• ¡Son los hogares!

    De acuerdo con la Encuesta Nacional de los Hogares, 2017, presentada por el INEGI, en México hay 33.8 millones de personas mayores de 7 años que se han sentido deprimidas en los últimos siete meses, y 56.59 millones que han sentido preocupación o nerviosismo. Hay 30.47 millones mayores de 15 años que no han concluido la secundaria y 6.65 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de 3 a 19 años que no asisten a la escuela. Ese es el país que heredará quien gane la próxima elección del 1º de julio


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    La planeación del desarrollo nacional implica un conocimiento profundo de las condiciones en que se encuentra el territorio y de las características estructurales de la población mexicana.

    Con base en ello, lo siguiente es procesar, comprender e interpretar las complejas dinámicas y relaciones que se generan en las interacciones cotidianas de la población en sus múltiples planos de actuación: desde lo familiar hasta su participación en espacios sociales, económicos, culturales y ambientales.

    Los hogares y su composición

    El día de ayer, 28 de mayo, el Inegi dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de los Hogares (ENH, 2017). Se trata de un instrumento de suma relevancia porque en varias de sus ediciones (incluida esta última) ha incorporado dos módulos insustituibles para el diseño de las políticas públicas: el estado “autopercibido” de la salud de las personas, así como el relativo a su salud mental.

    En esa lógica, lo primero que es relevante destacar es que en el país hay 123.56 millones de habitantes; 60.14 millones son hombres y 63.41 millones son mujeres. La población se agrupa en 34.06 millones de hogares, los cuales tienen un tamaño medio de 3.6 integrantes, siendo Chiapas y Tlaxcala las entidades que registran el tamaño medio más elevado, con cuatro integrantes por hogar, seguidos de los estados de Guerrero y Guanajuato, en donde el tamaño medio es de 3.9 integrantes.

    La mayoría se encuentra en edad escolar 

    De acuerdo con el Inegi, la población de 0 a 3 años está integrada por 7.71 millones de niñas y niños. Se trata de un grupo de población en condiciones especiales de vulnerabilidad, pues, de acuerdo con el Unicef, es la etapa definitoria de formación de las capacidades físicas y sicoemocionales más relevantes para la vida.

    Le sigue el grupo conformado por niñas y niños de 4 a 14 años, segmento etario considerado en “edad escolar”, pues abarca del primero del preescolar al tercero de secundaria. En ese grupo se encuentran 24.35 millones de niñas, niños y adolescentes.

    En el grupo de edad de 15 a 19 años hay 19.87 millones de adolescentes y jóvenes; en el de 20 a 29 años, 19.87 millones; en el de 30 a 39 años, 17.29 millones; en el de 40 a 49 se contabilizan 15.91 millones; en el de 50 a 64 años hay 17.24 millones y en el de 65 años y más hay ya 9.73 millones.

    Este último dato revela el acelerado proceso de envejecimiento que vive el país, pues este grupo equivale ya al 7.87% de la población nacional.

    Crece la jefatura femenina y los hogares de personas solas 

    De los 34.06 millones de hogares que hay en el país, el Inegi estima que 24.35 millones tienen como jefe exclusivo a un hombre, mientras que en 9.71 millones la jefatura del hogar recae en una mujer. Esa cifra equivale a 28.5% del total de los hogares.

    En este rubro hay que señalar también que en el país hay 3.88 millones de hogares no familiares; es decir, aquellos formados por una sola persona, o por personas sin ningún parentesco.

    Las carencias prevalecen 

    De acuerdo con los datos del Inegi, 371 mil 218 hogares tienen materiales frágiles en sus paredes (1.33 millones de personas); 680 mil 927 hogares más tienen piso de tierra en sus viviendas (alrededor de 2.45 millones de personas); sólo 24.98 millones de hogares tienen agua entubada en el interior de la construcción de su vivienda, y en 9.08 millones de hogares (32.6 millones de personas) el agua está afuera de la construcción o se obtiene a través de pipas, pozos, ríos, de llaves públicas o de otras viviendas. Asimismo, en 4.62 millones de hogares (16.36 millones de personas) la leña es el principal combustible para cocinar.

    De acuerdo con el Inegi, en 2017 había en el país 91.5 millones de personas mayores de 15 años; entre ellas, 30.47 millones presentaban algún grado de rezago educativo, es decir, o no sabían leer ni escribir o no habían concluido la primaria o no habían concluido los estudios de secundaria.

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    Asimismo, el Inegi estima que hay 6.65 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de 3 a 19 años que no asisten a la escuela. De ellos, 2.49 millones tienen de 3 a 14 años (9.44% del total en ese segmento etario), mientras que 4.15 millones tienen de 14 a 19 años (36.3% de quienes tienen esa edad).

    Una sociedad dolida

    De acuerdo con el Inegi, de la población de 7 años y más que hay en el país (109.28 millones de personas), 30.16 millones han sentido algún tipo de dolor físico en los últimos tres meses, mientras que 32.72 millones se han sentido fatigados.

    Por otro lado, en lo que respecta a la salud mental, debe decirse que 56.59 millones de personas en el grupo de edad (51.7% del total) han sentido preocupación o nerviosismo, y que 33.8 millones (31% del total) han tenido sentimientos de depresión, cifra a la que deben agregársele 579 mil 450 personas que declaran no saber si han tenido o no tal sentimiento.

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    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 29-mayo-2018, p.16.

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  • Austeridad y cambio institucional / Mario Luis Fuentes

    Terminar con la ostentación y el gasto faraónico del gobierno es de suma relevancia para recuperar la necesaria austeridad republicana. Llevar a la práctica esta idea le permitirá a la nueva administración tener algunos márgenes de maniobra y ciertas disponibilidades presupuestales para poner en marcha algunos de los programas que ha anunciado el virtual presidente electo

  • Comienza la gripa: prevenir es la clave

    De acuerdo con los datos del INEGI, entre los años 2010 y 2016 han fallecido en México 371,501 personas por enfermedades del sistema respiratorio; el 33% de esas defunciones tuvo como causa a la influenza o a las neumonías. En promedio, el 77% de quienes han fallecido por esa causa no habían sido vacunados contra la influenza o el neumococo


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    Aunque los virus de influenza y gripe están presentes en nuestra vida cotidiana prácticamente todo el año, se considera que la temporada de influenza inicia con la llegada del otoño en el mes de octubre, y concluye en enero o febrero, dependiendo del país del que se trate.

    En México ya tuvimos un brote epidémico que provocó una alerta mundial, cuando en 2009 surgió la epidemia de influenza producida por el virus AH1N1, el cual llevó a la parálisis del país durante varias semanas en distintos sectores de la vida nacional.

    Miles de casos 

    De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, hasta la semana 40 de 2018 se han registrado 3 mil 822 casos confirmados de influenza; se trata de una cifra menor a la que se había registrado hasta la misma semana del año 2017, pero ello no garantiza que la tendencia se mantendrá estable.

    Debe destacarse además que en México hay otras enfermedades que pueden complicar los cuadros de gripe común, pero también los de la influenza, lo cual debe mantenernos alerta, pero sobre todo retomar los hábitos de higiene que se promovieron con mucho éxito en 2009: usar cubrebocas, lavarse constantemente las manos con agua y jabón, no utilizar corbata, no saludar “de beso” y evitar otros hábitos totalmente antihigiénicos, como escupir en la calle.

    Por ejemplo, hasta la misma semana 40 de este año se han contabilizado 8 mil 353 casos de tuberculosis respiratoria, cifra también inferior a los 13 mil 265 casos registrados en el mismo periodo del año pasado; asimismo, se han registrado 155 mil 611 casos de faringitis y amigdalitis estreptocócicas, las cuales suelen tener secuelas graves para la salud debido a los diagnósticos o tratamientos inadecuados.

     

    Otras infecciones 

    Hasta la citada semana 40 de este año se han registrado 17.61 millones de casos de infecciones respiratorias agudas en todo el país; cifra ligeramente inferior a la registrada en el mismo periodo el año pasado, en el que se habían atendido en el Sector Salud un total de 19.25 millones de casos.

    En el caso de las neumonías y las bronconeumonías, la Secretaría de Salud tiene registrados 82 mil 525 casos en los primeros 280 días del año, cifra ligeramente inferior respecto del acumulado en el mismo periodo de 2017, en el cual se tenía una cifra de 94 mil 90 casos.

    Tendencia histórica

    Las temporadas de influenza en México muestran un comportamiento no uniforme, y presenta variaciones muy importantes entre año y año. En efecto, de acuerdo con la Secretaría de Salud, en el año 2009-2010 hubo 72 mil 333 casos confirmados de influenza por el virus H1N1; en la temporada 2011-2012 el mayor número de casos de influenza fue por el virus H3N2, con 3 mil 170 casos.

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    En el año 2012-2013 hubo 7 mil 317 casos de influenza nuevamente por el virus H1N1; en el año 2013-2014 el número fue de 2 mil 945 casos por virus H3N2; en el periodo 2014-2015 hubo 9 mil 131 casos por virus H1N1; en la temporada 2015-2016 hubo 2 mil 836 casos por virus H3N2; y en la última temporada se registraron 9 mil 850 casos por virus H1N1.

    Como se observa, hay una tendencia al alza de los casos de influenza por virus H1N1, mientras que por H3N2 las distintas temporadas muestran una relativa estabilidad y, de hecho, una cierta tendencia a la baja en el número de casos confirmados ante la Secretaría de Salud.

     

    Alta mortalidad 

    De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), las enfermedades del Sistema Respiratorio tienen una muy alta letalidad. Se trata de padecimientos que representan en conjunto poco más de 8% de las defunciones totales que se registran en el país.

    En efecto, de los 4.38 millones de defunciones que se han registrado entre los años 2010 y 2016 en nuestro país, 371 mil 501 casos tienen como causa a las enfermedades respiratorias; esa cifra implica un promedio anual de 53 mil 72 casos anuales, o bien, 145 casos al día, indicador que a su vez es equivalente a un promedio de 6 defunciones por hora debido a enfermedades del sistema respiratorio.

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    Entre esas defunciones, las provocadas por los distintos tipos de influenza y las neumonías son las más numerosas, pues para el periodo considerado se tiene un registro de 124 mil 879 casos; es decir, un promedio anual de 17 mil 840, lo que implica un promedio diario de 49 casos. Debe destacarse que el año 2016, el último para el cual el Inegi dispone de datos de mortalidad, ha sido el de mayor número de casos, con 21 mil 572, es decir, 59 casos por día.

    Hay otro grupo de enfermedades respiratorias que acumulan 18 mil 750 casos en el periodo señalado, o bien, un promedio anual de 2 mil 679 defunciones, una cifra que se ha mantenido relativamente estable, a los que deben sumarse 2 mil 658 casos acumulados en el periodo considerado, por infecciones agudas de las vías respiratorias superiores.

    Vacunar es esencial

    De acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud, las defunciones por influencia, provocadas ya sea por el virus H1N1 o por el H3N2, se han registrado en su inmensa mayoría entre personas que no habían sido vacunadas. En efecto, en la temporada 2010-2011 72% de los fallecimientos se dio en personas sin vacunar; en la temporada 2011-2012, representaron 83%; en la 2012-2013 representaron 75%; en la 2013-2014 fueron el 81%; en la 2015-2016, 74%, mientras que en la 2016-2017 fueron 80% de las defunciones de la temporada.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 23-octubre-2018, p.14.

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  • Diabetes, un auténtico asesino serial

    De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del INEGI, la cifra de defunciones por diabetes que podría registrarse al finalizar 2018 sería de alrededor de 109,000 personas; si la tendencia se mantiene, en el año 2030 podría llegarse a poco más de 149 mil casos anuales. No hay en el mundo un sistema de salud o financiero capaz de resistir esta presión


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    El día 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes; se trata de una fecha que busca generar conciencia en torno a la relevancia de prevenir esta enfermedad que, en países de ingresos medios como el nuestro, se ha convertido en la principal causa específica de mortalidad.

    En efecto, en México la diabetes tiene la mayor carga en la mortalidad general, con más de 100 mil casos por año, y se registra una tasa de mortalidad en constante y acelerado crecimiento; es tal la velocidad con que esto está ocurriendo que, de acuerdo con los datos oficiales, en los próximos 20 años la diabetes podría representar hasta 20% de las defunciones.

    Imparable  

    Según el Anexo Estadístico del VI Informe de Gobierno del Poder Ejecutivo, entre el año 2000 y el 2018 se han contabilizado más de 7.3 millones de casos nuevos de personas con diabetes, es decir, un promedio de poco más de 374 mil por año, o bien, prácticamente mil casos nuevos de personas con diabetes todos los días. Se trata de una cifra mayúscula, pues es equivalente a la suma de la población total que tenían en el año 2015 los estados de Puebla y Tlaxcala.

    Es pertinente destacar que los años 2009 y 2011 son en los que mayor número de casos se han diagnosticado, con 426 mil 802 y 427 mil 125 casos, respectivamente; esos datos son relevantes para contrastar la proyección que se tiene en el año 2018, en el que se estima que podría llegar a una suma de 428 mil 432 casos al finalizar el mes de diciembre, con lo que se tendría una nueva cifra récord.

    Los números absolutos que se indican se traducen en una tasa de morbilidad creciente, pues pasamos de una de 286 casos por cada 100 mil habitantes en el año 2000, a 367.7 casos por cada 100 mil personas en el año 2010, y a una de 343.3 casos por cada 100 mil personas en el país, en este 2018.

    Alta letalidad  

    De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), entre los años 2010 y 2017 han fallecido en México 1.48 millones de personas a causa de la diabetes; esa cifra es relativamente similar a la que tenía en el año 2015 un estado como Quintana Roo, lo cual permite dimensionar el tamaño de la tragedia que se vive en nuestro país, fundamentalmente a causa de la malnutrición generalizada de la población.

    Para poner en su justa magnitud cómo se ha ido agudizando la crisis de la salud mexicana en los últimos años, es pertinente señalar que entre los años 2000 y 2005, el promedio anual de defunciones por esta causa ascendió a 56 mil 681 casos; entre 2006 y 2010, el promedio anual se incrementó a 75 mil 48 casos, es decir, se pasó de un promedio de 155 casos por día, a 206 defunciones diarias; para el periodo 2011-2015, el promedio anual pasó a 89 mil 572 casos, es decir, 245 muertes al día (10 por hora); mientras que la proyección que hay para el periodo de 2016 a 2018, es de un promedio de 106, mil 451 casos anuales, o bien, 292 casos por día (12 casos por hora).

    Si los números absolutos se traducen a relativos, lo que se tiene es que en el año 2000 la tasa de mortalidad por diabetes era de 46.1 casos por cada 100 mil habitantes; para el 2005 se había incrementado a 62.6; para el año 2010 creció a 72.6 casos por cada 100 mil habitantes; para el 2015 el indicador se ubicó en 81.4; mientras que la tasa esperada para el 2018 se ubica en 92.8 defunciones por cada 100 mil personas.

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    Si las cosas no cambian y la tendencia se mantiene, para el año 2030 podríamos llegar a una cifra de 149 mil 99 defunciones anuales por diabetes, es decir, cada año estaría falleciendo 1.08% de la población proyectada para esa fecha, a causa de la diabetes, un dato frente al cual ningún sistema de salud es viable, y ante el cual no hay finanzas públicas que resistan el nivel de gasto que implicará la atención de las personas con este padecimiento.

    Puede ser peor

    Según el Anexo Estadístico del VI Informe de Gobierno, entre los años 2000 y la proyección para el 2018, se tiene confirmación de 9.415 millones de personas enfermas de hipertensión; un padecimiento asociado a la diabetes y que, al igual que aquella, tiene como uno de sus principales detonantes a la obesidad y el sobrepeso.

    Según los datos del mismo documento, en el periodo señalado la tasa de mortalidad por este padecimiento pasó, de 9.7 casos por cada 100 mil habitantes, a una tasa de 12 por cada 1000 mil en el 2005; el indicador creció a 15.5 en el año 2010; a 19.2 en el 2015; y se tiene una proyección de 19.15 defunciones, por cada 100 mil personas, en 2018.

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    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 13-noviembre-2018, p.14.

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  • El asesino serial que todos vemos, y nadie ha podido detener / Saúl Arellano

    Si las tendencias continúan como hasta ahora, en el año 2030 podrían fallecer 150 mil personas por diabetes en México. Cada año, según los datos del VI Informe de Gobierno del Poder Ejecutivo Federal, 2018, se detectan, en promedio, alrededor de 350 mil nuevos casos en el Sector Salud, pero se estima que por cada caso, al menos, habría otro que no ha sido apropiadamente diagnosticado

  • El derecho a la paz

    De acuerdo con la Secretaría de Salud, en 2017 fueron atendidos en sus instalaciones prácticamente 90 mil casos de personas lesionadas en eventos de violencia familiar, siendo Querétaro la entidad con la mayor tasa en el país; también fueron atendidas 48,358 personas por heridas de arma de fuego o punzocortante. 


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    Las Naciones Unidas han hecho un llamado para que, en el marco de la conmemoración de este día, se reflexione en torno a la pregunta: ¿qué significa el derecho a la paz? Esto, porque a pesar de que no existe ese derecho como tal en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el 70º aniversario de este documento, se ha hecho hincapié en la necesidad de reflexionar cuáles son las características que definen a lo que podría considerarse como derecho a la paz.

    Sin paz en los hogares

    Uno de los grandes retos que se tienen en la construcción de una sociedad fundada en la cultura de la paz, se encuentra en la generación de relaciones de convivencia, solidaridad, cariño y comprensión al interior de los hogares. Desde esta perspectiva, la antítesis de ese escenario es la prevalencia de la violencia intrafamiliar.

    Al respecto es importante señalar que, según los datos de la Secretaría de Salud, a través de sus anuarios de morbilidad, es que en el año 2017 se registraron 87,989 casos de lesiones o heridas por eventos de violencia intrafamiliar; ese indicador es equivalente a un promedio de 241 casos diarios, o también 10 casos cada hora.

    Debe destacarse que en el año 2017 sólo 10 entidades concentraron 72% de los casos registrados en todo el país. Las entidades con mayor número de casos atendidos por el sector salud por violencia intrafamiliar son: Estado de México, con 14,161 casos; Querétaro, con 10,082; Guerrero, con 7,141; Michoacán, con 7,025; Guanajuato, con 6,449; Chihuahua, con 4,420; Hidalgo, con 4,050; Veracruz, con 3,656; Jalisco, con 3,454; y Tamaulipas, con 3,226. Como se observa, entre esas 10 entidades se registraron 63,664 casos.

    Dadas estas cifras, es importante señalar los indicadores expresados en tasas, que en este caso expresan el número de casos por cada 100 mil habitantes. Desde esta perspectiva, Querétaro tuvo en 2017 la peor tasa del país, con 488.67 casos por cada 100 mil personas; le sigue Campeche, con una tasa de 199.9; Guerrero, con 197.96; Michoacán, con 150.81 casos por cada 100 mil; Quintana Roo, con 139.4; Hidalgo, con 137.55; Nayarit, con 131.4; Chihuahua, con 116.87; y Guanajuato con una tasa de 109.14 casos por cada 100 mil habitantes.

    Al respecto es importante puntualizar que éstos datos se refieren a personas que fueron atendidas en clínicas u hospitales del sector salud, pero no necesariamente denunciaron ante la autoridad, por lo que el subregistro puede ser importante, pues no todas las personas acuden a servicios médicos, y mucho menos ante la autoridad, debido a la doble o hasta triple victimización que se comete en su contra por parte de las autoridades ministeriales.

     

    La violencia prevalece en las calles 

    Si la violencia al interior de los hogares es grave, en las calles es igualmente un problema severo. De acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud, en el año 2017 fueron atendidas en establecimientos públicos y privados, 48,358 personas por heridas provocadas por arma de fuego o por armas punzocortantes. Este indicador equivale a un promedio diario de 132 casos al día o 5.5 casos cada hora.

    De acuerdo con los registros de la Secretaría de Salud, el año pasado hubo 9 entidades en las que se concentró alrededor del 62% del total de los casos contabilizados en todo el país, siendo esas 9 entidades espacios en los que se rebasaron los 2 mil casos el año pasado, éstas son: Ciudad de México, con 6,611 casos; Oaxaca, con 4,292; Chiapas, con 3,689; Michoacán, con 3,192; Veracruz, con 3,102; Guanajuato, con 2,703; Estado de México, con 2,253; Puebla, con 2,241, y Jalisco, con 2,032 casos.

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    Debe destacarse que los jóvenes son quienes en mayor medida están siendo víctimas de las agresiones. En esa lógica, es importante decir que la tasa nacional registrada en 2017 fue de 39.15 casos de personas heridas por arma de fuego o punzocortante, por cada 100 mil habitantes.

    Así, para el grupo de edad de menores de 1 año, la tasa fue de 4.07 casos por cada 100 mil en el grupo de edad; en el de 1 a 4 años, la tasa crece a 19.38 por cada 100 mil; en el grupo de 5 a 9 años, la tasa es de 23.04; en el de 10 a 14 crece a 26.86; en el de 15 a 19 años se dispara a 54.62 casos por cada 100 mil en el grupo etario.

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    Por su parte, en el grupo de 20 a 24 años se tiene la más alta tasa, con 69.59 casos por cada 100 mil en el grupo de edad; en el de 25 a 44 años de edad la tasa es de 47.78; en el de 45 a 59 años desciende a 43.39; en el de 50 a 59 años fue de 29.41; en el de 60 a 65, de 27.92 casos; y en el grupo de 65 años y más, la tasa fue de 25 casos por cada 100 mil en el grupo etario.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 18-septiembre-2018, p.21.

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  • El salario del virtual presidente

    La reducción del salario que percibirá el virtual presidente electo es un primer paso relevante en la reducción de las brechas salariales del país. Ahora urge elevar el ingreso laboral, el cual ha sido, como promedio de este sexenio, de $1,559.4 al mes, valor inferior al de la línea del bienestar, la cual se situó en junio de 2018 en $2,432.25 al mes. Es decir, en México, quien trabaja obtiene en promedio solo 65% del monto de ingreso requerido para no ser pobre


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    El virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunció que su sueldo será 40% menor al del actual presidente Enrique Peña Nieto. El monto que recibirá, a partir del mes de diciembre de este 2018 sería, por lo que ha declarado, de 108,000.00 pesos netos, los cuales se “congelarían” a lo largo de todo su mandato.

    Ese nivel salarial es aún muy superior al ingreso laboral per cápita que calcula el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), lo que revela la urgencia de, además de la reducción de los altos salarios, la elevación de los ingresos de las personas en mayores condiciones de carencia.

    Lo que ganamos los mortales

    En México el trabajo digno es una realidad para muy pocas personas. Por ejemplo, visto a través del nivel de ingresos salariales de las personas, lo que el Coneval estima es que, en el primer trimestre de 2018, el ingreso corriente promedio en el país era de 2 mil 346.76 pesos, para las áreas urbanas era de 2 mil 683.56 pesos al mes y en las áreas rurales el indicador fue de mil 340.40.

    Esa primera dimensión ilustra la magnitud de las brechas que existen entre las áreas urbanas y las rurales, pues con los datos disponibles los ingresos de quienes viven en localidades de más de 2 mil 500 habitantes es del doble respecto de quienes viven en localidades con poblaciones menores a la cifra indicada.

    Por otro lado, es importante señalar que, al deflactar ese nivel de ingresos respecto del valor de la canasta alimentaria, el ingreso promedio real de quienes trabajan en el país es de mil 571.71 pesos al mes. Para las zonas rurales el ingreso laboral promedio mensual es de 897.87; mientras que para las zonas urbanas es de mil 799.22 al mes.

    Un severo estancamiento

    Los ingresos laborales de las personas presentan un proceso de deterioro en el tiempo. Comparado sólo con los últimos años, el ingreso laboral promedio del primer trimestre de 2018 es prácticamente 5% inferior al que había en el cuarto trimestre de 2012, en el cual inició la presente administración, y casi 8% inferior al que se percibía en el primer trimestre de 2010.

    En efecto, los datos del Inegi muestran que, al inicio de 2010, una persona que tenía trabajo ganaba en términos reales, en promedio, mil 703.4 pesos al mes. Esa cifra descendió a mil 698.6 pesos al mes en el primer trimestre de 2011, a mil 669.1 en el primer trimestre de 2012, a mil 613 en el primero de 2013, a mil 525.2 en el mismo periodo de 2014, a mil 515.1 en 2015, a mil 515.6 en el primer trimestre del 2016 y a mil 596.7 en el primer trimestre de 2017.

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    Si se obtiene un promedio del periodo que va del primer trimestre de 2012 al primero de 2018, la cifra es de mil 559.4 mensuales de ingreso laboral per cápita. De este modo, asumiendo que es correcto el dato de un salario de 270 mil pesos al mes del Presidente de la República, la diferencia respecto del promedio nacional es de 173.4 veces más.

    La reducción anunciada por el virtual presidente electo es un relevante primer paso en la reducción de las brechas que hay en nuestro país, pues la diferencia respecto del promedio sería de 69.25 veces más.

    El valor de la vida 

    El Coneval estima igualmente, de manera trimestral, el valor de las llamadas “líneas del bienestar” (la del “bienestar mínimo”, que es equivalente a la canasta alimentaria” y la “línea del bienestar”, que es la canasta alimentaria más la no alimentaria”).

    De este modo, la línea del bienestar mínimo para el sector rural se estimó en junio de 2018 en mil 043.58 al mes, mientras que la línea del bienestar fue equivalente a mil 476.96. Como puede verse, ambos valores superan al monto promedio del ingreso laboral per cápita para esas zonas.

    Asimismo, el valor de la línea del bienestar mínimo se estimó, para el ámbito urbano, en mil 908.14 pesos al mes y la línea del bienestar en 2 mil 958.36 pesos. En este caso, los ingresos laborales, en franca violación de lo que establece el texto constitucional, no alcanzan a cubrir lo necesario para subsistir.

    En esa lógica, es importante señalar que la llamada “canasta no alimentaria” incluye, entre los más relevantes, los siguientes rubros y montos de gasto mensual:

    a) Transporte público: 244.93 pesos en los ámbitos urbanos y 150.45 en los rurales. b) Limpieza y cuidado de la casa: 81.25 pesos mensuales en las zonas urbanas y 74.16 en las rurales.

    c) Cuidados personales: 144.29 pesos en las zonas urbanas y 92.06 en las rurales. d) Educación, cultura y recreación: 292.05 pesos en las zonas urbanas y 111.5 en las rurales.

    e) Comunicaciones y servicios para vehículos: 54.82 en las zonas urbanas y 14.60 en las rurales.

    f) Vivienda y servicios de conservación: 206.18 pesos en zonas urbanas y 118.55 en las rurales.

    g) Vestido, calzado y accesorios: 183.14 pesos en las zonas urbanas y 119.57 en las rurales.

    h) Cuidados de la salud: 196.97 pesos en zonas urbanas y 135.33 en las rurales.

    Literalmente lo mismo.png

     *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 17-julio-2018, p.14.

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  • En defensa de la asistencia social / Mario Luis Fuentes

    México carece de un sistema de información que dé cuenta de la magnitud del número de personas en situación de vulnerabilidad o vulnerabilidad extrema. No sabemos cuántas personas requieren de cuidados especiales en la vejez, cuántas sobreviven en las calles; y tampoco tenemos conocimiento preciso de las situaciones extremas en que viven niñas, niños y adolescentes que carecen de todo y que han sido abandonados por todos

  • Es trágico, triste e indignante… / Saúl Arellano

    Éste es un artículo en el que los adjetivos sobran. Los datos que presento a continuación hablan por sí mismos y en ellos se sintetiza una situación dramática, que evidencia a México como un país que ha sido incapaz de garantizar de manera universal, integral y progresiva los derechos de las niñas y los niños, articulado todo ello bajo el principio constitucional del interés superior de la niñez

  • Hambre: la cara más dura de la pobreza

    De acuerdo con el INEGI, en los últimos cinco años se tiene un promedio de alrededor de 7,500 defunciones anuales por desnutrición; cada año también se contabilizan más de 600 mil casos nuevos de obesidad; más de 350 mil casos nuevos de diabetes mellitus y más de 400 mil casos nuevos de hipertensión arterial. Malnutrición y desnutrición, son dos de las palabras clave de la pobreza del siglo XXI


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    Hoy se conmemora el Día Mundial de la Alimentación y mañana el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza; ambos están íntimamente relacionados porque están determinados por un factor común: las relaciones asimétricas de poder, que mantienen a millones en condiciones de pobreza, y entre ellos, también millones que padecen hambre o padecen inseguridad alimentaria en sus diferentes magnitudes y dimensiones.

    Desde esta perspectiva, debe comprenderse que la pobreza es quizá uno de los más importantes determinantes sociales de la salud, pues sin duda las condiciones de malnutrición que caracterizan a la sociedad mexicana son los factores que provocan padecimientos que se derivan de la desnutrición, por un lado, y por la malnutrición por el otro, la cual deriva en sobrepeso y obesidad.

    En esa lógica, la siguiente administración deberá fijarse como prioridad de la política social erradicar el hambre y reducir significativamente la malnutrición, porque de no hacerlo, el sistema de salud por sí solo nunca logrará que menos personas enfermen y mueran por padecimientos como la diabetes mellitus y las distintas enfermedades del corazón y, en general, del sistema circulatorio.

    Datos increíbles  

    De acuerdo con el boletín epidemiológico de la Secretaría de Salud, en 2018 han sido atendidos, hasta la semana 39 del año, 4,011 casos de personas enfermas por desnutrición crónica, es decir, un nivel en el que está en riesgo la vida; esa cifra implica un promedio de 15 casos diarios, indicador que permite dimensionar la magnitud del problema en el país.

    Asimismo, es importante destacar que 9,066 personas han sido atendidas, en el mismo periodo, por desnutrición moderada, indicador que implica 33 casos diarios. A estos casos se deben sumar 60,290 casos atendidos por desnutrición leve, es decir, un promedio de 220 casos por día.

    Numeros deprimentes

    En total, a lo largo de este año han sido atendidas 73,367 casos de desnutrición en sus tres niveles; es decir, 1,881 casos por semana, por lo que de continuar esta tendencia, al cierre de 2018 podría llegarse, una vez más, a 100 mil casos o más de personas que son atendidas por el Sector Salud por algún nivel de desnutrición detectado.

    Sobre estos datos debe señalarse que se trata de personas que son identificadas en instituciones de salud; por lo que el subregistro podría ser muy alto debido a la enorme cantidad de personas que no tienen acceso a las instituciones públicas, o que, aun teniéndolo, se atienden en farmacias o consultorios privados.

     

    En el lado opuesto 

    De acuerdo con el propio boletín epidemiológico de la Secretaría de Salud, al cierre de la semana 39 de este año se habían atendido en las instituciones del sector salud 532,147 personas que presentaban obesidad; esto implica un promedio de 1,949 casos, o bien, al menos 81 casos por hora.

    A esos indicadores hay que adicionar los relativos a las 316,051 personas que han sido atendidas como “casos nuevos” de diabetes mellitus tipo II (1,157 por día); de continuar esta tendencia, en los próximos 10 años podrían registrarse 4.42 millones de casos nuevos de diabetes mellitus, a los que habría que sumarse los casos no diagnosticados.

    Hay además 381,009 casos nuevos de hipertensión arterial en el periodo señalado (1,395 diarios), así como 45,150 casos nuevos de personas con isquemias del corazón (165 casos al día), cifras que permiten percibir la dimensión del reto financiero que viene para el país en términos de los costos que habrán de erogarse desde el sector salud para la atención de estas personas.

    Otro tema que es importante mencionar en términos de la malnutrición es el consumo excesivo de alcohol; y es que si bien se trata de la ingesta de bebidas alcohólicas, éstas casi siempre se acompañan de bebidas azucaradas, así como con alimentos de alto contenido calórico, lo cual contribuye significativamente al desarrollo de padecimientos como los señalados, además de los directamente atribuibles al exceso en el consumo de alcohol.

    Así, si se suman los casos nuevos de intoxicación aguda por alcohol, cirrosis hepática alcohólica y la enfermedad alcohólica del hígado, se tiene una suma de 39,919 casos hasta el cierre de la semana 39 de este año, indicador que implica un promedio diario de 146 casos atendidos por el sector salud.

    Resultados letales 

    De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, entre los años 2012 y 2016 han fallecido por desnutrición 37,827 personas en todo el país, lo cual implica un promedio anual de 7,565 casos para el periodo señalado, o bien 20 casos al día.  Es una verguenza

    Debe señalarse además que de acuerdo con el boletín de epidemiología de la Secretaría de Salud, hasta la semana 39 de este año la entidad que registra el mayor número de casos de desnutrición atendidos por el sector salud es el Estado de México, con 10,129 personas atendidas por algún grado de desnutrición; le sigue la Ciudad de México con 4,801 casos; en tercer lugar se encuentra Veracruz con 4,749 casos; en cuarto sitio, Puebla, con 4,210 casos, y Jalisco en quinto, con 3,963. Les siguen, en orden descendente, Hidalgo, Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Guanajuato.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 16-octubre-2018, p.16.

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  • La conciencia persigue al corrupto aunque nadie lo condene / Leonardo Boff

    Hay una voz dentro de nosotros que nunca conseguimos acallar. Es la voz de la conciencia. Ella está por encima del orden establecido y de las leyes vigentes. Hay hechos delictivos como violar inocentes, quitar de la boca del hambriento el pan que lo salvaría de la muerte, robar el dinero destinado a la salud y a la educación, practicar la corrupción como verdadero pillaje de millones de reales destinados a las infraestructuras y otros crímenes horrendos.

  • La democracia frente al abismo / Leonardo Boff

    Hay momentos en la vida en los que tenemos que escoger de qué lado nos situamos políticamente

    Del lado de la democracia, que respeta las libertades, permite la manifestación de los ciudadanos y se entiende dentro de un Estado democrático de derecho…

  • La lucha contra el SIDA continúa; crecen los afectados

    Entre los años 2000 y 2017 han fallecido 86,147 personas por infección del VIH; los estados con mayor número de casos son Veracruz, Ciudad de México, Jalisco, Estado de México y Baja California. Una de cada cuatro personas portadora del virus no lo sabe, por lo que realizarse la prueba de detección, de manera regular, es fundamental


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    El pasado uno de diciembre se conmemoró el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA; una fecha de suma relevancia para la salud pública mundial, pues se trata de una de las epidemias más extendidas en el mundo. En efecto, de acuerdo con los datos de ONUSIDA, en todo el mundo, 37 millones de personas viven con el VIH, la cifra más alta registrada desde su descubrimiento en la década de los 80; ante esa cifra, ONUSIDA alerta que al menos una cuarta parte de quienes tienen la infección desconocen que son portadores del virus.

    En números absolutos, las cifras de la ONU implican que hay en todo el mundo 9.4 millones de personas que viven con el VIH, pero lo desconocen; 1.8 millones de personas se infectaron con el VIH en 2017; y se estima que sólo en 2017 fallecieron 947 mil personas a causa del SIDA o de padecimientos asociados como la tuberculosis y la neumonía.

    EL PANORAMA EN MÉXICO

    De acuerdo con el Anuario de Morbilidad 2017, de la Secretaría de Salud, en México se registró en ese año una tasa promedio nacional de incidencia por infección asintomática del Virus de Inmunodeficiencia Humana, de 6.57 casos por cada 100 mil habitantes. Y según los datos del propio documento, en 14 de las 32 entidades de la República Mexicana se rebasaba ese promedio.

    En efecto, el estado en el cual se registró la mayor tasa el año pasado fue Tabasco, con 19.95 casos por cada 100 mil habitantes, es decir, un indicador tres veces superior al promedio nacional; en segundo lugar, aunque con una tasa casi idéntica, se ubicó el estado de Campeche, con 19.68 casos de infección por el VIH, por cada 100 mil habitantes.

     Si da

    A esas entidades le siguieron Yucatán con una tasa de 17.44 por cada 100 mil personas en la entidad; Veracruz con 13.14; Colima con 11.9; Tamaulipas con 9.22; Ciudad de México con 8.28; Quintana Roo con 7.69; Baja California Sur con 7.29; Chiapas con 7.08; Puebla con 6.92; Baja California con 6.89; Querétaro con 6.83 y Oaxaca con 6.80.

    Es interesante observar, aunque esto no implica ningún nexo de causalidad, que de estas 14 entidades con incidencia de VIH superior al promedio nacional, todas son costeras o fronterizas, con excepción de los estados de Puebla y la Ciudad de México.

    Debe recordarse que en los registros de la Secretaría de Salud se dividen los casos de la infección asintomática por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), de aquellos en los cuales se ha desarrollado el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. En ese sentido, es importante decir que la tasa de incidencia en el país es de 4.53 casos por cada 100 mil habitantes; y que hay 13 entidades en las cuales se rebasa ese promedio nacional.

    Los estados con mayores indicadores son: Campeche con 17.11 casos por cada 100 mil personas (poco más de tres veces el promedio nacional); Quintana Roo con una tasa de 13.46; Guerrero,con 12.72; Yucatán con 10.68; Colima con 10.56; Morelos con 9.06; Tabasco con 8.68; Baja California con 7.76; Nayarit con 7.25; Tlaxcala con 6.63; Veracruz con 5.52; y Michoacán con 4.96 casos por cada 100 mil habitantes.

    JÓVENES, EN RIESGO

    Es importante destacar que en ambos indicadores, los grupos de población joven son los que registran los más altos indicadores; así, en lo que respecta a la tasa de incidencia por infección asintomática de VIH, en el grupo de 20 a 24 años de edad el indicador es de 17.38 casos por cada 100 mil en el grupo de edad; mientras que en el grupo de 25 a 29 años es de 13.07 casos por cada 100 mil en ese segmento etario.

    Asimismo, en la tasa de incidencia por SIDA, en el grupo de 20 a 24 años el indicador es de 7.29 casos por cada 100 mil personas; en el segmento de 25 a 29 años se registra la tasa más alta con 9.69 casos por cada 100 mil en el grupo de edad; mientras que en el segmento de 30 a 34 años la tasa es de 6.33 casos por cada 100 mil en el segmento etario.

    ALTA LETALIDAD

    La mortalidad causada por VIH en México se ha “estabilizado” desde hace varios años”; aún con ello, debe destacarse que en números absolutos, el número anual no se ha reducido de manera significativa, sobre todo, que dadas las tasas de incidencia registradas, no debe “bajarse la guardia” frente a esta amenaza permanente a la salud pública.

    Así, debe decirse que entre los años 2000 y 2017 se han registrado en todo el país, 86,147 defunciones a causa de la infección causada por el VIH; esto implica un promedio anual de 4,786 casos, o bien, 13 casos por día. En esa lógica, destaca que los años con mayor número de defunciones por esta causa han sido: 2007 con 5 mil 99 defunciones; 2008 con 5 mil 189 casos; 2009 con 5 mil 121 (cifra récord en las últimas dos décadas); y 5 mil 43 casos en el 2011.

    Las entidades que han registrado el mayor número de casos en el periodo señalado son: Veracruz con 11 mil 838 casos totales; Ciudad de México con 11 mil 245; Jalisco con 5 mil 480; Estado de México, con 5 mil 241 defunciones y Baja California, con 4 mil 826.

    No es un juego SIDA

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 04-diciembre-2018, p16.

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  • Lo verdaderamente importante

    Todos los días fallecen en el país alrededor de 780 personas por diabetes, hipertensión y enfermedades alcohólicas del hígado; se trata de 32 casos por hora. Escribirlo de esa manera no es “tremendismo”, antes bien, es azoro ante lo tremendo de las cifras; todas vinculadas a una de las cuestiones centrales del proceso económico en general: el consumo.

  • Los jóvenes, a 50 años del 68 / Mario Luis Fuentes

    México tiene, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares, 31.3 millones de personas jóvenes entre 15 y 29 años de edad; además de 17.3 millones que tienen entre 30 y 39 años. En el primer grupo de edad señalado, 15.59 millones son hombres y 15.72 millones son mujeres; en el segundo, el de 30 a 39 años, 8.14 millones son hombres y 9.15 millones son mujeres       

  • México, potencia agroalimentaria con mexicanos hambrientos / Judith Coronel

    En el proceso de transición de poderes en México todo es de urgente y obvia resolución: crisis de derechos humanos; inseguridad pública; pobreza patrimonial y alimentaria; insuficientes servicios de salud; educación; medio ambiente; conflictos sociales; y violencia contra las mujeres, niñas, niños y adolescentes en situación de alto riesgo y vulnerabilidad

  • Morir sin atención médica

    De acuerdo con el INEGI, entre los años 1990 y 2017 han fallecido 2.2 millones de personas que no recibieron atención médica durante su enfermedad o para atender la lesión que provocó su defunción, cifra que representa el 15.4% de los 14.25 millones de fallecimientos que se han registrado en ese periodo. Los estados con mayores porcentajes son: Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Tabasco y Zacatecas.


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    México es un país con alta prevalencia de violencia, en sus distintas formas y manifestaciones; como consecuencia, la morbilidad y la mortalidad por causas accidentales y violentas es igualmente alta, pero creciente en los últimos años. A la par, la morbilidad y la mortalidad por enfermedades crónico-degenerativas es elevada y creciente; lo que nos puede colocar, en una o dos décadas, como uno de los países con más alta tasa de mortalidad general en el país.

    De igual forma, somos un país con un alto porcentaje de personas que no cuentan con acceso a servicios de salud; en efecto, de acuerdo con los datos de la Encuesta Intercensal, levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2015 había en México 20.6 millones de personas que no tenían afiliación a servicios de salud; cifra que representaba en esa fecha al 17.3% de la población nacional.

    Este contexto permite contextualizar la tendencia que existe en el país en lo relativo al porcentaje de defunciones en las cuales la persona fallecida no recibió atención médica durante la enfermedad o al momento del fallecimiento, respecto de la mortalidad general.

    Según el formato que el Inegi tiene disponible en su sitio, relativo al instructivo para el llenado del Certificado de Defunción, en el numeral número 17 del mismo, plantea la siguiente pregunta: “¿Tuvo atención médica durante la enfermedad o lesión antes de la muerte?”. Lamentablemente, en el instructivo con la descripción de los numerales, el formato no contiene el numeral 17 y no es posible determinar con mayor precisión el alcance de este indicador.

    ¿Cuántos son?   

    De acuerdo con el Inegi, entre los años 1990 y 2017 han fallecido 14.25 millones de personas; eso hace un promedio de 509 mil 142 defunciones anuales. De esa suma, el Instituto tiene un registro de 2.2 millones de defunciones en las cuales la persona fallecida no tuvo atención médica durante su enfermedad o por la lesión sufrida antes de morir, cifra que implica un promedio de 78 mil 770 casos anuales en los que la persona no tuvo atención médica, para atender su enfermedad o para darle atención durante algún accidente, heridas intencionales que causan la muerte o bien heridas autoinfligidas en los casos de los suicidios.

    Es importante destacar que los años con mayor número de casos son los de 2010, 2011 y 2017, es decir, dos de los años en los que se han registrado más defunciones por violencia en el periodo de 1990 a 2017. En efecto, según el propio Inegi en 2010 hubo 72 mil 520 defunciones por accidentes, homicidios y suicidios; en el año 2011 fueron 75 mil 320 casos; mientras que en el año 2017 se llegó a la cifra récord de 80 mil 400 casos.

    En ese mismo sentido, el Inegi tiene un registro, para 2010, de 104 mil 940 defunciones en las cuales la persona fallecida no tuvo atención médica durante su enfermedad o al momento de la lesión que causó su muerte; para 2011 la cifra fue de 107 mil 136 casos; mientras que en el año 2017 la cifra fue de 100 mil 572 casos.

    Tendencia Incierta 345.png

    Como puede observarse, si se elimina la cifra de las muertes accidentales o violentas, para 2017 habría poco más de 20 mil defunciones en las cuales la persona que falleció no tuvo atención médica para atender la enfermedad que le causó la muerte, es decir, alrededor de 55 defunciones diarias en las que no se tiene claro por qué se careció de la atención señalada; por lo que es posible pensar que a la par de la violencia, la pobreza, la desigualdad y la falta de servicios para la garantía de los derechos sociales, constituyen uno de los principales factores determinantes del indicador que se comenta.

    Por último, debe subrayarse que en los años referidos las cifras que se han registrado representan los más altos porcentajes de defunciones sin atención médica, respecto del total de defunciones: en efecto, en el 2010 y el 2011 esos fallecimientos representaron el 17.7% y el 18.1% del total (similares a lo registrado en 1994), mientras que en el 2017 reflejaron el 14.3% de las defunciones totales contabilizadas en el país.

    Peores indicadores 

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    De acuerdo con el Inegi, en el periodo de 1990 a 2017 el promedio nacional anual de defunciones sin atención médica es de 15.6%, habiendo 17 entidades en las que se supera ese indicador.

    Entre esos estados, el que presenta el peor indicador es Oaxaca, con un promedio para el periodo señalado, de 31.4%; en segundo lugar se encuentra Chiapas, con 29.9%; y en tercer sitio aparece Guerrero, con 25%; a esas entidades le siguen Tabasco, con 2.4%; Zacatecas, con 20.1%; Sonora, con 18.9%; Baja California Sur, con 18.5%; Puebla con 18.3%; San Luis Potosí con 18.2%, e Hidalgo con 18.1 por ciento.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 27-noviembre-2018, p.22.

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  • Multiplicando la cooperación en AL / Bernardo Kliksberg

    La Cooperación Sur-Sur, un esperanzador y renovador camino para un desarrollo integral e inclusivo, que se suma a la Norte-Sur y la triangular, avanza vigorosamente en América Latina y se está convirtiendo cada vez más en un instrumento clave para progresar de modo efectivo hacia las metas de desarrollo sostenible 2030 acordadas por la Asamblea General de la ONU

  • Panorama de la diabetes en México, 2018 / Mario Luis Fuentes / Saúl Arellano

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    Cómo citar este documento:

    • Fuentes, Mario Luis; Arellano, Saúl. “Panorama de la diabetes en México, 2018”. México Social. [Fecha de consulta]. Recuperado de: liga del documento

     

    Introducción y contexto

    [1]

    La diabetes mellitus tipo II es la epidemia del siglo XXI en México. La mortandad que está generando es de una magnitud que no tiene precedente en la historia epidemiológica del país, y su presencia y expansión creciente se debe a la suma de múltiples factores, tanto individuales como ambientales.

    Se trata de un padecimiento que se debe mayoritariamente a la combinación de determinantes sociales de la salud, cuya persistencia no puede explicarse sin considerar un estado de incumplimiento generalizado de los derechos económicos, sociales y ambientales (DESCA) de la población.

    A partir de la década de los 90, México comenzó a atestiguar un acelerado incremento en el número de personas con diabetes mellitus y comenzaron a producirse estudios para determinar si el problema se debía a una cuestión genética o más bien a factores ambientales o socioculturales y económicos, como la composición de la dieta de las personas.

    Así, por ejemplo, en un estudio desarrollado en comunidades indígenas otomíes del estado de Michoacán, se llegó a la conclusión de que la prevalencia de la diabetes mellitus era más bien baja, y que su incremento estaba asociado a la dieta de las personas.

    En efecto, en las conclusiones del artículo mediante el cual se difundieron los resultados dice:

    “Se sabe que existen diferencias metabólicas de origen genético que hacen a los indoamericanos especialmente susceptibles a enfermedades crónico-degenerativas.28 Las evidencias sugieren que la dieta ha jugado hasta la fecha un papel protector en los indígenas mexicanos. Del presente trabajo se hace evidente la necesidad de un estudio que precise los factores de la dieta implicados en el fenómeno de la nutrición de grupos indígenas, que apoye el diseño de medidas preventivas ante la inminente transculturación de los tradicionales patrones de alimentación en las comunidades indígenas mexicanas”.[2]

    Igualmente, de acuerdo con el sitio electrónico sobre diabetes de la Organización Panamericana de la Salud, la obesidad constituye quizá el principal factor de riesgo para adquirir esta enfermedad. En este sitio se afirma lo siguiente:

    “La epidemia de obesidad, causante del aumento de la diabetes, está impulsada en gran parte por dos tendencias que van de la mano: un cambio en los hábitos alimentarios de la población (aumento del consumo de alimentos con un denso contenido energético, ricos en grasas saturadas, azúcares y sal) y la reducción de la actividad física (entre el 30 y el 60% de la población en las Américas no alcanzan el nivel mínimo recomendado de actividad física como por ejemplo, caminar durante 30 minutos al día). Se considera que un adulto está en sobrepeso si tiene un índice de masa corporal (IMC) de entre los 25 y 29,9 kg/m2 y es obeso si posee un IMC superior a 30 kg/m2. Algunas investigaciones han demostrado una sólida relación entre la obesidad y la diabetes. De este modo, el aumento del IMC se asocia con un mayor riesgo de sufrir diabetes así como, la obesidad abdominal se ha convertido en un factor predictivo fiable de sufrir esta enfermedad”[3].

    Debe decirse adicionalmente que, si bien la obesidad es un factor de riesgo, esta a su vez también está determinada por factores que van mucho más allá de lo individual; a saber:

    1. La pobreza, la cual que impide a las personas más pobres adquirir alimentos nutritivos e inocuos; pero también evita que las personas desarrollen actividades físicas o deportivas debido a la falta de tiempo libre; en efecto, de acuerdo con información del INEGI, dada a conocer a través del Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico (MOPRADEF) 2017, en México hay más de 5 millones de personas, que viven en 32 áreas urbanas de 100 mil habitantes o más, que son inactivas físicamente debido a los siguientes factores:factores
    2. La marginación y la violencia, que, como se observa en el cuadro anterior, son factores que inhiben la activación física de las personas. A este dato hay que agregar el hacinamiento en las viviendas y la falta de servicios sociales complementarios indispensables para la práctica deportiva o el ejercicio, como la disponibilidad de agua o contar con baño en la vivienda.
    3. La debilidad regulatoria del mercado de los alimentos, como, por ejemplo, la venta indiscriminada de comida chatarra, ya sean en escuelas de educación básica o en sus alrededores, en parques públicos o en espacios de convivencia social como son los centros comerciales en las principales zonas metropolitanas y ciudades medias del país.
    4. Lo anterior se traduce también en débiles normas de producción y etiquetado de alimentos, que llevan a la venta indiscriminada de productos dañinos a niñas y niños, así como en el diseño de productos altamente dañinos, privilegiando el interés económico sobre la salud de la población. Tal es el caso de las bebidas azucaradas o la comida con altos contenidos grasos.

     

    Al combinar estos y otros factores, se ha generado un “caldo de cultivo” que facilita la reproducción y la pervivencia de las condiciones determinantes de la epidemia, lo cual, a su vez, está llevando a un círculo vicioso que tiene severas consecuencias para las familias: personas amputadas, ciegas o que fallecen por diabetes o causas asociadas, como la insuficiencia renal, amén del gasto en servicios de salud que, de continuar así, llevará al país (en un no muy lejano horizonte) a una lógica de gran presión financiera.

    De acuerdo con algunas estimaciones, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) gasta ya alrededor de 50 mil millones de pesos anuales en la atención de este padecimiento. De continuar la tendencia, en el año 2050 el IMSS requeriría un presupuesto de 340 mil millones de pesos (a valores actuales) para hacer frente a esta problemática[4].

    Asimismo, según los datos de la ENSANUT, las personas con diabetes gastan cada año alrededor de 700 dólares per capita(alrededor de 14,000 pesos), lo cual representa una enorme erogación, sobre todo para los más pobres, considerando que en el país hay al menos 7 millones de personas viviendo con esta enfermedad. El costo es estratosférico, pues equivale a una suma de alrededor de 98 mil millones de pesos anuales.

    Como puede verse, los costos en calidad de vida, en pérdidas humanas y en gasto de recursos públicos y privados son insostenibles y constituyen quizá el mayor reto de política social para la próxima administración, la cual debería cambiar el enfoque y pasar de una visión que tiene el objetivo de “combatir la pobreza” a otro en el que la prioridad se encuentre en reducir drásticamente el número de muertes evitables que tenemos en el país[5].

    Lo que es evidente es que México no puede continuar por esta ruta y que lo urgente es construir un nuevo curso de desarrollo que implique modificar radicalmente las políticas de salud, alimentación, desarrollo social y desarrollo sostenible. Solo así, de la mano de una nueva ética de consumo, podremos darle la vuelta a este letal capítulo de la salud pública en nuestro país.

    Magnitud de la morbilidad y la mortalidad por diabetes en México

    De acuerdo con el Anexo Estadístico del VI Informe de Gobierno del Poder Ejecutivo Federal, la tendencia de la morbilidad por diabetes en el país es aceleradamente creciente: entre los años de 2000 y el 2017 se confirmaron 7.32 millones de casos nuevos, y debe destacarse que entre 2000 y 2009 el promedio anual de nuevos casos diagnosticados fue de alrededor de 370 mil, mientras que de 2010 a 2018 el promedio anual se incrementó a poco más de 402 mil casos anuales. Esto implica, en términos relativos, un incremento promedio de 8% entre ambos periodos.

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    El incremento que se tiene en números absolutos también es creciente en términos relativos, pues, según el Informe de Gobierno citado, la tasa de morbilidad por esta enfermedad ha tenido incrementos estadísticamente significativos en los últimos 20 años.

    En efecto, mientras que en el año 2000 la tasa de morbilidad por este padecimiento era de 284 casos por cada cien mil habitantes, para el año 2018 se ubicaría, según las proyecciones realizadas, en 343.4 casos por cada 100 mil.

    Así, puede afirmarse que, de continuar las condiciones de pobreza, malnutrición, rezago, marginación social y violencia, aunadas a la insuficiencia de servicios sociales y de salud y al acelerado proceso de envejecimiento de la población, estas tasas podrían incrementarse aceleradamente en los siguientes 10 años.

    g2panoramadiabetes

    El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) tiene un registro de 1.37 millones de defunciones por diabetes en el periodo que va del año 2000 al 2017 y, utilizando una proyección para estimar el número esperado para 2018, la cifra ascendería a 1.48 millones de personas.

    A fin de dimensionar la magnitud de este dato, es pertinente señalar que el estado de Quintana Roo tenía en el año 2015 una población total de 1.5 millones de personas, por lo que es válido sostener que entre 2010 y 2018 ha fallecido en el país por diabetes una cantidad de personas similar al total de los habitantes de esa entidad. 

    g3panoramadiabetes

    Este acelerado crecimiento en el número anual de defunciones por diabetes se corresponde con un importante incremento en la tasa de mortalidad registrada en el país por esta causa, la cual pasó de 46.1 defunciones por cada 100 mil habitantes en el año 2000, a un indicador de 72.6 en el año 2010, y a uno estimado de 92.8 en el año 2018.

    g4panoramadiabetes

    Debe señalarse, además, que entre los años 1998 y 2017 se han acumulado 1.46 millones de defunciones por diabetes en el país y que son las entidades más pobladas las que proporcionalmente concentran también el mayor número de casos, destacando en ese sentido que la Ciudad de México, que, con una población de alrededor de 45% menos que la del Estado de México, concentra un número absoluto mayor respecto de esa entidad, tal como se muestra en la siguiente gráfica:

    g5panoramadiabetes

    La tendencia, como ya se dijo, es aceleradamente creciente y, de no modificarse su trayectoria, en el año 2030 el número de defunciones por diabetes mellitus podría llegar a 149 mil casos anuales, y para el año 2040 a 182,786 defunciones solo por esta causa.

    Nacional2018Fuente: elaboración propia con base en las estadísticas de mortalidad de www.inegi.org.mx

    En términos de tasas, esta tendencia se traduciría en una muy elevada tasa de mortalidad por la causa en análisis, llegando, si el estado de cosas no se modifica, a prácticamente 120 casos por cada 100 mil habitantes en el año 2030, indicador que representaría un incremento de aproximadamente 260% en solo 30 años, tal y como se muestra en la siguiente gráfica.

    g7panoramadiabetes 

    Tendencias estatales

    México es un país con marcadas diferencias y desigualdades regionales. Por ello es importante tener claridad respecto de cómo se comportan las trayectorias de la mortalidad por diabetes en cada una de las entidades de la República.

    En términos de política pública, lo anterior permite definir prioridades de intervención, así como una mejor distribución de los recursos y capacidades, tanto para la atención, como para la prevención de este padecimiento.

    En esa lógica, se presentan a continuación los datos disponibles, sintetizados en gráficos, respecto de dos indicadores clave: a) el número de defunciones anuales y su trayectoria para el periodo 2000-2017 y b) el porcentaje que el número de defunciones por diabetes representa respecto de la mortalidad general en la entidad, a fin de mostrar el nivel de carga que tiene esta enfermedad en la mortalidad general del estado respectivo.

    Debe decirse, además, que este indicador se compara en cada estado con la tendencia nacional, a fin de tener como indicador de referencia lo que ocurre como promedio en el país[6].

    2.1. Aguascalientes

    Aguascalientes 1998 2017

     

     

     

     

     

     

    Mortalidad Aguascalientes


     

     

     

     

     

     

    2.2. Baja California

    Baja california 1998 2017

    Mortalidad Baja Califoria

    2.3. Baja California Sur 

    Baja california sur 1998 2017

    Mortalidad Baja California Sur

    2.4. Campeche

    Campeche 1998 2017

    Mortalidad Campeche

    2.5. Coahuila

    Coahuila 1998 2017

    Mortalidad Coahuila

    2.6. Colima

    Colima 1998 2017

    Mortalidad Colima

    2.7. Chiapas

    Chiapas 1998 2017

    Mortalidad Chiapas

    2.8. Chihuahua

    Chihuahua 1998 2017

    Mortalidad Chihuahua

    2.9. Ciudad de México 

    CDMX 1998 2017

    Mortalidad CDMX

    2.10. Durango

    Durango 1998 2017

    Mortalidad Durango

    2.11. Guanajuato

    Guanajuato 1998 2017

    Mortalidad Guanajuato

    2.12. Guerrero

    Guerrero 1998 2017

    Mortalidad Guerrero

    2.13. Hidalgo

    Hidalgo 1998 2017

    Mortalidad Hidalgo

    2.14. Jalisco

    Jalisco 1998 2017

    Mortalidad Jalisco

    2.15. Estado de México 

    EdoMex 1998 2017

    Mortalidad EdoMex

    2.16. Michoacán 

    Michoacan 1998 2017

    Mortalidad Michoacan

    2.17. Morelos

    Morelos 1998 2017

    Mortalidad Morelos

    2.18. Nayarit

    Nayarit 1998 2017

    Mortalidad Nayarit

    2.19. Nuevo León 

    Nuevo Leon 1998 2017

    Mortalidad Nuevo Leon

    2.20. Oaxaca

    Oaxaca 1998 2017

    Mortalidad Oaxaca

    2.21. Puebla

    Puebla 1998 2017

    Mortalidad Puebla

    2.22. Querétaro

    Queretaro 1998 2017

    Mortalidad Queretaro

    2.23. Quientana Roo

    Quintana Roo 1998 2017

    Mortalidad Quintana Roo

    2.24. San Luis Potosí

    San Luis 1998 2017

    Mortalidad San Luis

    2.25. Sinaloa

    Sinaloa 1998 2017

    Mortalidad Sinaloa

    2.26. Sonora

    Sonora 1998 2017

    Mortalidad Sonora

    2.27. Tabasco

    Tabasco 1998 2017

    Mortalidad Tabasco

    2.28. Tamaulipas 

    Tamaulipas 1998 2017

    Mortalidad Tamaulipas

    2.29. Tlaxcala

    Tlaxcala 1998 2017

    Mortalidad Tlaxcala

    2.30. Veracruz

    Veracruz 1998 2017

    Mortalidad Veracruz

    2.31. Yucatán 

    Yucatan 1998 2017

    Mortalidad Yucatan

    2.32. Zacatecas

    Zacatecas 1998 2017

    Mortalidad Zacatecas

     

    1. Trayectorias probables del número absoluto y porcentaje de defunciones por diabetes, respecto de las defunciones totales por entidad federativa, 2018-2030[7]

     

    Una vez determinadas las tendencias que registra la mortalidad por diabetes en las 32 entidades federativas, se llevó a cabo un análisis de proyección que permite visualizar cuál es el panorama en el mediano plazo, para cada una de las entidades, de continuar las tendencias actuales.

    Esta proyección estima la trayectoria probable del porcentaje de defunciones por diabetes, con respecto del total de defunciones en la entidad. Al respecto, es importante considerar que la mortalidad general puede estar influida en varias entidades, sobre todo en los últimos 10 años, por las tendencias de mortalidad por homicidio, como son los casos de Chihuahua, Guerrero, Baja California y Guanajuato, en los cuales, el incremento en el número anual de defunciones debido a la violencia puede generar una “distorsión” en la percepción del peso específico de la mortalidad por diabetes en el marco de la mortalidad general en la entidad[8].

    De manera adicional, es pertinente señalar que no hay un solo estado de la República en el que se registre una tendencia a la baja en el número absoluto de defunciones anuales; y, de hecho, la tendencia que se registra para todo el país es aceleradamente creciente.

    Ajuste del modelo

    Lo anterior muestra un estado generalizado de incumplimiento de los derechos económicos y sociales de las personas; lo que refuerza el argumento planteado inicialmente: México requiere construir, y urgentemente, un nuevo estilo de desarrollo que permita reducir la mortalidad evitable.

    3.1. Proyección nacional

    Diabetes Mexico 2018 2030

    Proporción esperada de defunciones por diabetes, respecto de la mortalidad general en México, 1998-2030

    Proporcion 1998 2030

    Defuncion 1998 2030

    3.2. Aguascalientes

    2018 2030 Aguascalientes

    AgM2

    Proyeccion Aguascalientes

    3.3. Baja California

    2018 2030 Baja California

    BCM3

    Proyeccion Baja California

    3.4. Baja California Sur

    2018 2030 Baja California Sur

    BCSM4

    Proyeccion Baja California Sur

    3.5. Campeche

    2018 2030 Campeche

    CampM5

    Proyecciones Campeche

    3.6. Coahuila

    2018 2030 Coahuila

    CoahM6

    Proyeccion Coahuila

    3.7. Colima

    2018 2030 Colima

    ColM7

    Proyeccion Colima

    3.8. Chiapas

    2018 2030 Chiapas

    ChisM8

    Proyeccion Chiapas

    3.9. Chihuahua

    2018 2030 Chihuahua

    ChihM9

    Proyeccion Chihuahua

    3.10. Ciudad de México

    2018 2030 CDMX

    CDMXM10

    Proyeccion CDMX

    3.11. Durango

    2018 2030 DURANGO

    DgoM11

    Proyeccion Durango

    3.12. Guanajuato

    2018 2030 Guanajuato

    GtoM12

    Proyeccion Guanajuato

    3.13. Guerrero 

    2018 2030 Guerrero

    GroM13

    Proyeccion Guerrero

    3.14. Hidalgo

    2018 2030 Hidalgo

    HgoM14

    Proyeccion Hidalgo

    3.15. Jalisco

    2018 2030 Jalisco

    JalM15

    Proyeccion Jalisco

    3.16. Estado de México

    2018 2030 Edo Mex

    EdoMexM16

    Proyeccion EdoMex

    3.17. Michoacán

    2018 2030 Michoacan

    MichM17

    Proyeccion Michoacan

    3.18. Morelos

    2018 2030 Morelos

    MorM18

    Proyeccion Morelos

    3.19. Nayarit

    20185 2030 Nayarit

    NayM19

    Proyeccion Nayarit

    3.20. Nuevo León 

    2018 2030 Nuevo Leon

    NLM20

    Proyeccion Nuevo Leon

    3.21. Oaxaca

    2018 2030 Oaxaca

    OaxM21

    Proyeccion Oaxaca

    3.22. Puebla

    2018 2030 Puebla

    PeuM22

    Proyeccion Puebla

    3.23. Querétaro

    2018 2030 Queretaro

    QroM23

    Proyeccion Queretaro

    3.24. Quintana Roo

    2018 2030 Quintana Roo

    QRooM24

    Proyeccion Quintana Roo

    3.25. San Luis Potosí

    2018 2030 San Luis

    SLPM25

    Proyeccion San Luis

    3.26. Sinaloa 

    2018 2030 Sinaloa

    SinM26

    Proyeccion Sinaloa

    3.27. Sonora

    2018 2030 Sonora

    SonM27

    Proyeccion Sonora

    3.28. Tabasco

    2018 2030 Tabasco

    TabM28

    Proyeccion Tabasco

    3.29. Tamaulipas

    2018 2030 Tamaulipas

    TampsM29

    Proyeccion Tamaulipas

    3.30. Tlaxcala

    2018 2030 tlaxcala

    TlaxM30

    Proyeccion Tlaxcala

    3.31. Veracruz 

    2018 2030 Veracruz

    Proyeccion Veracruz

    3.32. Yucatán

    2018 2030 Yucatan

    Proyeccion Yucatan

    3.33. Zacatecas 

    2018 2030 Zacatecas

    Proyeccion Zacatecas

     

    [1] Nota técnica:Este documento se divide en tres secciones. A) en la primera de ellas, se describirán las tendencias nacionales de la morbilidad y la mortalidad por diabetes mellitus; b) la segunda contiene los datos disponibles para cada una de las entidades de la República a fin de dimensionar la magnitud de la mortalidad por diabetes en cada estado, comparándola con las tendencias que se tienen a nivel nacional; y c) en la tercera se presentan proyecciones lineales de la trayectoria probable del porcentaje de defunciones por diabetes, respecto de las defunciones totales de cada entidad, con el fin de presentar el panorama que tendríamos en el mediano plazo, de continuar las tendencias actuales.

    [2] https://www.scielosp.org/scielo.php?pid=S0036-36342001000500010&script=sci_arttext&tlng=pt

    [3] https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=6718:2012-obesity-as-precursor-diabetes&Itemid=39448&lang=es Consultado el 08-11-2018

    [4] Así lo declaró en 2017 el entonces director general del Instituto, Mikel Arriola: https://expansion.mx/economia/2017/08/28/este-es-el-costo-de-tratar-y-prevenir-la-diabetes Así se documentó también por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), en su edición de “Medio Camino” de 2016: “Dados los efectos de la obesidad en el aumento en riesgo de diabetes y otras enfermedades crónicas y dado su alto costo (alrededor de 67,000 millones de pesos en 2008) y la presión sobre los sistemas de salud, es importante incorporar la prevención de la obesidad como parte de la política de desarrollo social de México”. https://ensanut.insp.mx/documentos_analiticos.php

    [5] Para el desarrollo e implicaciones del concepto de mortalidad evitable, véase: http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/documentos/DOCSAL7820.pdf

    [6] La fuente de los datos de las gráficas que se presentan en adelante son las Estadísticas de Mortalidad con base en la CIE-2, de www.inegi.org.mx

    [7] Estas proyecciones fueron construidas con base en la tendencia de mortalidad registrada entre 1998 y 2018; la fuente de información son las “estadísticas de mortalidad” de www.inegi.org.mx El ejercicio es una proyección con base en un Modelo ARIMA, cuyo resultado del R Cuadrado es de .767 por lo que se considera que es un modelo apropiado de estimación de las proyecciones, tal como se muestra en su tabla de resultados:

    [8] Es importante decir que en este apartado se presentan dos imágenes para cd entidad, con los mismos datos; se consideró importante hacerlo así, porque en la primera se muestra gráficamente la tendencia observada; mientras que en la segunda se presentan los datos a fin de permitir su uso en otras investigaciones que busquen profundizar o verificar las estimaciones aquí presentadas.

     

  • Salud, para la cohesión social

    De acuerdo con la Secretaría de Salud, hasta la semana 36 de este 2018 han sido atendidas 490,000 personas por obesidad; casi 420 mil por enfermedades hipertensivas y del corazón; y casi 300 mil por diabetes mellitus tipo II; más de 17.5 millones de personas han enfermado de las vías respiratorias; casi 6 millones por infecciones intestinales y casi 500 mil por infecciones de transmisión sexual. Sin duda, la política de salud será uno de los grandes retos de la próxima administración


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    Uno de los mayores retos para lograr la cohesión social en nuestro país, y para recuperar un sentido compartido de proyecto nacional de largo plazo, se encuentra en potenciar a nuestro sistema de salud, mejorar su infraestructura, su capacidad de cobertura, así como la calidad de los servicios que otorga.

    Lo anterior, sin embargo, debe pensarse en el marco general de la política social, pues la epidemiología y las tendencias de mortalidad que se derivan de ella, tienen como referente a los determinantes sociales de la salud; es decir, condiciones de pobreza, desigualdad, marginación, vulnerabilidad social o económica, que impide el cumplimiento de los derechos sociales y que lleva a la pérdida de la salud, y también de la vida de millones en el primer caso, y de cientos de miles de personas en el segundo.

    En efecto, el perfil epidemiológico de México está caracterizado por una prevalencia mayoritaria de enfermedades y padecimientos asociados a conductas de riesgo, malnutrición, accidentes, falta de acceso a servicios oportunos de salud y otros factores, que en muchas ocasiones escapan al control y responsabilidad directa de las personas. Frente a ello, mostramos a continuación la “radiografía” de la salud del país.

    Millones de infecciones 

    Cada año hay millones de personas que enferman por infecciones que, de tener acceso permanente al agua potable y el jabón, podrían reducirse, de acuerdo con varios estudios, hasta en un 60%; se trata por ejemplo de enfermedades intestinales, provocadas por parásitos. En efecto, de acuerdo con el Boletín de Epidemiología de la Secretaría de Salud, hasta la semana 36 de este 2018, se habían registrado 3.77 millones de casos de infecciones intestinales por “diversos organismos”; así como 2.098 millones de casos por otro tipo de infecciones intestinales; a ellas se suman más de 145 mil casos de amebiasis intestinal; así como casi 25 mil casos de fiebre tifoidea.

    En estado de emergencia.png

    En ese sentido, es importante destacar que las infecciones más comunes son las del sistema respiratorio y su vinculación con el aparato auditivo, pues en el periodo señalado han sido atendidas en el sector salud, 15.73 millones de personas por infecciones respiratorias agudas, además de poco más de 75 mil casos de neumonías y bronconeumonías; a ellas se suman poco más de 137 mil casos de faringitis y amigdalitis; así como 527 mil casos de otitis media aguda.

    Un caso particular que debe llamar la atención es el relativo a los 11 mil 869 casos de tuberculosis respiratoria, pues la Organización Mundial de la Salud mantiene activa la alerta sanitaria mundial por esta enfermedad, sobre todo considerando su alto nivel de contagiosidad.

     

    La tragedia de la malnutrición 

    Puede afirmarse que la mayor carga de mortalidad que hay en el país se encuentra en los padecimientos asociados a la malnutrición: hasta la semana 36 de este año, la Secretaría de Salud ha documentado 290 mil 276 casos nuevos diagnosticados de diabetes mellitus Tipo 2; asimismo, se han registrado 349 mil 705 casos de hipertensión arterial; 41 mil 495 casos de enfermedad isquémica del corazón; así como 28 mil 362 casos de enfermedad cerebro-vascular.

    Todo lo anterior se asocia a la ausencia de posibilidades de la población para nutrirse adecuadamente, lo cual está vinculado a los 490 mil 483 casos de obesidad que se han contabilizado a lo largo del año. Es interesante observar que si se suma el número de casos de las enfermedades del sistema circulatorio, la cifra total es similar a la del número de casos de obesidad atendidos por el sector salud.

    En medio del hambre... y sus espejos 

    El hambre sigue siendo un problema vinculado de manera directa con la pobreza. En efecto, según los datos oficiales, en el periodo señalado se han atendido tres mil 576 casos por desnutrición severa; ocho mil 255 casos por desnutrición moderada; y 55 mil 340 casos por “desnutrición leve”. En contraste, se han atendido también trastornos de la alimentación, que en realidad constituyen problemas de salud mental, como la anorexia y la bulimia, de las cuales se tiene un registro de mil 938 casos en lo que va del año.

    Los costos del alcohol

    De acuerdo con los datos oficiales, en el periodo de análisis se han registrado 36 mil 377 casos de personas que han sido atendidas por el consumo excesivo de alcohol; de ellas, 27 mil 128 fue por intoxicación aguda por alcohol; cinco mil 199 casos más por cirrosis hepática alcohólica, y cuatro mil 50 casos por enfermedad alcohólica del hígado.

    De alto riesgo.png

    Del gusto al susto

    Uno de los mayores retos para el sector salud, y en general todo el sector social, se encuentra en la plena garantía de los derechos sexuales de la población, y particularmente de la población más joven, entre la cual se registran los más altos niveles de prácticas de riesgo.

    En efecto, hasta la semana 36 de este año, se habían registrado 4 mil 118 casos de sífilis adquirida y congénita; 2,985 casos de infección gonocócica del tracto urogenital; 388 casos de chancro blando; 29,159 por tricomoniasis urogenital; 4,122 casos de herpes genital; 411,119 de vulvovaginitis; 3994 casos de Síndrome de Inmunodeficiencia; 10,182 casos de infección asintomática por virus de la inmunodeficiencia humana; así como 123,271 casos de candidiasis urogenital. Destaca el hecho de que, tanto en el caso del síndrome de inmunodeficiencia adquirida como de la infección asintomática por el VIH, el número de casos registrado este año supera en casi 20% al dato del mismo periodo del 2017.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 25-septiembre-2018, p.18.

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  • Un sistema universal de salud / Mario Luis Fuentes

    En México fallecen más de 650 mil personas al año. De ellas, alrededor de 115 mil lo hacen por diabetes mellitus tipo II y más de 150 mil por enfermedades del sistema circulatorio. Todas ellas están relacionadas, directa o indirectamente con la obesidad y el sobrepeso