• Andando sobre cadáveres / Mario Luis Fuentes

    Nuestros mayores temores han cambiado de tesitura, tono y contenido. En México hoy hay algo más allá del temor frente a los sepulcros, y lo es por partida doble: en primer lugar, porque hoy morir con violencia puede significar mucho más que morir de una “lesión dolosa”, porque hoy se puede, literalmente morir por tortura sádica; y en segundo lugar, porque se acabó para miles la paz de los sepulcros, y es que cada paso que se da sobre muchos caminos, calles o terrenos, puede significar que se está caminando sobre cuerpos o restos humanos.

  • Austeridad y cambio institucional / Mario Luis Fuentes

    Terminar con la ostentación y el gasto faraónico del gobierno es de suma relevancia para recuperar la necesaria austeridad republicana. Llevar a la práctica esta idea le permitirá a la nueva administración tener algunos márgenes de maniobra y ciertas disponibilidades presupuestales para poner en marcha algunos de los programas que ha anunciado el virtual presidente electo

  • Derechos humanos: recursos estatales limitados

    México vive una severa crisis de derechos humanos, y en contrapartida, se cuenta con organismos estatales de protección en su mayoría con bajos presupuestos, personal insuficiente, y recursos materiales y financieros limitados. Según el INEGI, en 2017 se presentaron poco más de 202 mil quejas ante la CNDH y los organismos estatales, de las cuales, en 79,730 se declararon procedentes


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    La reforma constitucional de 2011 en materia de derechos humanos tiene profundas implicaciones para todas las estructuras de gobierno, pero también para el sistema de políticas públicas, tanto en el ámbito federal como en los estatales y los municipales.

    El 10 de diciembre se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos con el propósito de mostrar que las sociedades democráticas sólo tienen viabilidad cuando en ellas se construyen sistemas jurídicos e institucionales capaces de garantizar de manera universal los derechos de todas y todos.

    La citada reforma del 2011 implicaba, además, que los organismos defensores de los derechos humanos se fortalecieran en cada una de las entidades de la República, tanto en lo que a los recursos de que disponen como en lo que al personal que en ellos laboran, con la finalidad de que en cada uno de los estados del país se cuente con los mecanismos necesarios para la adecuada garantía de los derechos humanos.

    EL CONTEXTO

    No debe olvidarse que los derechos humanos incluyen no sólo a los derechos civiles y políticos, sino también a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA), y que éstos pueden ser exigidos mediante mecanismos como el Juicio de Amparo. Desde esta perspectiva, destaca el informe sobre Pobreza y Derechos Sociales en México, presentado por el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), cuyos planteamientos permiten sostener que en nuestro país hay un incumplimiento generalizado de los derechos sociales de la población.

    Por otro lado, las condiciones de criminalidad y violencia que se viven en México, y que ha llevado a que 2018 sea el año más violento, de al menos las últimas tres décadas en el país, han provocado una severa crisis de derechos humanos, expresada en fenómenos tan graves como el uso sistemático de la tortura por parte de autoridades en todos los niveles; el homicidio de decenas de personas, o la desaparición forzada, mayoritariamente perpetrada por grupos delincuenciales, pero de cuya práctica no está exenta la autoridad.

    LOS RECURSOS EN LOS ESTADOS 

    En el contexto señalado, es importante destacar los resultados del Censo Nacional de Derechos Humanos, presentados el 10 de diciembre del 2018 por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi). En este documento destaca, en primer lugar, la reducida participación ciudadana en consejos consultivos de los organismos estatales de protección de derechos humanos.

    Según el Inegi, en todo el país hay 253 espacios de representación ciudadana en los citados Consejos, de los cuales 126 son hombres, 85 son mujeres y 42 espacios más se encuentran vacantes; situación preocupante por partida doble: en primer lugar, por el desequilibrio en la representación paritaria y, en segundo, por los huecos que existen en espacios en los que debería haber incluso una mucho mayor participación social.

    Al mismo tiempo, destaca el hecho de que en el año 2017 sólo hubo 299 sesiones de estos Consejos convocadas por los organismos estatales, de las cuales se efectuaron únicamente 295, y de éstas, sólo 178 fueron públicas. En ese sentido, destaca el estado de Guanajuato en el cual, de acuerdo con la información del Inegi, durante 2017 la Procuraduría Estatal de los Derechos Humanos no convocó a ninguna sesión de su consejo consultivo, hecho insólito en la entidad con mayor número absoluto de homicidios dolosos y por arma de fuego en todo el territorio nacional.

    En el mismo caso de cero convocatorias a sus Consejos se encuentran los estados de Veracruz y Sonora, así como los de Colima, Coahuila y Baja California Sur, donde hubo sólo tres convocatorias a lo largo de todo el 2017.

    Por otro lado, de acuerdo con el Inegi, en el 2018 se presentaron en total 202 mil 461 solicitudes de queja ante los organismos estatales y la CNDH, por presuntas violaciones a los derechos humanos; de éstas, sólo en 79 mil 730 casos, es decir, el 39.3% se aceptaron; en dos mil 624 casos la queja se declaró improcedente; en cuatro mil 538 casos las quejas fueron archivadas; mientras que en 66 mil 161 casos las quejas fueron orientadas a las instancias consideradas como pertinentes.

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    Otro dato a destacar es la escasa intervención de los organismos protectores de derechos humanos “abiertos por oficio”; en efecto, de los 97 mil 198 expedientes atendidos en todo el país, únicamente dos mil 418 se abrieron en la modalidad señalada; dato que contrasta con el número de feminicidios, denuncias por trata de personas, secuestro, tortura, desaparición forzada, en los cuales las leyes establecen la intervención oficiosa de estos organismos.

    LAS MÁS NUMEROSAS 

    Según el Inegi, durante 2017 el mayor número de quejas presentadas fue debido a presuntas violaciones al derecho a la seguridad jurídica y la libertad con 61 mil 729 casos; en segundo término, por violaciones al derecho a la integridad y seguridad personales con 22 mil 291 casos; en tercer lugar, por el derecho a la protección de la salud con 12 mil 945 casos; en cuarto sitio, por violaciones a derechos civiles, con 11 mil 177 casos y; en quinto, por violaciones a derechos laborales y a la seguridad social con seis mil 574 casos.

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    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 11-diciembre-2018, p14.

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  • El asesino serial que todos vemos, y nadie ha podido detener / Saúl Arellano

    Si las tendencias continúan como hasta ahora, en el año 2030 podrían fallecer 150 mil personas por diabetes en México. Cada año, según los datos del VI Informe de Gobierno del Poder Ejecutivo Federal, 2018, se detectan, en promedio, alrededor de 350 mil nuevos casos en el Sector Salud, pero se estima que por cada caso, al menos, habría otro que no ha sido apropiadamente diagnosticado

  • El sexenio termina… y este país nos dejan

    Los principales indicadores de economía y desarrollo nos muestran que México perdió seis años en materia social.

  • En defensa de la asistencia social / Mario Luis Fuentes

    México carece de un sistema de información que dé cuenta de la magnitud del número de personas en situación de vulnerabilidad o vulnerabilidad extrema. No sabemos cuántas personas requieren de cuidados especiales en la vejez, cuántas sobreviven en las calles; y tampoco tenemos conocimiento preciso de las situaciones extremas en que viven niñas, niños y adolescentes que carecen de todo y que han sido abandonados por todos

  • Estadística variable de homicidios

    De acuerdo con el INEGI, del 2008 al 2017 se han perpetrado 232,314 homicidios. El 72% de ellos se concentra en sólo 12 entidades. En 2017 y 2018, las entidades con mayor número de casos son: Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Baja California y Chihuahua. Medido por la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, las entidades con peores indicadores son: Colima, Baja California Sur, Guerrero, Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Zacatecas, Guanajuato, Michoacán y Nayarit


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    Las estadísticas de homicidio se han tomado en años recientes como las más representativas del grado de violencia que hay en una sociedad. A pesar de lo aparentemente sencillo que debiera resultar la generación de estadísticas respecto a las defunciones por lesiones intencionales, hay importantes discrepancias en cómo se reportan y por lo tanto, cómo pueden ser utilizadas para el diseño de políticas públicas.

    Por ejemplo, en México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), integra las estadísticas de mortalidad por homicidios con base en tres fuentes de información: a) certificados de defunción del sector salud y de los Semefos; b) carpetas de investigación de las oficinas del Ministerio Público del país; y, c) estadísticas de mortalidad del registro civil.

    Por el contrario, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) utiliza como fuente de información las carpetas de investigación iniciadas en la indagatoria del delito.

    Diferencias relevantes 

    A pesar de que los datos tanto del Inegi como del SESNSP muestran una tendencia similar en el comportamiento de la violencia homicida en los últimos años las diferencias en números absolutos son bastante notables. En efecto, entre los años 2008 y 2017, los datos del SESNSP arrojan una suma de 190,237 casos de homicidio doloso; en contraste, el Inegi tiene una cifra, para el mismo periodo, de 232,314 víctimas de homicidio.

    Como se observa, la diferencia es de 42 mil 77 defunciones, o bien, una diferencia promedio anual de 4 mil 675 casos, es decir, casi 18 homicidios menos por día. Ahora bien, es importante destacar que el SESNSP ha diseñado una nueva metodología que reduce la diferencia entre su información y la del Inegi.

    En efecto, para el periodo 2015 y 2017 (que es en el que se ha aplicado la nueva metodología de estimación), el SESNSP presenta una cifra de 69 mil 211 homicidios (con base en la anterior metodología, la cifra hubiese sido de 62 mil 347 casos para el periodo de referencia). Frente a esa cifra, la del Inegi es de 76,495 casos de defunciones por lesiones intencionales.

    Los jóvenes que perdermos

    Las personas que pierden la vida por homicidio en México son predominantemente jóvenes. En efecto, para contrastar, es importante decir que del total de los 232 mil 314 homicidios cometidos en el país del 2008 al 2017, en 4 mil 400 casos las víctimas tenían menos de 14 años de edad; esa cifra representa al 1.89% del total de los homicidios del país y un promedio 488 casos anuales o 1.33 por día.

    En el grupo de edad de 15 a 19 años, la cifra es de 18 mil 739 casos, es decir, un promedio anual de 2 mil 82, o bien 6 por día. En el grupo de 20 a 24 años la cifra crece a 33 mil 86 casos en el periodo de referencia, es decir, un promedio anual de 3 mil 676 homicidios anuales, o bien, 10 al día. En el mismo nivel se encuentra el grupo de 25 a 29 años, pues acumula una suma de 34 mil 511 homicidios, equivalente a un promedio anual de 3 mil 834 o 10.5 diarios.

    Para el grupo de 30 a 34 años la cifra acumulada es de 32 mil 502 casos, o un promedio anual de 3 mil 611, equivalente a 9.9 homicidios al día; en el grupo de 35 a 39 años la cifra desciende a 28 mil 658 casos o 3 mil 184 al año, dato equivalente a 8.7 casos diarios. Le sigue el grupo de 40 a 44 años, en el que se concentran 22 mil 33 casos, es decir, un promedio de 2 mil 448 al año o bien, 6.7 diarios. En el grupo de 45 a 49 años la cifra es de 15 mil 383 (menor a la de 15 a 19 años), lo que equivale a un promedio anual de mil 709 casos o 4.7 al día. Mientras que en el grupo de 50 a 54 años la cifra acumulada es de 10 mil 717, equivalente a un promedio anual de mil 190 casos o 3.26 al día.

    Un variante "top ten" 

    Según los datos del Inegi, 12 entidades concentran  72% del total de homicidios perpetrados del 2008 al 2017. Los que tienen más casos son: Chihuahua con 29 mil 420, Estado de México con 25 mil 815; Guerrero con 21 mil 047; Sinaloa con 14 mil 331; Jalisco con 12 mil 34; Baja California, con 11,¡ mil 126; la Ciudad de México, con 11 mil 45; Michoacán con 9 mil 795, Veracruz con 9 mil 7; Nuevo León con 8 mil 764; Tamaulipas con 8 mil 653 y Guanajuato con 8 mil 498 casos.

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    Frente a estos datos, es importante destacar que la violencia homicida no es “estática y tiene importantes variaciones territoriales año con año. Por ejemplo, las cinco entidades con más casos en el 2013 fueron, de mayor a menor: Estado de México, Guerrero, Chihuahua, Jalisco y Sinaloa; en el 2014, en orden descendente: Estado de México, Chihuahua, Guerrero, Sinaloa y la Ciudad de México. En el año 2015 la lista volvió a modificarse: Estado de México, Guerrero, Chihuahua, Jalisco y Sinaloa; en el 2016 el orden fue: Estado de México, Guerrero, Chihuahua, Michoacán y Jalisco; en el 2017 el cambio fue mayor: Estado de México, Guerrero, Guanajuato, Chihuahua, y Baja California; y en el primer semestre del 2018 el cambio ha sido aún más drástico, pues los estados con más casos son, de mayor a menor: Guanajuato, Baja California, Guerrero, Estado de México y Chihuahua.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 31-julio-2018, p.14.

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  • Estadísticas de género: un reto global

    El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y ONU Mujeres México dieron a conocer los primeros días de septiembre la creación del Centro Global de Excelencia en Estadísticas de Género (CEEG), el cual será coordinado por ambas instituciones y trabajará en el análisis y la producción de estadísticas con perspectiva de género.

    Édgar Vielma Orozco, director general de Estadísticas Sociodemográficas del Inegi, habló con México Social sobre la relevancia de este centro para la investigación estadística en temas de género a nivel nacional y mundial.

     

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    México, impulsor de las estadísticas de género

    El CEEG trabajará en la captación de  información técnica y en su difusión, promoviendo la generación de conocimiento científico en la materia. En el marco del lanzamiento del Centro, el Inegi afirmó, en su comunicado de prensa número 413/18, que el CEEG es «el primero en su tipo a nivel mundial, ya que se dedicará única y exclusivamente al análisis y la generación de estadísticas con perspectiva de género».

    De acuerdo con Vielma, la ONU ha identificado a México como un país impulsor de las estadísticas de género, pues lleva ya casi 30 años trabajando esta temática. «Naciones Unidas quiere promover las estadísticas de género y buscaron una institución de estadística que pudiera servir como plataforma para fortalecer en los países en los que tengan un retraso en la producción de estadísticas de género», aseguró.  

    «El CEEG junta las mejores prácticas internacionales en la materia, dentro de las cuales está sin duda como base la información que ha producido México», afirmó, y señaló que «a través del Centro, el bagaje técnico se concentrará y se generará la oferta de cómo medir temas relacionados con el género tan importantes como el uso del tiempo, por ejemplo».

    La información del CEEG será exportada a países de la región, a África, a Medio Oriente, al sureste asiático y a Europa central, entre otros, a fin de cumplir con su objetivo de sensibilizar a los países sobre la importancia de destinar presupuesto para la recolección de datos estadísticos de género y lograr que más países produzcan regularmente información estadística en la materia.  

     

    Un gran reto mundial

    De acuerdo con Vielma, «estamos muy lejos de que [la generación de estadísticas de género] sea un esfuerzo mundial», ya que únicamente 13% de los países en el mundo destinan presupuesto para la recolección de datos estadísticos de género.

    Asimismo, solamente el 15% de los países cuenta con legislación que mandate el levantamiento de encuestas especializadas de género y nada más el 41% produce regularmente información estadística sobre violencia contra la mujer.

    «Para que las estadísticas de género sean estadísticas de éxito, necesita ser un tema transversal del planeta. Si solo tres o cuatro países seguimos avanzando y solo a nosotros nos interesa estamos en un problema, porque no habrá una política mundial a favor de la equidad», afirmó el doctor Vielma.

     

    Un esfuerzo conjunto

    «El CEEG se construye a partir de aliados», aseguró Vielma, y explicó que esta alianza la conforman la división de estadística de las Naciones Unidas y organismos como la OCDE y el Banco Mundial.

    En este sentido, el citado comunicado de prensa emitido por el Instituto los primeros días de septiembre, destaca que «para que el CEEG avance en sus objetivos es fundamental fortalecer las alianzas, la inversión y la colaboración de todos los sectores: la cooperación internacional, la academia, el sector público, el sector privado, las organizaciones de la sociedad civil y las redes de todas las partes interesadas».

     

    Trabajo científico que da certeza

    «El CEEG sirve para detonar las mejores prácticas e impulsar el conocimiento en la materia, que es nuevo en el mundo matemático; se requiere muchísimo trabajo científico, para poder dar certeza en cada una de las mediciones», puntualizó Vielma, al hablar sobre los principales retos de crear un centro de impacto global.

    «No solo queremos llevar la información a otros países, sino que queremos que el CEEG sea un centro de conocimiento que nos permita seguir desarrollando todas las habilidades y la técnica que todavía nos hacen falta», finalizó.

  • México ante el espejo de la caravana migrante / Gerardo Leyva

    En relación con la caravana de migrantes, hemos visto multiplicidad de argumentos en redes sociales que plantean cosas como que: a) la entrada de migrantes ilegales a nuestro país es algo que habría que detener porque la aplicación pura y dura de la ley debe primar sobre nuestros mejores reflejos humanitarios; b) la entrada masiva de extranjeros indocumentados es una invasión silenciosa que significa una afrenta a la soberanía nacional, y c) en México ya tenemos demasiados pobres como para que pensemos en dejar que más personas en esa condición se sumen a la población del país

  • México, potencia agroalimentaria con mexicanos hambrientos / Judith Coronel

    En el proceso de transición de poderes en México todo es de urgente y obvia resolución: crisis de derechos humanos; inseguridad pública; pobreza patrimonial y alimentaria; insuficientes servicios de salud; educación; medio ambiente; conflictos sociales; y violencia contra las mujeres, niñas, niños y adolescentes en situación de alto riesgo y vulnerabilidad

  • México: el gran camposanto de América Latina / Mario Luis Fuentes / Saúl Arellano

    Escalofriante; no hay un adjetivo que permita calificar de mejor manera al nivel que ha alcanzado la violencia homicida en México. Entre los años 2012 y 2017 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) tiene registro de 145,535 homicidios dolosos en nuestro país; cifra que implica un promedio anual de 24,255 casos, o bien, 66 casos al día

  • Migración: definiendo al Estado que viene / Mario Luis Fuentes

    El Estado mexicano se enfrenta hoy ante la caravana migrante, a una definición trascendental que habrá de determinar en buena medida el futuro de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.

  • Morir sin atención médica

    De acuerdo con el INEGI, entre los años 1990 y 2017 han fallecido 2.2 millones de personas que no recibieron atención médica durante su enfermedad o para atender la lesión que provocó su defunción, cifra que representa el 15.4% de los 14.25 millones de fallecimientos que se han registrado en ese periodo. Los estados con mayores porcentajes son: Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Tabasco y Zacatecas.


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    México es un país con alta prevalencia de violencia, en sus distintas formas y manifestaciones; como consecuencia, la morbilidad y la mortalidad por causas accidentales y violentas es igualmente alta, pero creciente en los últimos años. A la par, la morbilidad y la mortalidad por enfermedades crónico-degenerativas es elevada y creciente; lo que nos puede colocar, en una o dos décadas, como uno de los países con más alta tasa de mortalidad general en el país.

    De igual forma, somos un país con un alto porcentaje de personas que no cuentan con acceso a servicios de salud; en efecto, de acuerdo con los datos de la Encuesta Intercensal, levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2015 había en México 20.6 millones de personas que no tenían afiliación a servicios de salud; cifra que representaba en esa fecha al 17.3% de la población nacional.

    Este contexto permite contextualizar la tendencia que existe en el país en lo relativo al porcentaje de defunciones en las cuales la persona fallecida no recibió atención médica durante la enfermedad o al momento del fallecimiento, respecto de la mortalidad general.

    Según el formato que el Inegi tiene disponible en su sitio, relativo al instructivo para el llenado del Certificado de Defunción, en el numeral número 17 del mismo, plantea la siguiente pregunta: “¿Tuvo atención médica durante la enfermedad o lesión antes de la muerte?”. Lamentablemente, en el instructivo con la descripción de los numerales, el formato no contiene el numeral 17 y no es posible determinar con mayor precisión el alcance de este indicador.

    ¿Cuántos son?   

    De acuerdo con el Inegi, entre los años 1990 y 2017 han fallecido 14.25 millones de personas; eso hace un promedio de 509 mil 142 defunciones anuales. De esa suma, el Instituto tiene un registro de 2.2 millones de defunciones en las cuales la persona fallecida no tuvo atención médica durante su enfermedad o por la lesión sufrida antes de morir, cifra que implica un promedio de 78 mil 770 casos anuales en los que la persona no tuvo atención médica, para atender su enfermedad o para darle atención durante algún accidente, heridas intencionales que causan la muerte o bien heridas autoinfligidas en los casos de los suicidios.

    Es importante destacar que los años con mayor número de casos son los de 2010, 2011 y 2017, es decir, dos de los años en los que se han registrado más defunciones por violencia en el periodo de 1990 a 2017. En efecto, según el propio Inegi en 2010 hubo 72 mil 520 defunciones por accidentes, homicidios y suicidios; en el año 2011 fueron 75 mil 320 casos; mientras que en el año 2017 se llegó a la cifra récord de 80 mil 400 casos.

    En ese mismo sentido, el Inegi tiene un registro, para 2010, de 104 mil 940 defunciones en las cuales la persona fallecida no tuvo atención médica durante su enfermedad o al momento de la lesión que causó su muerte; para 2011 la cifra fue de 107 mil 136 casos; mientras que en el año 2017 la cifra fue de 100 mil 572 casos.

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    Como puede observarse, si se elimina la cifra de las muertes accidentales o violentas, para 2017 habría poco más de 20 mil defunciones en las cuales la persona que falleció no tuvo atención médica para atender la enfermedad que le causó la muerte, es decir, alrededor de 55 defunciones diarias en las que no se tiene claro por qué se careció de la atención señalada; por lo que es posible pensar que a la par de la violencia, la pobreza, la desigualdad y la falta de servicios para la garantía de los derechos sociales, constituyen uno de los principales factores determinantes del indicador que se comenta.

    Por último, debe subrayarse que en los años referidos las cifras que se han registrado representan los más altos porcentajes de defunciones sin atención médica, respecto del total de defunciones: en efecto, en el 2010 y el 2011 esos fallecimientos representaron el 17.7% y el 18.1% del total (similares a lo registrado en 1994), mientras que en el 2017 reflejaron el 14.3% de las defunciones totales contabilizadas en el país.

    Peores indicadores 

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    De acuerdo con el Inegi, en el periodo de 1990 a 2017 el promedio nacional anual de defunciones sin atención médica es de 15.6%, habiendo 17 entidades en las que se supera ese indicador.

    Entre esos estados, el que presenta el peor indicador es Oaxaca, con un promedio para el periodo señalado, de 31.4%; en segundo lugar se encuentra Chiapas, con 29.9%; y en tercer sitio aparece Guerrero, con 25%; a esas entidades le siguen Tabasco, con 2.4%; Zacatecas, con 20.1%; Sonora, con 18.9%; Baja California Sur, con 18.5%; Puebla con 18.3%; San Luis Potosí con 18.2%, e Hidalgo con 18.1 por ciento.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 27-noviembre-2018, p.22.

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  • Panorama de la diabetes en México, 2018 / Mario Luis Fuentes / Saúl Arellano

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    Cómo citar este documento:

    • Fuentes, Mario Luis; Arellano, Saúl. “Panorama de la diabetes en México, 2018”. México Social. [Fecha de consulta]. Recuperado de: liga del documento

     

    Introducción y contexto

    [1]

    La diabetes mellitus tipo II es la epidemia del siglo XXI en México. La mortandad que está generando es de una magnitud que no tiene precedente en la historia epidemiológica del país, y su presencia y expansión creciente se debe a la suma de múltiples factores, tanto individuales como ambientales.

    Se trata de un padecimiento que se debe mayoritariamente a la combinación de determinantes sociales de la salud, cuya persistencia no puede explicarse sin considerar un estado de incumplimiento generalizado de los derechos económicos, sociales y ambientales (DESCA) de la población.

    A partir de la década de los 90, México comenzó a atestiguar un acelerado incremento en el número de personas con diabetes mellitus y comenzaron a producirse estudios para determinar si el problema se debía a una cuestión genética o más bien a factores ambientales o socioculturales y económicos, como la composición de la dieta de las personas.

    Así, por ejemplo, en un estudio desarrollado en comunidades indígenas otomíes del estado de Michoacán, se llegó a la conclusión de que la prevalencia de la diabetes mellitus era más bien baja, y que su incremento estaba asociado a la dieta de las personas.

    En efecto, en las conclusiones del artículo mediante el cual se difundieron los resultados dice:

    “Se sabe que existen diferencias metabólicas de origen genético que hacen a los indoamericanos especialmente susceptibles a enfermedades crónico-degenerativas.28 Las evidencias sugieren que la dieta ha jugado hasta la fecha un papel protector en los indígenas mexicanos. Del presente trabajo se hace evidente la necesidad de un estudio que precise los factores de la dieta implicados en el fenómeno de la nutrición de grupos indígenas, que apoye el diseño de medidas preventivas ante la inminente transculturación de los tradicionales patrones de alimentación en las comunidades indígenas mexicanas”.[2]

    Igualmente, de acuerdo con el sitio electrónico sobre diabetes de la Organización Panamericana de la Salud, la obesidad constituye quizá el principal factor de riesgo para adquirir esta enfermedad. En este sitio se afirma lo siguiente:

    “La epidemia de obesidad, causante del aumento de la diabetes, está impulsada en gran parte por dos tendencias que van de la mano: un cambio en los hábitos alimentarios de la población (aumento del consumo de alimentos con un denso contenido energético, ricos en grasas saturadas, azúcares y sal) y la reducción de la actividad física (entre el 30 y el 60% de la población en las Américas no alcanzan el nivel mínimo recomendado de actividad física como por ejemplo, caminar durante 30 minutos al día). Se considera que un adulto está en sobrepeso si tiene un índice de masa corporal (IMC) de entre los 25 y 29,9 kg/m2 y es obeso si posee un IMC superior a 30 kg/m2. Algunas investigaciones han demostrado una sólida relación entre la obesidad y la diabetes. De este modo, el aumento del IMC se asocia con un mayor riesgo de sufrir diabetes así como, la obesidad abdominal se ha convertido en un factor predictivo fiable de sufrir esta enfermedad”[3].

    Debe decirse adicionalmente que, si bien la obesidad es un factor de riesgo, esta a su vez también está determinada por factores que van mucho más allá de lo individual; a saber:

    1. La pobreza, la cual que impide a las personas más pobres adquirir alimentos nutritivos e inocuos; pero también evita que las personas desarrollen actividades físicas o deportivas debido a la falta de tiempo libre; en efecto, de acuerdo con información del INEGI, dada a conocer a través del Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico (MOPRADEF) 2017, en México hay más de 5 millones de personas, que viven en 32 áreas urbanas de 100 mil habitantes o más, que son inactivas físicamente debido a los siguientes factores:factores
    2. La marginación y la violencia, que, como se observa en el cuadro anterior, son factores que inhiben la activación física de las personas. A este dato hay que agregar el hacinamiento en las viviendas y la falta de servicios sociales complementarios indispensables para la práctica deportiva o el ejercicio, como la disponibilidad de agua o contar con baño en la vivienda.
    3. La debilidad regulatoria del mercado de los alimentos, como, por ejemplo, la venta indiscriminada de comida chatarra, ya sean en escuelas de educación básica o en sus alrededores, en parques públicos o en espacios de convivencia social como son los centros comerciales en las principales zonas metropolitanas y ciudades medias del país.
    4. Lo anterior se traduce también en débiles normas de producción y etiquetado de alimentos, que llevan a la venta indiscriminada de productos dañinos a niñas y niños, así como en el diseño de productos altamente dañinos, privilegiando el interés económico sobre la salud de la población. Tal es el caso de las bebidas azucaradas o la comida con altos contenidos grasos.

     

    Al combinar estos y otros factores, se ha generado un “caldo de cultivo” que facilita la reproducción y la pervivencia de las condiciones determinantes de la epidemia, lo cual, a su vez, está llevando a un círculo vicioso que tiene severas consecuencias para las familias: personas amputadas, ciegas o que fallecen por diabetes o causas asociadas, como la insuficiencia renal, amén del gasto en servicios de salud que, de continuar así, llevará al país (en un no muy lejano horizonte) a una lógica de gran presión financiera.

    De acuerdo con algunas estimaciones, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) gasta ya alrededor de 50 mil millones de pesos anuales en la atención de este padecimiento. De continuar la tendencia, en el año 2050 el IMSS requeriría un presupuesto de 340 mil millones de pesos (a valores actuales) para hacer frente a esta problemática[4].

    Asimismo, según los datos de la ENSANUT, las personas con diabetes gastan cada año alrededor de 700 dólares per capita(alrededor de 14,000 pesos), lo cual representa una enorme erogación, sobre todo para los más pobres, considerando que en el país hay al menos 7 millones de personas viviendo con esta enfermedad. El costo es estratosférico, pues equivale a una suma de alrededor de 98 mil millones de pesos anuales.

    Como puede verse, los costos en calidad de vida, en pérdidas humanas y en gasto de recursos públicos y privados son insostenibles y constituyen quizá el mayor reto de política social para la próxima administración, la cual debería cambiar el enfoque y pasar de una visión que tiene el objetivo de “combatir la pobreza” a otro en el que la prioridad se encuentre en reducir drásticamente el número de muertes evitables que tenemos en el país[5].

    Lo que es evidente es que México no puede continuar por esta ruta y que lo urgente es construir un nuevo curso de desarrollo que implique modificar radicalmente las políticas de salud, alimentación, desarrollo social y desarrollo sostenible. Solo así, de la mano de una nueva ética de consumo, podremos darle la vuelta a este letal capítulo de la salud pública en nuestro país.

    Magnitud de la morbilidad y la mortalidad por diabetes en México

    De acuerdo con el Anexo Estadístico del VI Informe de Gobierno del Poder Ejecutivo Federal, la tendencia de la morbilidad por diabetes en el país es aceleradamente creciente: entre los años de 2000 y el 2017 se confirmaron 7.32 millones de casos nuevos, y debe destacarse que entre 2000 y 2009 el promedio anual de nuevos casos diagnosticados fue de alrededor de 370 mil, mientras que de 2010 a 2018 el promedio anual se incrementó a poco más de 402 mil casos anuales. Esto implica, en términos relativos, un incremento promedio de 8% entre ambos periodos.

    g1panoramadiabetes

     

    El incremento que se tiene en números absolutos también es creciente en términos relativos, pues, según el Informe de Gobierno citado, la tasa de morbilidad por esta enfermedad ha tenido incrementos estadísticamente significativos en los últimos 20 años.

    En efecto, mientras que en el año 2000 la tasa de morbilidad por este padecimiento era de 284 casos por cada cien mil habitantes, para el año 2018 se ubicaría, según las proyecciones realizadas, en 343.4 casos por cada 100 mil.

    Así, puede afirmarse que, de continuar las condiciones de pobreza, malnutrición, rezago, marginación social y violencia, aunadas a la insuficiencia de servicios sociales y de salud y al acelerado proceso de envejecimiento de la población, estas tasas podrían incrementarse aceleradamente en los siguientes 10 años.

    g2panoramadiabetes

    El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) tiene un registro de 1.37 millones de defunciones por diabetes en el periodo que va del año 2000 al 2017 y, utilizando una proyección para estimar el número esperado para 2018, la cifra ascendería a 1.48 millones de personas.

    A fin de dimensionar la magnitud de este dato, es pertinente señalar que el estado de Quintana Roo tenía en el año 2015 una población total de 1.5 millones de personas, por lo que es válido sostener que entre 2010 y 2018 ha fallecido en el país por diabetes una cantidad de personas similar al total de los habitantes de esa entidad. 

    g3panoramadiabetes

    Este acelerado crecimiento en el número anual de defunciones por diabetes se corresponde con un importante incremento en la tasa de mortalidad registrada en el país por esta causa, la cual pasó de 46.1 defunciones por cada 100 mil habitantes en el año 2000, a un indicador de 72.6 en el año 2010, y a uno estimado de 92.8 en el año 2018.

    g4panoramadiabetes

    Debe señalarse, además, que entre los años 1998 y 2017 se han acumulado 1.46 millones de defunciones por diabetes en el país y que son las entidades más pobladas las que proporcionalmente concentran también el mayor número de casos, destacando en ese sentido que la Ciudad de México, que, con una población de alrededor de 45% menos que la del Estado de México, concentra un número absoluto mayor respecto de esa entidad, tal como se muestra en la siguiente gráfica:

    g5panoramadiabetes

    La tendencia, como ya se dijo, es aceleradamente creciente y, de no modificarse su trayectoria, en el año 2030 el número de defunciones por diabetes mellitus podría llegar a 149 mil casos anuales, y para el año 2040 a 182,786 defunciones solo por esta causa.

    Nacional2018Fuente: elaboración propia con base en las estadísticas de mortalidad de www.inegi.org.mx

    En términos de tasas, esta tendencia se traduciría en una muy elevada tasa de mortalidad por la causa en análisis, llegando, si el estado de cosas no se modifica, a prácticamente 120 casos por cada 100 mil habitantes en el año 2030, indicador que representaría un incremento de aproximadamente 260% en solo 30 años, tal y como se muestra en la siguiente gráfica.

    g7panoramadiabetes 

    Tendencias estatales

    México es un país con marcadas diferencias y desigualdades regionales. Por ello es importante tener claridad respecto de cómo se comportan las trayectorias de la mortalidad por diabetes en cada una de las entidades de la República.

    En términos de política pública, lo anterior permite definir prioridades de intervención, así como una mejor distribución de los recursos y capacidades, tanto para la atención, como para la prevención de este padecimiento.

    En esa lógica, se presentan a continuación los datos disponibles, sintetizados en gráficos, respecto de dos indicadores clave: a) el número de defunciones anuales y su trayectoria para el periodo 2000-2017 y b) el porcentaje que el número de defunciones por diabetes representa respecto de la mortalidad general en la entidad, a fin de mostrar el nivel de carga que tiene esta enfermedad en la mortalidad general del estado respectivo.

    Debe decirse, además, que este indicador se compara en cada estado con la tendencia nacional, a fin de tener como indicador de referencia lo que ocurre como promedio en el país[6].

    2.1. Aguascalientes

    Aguascalientes 1998 2017

     

     

     

     

     

     

    Mortalidad Aguascalientes


     

     

     

     

     

     

    2.2. Baja California

    Baja california 1998 2017

    Mortalidad Baja Califoria

    2.3. Baja California Sur 

    Baja california sur 1998 2017

    Mortalidad Baja California Sur

    2.4. Campeche

    Campeche 1998 2017

    Mortalidad Campeche

    2.5. Coahuila

    Coahuila 1998 2017

    Mortalidad Coahuila

    2.6. Colima

    Colima 1998 2017

    Mortalidad Colima

    2.7. Chiapas

    Chiapas 1998 2017

    Mortalidad Chiapas

    2.8. Chihuahua

    Chihuahua 1998 2017

    Mortalidad Chihuahua

    2.9. Ciudad de México 

    CDMX 1998 2017

    Mortalidad CDMX

    2.10. Durango

    Durango 1998 2017

    Mortalidad Durango

    2.11. Guanajuato

    Guanajuato 1998 2017

    Mortalidad Guanajuato

    2.12. Guerrero

    Guerrero 1998 2017

    Mortalidad Guerrero

    2.13. Hidalgo

    Hidalgo 1998 2017

    Mortalidad Hidalgo

    2.14. Jalisco

    Jalisco 1998 2017

    Mortalidad Jalisco

    2.15. Estado de México 

    EdoMex 1998 2017

    Mortalidad EdoMex

    2.16. Michoacán 

    Michoacan 1998 2017

    Mortalidad Michoacan

    2.17. Morelos

    Morelos 1998 2017

    Mortalidad Morelos

    2.18. Nayarit

    Nayarit 1998 2017

    Mortalidad Nayarit

    2.19. Nuevo León 

    Nuevo Leon 1998 2017

    Mortalidad Nuevo Leon

    2.20. Oaxaca

    Oaxaca 1998 2017

    Mortalidad Oaxaca

    2.21. Puebla

    Puebla 1998 2017

    Mortalidad Puebla

    2.22. Querétaro

    Queretaro 1998 2017

    Mortalidad Queretaro

    2.23. Quientana Roo

    Quintana Roo 1998 2017

    Mortalidad Quintana Roo

    2.24. San Luis Potosí

    San Luis 1998 2017

    Mortalidad San Luis

    2.25. Sinaloa

    Sinaloa 1998 2017

    Mortalidad Sinaloa

    2.26. Sonora

    Sonora 1998 2017

    Mortalidad Sonora

    2.27. Tabasco

    Tabasco 1998 2017

    Mortalidad Tabasco

    2.28. Tamaulipas 

    Tamaulipas 1998 2017

    Mortalidad Tamaulipas

    2.29. Tlaxcala

    Tlaxcala 1998 2017

    Mortalidad Tlaxcala

    2.30. Veracruz

    Veracruz 1998 2017

    Mortalidad Veracruz

    2.31. Yucatán 

    Yucatan 1998 2017

    Mortalidad Yucatan

    2.32. Zacatecas

    Zacatecas 1998 2017

    Mortalidad Zacatecas

     

    1. Trayectorias probables del número absoluto y porcentaje de defunciones por diabetes, respecto de las defunciones totales por entidad federativa, 2018-2030[7]

     

    Una vez determinadas las tendencias que registra la mortalidad por diabetes en las 32 entidades federativas, se llevó a cabo un análisis de proyección que permite visualizar cuál es el panorama en el mediano plazo, para cada una de las entidades, de continuar las tendencias actuales.

    Esta proyección estima la trayectoria probable del porcentaje de defunciones por diabetes, con respecto del total de defunciones en la entidad. Al respecto, es importante considerar que la mortalidad general puede estar influida en varias entidades, sobre todo en los últimos 10 años, por las tendencias de mortalidad por homicidio, como son los casos de Chihuahua, Guerrero, Baja California y Guanajuato, en los cuales, el incremento en el número anual de defunciones debido a la violencia puede generar una “distorsión” en la percepción del peso específico de la mortalidad por diabetes en el marco de la mortalidad general en la entidad[8].

    De manera adicional, es pertinente señalar que no hay un solo estado de la República en el que se registre una tendencia a la baja en el número absoluto de defunciones anuales; y, de hecho, la tendencia que se registra para todo el país es aceleradamente creciente.

    Ajuste del modelo

    Lo anterior muestra un estado generalizado de incumplimiento de los derechos económicos y sociales de las personas; lo que refuerza el argumento planteado inicialmente: México requiere construir, y urgentemente, un nuevo estilo de desarrollo que permita reducir la mortalidad evitable.

    3.1. Proyección nacional

    Diabetes Mexico 2018 2030

    Proporción esperada de defunciones por diabetes, respecto de la mortalidad general en México, 1998-2030

    Proporcion 1998 2030

    Defuncion 1998 2030

    3.2. Aguascalientes

    2018 2030 Aguascalientes

    AgM2

    Proyeccion Aguascalientes

    3.3. Baja California

    2018 2030 Baja California

    BCM3

    Proyeccion Baja California

    3.4. Baja California Sur

    2018 2030 Baja California Sur

    BCSM4

    Proyeccion Baja California Sur

    3.5. Campeche

    2018 2030 Campeche

    CampM5

    Proyecciones Campeche

    3.6. Coahuila

    2018 2030 Coahuila

    CoahM6

    Proyeccion Coahuila

    3.7. Colima

    2018 2030 Colima

    ColM7

    Proyeccion Colima

    3.8. Chiapas

    2018 2030 Chiapas

    ChisM8

    Proyeccion Chiapas

    3.9. Chihuahua

    2018 2030 Chihuahua

    ChihM9

    Proyeccion Chihuahua

    3.10. Ciudad de México

    2018 2030 CDMX

    CDMXM10

    Proyeccion CDMX

    3.11. Durango

    2018 2030 DURANGO

    DgoM11

    Proyeccion Durango

    3.12. Guanajuato

    2018 2030 Guanajuato

    GtoM12

    Proyeccion Guanajuato

    3.13. Guerrero 

    2018 2030 Guerrero

    GroM13

    Proyeccion Guerrero

    3.14. Hidalgo

    2018 2030 Hidalgo

    HgoM14

    Proyeccion Hidalgo

    3.15. Jalisco

    2018 2030 Jalisco

    JalM15

    Proyeccion Jalisco

    3.16. Estado de México

    2018 2030 Edo Mex

    EdoMexM16

    Proyeccion EdoMex

    3.17. Michoacán

    2018 2030 Michoacan

    MichM17

    Proyeccion Michoacan

    3.18. Morelos

    2018 2030 Morelos

    MorM18

    Proyeccion Morelos

    3.19. Nayarit

    20185 2030 Nayarit

    NayM19

    Proyeccion Nayarit

    3.20. Nuevo León 

    2018 2030 Nuevo Leon

    NLM20

    Proyeccion Nuevo Leon

    3.21. Oaxaca

    2018 2030 Oaxaca

    OaxM21

    Proyeccion Oaxaca

    3.22. Puebla

    2018 2030 Puebla

    PeuM22

    Proyeccion Puebla

    3.23. Querétaro

    2018 2030 Queretaro

    QroM23

    Proyeccion Queretaro

    3.24. Quintana Roo

    2018 2030 Quintana Roo

    QRooM24

    Proyeccion Quintana Roo

    3.25. San Luis Potosí

    2018 2030 San Luis

    SLPM25

    Proyeccion San Luis

    3.26. Sinaloa 

    2018 2030 Sinaloa

    SinM26

    Proyeccion Sinaloa

    3.27. Sonora

    2018 2030 Sonora

    SonM27

    Proyeccion Sonora

    3.28. Tabasco

    2018 2030 Tabasco

    TabM28

    Proyeccion Tabasco

    3.29. Tamaulipas

    2018 2030 Tamaulipas

    TampsM29

    Proyeccion Tamaulipas

    3.30. Tlaxcala

    2018 2030 tlaxcala

    TlaxM30

    Proyeccion Tlaxcala

    3.31. Veracruz 

    2018 2030 Veracruz

    Proyeccion Veracruz

    3.32. Yucatán

    2018 2030 Yucatan

    Proyeccion Yucatan

    3.33. Zacatecas 

    2018 2030 Zacatecas

    Proyeccion Zacatecas

     

    [1] Nota técnica:Este documento se divide en tres secciones. A) en la primera de ellas, se describirán las tendencias nacionales de la morbilidad y la mortalidad por diabetes mellitus; b) la segunda contiene los datos disponibles para cada una de las entidades de la República a fin de dimensionar la magnitud de la mortalidad por diabetes en cada estado, comparándola con las tendencias que se tienen a nivel nacional; y c) en la tercera se presentan proyecciones lineales de la trayectoria probable del porcentaje de defunciones por diabetes, respecto de las defunciones totales de cada entidad, con el fin de presentar el panorama que tendríamos en el mediano plazo, de continuar las tendencias actuales.

    [2] https://www.scielosp.org/scielo.php?pid=S0036-36342001000500010&script=sci_arttext&tlng=pt

    [3] https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=6718:2012-obesity-as-precursor-diabetes&Itemid=39448&lang=es Consultado el 08-11-2018

    [4] Así lo declaró en 2017 el entonces director general del Instituto, Mikel Arriola: https://expansion.mx/economia/2017/08/28/este-es-el-costo-de-tratar-y-prevenir-la-diabetes Así se documentó también por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), en su edición de “Medio Camino” de 2016: “Dados los efectos de la obesidad en el aumento en riesgo de diabetes y otras enfermedades crónicas y dado su alto costo (alrededor de 67,000 millones de pesos en 2008) y la presión sobre los sistemas de salud, es importante incorporar la prevención de la obesidad como parte de la política de desarrollo social de México”. https://ensanut.insp.mx/documentos_analiticos.php

    [5] Para el desarrollo e implicaciones del concepto de mortalidad evitable, véase: http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/documentos/DOCSAL7820.pdf

    [6] La fuente de los datos de las gráficas que se presentan en adelante son las Estadísticas de Mortalidad con base en la CIE-2, de www.inegi.org.mx

    [7] Estas proyecciones fueron construidas con base en la tendencia de mortalidad registrada entre 1998 y 2018; la fuente de información son las “estadísticas de mortalidad” de www.inegi.org.mx El ejercicio es una proyección con base en un Modelo ARIMA, cuyo resultado del R Cuadrado es de .767 por lo que se considera que es un modelo apropiado de estimación de las proyecciones, tal como se muestra en su tabla de resultados:

    [8] Es importante decir que en este apartado se presentan dos imágenes para cd entidad, con los mismos datos; se consideró importante hacerlo así, porque en la primera se muestra gráficamente la tendencia observada; mientras que en la segunda se presentan los datos a fin de permitir su uso en otras investigaciones que busquen profundizar o verificar las estimaciones aquí presentadas.

     

  • Población, otra gran prioridad

    La planeación del desarrollo tiene como principales ejes de articulación a la población y al territorio. En México, según el INEGI, somos ya 123.56 millones de habitantes y el Fondo de Población de las Naciones Unidas nos ubica ya como el décimo país más poblado del mundo. Asimismo, ocupamos el lugar 55 (entre 198 países) en la esperanza de vida al nacer y tenemos una de las tasas de envejecimiento más aceleradas de nuestra región. 


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    El mundo enfrenta una enorme complejidad a consecuencia del nivel de crecimiento demográfico que hay en todo el mundo, en un contexto de crisis ambiental determinada por la extinción masiva de especies y los efectos del cambio climático, entre los cuales quizá el más notable es el calentamiento global.

    En esa lógica es importante destacar que México no es sólo uno de los cuatro países más megadiversos del planeta, sino que, además, es uno de los 10 más poblados en el orbe. En efecto, en las estimaciones que llevó a cabo el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), y que fueron presentadas en el documento “Estado de la población mundial, 2017”, se coloca a nuestro país como el décimo país con mayor número de habitantes del mundo.

    Un planeta superpoblado

    De acuerdo con el UNFPA, en el año 2017 había 7 mil 550 millones de personas en el planeta. Además de ese dato, resulta sorprendente que 62.3% de la población mundial está concentrada en 13 países, dos de ellos considerados en realidad por los expertos como “países-continentes”, tanto por su extensión geográfica como por la magnitud de sus poblaciones.

    China es el país con mayor número de habitantes, con una cifra de 1,409.5 millones de personas; India se ubica en el segundo lugar, con 1,339.2 millones; le sigue en tercer sitio Estados Unidos, con 324.5 millones de pobladores; en cuarto sitio se ubica Indonesia, con 264 millones de personas; mientras que el quinto lugar lo ocupa Brasil, con 209.3 millones de habitantes.

    Hay tres países en los que se tienen menos de 200 millones de habitantes, pero en los que se supera la cifra de 150 millones; éstos son: Pakistán, con 197 millones de personas; Nigeria, con 190.9 millones, y Bangladesh, con una población estimada de 164.7 millones.

    Hay tres países más en los que se tienen menos de 150 millones de habitantes, pero cuya población se estima por arriba de los 120 millones: la Federación Rusa, con 144 millones de habitantes; México, con 129.2 millones, y Japón, con 127.5 millones de personas.

    Al respecto debe señalarse que hay una diferencia importante en el número de habitantes estimados por el UNFPA para México y los datos que reportan tanto el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) como el Consejo Nacional de Población (Conapo).

    En efecto, en la Encuesta Nacional de Hogares, 2017, el Inegi estimó que la población del país en ese año era de 123.56 millones de personas, mientras que las proyecciones de población del Conapo 2010-2050 eran de 122.83 millones de habitantes en el país.

    La esperanza de vida al nacer 

    De acuerdo con el UNFPA, entre una lista de 198 países para los cuales hay información, México ocupa el lugar 55 en el indicador relativo a la esperanza de vida al nacer.

    Japón, China Macao y China Hong Kong registran un promedio de esperanza de vida al nacer de 84 años (81 para los hombres y 87 para las mujeres). España y Suiza tienen el mismo promedio, pero la diferencia entre hombres y mujeres es ligeramente menor: en España son 81 años para los hombres y 86 para las mujeres, y en Suiza son 82 años para los hombres y 85 para las mujeres. En nuestro país el indicador estimado por el UNFPA es de 75 años para los hombres y de 80 para las mujeres.

    Las defunciones 

    De acuerdo con las estadísticas de mortalidad el Inegi, en el año 2016 fallecieron en total 685,766 personas y, según las estimaciones del Conapo, para 2018 la cifra podría llegar a 724,386 casos, en 2020 podría ascender a 751,416 decesos y en 2025 podría llegarse a la cifra récord de 823,583 defunciones.

    el futuro nos alcanzo.png

    De seguir esa tendencia, en el año 2030 podríamos llegar a 900 mil defunciones al año y en 2040 podríamos superar la cifra de un millón de muertes anuales, con un dato aproximado de 1,084,296 casos.

    La transición demográfica

    Las tendencias de mortalidad en el país están determinadas por múltiples factores; uno de ellos es el envejecimiento de la población y, asociado con ello, la presencia masiva de enfermedades crónico-degenerativas.

    En ese sentido, es importante destacar el Índice de Envejecimiento, el cual expresa el cociente entre el número de personas mayores de 65 años y el de menores de 15 años.

    La Ciudad de México es la entidad del país que tiene el más alto índice de envejecimiento del país, con un indicador de 71.7: le sigue Morelos, con 45.8; Veracruz, con un indicador de 43; luego Yucatán, con 43; Sinaloa, con un Índice de 41.2; Oaxaca, con 40.4; San Luis Potosí, con 39.9; Hidalgo, con 38.7; Colima y Michoacán, con 38.5, y Nayarit, con 38.2.

    viejos pobres y enfermos.png

     *Columna publicada en su versión original en el periódico Excélsior, 10-julio-2018, p.15.

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  • Probabilidades de impunidad: más allá de la cifra negra

    La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2018, publicada recientemente, reveló datos sobre la cantidad delitos que durante 2017 se cometieron en todo México

  • Proteger a la biodiversidad, para no desaparecer / Saúl Arellano

    México es, de acuerdo con la CONABIO, el primer lugar mundial en presencia de especies mamíferas marinas; el segundo en mamíferos terrestres; y está entre los cinco más megadiversos en peces marinos, reptiles, aves, plantas e insectos. Debido a nuestra geografía, y particularmente nuestra orografía, tenemos prácticamente todos los ecosistemas del mundo, y también prácticamente todos los climas que hay en el orbe

  • Una realidad accidentada

    De acuerdo con el INEGI, cada año fallecen en México 37 mil personas por lesiones accidentales. Las más numerosas son las provocadas por eventos de tránsito; a las que le siguen cinco causas principales: 1) asfixias; 2) caídas; 3) ahogamientos accidentales; 4) envenenamientos e intoxicaciones y; 5) quemaduras. De acuerdo con la Secretaría de Salud, solo en 2017 fueron atendidas 117 mil personas por accidentes de tránsito


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    Los accidentes en México son una realidad cotidiana que genera inmensos costos, tanto materiales como financieros, y sobre todo en vidas humanas y pérdida de años de vida saludable para cientos de miles de personas en todo el territorio nacional.

    Cuando se habla de accidentes generalmente se piensa en los accidentes viales; sin embargo, éstos representan sólo una fracción del total de los accidentes que se registran todos los años en prácticamente todos los espacios en los que las personas desarrollan actividades.

    Para dimensionar esta problemática es pertinente destacar que sólo los accidentes viales generan un costo anual aproximado de 150 mil millones de pesos, y que además los accidentes representan una de las principales causas de “incapacidad laboral”, así como la principal causa de discapacidad en el país.

    De esa suma, la Secretaría de Salud estima que anualmente se gastan alrededor de 16 mil millones de pesos en la atención de personas lesionadas en accidentes de tránsito. A ello se agrega la suma del gasto para la atención de las personas que sufren otros tipos de accidentes, el cual oscila entre 3 mil y 5 mil millones de pesos anuales.

     

    Una gran magnitud  

    De acuerdo con los datos del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (Conapra), los accidentes fatales en México siguen mostrando una magnitud “inaceptablemente alta”; en efecto, en su Informe sobre la Implementación del Modelo de Prevención de Accidentes con Enfoque de Grupos Vulnerables, 2017, este organismo señala:

    “En México, de 2000 a 2016 fallecieron 625 mil 855 personas por lesiones accidentales. De ellos, 7.9% fue secundario a asfixia accidental, 6.5% por caídas, 6.4% por ahogamientos, 3.6% por envenenamientos e intoxicaciones y 1.7% por quemaduras. De las 163 mil 358 personas que fallecieron por estas cinco causas, 20.6% fueron niñas y niños menores de 10 años, 9.3% adolescentes de 10 a 19 años y 22.6% personas adultas mayores”.

    Los datos del Conapra indican, además, que las cinco principales causas de los accidentes, más allá de los viales, las siguientes en orden de magnitud son: 1) asfixias, la cual presenta una tasa de mortalidad ligeramente superior a 2.5 casos por cada 100 mil habitantes; 2) caídas, con una tasa de alrededor de 2.3 casos por cada 100 mil personas; 3) ahogamientos, con una tasa cercana a 1.6 casos por cada 100 mil habitantes; 4) envenenamientos e intoxicaciones, cuya tasa es de 1 caso por cada 100 mil personas, y 5) quemaduras, cuya tasa es de .5 casos por cada 100 mil habitantes.

    Para dimensionar estos datos, basta con señalar que la tasa de mortalidad por quemaduras, que es la más baja, implica alrededor de 615 defunciones anuales, es decir, casi dos casos al día; y que la tasa de mortalidad por envenenamientos e intoxicaciones accidentales, implica una cifra absoluta de más de mil 250 casos al año. Así, de acuerdo con el Conapra, sólo en 2016 fallecieron 9 mil 518 personas por las cinco causas señaladas.

     

    Tendencia letal   

    Las estadísticas sobre mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) son coincidentes con las del Conapra. En efecto, de acuerdo con el instituto, entre los años 2010 y 2016 han fallecido en el país 259 mil 274 personas a causa de lesiones accidentales. Esa cifra implica un promedio anual de 37 mil casos; esa cifra puede expresarse también en 101 casos por día, o bien, poco más de 4 defunciones accidentales por hora.

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    Debe destacarse que del total de las defunciones accidentales que registra el Inegi en el periodo señalado, 134 mil 265 ocurrieron en la vía pública (en calles o carreteras), cifra que representa 51.2% del total. Asimismo, 44 mil 530 casos ocurrieron en viviendas particulares, con más de 95% de esos casos en la propia vivienda de la persona fallecida; 875 casos ocurrieron en escuelas u oficinas públicas, mientras que mil 630 casos ocurrieron en áreas comerciales o de servicios.

    Los de tránsito, los más numerosos  

    De acuerdo con las estadísticas sobre incidencia de nuevos casos de enfermedad por accidentes de vehículos de motor, presentados a través de los Anuarios de Morbilidad de la Secretaría de Salud, sólo en el año 2017 fueron atendidas 117 mil 439 personas en alguna clínica u hospital del sector Salud, por la causa señalada. Esa cifra representa un promedio de 321 casos al día, o bien, 13 casos cada hora.

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    Es importante destacar que la entidad de la República que mayor número de casos registró en 2017 fue la Ciudad de México, con 12 mil 7 registros; en segundo lugar se encuentra Jalisco, con 8 mil 671 casos; en tercer sitio se ubica el estado de Guanajuato, con 7 mil 164; en cuarto lugar está Puebla, con 6 mil 734 casos; mientras que Sonora se ubicó en sexto lugar, con 6 mil 546 casos. Hay otras tres entidades en las que el año pasado se superaron los 6 mil casos: Tamaulipas, Sinaloa y San Luis Potosí, con 6 mil 420, 6 mil 393 y 6 mil 262, respectivamente en cada una de ellas.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 09-octubre-2018, p.14.

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