante de defunciones en México, la primera causa específica de muerte es la diabetes mellitus tipo II. Según los registros del Inegi, entre 2011 y 2016 han fallecido 553 mil 434 personas por esta enfermedad; sin embargo, el crecimiento en el periodo es más que alarmante, pues se pasó de 80 mil 788 casos en el primer año referido, a 105 mil 572 casos en el año 2016, una cifra que constituye el récord histórico en México en este indicador. La cifra implicó en 2016 un promedio diario de 289 casos, o bien, 12 defunciones por diabetes cada hora. Así, el crecimiento en el número de casos en este periodo es de 30 por ciento.

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    Cáncer 

    La tercera causa de muerte registrada en el país es la provocada por los tumores malignos, pues entre los años de 2011 y 2016 la cifra acumulada es de 458 mil 937 defunciones, lo que implica un promedio anual de 76 mil 489 defunciones. En este grupo de padecimientos, el incremento en el periodo es menor al registrado por las anteriores causas, pues se pasó de una cifra de 71 mil 350 defunciones en 2011, a 82 mil 502 en el 2016, cambio que representa un incremento del 15 por ciento.

    Borracheras 

    Un indicador que llama poderosamente la atención en esta lista es el relativo a las defunciones por enfermedades del hígado, y en particular la de las “Enfermedades alcohólicas del hígado”; esto es así porque por primera vez “desplazaron” como cuarta causa de muerte general en el país a los accidentes, ubicándose en el 2016 en el quinto sitio.

    En efecto, según los datos del Inegi, en el 2016 las enfermedades del hígado llegaron a 38 mil 755 casos, de los cuales, 14 mil 29 fueron por enfermedades alcohólicas del hígado. De esta forma, la cifra entre 2011 y 2016 es de 208 mil 781 casos, es decir, un promedio anual de 34 mil 963 por enfermedades del hígado; y en particular, 74 mil 768 por enfermedades alcohólicas del Hígado, en el mismo periodo, o bien, un promedio anual de 12 mil 461 casos.

     

    Vidas accidentadas  

    La quinta causa de muerte en el país se debe a los accidentes. En el periodo de 2011 a 2016 se han acumulado 221 mil 131 casos; y entre éstos, los accidentes de tránsito son los más numerosos, llegando a una suma total en el periodo considerado de 97 mil 653, o bien un promedio anual de 16,275 casos.

    Enfermedades cerebrovasculares  

    La sexta causa de muerte en nuestro país se centra en este grupo de enfermedades, acumulando una cifra de 197 mil 956 casos, o bien un promedio de 32 mil 992 casos.

    La violencia 

    Las agresiones (homicidios intencionales), se encuentran ya como la séptima causa de muerte en el país, con una cifra acumulada de 141 mil 574 asesinatos entre 2011 y 2016; y en tanto que ya hay cifras para los años 2017 y 2018, tanto del Inegi como del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, los homicidios podrían superar a las enfermedades cerebrovasculares como causa de muerte, pues según la tendencia registrada podrían superarse los 33 mil casos.

    Esperanza de vida  

    Sin duda, las tendencias de mortalidad que tenemos están afectando la posibilidad de una vida más larga y en condiciones de bienestar. Por ejemplo, entre 2010 y 2016 la esperanza de vida promedio en el país pasó de 74 a 75.3 años. Hay que anotar al respecto la diferencia entre sexos, pues para las mujeres la esperanza de vida es de 77.9 años mientras que para los hombres es de 72.9.

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    Asimismo, hay que destacar que la pobreza es uno de los principales factores de desigualdad regional, pues mientras que en Chiapas, Guerrero y Oaxaca la esperanza de vida promedio es de 73.2 años, en Nuevo León es de 77 años..

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 30-octubre-2018, p.24.

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  • Diabetes, un auténtico asesino serial

    De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del INEGI, la cifra de defunciones por diabetes que podría registrarse al finalizar 2018 sería de alrededor de 109,000 personas; si la tendencia se mantiene, en el año 2030 podría llegarse a poco más de 149 mil casos anuales. No hay en el mundo un sistema de salud o financiero capaz de resistir esta presión


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    El día 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes; se trata de una fecha que busca generar conciencia en torno a la relevancia de prevenir esta enfermedad que, en países de ingresos medios como el nuestro, se ha convertido en la principal causa específica de mortalidad.

    En efecto, en México la diabetes tiene la mayor carga en la mortalidad general, con más de 100 mil casos por año, y se registra una tasa de mortalidad en constante y acelerado crecimiento; es tal la velocidad con que esto está ocurriendo que, de acuerdo con los datos oficiales, en los próximos 20 años la diabetes podría representar hasta 20% de las defunciones.

    Imparable  

    Según el Anexo Estadístico del VI Informe de Gobierno del Poder Ejecutivo, entre el año 2000 y el 2018 se han contabilizado más de 7.3 millones de casos nuevos de personas con diabetes, es decir, un promedio de poco más de 374 mil por año, o bien, prácticamente mil casos nuevos de personas con diabetes todos los días. Se trata de una cifra mayúscula, pues es equivalente a la suma de la población total que tenían en el año 2015 los estados de Puebla y Tlaxcala.

    Es pertinente destacar que los años 2009 y 2011 son en los que mayor número de casos se han diagnosticado, con 426 mil 802 y 427 mil 125 casos, respectivamente; esos datos son relevantes para contrastar la proyección que se tiene en el año 2018, en el que se estima que podría llegar a una suma de 428 mil 432 casos al finalizar el mes de diciembre, con lo que se tendría una nueva cifra récord.

    Los números absolutos que se indican se traducen en una tasa de morbilidad creciente, pues pasamos de una de 286 casos por cada 100 mil habitantes en el año 2000, a 367.7 casos por cada 100 mil personas en el año 2010, y a una de 343.3 casos por cada 100 mil personas en el país, en este 2018.

    Alta letalidad  

    De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), entre los años 2010 y 2017 han fallecido en México 1.48 millones de personas a causa de la diabetes; esa cifra es relativamente similar a la que tenía en el año 2015 un estado como Quintana Roo, lo cual permite dimensionar el tamaño de la tragedia que se vive en nuestro país, fundamentalmente a causa de la malnutrición generalizada de la población.

    Para poner en su justa magnitud cómo se ha ido agudizando la crisis de la salud mexicana en los últimos años, es pertinente señalar que entre los años 2000 y 2005, el promedio anual de defunciones por esta causa ascendió a 56 mil 681 casos; entre 2006 y 2010, el promedio anual se incrementó a 75 mil 48 casos, es decir, se pasó de un promedio de 155 casos por día, a 206 defunciones diarias; para el periodo 2011-2015, el promedio anual pasó a 89 mil 572 casos, es decir, 245 muertes al día (10 por hora); mientras que la proyección que hay para el periodo de 2016 a 2018, es de un promedio de 106, mil 451 casos anuales, o bien, 292 casos por día (12 casos por hora).

    Si los números absolutos se traducen a relativos, lo que se tiene es que en el año 2000 la tasa de mortalidad por diabetes era de 46.1 casos por cada 100 mil habitantes; para el 2005 se había incrementado a 62.6; para el año 2010 creció a 72.6 casos por cada 100 mil habitantes; para el 2015 el indicador se ubicó en 81.4; mientras que la tasa esperada para el 2018 se ubica en 92.8 defunciones por cada 100 mil personas.

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    Si las cosas no cambian y la tendencia se mantiene, para el año 2030 podríamos llegar a una cifra de 149 mil 99 defunciones anuales por diabetes, es decir, cada año estaría falleciendo 1.08% de la población proyectada para esa fecha, a causa de la diabetes, un dato frente al cual ningún sistema de salud es viable, y ante el cual no hay finanzas públicas que resistan el nivel de gasto que implicará la atención de las personas con este padecimiento.

    Puede ser peor

    Según el Anexo Estadístico del VI Informe de Gobierno, entre los años 2000 y la proyección para el 2018, se tiene confirmación de 9.415 millones de personas enfermas de hipertensión; un padecimiento asociado a la diabetes y que, al igual que aquella, tiene como uno de sus principales detonantes a la obesidad y el sobrepeso.

    Según los datos del mismo documento, en el periodo señalado la tasa de mortalidad por este padecimiento pasó, de 9.7 casos por cada 100 mil habitantes, a una tasa de 12 por cada 1000 mil en el 2005; el indicador creció a 15.5 en el año 2010; a 19.2 en el 2015; y se tiene una proyección de 19.15 defunciones, por cada 100 mil personas, en 2018.

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    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 13-noviembre-2018, p.14.

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  • El asesino serial que todos vemos, y nadie ha podido detener / Saúl Arellano

    Si las tendencias continúan como hasta ahora, en el año 2030 podrían fallecer 150 mil personas por diabetes en México. Cada año, según los datos del VI Informe de Gobierno del Poder Ejecutivo Federal, 2018, se detectan, en promedio, alrededor de 350 mil nuevos casos en el Sector Salud, pero se estima que por cada caso, al menos, habría otro que no ha sido apropiadamente diagnosticado

  • El complejo mundo del suicidio

    Entre los años de 2010 y el 2016 el Instituto Nacional de Geografía y Estadística contabiliza 457,878 casos de defunción por causas accidentales y homicidio. A ellos se añaden 41,321 casos en los que la causa de defunción fue el suicidio. Los datos muestran que en dos de cada tres casos las personas que se quitaron la vida tenían menos de 39 años de edad


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    El suicidio es uno de los fenómenos humanos de mayor complejidad: llegar a la decisión de quitarse la vida implica una serie de condiciones que, en la mayoría de los casos, están vinculadas a realidades de sufrimiento, violencia, angustia y pérdida de sentido de la existencia.

    Suicidarse puede ser también un acto de voluntad ante la conciencia de una vida precaria, de una enfermedad terminal o una situación insoportable que, de acuerdo con algunos sicólogos y filósofos, constituiría un acto racional —que sería el menor número de casos— y, por lo tanto, también un acto de voluntad incuestionable.

    En cualquier escenario, lo que es cierto también es que en México se tiene una enorme carencia de servicios de salud mental: no se cuenta ni con la oferta suficiente ni con las capacidades institucionales para ofrecer atención oportuna a una población que, de acuerdo con los datos del Inegi, en los últimos años registra cifras por arriba de los 30 millones de personas que se han deprimido al menos una vez en la vida.

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    Un contexto de suma violencia

    De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística  y Geografía (Inegi), en nuestro país hay un severo contexto de violencia que condiciona y en varios sentidos determina la tendencia de suicidios que se ha registrado en los últimos años en nuestro país.

    En efecto, el Inegi cuenta con una clasificación de defunciones a la que categoriza como “muertes accidentales y violentas”; y en ella se resumen las que tiene como causa las lesiones intencionales (homicidios), las defunciones por eventos accidentales y las defunciones por lesiones autoinfligidas (suicidio).

    Al respecto, es importante destacar que respecto de las primeras dos categorías (defunciones accidentales y por homicidio), el Inegi estima, para el periodo que va de 2010 a 2016, un promedio anual de 65 mil 411 casos anuales; es decir, un promedio diario de 179 defunciones por las causas señaladas. En su conjunto, si se suman estas dos causas de defunción estarían entre las primeras causas de muerte en el país, sobre todo si se tiene como referencia que en ese año, hubo alrededor de 105 mil defunciones por diabetes mellitus.

    Un contexto violento

    El año con mayor número de casos de mortalidad por homicidios y accidentes en el periodo señalado fue el de 2011, con 69 mil 602 casos, seguido de 2012, con 68 mil 186 casos. En contraste, los años con menor incidencia de estas dos causas de defunción fueron 2014, con 60 mil 303 casos y 2015, con 60 mil 152. Desde esta perspectiva, asumiendo que los años con mayor número de casos son al mismo tiempo los que tuvieron mayor número de homicidios, lo esperable es que en cuanto se den a conocer los datos de 2017 y 2018, al haber sido los años más violentos en lo que va de la década, entonces el número de defunciones violentas y por eventos accidentales podrían ser aún mayores a los que se han registrado en los años previos.

    Tendencia suicida

    En este contexto, el número de casos de defunciones por suicidio que se ha registrado en el periodo de 2010 a 2016 asciende a 41 mil 321 casos, es decir, un promedio de cinco mil 903 anuales. Esto equivale también a un promedio de 16 casos al día.

    A diferencia de la tendencia de defunciones accidentales y por homicidios, las defunciones por suicidio presentan una tendencia creciente, habiendo pasado de cinco mil 550 casos en 2012, a seis mil 370 casos en 2016. El año con el mayor número de casos fue 2015, con seis mil 425, en el cual, el promedio diario, ascendió a 17.6 casos. De esta forma, si se compara 2010 con 2016, el incremento entre una y otra fecha fue de prácticamente 30% entre ambos años.

    La carga por edades 

    De acuerdo con el Inegi, en el periodo señalado, de los 41 mil 321 casos de suicidio registrados, en mil 525 la persona que cometió suicidio fue un adolescente de entre 10 y 14 años; esta cifra representa a 4% del total de casos de suicidio del periodo.

    Para el grupo de 15 a 19 años de edad la cifra es mucho mayor, con cinco mil 546 casos, los cuales representan 13.4% del total de los registrados en el periodo consignado. Entre ambos grupos de edad, concentran 17% de los suicidios que hubo en esos años.

    En el segmento de 20 a 24 años de edad, la cifra total de suicidios cometidos fue de seis mil 489 casos, dato que representa a 15.7% del total; mientras que en el grupo de 25 a 29 años de edad, la suma es de cinco mil 97 casos, indicador que representa 12.33% del total.

    Como se observa, el total de los suicidios cometidos por personas menores de 29 años de edad representan 45% del total de los que se contabilizaron en el periodo de 2010 a 2016.

    Por su parte, para el segmento etario de 30 a 39 años de edad, el total de suicidios registrados fue de ocho mil 506; es decir, 20.5% del total, con lo que puede afirmarse que en México, dos de cada tres suicidios son cometidos por personas menores de 39 años.

     

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 11-septiembre-2018, p.24.

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  • Hablar por nuestros muertos / Mario Luis Fuentes

    Walter Benjamin tenía una imagen de la historia como un montón de ruinas cuya altura en la modernidad alcanzaba los cielos, como una enorme pila de cráneos y de los cadáveres de los vencidos, una historia que escriben los poderosos, así como los constructores de crematorios y fosas comunes. Para muchos, la visión benjaminiana de la historia suena apocalíptica, pero en nuestro contexto pareciera, además de una crítica del poder, una descripción factual del grotesco espectáculo que atestiguamos en los últimos 10 años: fosas clandestinas, asesinatos por doquier, cuerpos disueltos en ácido, desaparecidos en todo el territorio nacional: un cúmulo de dolor inenarrable y la angustiosa realidad de miles que enfrentan duelos sin cuerpos ante los cuales llorar y despedirse.

  • Hambre: la cara más dura de la pobreza

    De acuerdo con el INEGI, en los últimos cinco años se tiene un promedio de alrededor de 7,500 defunciones anuales por desnutrición; cada año también se contabilizan más de 600 mil casos nuevos de obesidad; más de 350 mil casos nuevos de diabetes mellitus y más de 400 mil casos nuevos de hipertensión arterial. Malnutrición y desnutrición, son dos de las palabras clave de la pobreza del siglo XXI


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    Hoy se conmemora el Día Mundial de la Alimentación y mañana el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza; ambos están íntimamente relacionados porque están determinados por un factor común: las relaciones asimétricas de poder, que mantienen a millones en condiciones de pobreza, y entre ellos, también millones que padecen hambre o padecen inseguridad alimentaria en sus diferentes magnitudes y dimensiones.

    Desde esta perspectiva, debe comprenderse que la pobreza es quizá uno de los más importantes determinantes sociales de la salud, pues sin duda las condiciones de malnutrición que caracterizan a la sociedad mexicana son los factores que provocan padecimientos que se derivan de la desnutrición, por un lado, y por la malnutrición por el otro, la cual deriva en sobrepeso y obesidad.

    En esa lógica, la siguiente administración deberá fijarse como prioridad de la política social erradicar el hambre y reducir significativamente la malnutrición, porque de no hacerlo, el sistema de salud por sí solo nunca logrará que menos personas enfermen y mueran por padecimientos como la diabetes mellitus y las distintas enfermedades del corazón y, en general, del sistema circulatorio.

    Datos increíbles  

    De acuerdo con el boletín epidemiológico de la Secretaría de Salud, en 2018 han sido atendidos, hasta la semana 39 del año, 4,011 casos de personas enfermas por desnutrición crónica, es decir, un nivel en el que está en riesgo la vida; esa cifra implica un promedio de 15 casos diarios, indicador que permite dimensionar la magnitud del problema en el país.

    Asimismo, es importante destacar que 9,066 personas han sido atendidas, en el mismo periodo, por desnutrición moderada, indicador que implica 33 casos diarios. A estos casos se deben sumar 60,290 casos atendidos por desnutrición leve, es decir, un promedio de 220 casos por día.

    Numeros deprimentes

    En total, a lo largo de este año han sido atendidas 73,367 casos de desnutrición en sus tres niveles; es decir, 1,881 casos por semana, por lo que de continuar esta tendencia, al cierre de 2018 podría llegarse, una vez más, a 100 mil casos o más de personas que son atendidas por el Sector Salud por algún nivel de desnutrición detectado.

    Sobre estos datos debe señalarse que se trata de personas que son identificadas en instituciones de salud; por lo que el subregistro podría ser muy alto debido a la enorme cantidad de personas que no tienen acceso a las instituciones públicas, o que, aun teniéndolo, se atienden en farmacias o consultorios privados.

     

    En el lado opuesto 

    De acuerdo con el propio boletín epidemiológico de la Secretaría de Salud, al cierre de la semana 39 de este año se habían atendido en las instituciones del sector salud 532,147 personas que presentaban obesidad; esto implica un promedio de 1,949 casos, o bien, al menos 81 casos por hora.

    A esos indicadores hay que adicionar los relativos a las 316,051 personas que han sido atendidas como “casos nuevos” de diabetes mellitus tipo II (1,157 por día); de continuar esta tendencia, en los próximos 10 años podrían registrarse 4.42 millones de casos nuevos de diabetes mellitus, a los que habría que sumarse los casos no diagnosticados.

    Hay además 381,009 casos nuevos de hipertensión arterial en el periodo señalado (1,395 diarios), así como 45,150 casos nuevos de personas con isquemias del corazón (165 casos al día), cifras que permiten percibir la dimensión del reto financiero que viene para el país en términos de los costos que habrán de erogarse desde el sector salud para la atención de estas personas.

    Otro tema que es importante mencionar en términos de la malnutrición es el consumo excesivo de alcohol; y es que si bien se trata de la ingesta de bebidas alcohólicas, éstas casi siempre se acompañan de bebidas azucaradas, así como con alimentos de alto contenido calórico, lo cual contribuye significativamente al desarrollo de padecimientos como los señalados, además de los directamente atribuibles al exceso en el consumo de alcohol.

    Así, si se suman los casos nuevos de intoxicación aguda por alcohol, cirrosis hepática alcohólica y la enfermedad alcohólica del hígado, se tiene una suma de 39,919 casos hasta el cierre de la semana 39 de este año, indicador que implica un promedio diario de 146 casos atendidos por el sector salud.

    Resultados letales 

    De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, entre los años 2012 y 2016 han fallecido por desnutrición 37,827 personas en todo el país, lo cual implica un promedio anual de 7,565 casos para el periodo señalado, o bien 20 casos al día.  Es una verguenza

    Debe señalarse además que de acuerdo con el boletín de epidemiología de la Secretaría de Salud, hasta la semana 39 de este año la entidad que registra el mayor número de casos de desnutrición atendidos por el sector salud es el Estado de México, con 10,129 personas atendidas por algún grado de desnutrición; le sigue la Ciudad de México con 4,801 casos; en tercer lugar se encuentra Veracruz con 4,749 casos; en cuarto sitio, Puebla, con 4,210 casos, y Jalisco en quinto, con 3,963. Les siguen, en orden descendente, Hidalgo, Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Guanajuato.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 16-octubre-2018, p.16.

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  • Inspectores, ¿sí, no, cuándo y dónde? / Mario Luis Fuentes

    El presidente electo Andrés Manuel López Obrador ha planteado que, durante los primeros meses de su administración, se modificará la forma en cómo se llevan a cabo las inspecciones de parte de las autoridades federales. El propósito es eliminar la corrupción que se da cuando algunos funcionarios que verifican el cumplimiento de leyes, normas y reglamentos, extorsionan a los negocios.   

  • Lo verdaderamente importante

    Todos los días fallecen en el país alrededor de 780 personas por diabetes, hipertensión y enfermedades alcohólicas del hígado; se trata de 32 casos por hora. Escribirlo de esa manera no es “tremendismo”, antes bien, es azoro ante lo tremendo de las cifras; todas vinculadas a una de las cuestiones centrales del proceso económico en general: el consumo.

  • Mortalidad: niñez y juventud en riesgo

    Los accidentes fueron la primera causa de muerte para niñas y niños de 0 a 14 años; según el INEGI, se registraron 3,369 casos; los homicidios se encuentran entre las primeras 10 causas de muerte, con 404 casos el año pasado; la influenza y la neumonía es letal en esas edades, pues se registran 1,535 casos (4 por día); más 447 casos de muertes por desnutrición en menores de 10 años


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    El 2 de noviembre es una fecha emblemática en México por la conmemoración del Día de los Muertos; la semana previa dimos cuenta en este espacio de la magnitud de la mortalidad que hay en México. Sin embargo, las tendencias generales se comportan de manera distinta de acuerdo con la edad de las personas.

    Dada la relevancia que esta información tiene para el diseño de las políticas públicas, presentamos en esta nueva entrega las principales causas de mortalidad entre los grupos de población más jóvenes; datos que evidencian la relevancia de poner al centro del diseño de las políticas públicas la información socio-demográfica.

    La terrible realidad de la mortalidad infantil  

    De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2017 fallecieron 22 mil 607 niñas y niños menores de un año. Esa cifra equivale a una tasa aproximada de 11 defunciones por cada mil nacidos vivos; una tasa alta porque lo que debía existir en México, desde el año 2010, es un indicador de un dígito.

    De esas defunciones, 13 mil 60, seis mil 317 y 317 casos, se deben a ciertas afecciones generadas en el periodo perinatal, a malformaciones congénitas y a enfermedades del corazón; de acuerdo con los expertos, frente a estas causas de defunción poco hay que hacer; no así frente al resto: mil 63 muertes por accidentes; 847 casos por influenza y neumonía; 421 por septicemia; 352 por infecciones intestinales; 235 casos por desnutrición; 175 por infecciones respiratorias agudas. Se trata de tres mil 95 defunciones que en sentido estricto, pudieron prevenirse y evitarse: ocho casos al día o bien, uno cada tres horas.

    Entre el primer y el cuarto año de vida  

    De manera increíble, la primera causa de muerte en este grupo de edad son los accidentes, muchos de los cuales en realidad se deben a omisión de cuidados o a eventos de tránsito: en 2017 se registraron 993 casos o un promedio de prácticamente tres por día. La segunda causa de muerte en este grupo de edad son las malformaciones congénitas con 839 casos el año pasado; en tercer lugar se encuentran la influenza y la neumonía con 485 casos; en cuarto sitio los tumoresmalignos con 389 defunciones; la quinta causa de muerte son las infecciones intestinales con 212 casos, seguidas en sexto lugar por la desnutrición y otras deficiencias nutricionales, con 163 casos; le siguen tres causas: a) septicemia, b) epilepsia y, c) parálisis cerebral; sumando 321 casos entre las tres; y de manera sorprendente los homicidios son la décima causa de muerte en este grupo de edad, con 101 casos en 2017.

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    De los 5 a los 9    

    Al igual que en el anterior grupo de edad, los accidentes constituyen la primera causa de muerte, con 559 casos; en segundo lugar están los tumores malignos, con 494 casos; en tercer sitio las malformaciones congénitas, con 244 casos; en cuarto lugar la parálisis cerebral, con 152 casos; en quinto sitio está la influenza y la neumonía, con 152 casos; le siguen en el orden las enfermedades del corazón, con 71 casos. Destaca en este grupo de edad que los homicidios constituyen la séptima causa de muerte, con 69 casos; y que la desnutrición se encuentra en 10º lugar, con 49 defunciones en 2017.

    De los 10 a los 14 

    En este grupo de edad se repite como primera causa de defunción los accidentes, con 754 casos; y en segundo lugar se encuentran los tumores malignos, con 564 casos. Debe subrayarse que para este grupo de edad, la tercera causa de muerte son los homicidios, con 234 casos; y también es signo de alarma que los suicidios sean la quinta causa de muerte, con 209 casos, a la par de la clasificación de “lesiones de intención no determinada”, en octavo sitio, con 85 casos en el año. Como puede observarse, si se suman los accidentes, los homicidios, los suicidios y las defunciones por lesión sin intencionalidad determinada, se tienen mil 282 defunciones, es decir, un promedio de 3.5 casos al día.

    De los 15 a los 24 

    La población adolescente y la más joven registra como primera causa de muerte a los homicidios, con la impresionante cifra en 2017 de siete mil 29 casos (19 por día, o bien, un caso aproximadamente cada 75 minutos). En segundo lugar se encuentran los accidentes, con cinco mil 689 casos (prácticamente 16 casos por día); mientras que en tercer sitio se encuentran los suicidios, con mil 822 casos (cinco casos por día). Como se observa, en total, se tienen 14 mil 540 defunciones por causas violentas o accidentales, que en conjunto, dan el impresionante promedio de 40 casos por día.

     

    De los 25  a los 34 

    Con nueve mil 405 casos en 2017, los homicidios son también la primera causa de muerte en este grupo de edad (prácticamente 28 por día); en segundo lugar se encuentran los accidentes, con cinco mil 667 casos, y en tercer sitio los tumores malignos.

    En quinto sitio están los suicidios, con mil 614 casos; en sexto se encuentra la Enfermedad por Virus de Inmunodeficiencia Humana con mil 447 casos anuales; en séptimo están las enfermedades del hígado, con mil 338 casos; y en octava las lesiones de intencionalidad no determinada, con mil 22 defunciones. Destaca que en este grupo la diabetes mellitus ya aparece como 9ª causa de muerte con 970 casos, prácticamente tres al día.  

    El contraste.png

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 06-noviembre-2018, p.20.

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  • Panorama de la diabetes en México, 2018 / Mario Luis Fuentes / Saúl Arellano

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    Cómo citar este documento:

    • Fuentes, Mario Luis; Arellano, Saúl. “Panorama de la diabetes en México, 2018”. México Social. [Fecha de consulta]. Recuperado de: liga del documento

     

    Introducción y contexto

    [1]

    La diabetes mellitus tipo II es la epidemia del siglo XXI en México. La mortandad que está generando es de una magnitud que no tiene precedente en la historia epidemiológica del país, y su presencia y expansión creciente se debe a la suma de múltiples factores, tanto individuales como ambientales.

    Se trata de un padecimiento que se debe mayoritariamente a la combinación de determinantes sociales de la salud, cuya persistencia no puede explicarse sin considerar un estado de incumplimiento generalizado de los derechos económicos, sociales y ambientales (DESCA) de la población.

    A partir de la década de los 90, México comenzó a atestiguar un acelerado incremento en el número de personas con diabetes mellitus y comenzaron a producirse estudios para determinar si el problema se debía a una cuestión genética o más bien a factores ambientales o socioculturales y económicos, como la composición de la dieta de las personas.

    Así, por ejemplo, en un estudio desarrollado en comunidades indígenas otomíes del estado de Michoacán, se llegó a la conclusión de que la prevalencia de la diabetes mellitus era más bien baja, y que su incremento estaba asociado a la dieta de las personas.

    En efecto, en las conclusiones del artículo mediante el cual se difundieron los resultados dice:

    “Se sabe que existen diferencias metabólicas de origen genético que hacen a los indoamericanos especialmente susceptibles a enfermedades crónico-degenerativas.28 Las evidencias sugieren que la dieta ha jugado hasta la fecha un papel protector en los indígenas mexicanos. Del presente trabajo se hace evidente la necesidad de un estudio que precise los factores de la dieta implicados en el fenómeno de la nutrición de grupos indígenas, que apoye el diseño de medidas preventivas ante la inminente transculturación de los tradicionales patrones de alimentación en las comunidades indígenas mexicanas”.[2]

    Igualmente, de acuerdo con el sitio electrónico sobre diabetes de la Organización Panamericana de la Salud, la obesidad constituye quizá el principal factor de riesgo para adquirir esta enfermedad. En este sitio se afirma lo siguiente:

    “La epidemia de obesidad, causante del aumento de la diabetes, está impulsada en gran parte por dos tendencias que van de la mano: un cambio en los hábitos alimentarios de la población (aumento del consumo de alimentos con un denso contenido energético, ricos en grasas saturadas, azúcares y sal) y la reducción de la actividad física (entre el 30 y el 60% de la población en las Américas no alcanzan el nivel mínimo recomendado de actividad física como por ejemplo, caminar durante 30 minutos al día). Se considera que un adulto está en sobrepeso si tiene un índice de masa corporal (IMC) de entre los 25 y 29,9 kg/m2 y es obeso si posee un IMC superior a 30 kg/m2. Algunas investigaciones han demostrado una sólida relación entre la obesidad y la diabetes. De este modo, el aumento del IMC se asocia con un mayor riesgo de sufrir diabetes así como, la obesidad abdominal se ha convertido en un factor predictivo fiable de sufrir esta enfermedad”[3].

    Debe decirse adicionalmente que, si bien la obesidad es un factor de riesgo, esta a su vez también está determinada por factores que van mucho más allá de lo individual; a saber:

    1. La pobreza, la cual que impide a las personas más pobres adquirir alimentos nutritivos e inocuos; pero también evita que las personas desarrollen actividades físicas o deportivas debido a la falta de tiempo libre; en efecto, de acuerdo con información del INEGI, dada a conocer a través del Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico (MOPRADEF) 2017, en México hay más de 5 millones de personas, que viven en 32 áreas urbanas de 100 mil habitantes o más, que son inactivas físicamente debido a los siguientes factores:factores
    2. La marginación y la violencia, que, como se observa en el cuadro anterior, son factores que inhiben la activación física de las personas. A este dato hay que agregar el hacinamiento en las viviendas y la falta de servicios sociales complementarios indispensables para la práctica deportiva o el ejercicio, como la disponibilidad de agua o contar con baño en la vivienda.
    3. La debilidad regulatoria del mercado de los alimentos, como, por ejemplo, la venta indiscriminada de comida chatarra, ya sean en escuelas de educación básica o en sus alrededores, en parques públicos o en espacios de convivencia social como son los centros comerciales en las principales zonas metropolitanas y ciudades medias del país.
    4. Lo anterior se traduce también en débiles normas de producción y etiquetado de alimentos, que llevan a la venta indiscriminada de productos dañinos a niñas y niños, así como en el diseño de productos altamente dañinos, privilegiando el interés económico sobre la salud de la población. Tal es el caso de las bebidas azucaradas o la comida con altos contenidos grasos.

     

    Al combinar estos y otros factores, se ha generado un “caldo de cultivo” que facilita la reproducción y la pervivencia de las condiciones determinantes de la epidemia, lo cual, a su vez, está llevando a un círculo vicioso que tiene severas consecuencias para las familias: personas amputadas, ciegas o que fallecen por diabetes o causas asociadas, como la insuficiencia renal, amén del gasto en servicios de salud que, de continuar así, llevará al país (en un no muy lejano horizonte) a una lógica de gran presión financiera.

    De acuerdo con algunas estimaciones, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) gasta ya alrededor de 50 mil millones de pesos anuales en la atención de este padecimiento. De continuar la tendencia, en el año 2050 el IMSS requeriría un presupuesto de 340 mil millones de pesos (a valores actuales) para hacer frente a esta problemática[4].

    Asimismo, según los datos de la ENSANUT, las personas con diabetes gastan cada año alrededor de 700 dólares per capita(alrededor de 14,000 pesos), lo cual representa una enorme erogación, sobre todo para los más pobres, considerando que en el país hay al menos 7 millones de personas viviendo con esta enfermedad. El costo es estratosférico, pues equivale a una suma de alrededor de 98 mil millones de pesos anuales.

    Como puede verse, los costos en calidad de vida, en pérdidas humanas y en gasto de recursos públicos y privados son insostenibles y constituyen quizá el mayor reto de política social para la próxima administración, la cual debería cambiar el enfoque y pasar de una visión que tiene el objetivo de “combatir la pobreza” a otro en el que la prioridad se encuentre en reducir drásticamente el número de muertes evitables que tenemos en el país[5].

    Lo que es evidente es que México no puede continuar por esta ruta y que lo urgente es construir un nuevo curso de desarrollo que implique modificar radicalmente las políticas de salud, alimentación, desarrollo social y desarrollo sostenible. Solo así, de la mano de una nueva ética de consumo, podremos darle la vuelta a este letal capítulo de la salud pública en nuestro país.

    Magnitud de la morbilidad y la mortalidad por diabetes en México

    De acuerdo con el Anexo Estadístico del VI Informe de Gobierno del Poder Ejecutivo Federal, la tendencia de la morbilidad por diabetes en el país es aceleradamente creciente: entre los años de 2000 y el 2017 se confirmaron 7.32 millones de casos nuevos, y debe destacarse que entre 2000 y 2009 el promedio anual de nuevos casos diagnosticados fue de alrededor de 370 mil, mientras que de 2010 a 2018 el promedio anual se incrementó a poco más de 402 mil casos anuales. Esto implica, en términos relativos, un incremento promedio de 8% entre ambos periodos.

    g1panoramadiabetes

     

    El incremento que se tiene en números absolutos también es creciente en términos relativos, pues, según el Informe de Gobierno citado, la tasa de morbilidad por esta enfermedad ha tenido incrementos estadísticamente significativos en los últimos 20 años.

    En efecto, mientras que en el año 2000 la tasa de morbilidad por este padecimiento era de 284 casos por cada cien mil habitantes, para el año 2018 se ubicaría, según las proyecciones realizadas, en 343.4 casos por cada 100 mil.

    Así, puede afirmarse que, de continuar las condiciones de pobreza, malnutrición, rezago, marginación social y violencia, aunadas a la insuficiencia de servicios sociales y de salud y al acelerado proceso de envejecimiento de la población, estas tasas podrían incrementarse aceleradamente en los siguientes 10 años.

    g2panoramadiabetes

    El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) tiene un registro de 1.37 millones de defunciones por diabetes en el periodo que va del año 2000 al 2017 y, utilizando una proyección para estimar el número esperado para 2018, la cifra ascendería a 1.48 millones de personas.

    A fin de dimensionar la magnitud de este dato, es pertinente señalar que el estado de Quintana Roo tenía en el año 2015 una población total de 1.5 millones de personas, por lo que es válido sostener que entre 2010 y 2018 ha fallecido en el país por diabetes una cantidad de personas similar al total de los habitantes de esa entidad. 

    g3panoramadiabetes

    Este acelerado crecimiento en el número anual de defunciones por diabetes se corresponde con un importante incremento en la tasa de mortalidad registrada en el país por esta causa, la cual pasó de 46.1 defunciones por cada 100 mil habitantes en el año 2000, a un indicador de 72.6 en el año 2010, y a uno estimado de 92.8 en el año 2018.

    g4panoramadiabetes

    Debe señalarse, además, que entre los años 1998 y 2017 se han acumulado 1.46 millones de defunciones por diabetes en el país y que son las entidades más pobladas las que proporcionalmente concentran también el mayor número de casos, destacando en ese sentido que la Ciudad de México, que, con una población de alrededor de 45% menos que la del Estado de México, concentra un número absoluto mayor respecto de esa entidad, tal como se muestra en la siguiente gráfica:

    g5panoramadiabetes

    La tendencia, como ya se dijo, es aceleradamente creciente y, de no modificarse su trayectoria, en el año 2030 el número de defunciones por diabetes mellitus podría llegar a 149 mil casos anuales, y para el año 2040 a 182,786 defunciones solo por esta causa.

    Nacional2018Fuente: elaboración propia con base en las estadísticas de mortalidad de www.inegi.org.mx

    En términos de tasas, esta tendencia se traduciría en una muy elevada tasa de mortalidad por la causa en análisis, llegando, si el estado de cosas no se modifica, a prácticamente 120 casos por cada 100 mil habitantes en el año 2030, indicador que representaría un incremento de aproximadamente 260% en solo 30 años, tal y como se muestra en la siguiente gráfica.

    g7panoramadiabetes 

    Tendencias estatales

    México es un país con marcadas diferencias y desigualdades regionales. Por ello es importante tener claridad respecto de cómo se comportan las trayectorias de la mortalidad por diabetes en cada una de las entidades de la República.

    En términos de política pública, lo anterior permite definir prioridades de intervención, así como una mejor distribución de los recursos y capacidades, tanto para la atención, como para la prevención de este padecimiento.

    En esa lógica, se presentan a continuación los datos disponibles, sintetizados en gráficos, respecto de dos indicadores clave: a) el número de defunciones anuales y su trayectoria para el periodo 2000-2017 y b) el porcentaje que el número de defunciones por diabetes representa respecto de la mortalidad general en la entidad, a fin de mostrar el nivel de carga que tiene esta enfermedad en la mortalidad general del estado respectivo.

    Debe decirse, además, que este indicador se compara en cada estado con la tendencia nacional, a fin de tener como indicador de referencia lo que ocurre como promedio en el país[6].

    2.1. Aguascalientes

    Aguascalientes 1998 2017

     

     

     

     

     

     

    Mortalidad Aguascalientes


     

     

     

     

     

     

    2.2. Baja California

    Baja california 1998 2017

    Mortalidad Baja Califoria

    2.3. Baja California Sur 

    Baja california sur 1998 2017

    Mortalidad Baja California Sur

    2.4. Campeche

    Campeche 1998 2017

    Mortalidad Campeche

    2.5. Coahuila

    Coahuila 1998 2017

    Mortalidad Coahuila

    2.6. Colima

    Colima 1998 2017

    Mortalidad Colima

    2.7. Chiapas

    Chiapas 1998 2017

    Mortalidad Chiapas

    2.8. Chihuahua

    Chihuahua 1998 2017

    Mortalidad Chihuahua

    2.9. Ciudad de México 

    CDMX 1998 2017

    Mortalidad CDMX

    2.10. Durango

    Durango 1998 2017

    Mortalidad Durango

    2.11. Guanajuato

    Guanajuato 1998 2017

    Mortalidad Guanajuato

    2.12. Guerrero

    Guerrero 1998 2017

    Mortalidad Guerrero

    2.13. Hidalgo

    Hidalgo 1998 2017

    Mortalidad Hidalgo

    2.14. Jalisco

    Jalisco 1998 2017

    Mortalidad Jalisco

    2.15. Estado de México 

    EdoMex 1998 2017

    Mortalidad EdoMex

    2.16. Michoacán 

    Michoacan 1998 2017

    Mortalidad Michoacan

    2.17. Morelos

    Morelos 1998 2017

    Mortalidad Morelos

    2.18. Nayarit

    Nayarit 1998 2017

    Mortalidad Nayarit

    2.19. Nuevo León 

    Nuevo Leon 1998 2017

    Mortalidad Nuevo Leon

    2.20. Oaxaca

    Oaxaca 1998 2017

    Mortalidad Oaxaca

    2.21. Puebla

    Puebla 1998 2017

    Mortalidad Puebla

    2.22. Querétaro

    Queretaro 1998 2017

    Mortalidad Queretaro

    2.23. Quientana Roo

    Quintana Roo 1998 2017

    Mortalidad Quintana Roo

    2.24. San Luis Potosí

    San Luis 1998 2017

    Mortalidad San Luis

    2.25. Sinaloa

    Sinaloa 1998 2017

    Mortalidad Sinaloa

    2.26. Sonora

    Sonora 1998 2017

    Mortalidad Sonora

    2.27. Tabasco

    Tabasco 1998 2017

    Mortalidad Tabasco

    2.28. Tamaulipas 

    Tamaulipas 1998 2017

    Mortalidad Tamaulipas

    2.29. Tlaxcala

    Tlaxcala 1998 2017

    Mortalidad Tlaxcala

    2.30. Veracruz

    Veracruz 1998 2017

    Mortalidad Veracruz

    2.31. Yucatán 

    Yucatan 1998 2017

    Mortalidad Yucatan

    2.32. Zacatecas

    Zacatecas 1998 2017

    Mortalidad Zacatecas

     

    1. Trayectorias probables del número absoluto y porcentaje de defunciones por diabetes, respecto de las defunciones totales por entidad federativa, 2018-2030[7]

     

    Una vez determinadas las tendencias que registra la mortalidad por diabetes en las 32 entidades federativas, se llevó a cabo un análisis de proyección que permite visualizar cuál es el panorama en el mediano plazo, para cada una de las entidades, de continuar las tendencias actuales.

    Esta proyección estima la trayectoria probable del porcentaje de defunciones por diabetes, con respecto del total de defunciones en la entidad. Al respecto, es importante considerar que la mortalidad general puede estar influida en varias entidades, sobre todo en los últimos 10 años, por las tendencias de mortalidad por homicidio, como son los casos de Chihuahua, Guerrero, Baja California y Guanajuato, en los cuales, el incremento en el número anual de defunciones debido a la violencia puede generar una “distorsión” en la percepción del peso específico de la mortalidad por diabetes en el marco de la mortalidad general en la entidad[8].

    De manera adicional, es pertinente señalar que no hay un solo estado de la República en el que se registre una tendencia a la baja en el número absoluto de defunciones anuales; y, de hecho, la tendencia que se registra para todo el país es aceleradamente creciente.

    Ajuste del modelo

    Lo anterior muestra un estado generalizado de incumplimiento de los derechos económicos y sociales de las personas; lo que refuerza el argumento planteado inicialmente: México requiere construir, y urgentemente, un nuevo estilo de desarrollo que permita reducir la mortalidad evitable.

    3.1. Proyección nacional

    Diabetes Mexico 2018 2030

    Proporción esperada de defunciones por diabetes, respecto de la mortalidad general en México, 1998-2030

    Proporcion 1998 2030

    Defuncion 1998 2030

    3.2. Aguascalientes

    2018 2030 Aguascalientes

    AgM2

    Proyeccion Aguascalientes

    3.3. Baja California

    2018 2030 Baja California

    BCM3

    Proyeccion Baja California

    3.4. Baja California Sur

    2018 2030 Baja California Sur

    BCSM4

    Proyeccion Baja California Sur

    3.5. Campeche

    2018 2030 Campeche

    CampM5

    Proyecciones Campeche

    3.6. Coahuila

    2018 2030 Coahuila

    CoahM6

    Proyeccion Coahuila

    3.7. Colima

    2018 2030 Colima

    ColM7

    Proyeccion Colima

    3.8. Chiapas

    2018 2030 Chiapas

    ChisM8

    Proyeccion Chiapas

    3.9. Chihuahua

    2018 2030 Chihuahua

    ChihM9

    Proyeccion Chihuahua

    3.10. Ciudad de México

    2018 2030 CDMX

    CDMXM10

    Proyeccion CDMX

    3.11. Durango

    2018 2030 DURANGO

    DgoM11

    Proyeccion Durango

    3.12. Guanajuato

    2018 2030 Guanajuato

    GtoM12

    Proyeccion Guanajuato

    3.13. Guerrero 

    2018 2030 Guerrero

    GroM13

    Proyeccion Guerrero

    3.14. Hidalgo

    2018 2030 Hidalgo

    HgoM14

    Proyeccion Hidalgo

    3.15. Jalisco

    2018 2030 Jalisco

    JalM15

    Proyeccion Jalisco

    3.16. Estado de México

    2018 2030 Edo Mex

    EdoMexM16

    Proyeccion EdoMex

    3.17. Michoacán

    2018 2030 Michoacan

    MichM17

    Proyeccion Michoacan

    3.18. Morelos

    2018 2030 Morelos

    MorM18

    Proyeccion Morelos

    3.19. Nayarit

    20185 2030 Nayarit

    NayM19

    Proyeccion Nayarit

    3.20. Nuevo León 

    2018 2030 Nuevo Leon

    NLM20

    Proyeccion Nuevo Leon

    3.21. Oaxaca

    2018 2030 Oaxaca

    OaxM21

    Proyeccion Oaxaca

    3.22. Puebla

    2018 2030 Puebla

    PeuM22

    Proyeccion Puebla

    3.23. Querétaro

    2018 2030 Queretaro

    QroM23

    Proyeccion Queretaro

    3.24. Quintana Roo

    2018 2030 Quintana Roo

    QRooM24

    Proyeccion Quintana Roo

    3.25. San Luis Potosí

    2018 2030 San Luis

    SLPM25

    Proyeccion San Luis

    3.26. Sinaloa 

    2018 2030 Sinaloa

    SinM26

    Proyeccion Sinaloa

    3.27. Sonora

    2018 2030 Sonora

    SonM27

    Proyeccion Sonora

    3.28. Tabasco

    2018 2030 Tabasco

    TabM28

    Proyeccion Tabasco

    3.29. Tamaulipas

    2018 2030 Tamaulipas

    TampsM29

    Proyeccion Tamaulipas

    3.30. Tlaxcala

    2018 2030 tlaxcala

    TlaxM30

    Proyeccion Tlaxcala

    3.31. Veracruz 

    2018 2030 Veracruz

    Proyeccion Veracruz

    3.32. Yucatán

    2018 2030 Yucatan

    Proyeccion Yucatan

    3.33. Zacatecas 

    2018 2030 Zacatecas

    Proyeccion Zacatecas

     

    [1] Nota técnica:Este documento se divide en tres secciones. A) en la primera de ellas, se describirán las tendencias nacionales de la morbilidad y la mortalidad por diabetes mellitus; b) la segunda contiene los datos disponibles para cada una de las entidades de la República a fin de dimensionar la magnitud de la mortalidad por diabetes en cada estado, comparándola con las tendencias que se tienen a nivel nacional; y c) en la tercera se presentan proyecciones lineales de la trayectoria probable del porcentaje de defunciones por diabetes, respecto de las defunciones totales de cada entidad, con el fin de presentar el panorama que tendríamos en el mediano plazo, de continuar las tendencias actuales.

    [2] https://www.scielosp.org/scielo.php?pid=S0036-36342001000500010&script=sci_arttext&tlng=pt

    [3] https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=6718:2012-obesity-as-precursor-diabetes&Itemid=39448&lang=es Consultado el 08-11-2018

    [4] Así lo declaró en 2017 el entonces director general del Instituto, Mikel Arriola: https://expansion.mx/economia/2017/08/28/este-es-el-costo-de-tratar-y-prevenir-la-diabetes Así se documentó también por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), en su edición de “Medio Camino” de 2016: “Dados los efectos de la obesidad en el aumento en riesgo de diabetes y otras enfermedades crónicas y dado su alto costo (alrededor de 67,000 millones de pesos en 2008) y la presión sobre los sistemas de salud, es importante incorporar la prevención de la obesidad como parte de la política de desarrollo social de México”. https://ensanut.insp.mx/documentos_analiticos.php

    [5] Para el desarrollo e implicaciones del concepto de mortalidad evitable, véase: http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/documentos/DOCSAL7820.pdf

    [6] La fuente de los datos de las gráficas que se presentan en adelante son las Estadísticas de Mortalidad con base en la CIE-2, de www.inegi.org.mx

    [7] Estas proyecciones fueron construidas con base en la tendencia de mortalidad registrada entre 1998 y 2018; la fuente de información son las “estadísticas de mortalidad” de www.inegi.org.mx El ejercicio es una proyección con base en un Modelo ARIMA, cuyo resultado del R Cuadrado es de .767 por lo que se considera que es un modelo apropiado de estimación de las proyecciones, tal como se muestra en su tabla de resultados:

    [8] Es importante decir que en este apartado se presentan dos imágenes para cd entidad, con los mismos datos; se consideró importante hacerlo así, porque en la primera se muestra gráficamente la tendencia observada; mientras que en la segunda se presentan los datos a fin de permitir su uso en otras investigaciones que busquen profundizar o verificar las estimaciones aquí presentadas.