• 2018: el año más sangriento | Guanajuato se mantiene como líder indiscutible en homicidios

    Luego de que se creía que en materia de espectáculos macabros habíamos visto casi todo: fosas clandestinas, historias de cuerpos disueltos en ácido, ejecuciones colectivas, y un largo etcétera, esta semana conocimos la historia de los tráileres de la muerte: literalmente dos vehículos repletos de cadáveres, que se cuentan por cientos, que no han sido identificados, y que para los cuales no hay espacio en las morgues de Jalisco.

  • 2018: el año más violento / Saúl Arellano

    México vive el año más violento de su historia reciente y Guanajuato continúa encabezando la lista de las entidades más sangrientas del país, pues uno de cada 10 homicidios se comete en tierras guanajuatenses. Además, el 63.6% del total de homicidios en ese estado son intencionales y 83.6% se cometen con arma de fuego

  • Asolados por la violencia / Saúl Arellano

    La cifra es escalofriante: 29 de cada 100 mexicanos fueron víctimas de la delincuencia en el último año. La cifra es la mayor registrada desde que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía diseña, levanta y procesa la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe, 2018)

  • El complejo mundo del suicidio

    Entre los años de 2010 y el 2016 el Instituto Nacional de Geografía y Estadística contabiliza 457,878 casos de defunción por causas accidentales y homicidio. A ellos se añaden 41,321 casos en los que la causa de defunción fue el suicidio. Los datos muestran que en dos de cada tres casos las personas que se quitaron la vida tenían menos de 39 años de edad


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    El suicidio es uno de los fenómenos humanos de mayor complejidad: llegar a la decisión de quitarse la vida implica una serie de condiciones que, en la mayoría de los casos, están vinculadas a realidades de sufrimiento, violencia, angustia y pérdida de sentido de la existencia.

    Suicidarse puede ser también un acto de voluntad ante la conciencia de una vida precaria, de una enfermedad terminal o una situación insoportable que, de acuerdo con algunos sicólogos y filósofos, constituiría un acto racional —que sería el menor número de casos— y, por lo tanto, también un acto de voluntad incuestionable.

    En cualquier escenario, lo que es cierto también es que en México se tiene una enorme carencia de servicios de salud mental: no se cuenta ni con la oferta suficiente ni con las capacidades institucionales para ofrecer atención oportuna a una población que, de acuerdo con los datos del Inegi, en los últimos años registra cifras por arriba de los 30 millones de personas que se han deprimido al menos una vez en la vida.

    Una compleja renuncia.png

    Un contexto de suma violencia

    De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística  y Geografía (Inegi), en nuestro país hay un severo contexto de violencia que condiciona y en varios sentidos determina la tendencia de suicidios que se ha registrado en los últimos años en nuestro país.

    En efecto, el Inegi cuenta con una clasificación de defunciones a la que categoriza como “muertes accidentales y violentas”; y en ella se resumen las que tiene como causa las lesiones intencionales (homicidios), las defunciones por eventos accidentales y las defunciones por lesiones autoinfligidas (suicidio).

    Al respecto, es importante destacar que respecto de las primeras dos categorías (defunciones accidentales y por homicidio), el Inegi estima, para el periodo que va de 2010 a 2016, un promedio anual de 65 mil 411 casos anuales; es decir, un promedio diario de 179 defunciones por las causas señaladas. En su conjunto, si se suman estas dos causas de defunción estarían entre las primeras causas de muerte en el país, sobre todo si se tiene como referencia que en ese año, hubo alrededor de 105 mil defunciones por diabetes mellitus.

    Un contexto violento

    El año con mayor número de casos de mortalidad por homicidios y accidentes en el periodo señalado fue el de 2011, con 69 mil 602 casos, seguido de 2012, con 68 mil 186 casos. En contraste, los años con menor incidencia de estas dos causas de defunción fueron 2014, con 60 mil 303 casos y 2015, con 60 mil 152. Desde esta perspectiva, asumiendo que los años con mayor número de casos son al mismo tiempo los que tuvieron mayor número de homicidios, lo esperable es que en cuanto se den a conocer los datos de 2017 y 2018, al haber sido los años más violentos en lo que va de la década, entonces el número de defunciones violentas y por eventos accidentales podrían ser aún mayores a los que se han registrado en los años previos.

    Tendencia suicida

    En este contexto, el número de casos de defunciones por suicidio que se ha registrado en el periodo de 2010 a 2016 asciende a 41 mil 321 casos, es decir, un promedio de cinco mil 903 anuales. Esto equivale también a un promedio de 16 casos al día.

    A diferencia de la tendencia de defunciones accidentales y por homicidios, las defunciones por suicidio presentan una tendencia creciente, habiendo pasado de cinco mil 550 casos en 2012, a seis mil 370 casos en 2016. El año con el mayor número de casos fue 2015, con seis mil 425, en el cual, el promedio diario, ascendió a 17.6 casos. De esta forma, si se compara 2010 con 2016, el incremento entre una y otra fecha fue de prácticamente 30% entre ambos años.

    La carga por edades 

    De acuerdo con el Inegi, en el periodo señalado, de los 41 mil 321 casos de suicidio registrados, en mil 525 la persona que cometió suicidio fue un adolescente de entre 10 y 14 años; esta cifra representa a 4% del total de casos de suicidio del periodo.

    Para el grupo de 15 a 19 años de edad la cifra es mucho mayor, con cinco mil 546 casos, los cuales representan 13.4% del total de los registrados en el periodo consignado. Entre ambos grupos de edad, concentran 17% de los suicidios que hubo en esos años.

    En el segmento de 20 a 24 años de edad, la cifra total de suicidios cometidos fue de seis mil 489 casos, dato que representa a 15.7% del total; mientras que en el grupo de 25 a 29 años de edad, la suma es de cinco mil 97 casos, indicador que representa 12.33% del total.

    Como se observa, el total de los suicidios cometidos por personas menores de 29 años de edad representan 45% del total de los que se contabilizaron en el periodo de 2010 a 2016.

    Por su parte, para el segmento etario de 30 a 39 años de edad, el total de suicidios registrados fue de ocho mil 506; es decir, 20.5% del total, con lo que puede afirmarse que en México, dos de cada tres suicidios son cometidos por personas menores de 39 años.

     

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 11-septiembre-2018, p.24.

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  • El discurso de odio que nos separa / Judith Coronel

    La polarización social en nuestro país, particularmente en las últimas semanas, se encuentra en ascenso, las personas estamos contribuyendo a ello

  • Es trágico, triste e indignante… / Saúl Arellano

    Éste es un artículo en el que los adjetivos sobran. Los datos que presento a continuación hablan por sí mismos y en ellos se sintetiza una situación dramática, que evidencia a México como un país que ha sido incapaz de garantizar de manera universal, integral y progresiva los derechos de las niñas y los niños, articulado todo ello bajo el principio constitucional del interés superior de la niñez

  • Estadística variable de homicidios

    De acuerdo con el INEGI, del 2008 al 2017 se han perpetrado 232,314 homicidios. El 72% de ellos se concentra en sólo 12 entidades. En 2017 y 2018, las entidades con mayor número de casos son: Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Baja California y Chihuahua. Medido por la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, las entidades con peores indicadores son: Colima, Baja California Sur, Guerrero, Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Zacatecas, Guanajuato, Michoacán y Nayarit


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    De mal en peor.png

    Las estadísticas de homicidio se han tomado en años recientes como las más representativas del grado de violencia que hay en una sociedad. A pesar de lo aparentemente sencillo que debiera resultar la generación de estadísticas respecto a las defunciones por lesiones intencionales, hay importantes discrepancias en cómo se reportan y por lo tanto, cómo pueden ser utilizadas para el diseño de políticas públicas.

    Por ejemplo, en México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), integra las estadísticas de mortalidad por homicidios con base en tres fuentes de información: a) certificados de defunción del sector salud y de los Semefos; b) carpetas de investigación de las oficinas del Ministerio Público del país; y, c) estadísticas de mortalidad del registro civil.

    Por el contrario, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) utiliza como fuente de información las carpetas de investigación iniciadas en la indagatoria del delito.

    Diferencias relevantes 

    A pesar de que los datos tanto del Inegi como del SESNSP muestran una tendencia similar en el comportamiento de la violencia homicida en los últimos años las diferencias en números absolutos son bastante notables. En efecto, entre los años 2008 y 2017, los datos del SESNSP arrojan una suma de 190,237 casos de homicidio doloso; en contraste, el Inegi tiene una cifra, para el mismo periodo, de 232,314 víctimas de homicidio.

    Como se observa, la diferencia es de 42 mil 77 defunciones, o bien, una diferencia promedio anual de 4 mil 675 casos, es decir, casi 18 homicidios menos por día. Ahora bien, es importante destacar que el SESNSP ha diseñado una nueva metodología que reduce la diferencia entre su información y la del Inegi.

    En efecto, para el periodo 2015 y 2017 (que es en el que se ha aplicado la nueva metodología de estimación), el SESNSP presenta una cifra de 69 mil 211 homicidios (con base en la anterior metodología, la cifra hubiese sido de 62 mil 347 casos para el periodo de referencia). Frente a esa cifra, la del Inegi es de 76,495 casos de defunciones por lesiones intencionales.

    Los jóvenes que perdermos

    Las personas que pierden la vida por homicidio en México son predominantemente jóvenes. En efecto, para contrastar, es importante decir que del total de los 232 mil 314 homicidios cometidos en el país del 2008 al 2017, en 4 mil 400 casos las víctimas tenían menos de 14 años de edad; esa cifra representa al 1.89% del total de los homicidios del país y un promedio 488 casos anuales o 1.33 por día.

    En el grupo de edad de 15 a 19 años, la cifra es de 18 mil 739 casos, es decir, un promedio anual de 2 mil 82, o bien 6 por día. En el grupo de 20 a 24 años la cifra crece a 33 mil 86 casos en el periodo de referencia, es decir, un promedio anual de 3 mil 676 homicidios anuales, o bien, 10 al día. En el mismo nivel se encuentra el grupo de 25 a 29 años, pues acumula una suma de 34 mil 511 homicidios, equivalente a un promedio anual de 3 mil 834 o 10.5 diarios.

    Para el grupo de 30 a 34 años la cifra acumulada es de 32 mil 502 casos, o un promedio anual de 3 mil 611, equivalente a 9.9 homicidios al día; en el grupo de 35 a 39 años la cifra desciende a 28 mil 658 casos o 3 mil 184 al año, dato equivalente a 8.7 casos diarios. Le sigue el grupo de 40 a 44 años, en el que se concentran 22 mil 33 casos, es decir, un promedio de 2 mil 448 al año o bien, 6.7 diarios. En el grupo de 45 a 49 años la cifra es de 15 mil 383 (menor a la de 15 a 19 años), lo que equivale a un promedio anual de mil 709 casos o 4.7 al día. Mientras que en el grupo de 50 a 54 años la cifra acumulada es de 10 mil 717, equivalente a un promedio anual de mil 190 casos o 3.26 al día.

    Un variante "top ten" 

    Según los datos del Inegi, 12 entidades concentran  72% del total de homicidios perpetrados del 2008 al 2017. Los que tienen más casos son: Chihuahua con 29 mil 420, Estado de México con 25 mil 815; Guerrero con 21 mil 047; Sinaloa con 14 mil 331; Jalisco con 12 mil 34; Baja California, con 11,¡ mil 126; la Ciudad de México, con 11 mil 45; Michoacán con 9 mil 795, Veracruz con 9 mil 7; Nuevo León con 8 mil 764; Tamaulipas con 8 mil 653 y Guanajuato con 8 mil 498 casos.

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    Frente a estos datos, es importante destacar que la violencia homicida no es “estática y tiene importantes variaciones territoriales año con año. Por ejemplo, las cinco entidades con más casos en el 2013 fueron, de mayor a menor: Estado de México, Guerrero, Chihuahua, Jalisco y Sinaloa; en el 2014, en orden descendente: Estado de México, Chihuahua, Guerrero, Sinaloa y la Ciudad de México. En el año 2015 la lista volvió a modificarse: Estado de México, Guerrero, Chihuahua, Jalisco y Sinaloa; en el 2016 el orden fue: Estado de México, Guerrero, Chihuahua, Michoacán y Jalisco; en el 2017 el cambio fue mayor: Estado de México, Guerrero, Guanajuato, Chihuahua, y Baja California; y en el primer semestre del 2018 el cambio ha sido aún más drástico, pues los estados con más casos son, de mayor a menor: Guanajuato, Baja California, Guerrero, Estado de México y Chihuahua.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 31-julio-2018, p.14.

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  • Esto sí está descarrilando al país y no se ve el nerviosismo de los mercados / Saúl Arellano

    La discusión sobre la cancelación del aeropuerto en Texcoco permite ver las trampas de la narrativa del capital. Se decía que de darse la cancelación vendría el apocalipsis financiero; y sin desconocer o minimizar el impacto negativo que esto sí tuvo y va a tener, la realidad indica que el “desajuste” no colapsará al conjunto de la economía nacional

  • Guanajuato 2018: algo siniestro ocurre / Saúl Arellano

    El 22 de marzo, un grupo de personas armadas irrumpió en un palenque de la ciudad de Purísima del Rincón, municipio de nacimiento del hoy gobernador del estado, Miguel Márquez Márquez. En el ataque murieron ocho personas y al menos 12 más resultaron heridas

  • La complejidad de las violencias / Mario Luis Fuentes

    El 2018 será, si continúa la tendencia delictiva registrada en el primer semestre, el año más violento en la historia de nuestro país. Pero será así no solo por la magnitud de las cifras relativas al homicidio doloso, sino por todo el conjunto de actividades ilícitas y prácticas de violencia y agresión en contra de niñas, niños y mujeres de todas las edades

  • La justicia y las víctimas / Mario Luis Fuentes

    La posibilidad de una muerte digna le ha sido negada a cientos de miles de personas en las últimas dos décadas en nuestro país y hay también cientos de miles de familiares de los fallecidos, que han tenido que enfrentar lo que los expertos llaman el “duelo sin cuerpo”, es decir, tienen que llorar sus ausencias sin poder despedirse de los restos mortales de sus hijos, esposas, esposos, nietos, madres y padres de quienes no se sabe en dónde están

  • La matanza crece / Mario Luis Fuentes / Saúl Arellano

    La mortandad sigue y el mes de julio de este 2018 estableció un nuevo récord de homicidios para un solo mes en el país, en los últimos años, llegando a la cifra de 4,398 casos, de los cuales, 3,017 fueron homicidios dolosos, y de éstos, 2,104 fueron cometidos por disparo de arma de fuegoLa mortandad sigue y el mes de julio de este 2018 estableció un nuevo récord de homicidios para un solo mes en el país, en los últimos años, llegando a la cifra de 4,398 casos, de los cuales, 3,017 fueron homicidios dolosos, y de éstos, 2,104 fueron cometidos por disparo de arma de fuego

  • Morir sin atención médica

    De acuerdo con el INEGI, entre los años 1990 y 2017 han fallecido 2.2 millones de personas que no recibieron atención médica durante su enfermedad o para atender la lesión que provocó su defunción, cifra que representa el 15.4% de los 14.25 millones de fallecimientos que se han registrado en ese periodo. Los estados con mayores porcentajes son: Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Tabasco y Zacatecas.


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    México es un país con alta prevalencia de violencia, en sus distintas formas y manifestaciones; como consecuencia, la morbilidad y la mortalidad por causas accidentales y violentas es igualmente alta, pero creciente en los últimos años. A la par, la morbilidad y la mortalidad por enfermedades crónico-degenerativas es elevada y creciente; lo que nos puede colocar, en una o dos décadas, como uno de los países con más alta tasa de mortalidad general en el país.

    De igual forma, somos un país con un alto porcentaje de personas que no cuentan con acceso a servicios de salud; en efecto, de acuerdo con los datos de la Encuesta Intercensal, levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2015 había en México 20.6 millones de personas que no tenían afiliación a servicios de salud; cifra que representaba en esa fecha al 17.3% de la población nacional.

    Este contexto permite contextualizar la tendencia que existe en el país en lo relativo al porcentaje de defunciones en las cuales la persona fallecida no recibió atención médica durante la enfermedad o al momento del fallecimiento, respecto de la mortalidad general.

    Según el formato que el Inegi tiene disponible en su sitio, relativo al instructivo para el llenado del Certificado de Defunción, en el numeral número 17 del mismo, plantea la siguiente pregunta: “¿Tuvo atención médica durante la enfermedad o lesión antes de la muerte?”. Lamentablemente, en el instructivo con la descripción de los numerales, el formato no contiene el numeral 17 y no es posible determinar con mayor precisión el alcance de este indicador.

    ¿Cuántos son?   

    De acuerdo con el Inegi, entre los años 1990 y 2017 han fallecido 14.25 millones de personas; eso hace un promedio de 509 mil 142 defunciones anuales. De esa suma, el Instituto tiene un registro de 2.2 millones de defunciones en las cuales la persona fallecida no tuvo atención médica durante su enfermedad o por la lesión sufrida antes de morir, cifra que implica un promedio de 78 mil 770 casos anuales en los que la persona no tuvo atención médica, para atender su enfermedad o para darle atención durante algún accidente, heridas intencionales que causan la muerte o bien heridas autoinfligidas en los casos de los suicidios.

    Es importante destacar que los años con mayor número de casos son los de 2010, 2011 y 2017, es decir, dos de los años en los que se han registrado más defunciones por violencia en el periodo de 1990 a 2017. En efecto, según el propio Inegi en 2010 hubo 72 mil 520 defunciones por accidentes, homicidios y suicidios; en el año 2011 fueron 75 mil 320 casos; mientras que en el año 2017 se llegó a la cifra récord de 80 mil 400 casos.

    En ese mismo sentido, el Inegi tiene un registro, para 2010, de 104 mil 940 defunciones en las cuales la persona fallecida no tuvo atención médica durante su enfermedad o al momento de la lesión que causó su muerte; para 2011 la cifra fue de 107 mil 136 casos; mientras que en el año 2017 la cifra fue de 100 mil 572 casos.

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    Como puede observarse, si se elimina la cifra de las muertes accidentales o violentas, para 2017 habría poco más de 20 mil defunciones en las cuales la persona que falleció no tuvo atención médica para atender la enfermedad que le causó la muerte, es decir, alrededor de 55 defunciones diarias en las que no se tiene claro por qué se careció de la atención señalada; por lo que es posible pensar que a la par de la violencia, la pobreza, la desigualdad y la falta de servicios para la garantía de los derechos sociales, constituyen uno de los principales factores determinantes del indicador que se comenta.

    Por último, debe subrayarse que en los años referidos las cifras que se han registrado representan los más altos porcentajes de defunciones sin atención médica, respecto del total de defunciones: en efecto, en el 2010 y el 2011 esos fallecimientos representaron el 17.7% y el 18.1% del total (similares a lo registrado en 1994), mientras que en el 2017 reflejaron el 14.3% de las defunciones totales contabilizadas en el país.

    Peores indicadores 

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    De acuerdo con el Inegi, en el periodo de 1990 a 2017 el promedio nacional anual de defunciones sin atención médica es de 15.6%, habiendo 17 entidades en las que se supera ese indicador.

    Entre esos estados, el que presenta el peor indicador es Oaxaca, con un promedio para el periodo señalado, de 31.4%; en segundo lugar se encuentra Chiapas, con 29.9%; y en tercer sitio aparece Guerrero, con 25%; a esas entidades le siguen Tabasco, con 2.4%; Zacatecas, con 20.1%; Sonora, con 18.9%; Baja California Sur, con 18.5%; Puebla con 18.3%; San Luis Potosí con 18.2%, e Hidalgo con 18.1 por ciento.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 27-noviembre-2018, p.22.

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  • Mortalidad: niñez y juventud en riesgo

    Los accidentes fueron la primera causa de muerte para niñas y niños de 0 a 14 años; según el INEGI, se registraron 3,369 casos; los homicidios se encuentran entre las primeras 10 causas de muerte, con 404 casos el año pasado; la influenza y la neumonía es letal en esas edades, pues se registran 1,535 casos (4 por día); más 447 casos de muertes por desnutrición en menores de 10 años


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    El 2 de noviembre es una fecha emblemática en México por la conmemoración del Día de los Muertos; la semana previa dimos cuenta en este espacio de la magnitud de la mortalidad que hay en México. Sin embargo, las tendencias generales se comportan de manera distinta de acuerdo con la edad de las personas.

    Dada la relevancia que esta información tiene para el diseño de las políticas públicas, presentamos en esta nueva entrega las principales causas de mortalidad entre los grupos de población más jóvenes; datos que evidencian la relevancia de poner al centro del diseño de las políticas públicas la información socio-demográfica.

    La terrible realidad de la mortalidad infantil  

    De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2017 fallecieron 22 mil 607 niñas y niños menores de un año. Esa cifra equivale a una tasa aproximada de 11 defunciones por cada mil nacidos vivos; una tasa alta porque lo que debía existir en México, desde el año 2010, es un indicador de un dígito.

    De esas defunciones, 13 mil 60, seis mil 317 y 317 casos, se deben a ciertas afecciones generadas en el periodo perinatal, a malformaciones congénitas y a enfermedades del corazón; de acuerdo con los expertos, frente a estas causas de defunción poco hay que hacer; no así frente al resto: mil 63 muertes por accidentes; 847 casos por influenza y neumonía; 421 por septicemia; 352 por infecciones intestinales; 235 casos por desnutrición; 175 por infecciones respiratorias agudas. Se trata de tres mil 95 defunciones que en sentido estricto, pudieron prevenirse y evitarse: ocho casos al día o bien, uno cada tres horas.

    Entre el primer y el cuarto año de vida  

    De manera increíble, la primera causa de muerte en este grupo de edad son los accidentes, muchos de los cuales en realidad se deben a omisión de cuidados o a eventos de tránsito: en 2017 se registraron 993 casos o un promedio de prácticamente tres por día. La segunda causa de muerte en este grupo de edad son las malformaciones congénitas con 839 casos el año pasado; en tercer lugar se encuentran la influenza y la neumonía con 485 casos; en cuarto sitio los tumoresmalignos con 389 defunciones; la quinta causa de muerte son las infecciones intestinales con 212 casos, seguidas en sexto lugar por la desnutrición y otras deficiencias nutricionales, con 163 casos; le siguen tres causas: a) septicemia, b) epilepsia y, c) parálisis cerebral; sumando 321 casos entre las tres; y de manera sorprendente los homicidios son la décima causa de muerte en este grupo de edad, con 101 casos en 2017.

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    De los 5 a los 9    

    Al igual que en el anterior grupo de edad, los accidentes constituyen la primera causa de muerte, con 559 casos; en segundo lugar están los tumores malignos, con 494 casos; en tercer sitio las malformaciones congénitas, con 244 casos; en cuarto lugar la parálisis cerebral, con 152 casos; en quinto sitio está la influenza y la neumonía, con 152 casos; le siguen en el orden las enfermedades del corazón, con 71 casos. Destaca en este grupo de edad que los homicidios constituyen la séptima causa de muerte, con 69 casos; y que la desnutrición se encuentra en 10º lugar, con 49 defunciones en 2017.

    De los 10 a los 14 

    En este grupo de edad se repite como primera causa de defunción los accidentes, con 754 casos; y en segundo lugar se encuentran los tumores malignos, con 564 casos. Debe subrayarse que para este grupo de edad, la tercera causa de muerte son los homicidios, con 234 casos; y también es signo de alarma que los suicidios sean la quinta causa de muerte, con 209 casos, a la par de la clasificación de “lesiones de intención no determinada”, en octavo sitio, con 85 casos en el año. Como puede observarse, si se suman los accidentes, los homicidios, los suicidios y las defunciones por lesión sin intencionalidad determinada, se tienen mil 282 defunciones, es decir, un promedio de 3.5 casos al día.

    De los 15 a los 24 

    La población adolescente y la más joven registra como primera causa de muerte a los homicidios, con la impresionante cifra en 2017 de siete mil 29 casos (19 por día, o bien, un caso aproximadamente cada 75 minutos). En segundo lugar se encuentran los accidentes, con cinco mil 689 casos (prácticamente 16 casos por día); mientras que en tercer sitio se encuentran los suicidios, con mil 822 casos (cinco casos por día). Como se observa, en total, se tienen 14 mil 540 defunciones por causas violentas o accidentales, que en conjunto, dan el impresionante promedio de 40 casos por día.

     

    De los 25  a los 34 

    Con nueve mil 405 casos en 2017, los homicidios son también la primera causa de muerte en este grupo de edad (prácticamente 28 por día); en segundo lugar se encuentran los accidentes, con cinco mil 667 casos, y en tercer sitio los tumores malignos.

    En quinto sitio están los suicidios, con mil 614 casos; en sexto se encuentra la Enfermedad por Virus de Inmunodeficiencia Humana con mil 447 casos anuales; en séptimo están las enfermedades del hígado, con mil 338 casos; y en octava las lesiones de intencionalidad no determinada, con mil 22 defunciones. Destaca que en este grupo la diabetes mellitus ya aparece como 9ª causa de muerte con 970 casos, prácticamente tres al día.  

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    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 06-noviembre-2018, p.20.

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  • Un terrorífico 2018 / Saúl Arellano

    De acuerdo con la información sistematizada por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el año 2017 había sido el más sangriento en la historia reciente del país: en efecto, el año pasado se cometieron 46,245 homicidios, de los cuales, 17,528 fueron clasificados como culposos y 28,717 como dolosos

  • Urge que nos devuelvan la paz

    Uno de los grandes temas de urgencia nacional es cómo disminuir la violencia que nos aqueja. De acuerdo con la información oficial, entre el primer cuatrimestre del 2017 y el primero de 2018, el número de homicidios dolosos se incrementó en 18%; los cometidos con arma de fuego se incrementaron en 21%; los feminicidios lo hicieron en 16%; y las lesiones dolosas con arma de fuego, en 21%. Urge regresar a un estado de paz


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    El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública publicó la actualización de las estadísticas de incidencia delictiva, con corte al mes de abril de este 2018. A pesar de una ligera disminución, la tendencia de la violencia homicida sigue en sus niveles más altos de los últimos años, y por la información publicada en diversos medios de comunicación, en mayo amenaza con recrudecerse.

    De acuerdo con el organismo citado, en el primer tercio del año (enero-abril) se han registrado 94 mil 880 víctimas de algún delito en todo el territorio nacional. Esa cifra implica un promedio diario de 790 víctimas de algún delito.

    Los ataques a la vida

    Dentro del total de los delitos mencionados se encuentra la cifra de 84,498 delitos contra la vida y la integridad corporal. 19,536 de esos delitos fueron cometidos en enero, 19,869 en febrero, 22,947 en marzo y 22,146 en abril. Estos datos implican un promedio diario de 704 casos.

    Continuando con el desglose, destaca el hecho de que, en los primeros cuatro meses del año, se han cometido 16,114 homicidios, contando las dos secciones en que se divide esa categoría: homicidios dolosos y homicidios culposos. En enero se cometieron 3,849, en febrero hubo 3,775 casos, en marzo se llegó a la cifra de 4,326 y en abril el dato fue de 4,164.

    Del total de homicidios cometidos, 10,395 han sido clasificados como homicidios dolosos; de éstos, 2,549 fueron cometidos en enero, 2,389 en febrero, 2,737 en marzo y 2,720 en abril. Esos datos implican una cifra de 86 homicidios diarios; y de continuar la tendencia, este año podría llegarse a la escalofriante cifra de 31,185 homicidios dolosos.

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    Comparado con los datos de 2017, en enero de ese año se cometieron 2,121 homicidios dolosos; en febrero, 2,069; en marzo 2,211 y en abril, 2,172. Es importante decir en consecuencia que en el año 2017 la cifra acumulada en el primer cuatrimestre del año fue de 8,573 casos, es decir, hay un incremento de casi 18% comparando ese periodo con el primer cuatrimestre de este 2018.

    Otro indicador a destacar es el relativo a los homicidios dolosos cometidos con arma de fuego. En el periodo considerado se tiene registro de 7,378. De esa suma, 1,831 fueron cometidos en enero, 1,701 ocurrieron en febrero, 1,946 se registraron en marzo y 1,900 casos fueron cometidos en abril.

    Comparando con lo ocurrido en 2017, es importante señalar que en el primer cuatrimestre fueron cometidos 5,834 homicidios dolosos con arma de fuego; de ellos, 1,474 se registraron en enero, 1442 en febrero, 1,460 en marzo y 1,458 en abril. Estos datos implican que entre el primer cuatrimestre del año pasado y el de este 2018 el incremento es de 21%. 

    Accidentes mortales

    Por otro lado, es importante decir que en el primer cuatrimestre del 2018 se han registrado 4,333 casos de homicidios culposos en accidentes de tránsito. De ellos, 949 ocurrieron en enero, 1,044 en febrero, 1,234 en marzo y 1,106 en abril. La cifra del primer cuatrimestre resulta ligeramente superior a la de 2017, la cual se ubicó en 4,130 casos, de ellos, 1,048 ocurrieron en enero, 941 en febrero, 1,066 en marzo y 1,075 en abril. 

    Las lesiones

    Otro indicador del conflicto social se encuentra en el indicador relativo a las lesiones dolosas. En efecto, en el primer cuatrimestre de este año se han registrado 50,291 casos, de los cuales, 11,446 ocurrieron en enero, 11,674 en febrero, 13,859 en marzo y 13,312 en abril.

    De esas lesiones dolosas, 3,737 se cometieron con arma de fuego: 962 en enero, 812 en febrero, 1,032 en marzo y 931 en abril; cifras que, en su conjunto, dan como promedio 31 casos al día. En el mismo periodo de 2017 la cifra para el mismo periodo fue de 2,938 casos, es decir, el incremento es de 21.5%. Es de llamar la atención que el incremento es similar al registrado en el número de homicidios dolosos cometidos con arma de fuego.

    Es relevante destacar también que en el mismo periodo se infligieron 3,294 lesiones con arma blanca: 726 en enero, 745 en febrero, 913 en marzo y 910 en abril. La cifra contrasta con los 2,887 casos registrados entre enero y abril del 2017, pues implica un incremento de 12.4% entre los dos años.

    El atroz caso de los feminicidios

    En los primeros cuatro meses del año se tiene un registro oficial de 269 casos de feminicidio. De ellos, 65 se perpetraron en enero, 62 en febrero, 67 en marzo y 75 en abril. En el mismo periodo de 2017 la suma registrada por la autoridad es de 226 casos, es decir, ha habido un incremento de 16% en el número de casos de feminicidios para los periodos consignados de 2017 y 2018.

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    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 22-mayo-2018, p.18.

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