• ¡Son los hogares!

    De acuerdo con la Encuesta Nacional de los Hogares, 2017, presentada por el INEGI, en México hay 33.8 millones de personas mayores de 7 años que se han sentido deprimidas en los últimos siete meses, y 56.59 millones que han sentido preocupación o nerviosismo. Hay 30.47 millones mayores de 15 años que no han concluido la secundaria y 6.65 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de 3 a 19 años que no asisten a la escuela. Ese es el país que heredará quien gane la próxima elección del 1º de julio


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    La planeación del desarrollo nacional implica un conocimiento profundo de las condiciones en que se encuentra el territorio y de las características estructurales de la población mexicana.

    Con base en ello, lo siguiente es procesar, comprender e interpretar las complejas dinámicas y relaciones que se generan en las interacciones cotidianas de la población en sus múltiples planos de actuación: desde lo familiar hasta su participación en espacios sociales, económicos, culturales y ambientales.

    Los hogares y su composición

    El día de ayer, 28 de mayo, el Inegi dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de los Hogares (ENH, 2017). Se trata de un instrumento de suma relevancia porque en varias de sus ediciones (incluida esta última) ha incorporado dos módulos insustituibles para el diseño de las políticas públicas: el estado “autopercibido” de la salud de las personas, así como el relativo a su salud mental.

    En esa lógica, lo primero que es relevante destacar es que en el país hay 123.56 millones de habitantes; 60.14 millones son hombres y 63.41 millones son mujeres. La población se agrupa en 34.06 millones de hogares, los cuales tienen un tamaño medio de 3.6 integrantes, siendo Chiapas y Tlaxcala las entidades que registran el tamaño medio más elevado, con cuatro integrantes por hogar, seguidos de los estados de Guerrero y Guanajuato, en donde el tamaño medio es de 3.9 integrantes.

    La mayoría se encuentra en edad escolar 

    De acuerdo con el Inegi, la población de 0 a 3 años está integrada por 7.71 millones de niñas y niños. Se trata de un grupo de población en condiciones especiales de vulnerabilidad, pues, de acuerdo con el Unicef, es la etapa definitoria de formación de las capacidades físicas y sicoemocionales más relevantes para la vida.

    Le sigue el grupo conformado por niñas y niños de 4 a 14 años, segmento etario considerado en “edad escolar”, pues abarca del primero del preescolar al tercero de secundaria. En ese grupo se encuentran 24.35 millones de niñas, niños y adolescentes.

    En el grupo de edad de 15 a 19 años hay 19.87 millones de adolescentes y jóvenes; en el de 20 a 29 años, 19.87 millones; en el de 30 a 39 años, 17.29 millones; en el de 40 a 49 se contabilizan 15.91 millones; en el de 50 a 64 años hay 17.24 millones y en el de 65 años y más hay ya 9.73 millones.

    Este último dato revela el acelerado proceso de envejecimiento que vive el país, pues este grupo equivale ya al 7.87% de la población nacional.

    Crece la jefatura femenina y los hogares de personas solas 

    De los 34.06 millones de hogares que hay en el país, el Inegi estima que 24.35 millones tienen como jefe exclusivo a un hombre, mientras que en 9.71 millones la jefatura del hogar recae en una mujer. Esa cifra equivale a 28.5% del total de los hogares.

    En este rubro hay que señalar también que en el país hay 3.88 millones de hogares no familiares; es decir, aquellos formados por una sola persona, o por personas sin ningún parentesco.

    Las carencias prevalecen 

    De acuerdo con los datos del Inegi, 371 mil 218 hogares tienen materiales frágiles en sus paredes (1.33 millones de personas); 680 mil 927 hogares más tienen piso de tierra en sus viviendas (alrededor de 2.45 millones de personas); sólo 24.98 millones de hogares tienen agua entubada en el interior de la construcción de su vivienda, y en 9.08 millones de hogares (32.6 millones de personas) el agua está afuera de la construcción o se obtiene a través de pipas, pozos, ríos, de llaves públicas o de otras viviendas. Asimismo, en 4.62 millones de hogares (16.36 millones de personas) la leña es el principal combustible para cocinar.

    De acuerdo con el Inegi, en 2017 había en el país 91.5 millones de personas mayores de 15 años; entre ellas, 30.47 millones presentaban algún grado de rezago educativo, es decir, o no sabían leer ni escribir o no habían concluido la primaria o no habían concluido los estudios de secundaria.

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    Asimismo, el Inegi estima que hay 6.65 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de 3 a 19 años que no asisten a la escuela. De ellos, 2.49 millones tienen de 3 a 14 años (9.44% del total en ese segmento etario), mientras que 4.15 millones tienen de 14 a 19 años (36.3% de quienes tienen esa edad).

    Una sociedad dolida

    De acuerdo con el Inegi, de la población de 7 años y más que hay en el país (109.28 millones de personas), 30.16 millones han sentido algún tipo de dolor físico en los últimos tres meses, mientras que 32.72 millones se han sentido fatigados.

    Por otro lado, en lo que respecta a la salud mental, debe decirse que 56.59 millones de personas en el grupo de edad (51.7% del total) han sentido preocupación o nerviosismo, y que 33.8 millones (31% del total) han tenido sentimientos de depresión, cifra a la que deben agregársele 579 mil 450 personas que declaran no saber si han tenido o no tal sentimiento.

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    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 29-mayo-2018, p.16.

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  • Austeridad y cambio institucional / Mario Luis Fuentes

    Terminar con la ostentación y el gasto faraónico del gobierno es de suma relevancia para recuperar la necesaria austeridad republicana. Llevar a la práctica esta idea le permitirá a la nueva administración tener algunos márgenes de maniobra y ciertas disponibilidades presupuestales para poner en marcha algunos de los programas que ha anunciado el virtual presidente electo

  • Comienza la gripa: prevenir es la clave

    De acuerdo con los datos del INEGI, entre los años 2010 y 2016 han fallecido en México 371,501 personas por enfermedades del sistema respiratorio; el 33% de esas defunciones tuvo como causa a la influenza o a las neumonías. En promedio, el 77% de quienes han fallecido por esa causa no habían sido vacunados contra la influenza o el neumococo


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    Aunque los virus de influenza y gripe están presentes en nuestra vida cotidiana prácticamente todo el año, se considera que la temporada de influenza inicia con la llegada del otoño en el mes de octubre, y concluye en enero o febrero, dependiendo del país del que se trate.

    En México ya tuvimos un brote epidémico que provocó una alerta mundial, cuando en 2009 surgió la epidemia de influenza producida por el virus AH1N1, el cual llevó a la parálisis del país durante varias semanas en distintos sectores de la vida nacional.

    Miles de casos 

    De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, hasta la semana 40 de 2018 se han registrado 3 mil 822 casos confirmados de influenza; se trata de una cifra menor a la que se había registrado hasta la misma semana del año 2017, pero ello no garantiza que la tendencia se mantendrá estable.

    Debe destacarse además que en México hay otras enfermedades que pueden complicar los cuadros de gripe común, pero también los de la influenza, lo cual debe mantenernos alerta, pero sobre todo retomar los hábitos de higiene que se promovieron con mucho éxito en 2009: usar cubrebocas, lavarse constantemente las manos con agua y jabón, no utilizar corbata, no saludar “de beso” y evitar otros hábitos totalmente antihigiénicos, como escupir en la calle.

    Por ejemplo, hasta la misma semana 40 de este año se han contabilizado 8 mil 353 casos de tuberculosis respiratoria, cifra también inferior a los 13 mil 265 casos registrados en el mismo periodo del año pasado; asimismo, se han registrado 155 mil 611 casos de faringitis y amigdalitis estreptocócicas, las cuales suelen tener secuelas graves para la salud debido a los diagnósticos o tratamientos inadecuados.

     

    Otras infecciones 

    Hasta la citada semana 40 de este año se han registrado 17.61 millones de casos de infecciones respiratorias agudas en todo el país; cifra ligeramente inferior a la registrada en el mismo periodo el año pasado, en el que se habían atendido en el Sector Salud un total de 19.25 millones de casos.

    En el caso de las neumonías y las bronconeumonías, la Secretaría de Salud tiene registrados 82 mil 525 casos en los primeros 280 días del año, cifra ligeramente inferior respecto del acumulado en el mismo periodo de 2017, en el cual se tenía una cifra de 94 mil 90 casos.

    Tendencia histórica

    Las temporadas de influenza en México muestran un comportamiento no uniforme, y presenta variaciones muy importantes entre año y año. En efecto, de acuerdo con la Secretaría de Salud, en el año 2009-2010 hubo 72 mil 333 casos confirmados de influenza por el virus H1N1; en la temporada 2011-2012 el mayor número de casos de influenza fue por el virus H3N2, con 3 mil 170 casos.

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    En el año 2012-2013 hubo 7 mil 317 casos de influenza nuevamente por el virus H1N1; en el año 2013-2014 el número fue de 2 mil 945 casos por virus H3N2; en el periodo 2014-2015 hubo 9 mil 131 casos por virus H1N1; en la temporada 2015-2016 hubo 2 mil 836 casos por virus H3N2; y en la última temporada se registraron 9 mil 850 casos por virus H1N1.

    Como se observa, hay una tendencia al alza de los casos de influenza por virus H1N1, mientras que por H3N2 las distintas temporadas muestran una relativa estabilidad y, de hecho, una cierta tendencia a la baja en el número de casos confirmados ante la Secretaría de Salud.

     

    Alta mortalidad 

    De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), las enfermedades del Sistema Respiratorio tienen una muy alta letalidad. Se trata de padecimientos que representan en conjunto poco más de 8% de las defunciones totales que se registran en el país.

    En efecto, de los 4.38 millones de defunciones que se han registrado entre los años 2010 y 2016 en nuestro país, 371 mil 501 casos tienen como causa a las enfermedades respiratorias; esa cifra implica un promedio anual de 53 mil 72 casos anuales, o bien, 145 casos al día, indicador que a su vez es equivalente a un promedio de 6 defunciones por hora debido a enfermedades del sistema respiratorio.

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    Entre esas defunciones, las provocadas por los distintos tipos de influenza y las neumonías son las más numerosas, pues para el periodo considerado se tiene un registro de 124 mil 879 casos; es decir, un promedio anual de 17 mil 840, lo que implica un promedio diario de 49 casos. Debe destacarse que el año 2016, el último para el cual el Inegi dispone de datos de mortalidad, ha sido el de mayor número de casos, con 21 mil 572, es decir, 59 casos por día.

    Hay otro grupo de enfermedades respiratorias que acumulan 18 mil 750 casos en el periodo señalado, o bien, un promedio anual de 2 mil 679 defunciones, una cifra que se ha mantenido relativamente estable, a los que deben sumarse 2 mil 658 casos acumulados en el periodo considerado, por infecciones agudas de las vías respiratorias superiores.

    Vacunar es esencial

    De acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud, las defunciones por influencia, provocadas ya sea por el virus H1N1 o por el H3N2, se han registrado en su inmensa mayoría entre personas que no habían sido vacunadas. En efecto, en la temporada 2010-2011 72% de los fallecimientos se dio en personas sin vacunar; en la temporada 2011-2012, representaron 83%; en la 2012-2013 representaron 75%; en la 2013-2014 fueron el 81%; en la 2015-2016, 74%, mientras que en la 2016-2017 fueron 80% de las defunciones de la temporada.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 23-octubre-2018, p.14.

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  • El derecho a la paz

    De acuerdo con la Secretaría de Salud, en 2017 fueron atendidos en sus instalaciones prácticamente 90 mil casos de personas lesionadas en eventos de violencia familiar, siendo Querétaro la entidad con la mayor tasa en el país; también fueron atendidas 48,358 personas por heridas de arma de fuego o punzocortante. 


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    Las Naciones Unidas han hecho un llamado para que, en el marco de la conmemoración de este día, se reflexione en torno a la pregunta: ¿qué significa el derecho a la paz? Esto, porque a pesar de que no existe ese derecho como tal en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el 70º aniversario de este documento, se ha hecho hincapié en la necesidad de reflexionar cuáles son las características que definen a lo que podría considerarse como derecho a la paz.

    Sin paz en los hogares

    Uno de los grandes retos que se tienen en la construcción de una sociedad fundada en la cultura de la paz, se encuentra en la generación de relaciones de convivencia, solidaridad, cariño y comprensión al interior de los hogares. Desde esta perspectiva, la antítesis de ese escenario es la prevalencia de la violencia intrafamiliar.

    Al respecto es importante señalar que, según los datos de la Secretaría de Salud, a través de sus anuarios de morbilidad, es que en el año 2017 se registraron 87,989 casos de lesiones o heridas por eventos de violencia intrafamiliar; ese indicador es equivalente a un promedio de 241 casos diarios, o también 10 casos cada hora.

    Debe destacarse que en el año 2017 sólo 10 entidades concentraron 72% de los casos registrados en todo el país. Las entidades con mayor número de casos atendidos por el sector salud por violencia intrafamiliar son: Estado de México, con 14,161 casos; Querétaro, con 10,082; Guerrero, con 7,141; Michoacán, con 7,025; Guanajuato, con 6,449; Chihuahua, con 4,420; Hidalgo, con 4,050; Veracruz, con 3,656; Jalisco, con 3,454; y Tamaulipas, con 3,226. Como se observa, entre esas 10 entidades se registraron 63,664 casos.

    Dadas estas cifras, es importante señalar los indicadores expresados en tasas, que en este caso expresan el número de casos por cada 100 mil habitantes. Desde esta perspectiva, Querétaro tuvo en 2017 la peor tasa del país, con 488.67 casos por cada 100 mil personas; le sigue Campeche, con una tasa de 199.9; Guerrero, con 197.96; Michoacán, con 150.81 casos por cada 100 mil; Quintana Roo, con 139.4; Hidalgo, con 137.55; Nayarit, con 131.4; Chihuahua, con 116.87; y Guanajuato con una tasa de 109.14 casos por cada 100 mil habitantes.

    Al respecto es importante puntualizar que éstos datos se refieren a personas que fueron atendidas en clínicas u hospitales del sector salud, pero no necesariamente denunciaron ante la autoridad, por lo que el subregistro puede ser importante, pues no todas las personas acuden a servicios médicos, y mucho menos ante la autoridad, debido a la doble o hasta triple victimización que se comete en su contra por parte de las autoridades ministeriales.

     

    La violencia prevalece en las calles 

    Si la violencia al interior de los hogares es grave, en las calles es igualmente un problema severo. De acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud, en el año 2017 fueron atendidas en establecimientos públicos y privados, 48,358 personas por heridas provocadas por arma de fuego o por armas punzocortantes. Este indicador equivale a un promedio diario de 132 casos al día o 5.5 casos cada hora.

    De acuerdo con los registros de la Secretaría de Salud, el año pasado hubo 9 entidades en las que se concentró alrededor del 62% del total de los casos contabilizados en todo el país, siendo esas 9 entidades espacios en los que se rebasaron los 2 mil casos el año pasado, éstas son: Ciudad de México, con 6,611 casos; Oaxaca, con 4,292; Chiapas, con 3,689; Michoacán, con 3,192; Veracruz, con 3,102; Guanajuato, con 2,703; Estado de México, con 2,253; Puebla, con 2,241, y Jalisco, con 2,032 casos.

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    Debe destacarse que los jóvenes son quienes en mayor medida están siendo víctimas de las agresiones. En esa lógica, es importante decir que la tasa nacional registrada en 2017 fue de 39.15 casos de personas heridas por arma de fuego o punzocortante, por cada 100 mil habitantes.

    Así, para el grupo de edad de menores de 1 año, la tasa fue de 4.07 casos por cada 100 mil en el grupo de edad; en el de 1 a 4 años, la tasa crece a 19.38 por cada 100 mil; en el grupo de 5 a 9 años, la tasa es de 23.04; en el de 10 a 14 crece a 26.86; en el de 15 a 19 años se dispara a 54.62 casos por cada 100 mil en el grupo etario.

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    Por su parte, en el grupo de 20 a 24 años se tiene la más alta tasa, con 69.59 casos por cada 100 mil en el grupo de edad; en el de 25 a 44 años de edad la tasa es de 47.78; en el de 45 a 59 años desciende a 43.39; en el de 50 a 59 años fue de 29.41; en el de 60 a 65, de 27.92 casos; y en el grupo de 65 años y más, la tasa fue de 25 casos por cada 100 mil en el grupo etario.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 18-septiembre-2018, p.21.

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  • El salario del virtual presidente

    La reducción del salario que percibirá el virtual presidente electo es un primer paso relevante en la reducción de las brechas salariales del país. Ahora urge elevar el ingreso laboral, el cual ha sido, como promedio de este sexenio, de $1,559.4 al mes, valor inferior al de la línea del bienestar, la cual se situó en junio de 2018 en $2,432.25 al mes. Es decir, en México, quien trabaja obtiene en promedio solo 65% del monto de ingreso requerido para no ser pobre


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    El virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunció que su sueldo será 40% menor al del actual presidente Enrique Peña Nieto. El monto que recibirá, a partir del mes de diciembre de este 2018 sería, por lo que ha declarado, de 108,000.00 pesos netos, los cuales se “congelarían” a lo largo de todo su mandato.

    Ese nivel salarial es aún muy superior al ingreso laboral per cápita que calcula el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), lo que revela la urgencia de, además de la reducción de los altos salarios, la elevación de los ingresos de las personas en mayores condiciones de carencia.

    Lo que ganamos los mortales

    En México el trabajo digno es una realidad para muy pocas personas. Por ejemplo, visto a través del nivel de ingresos salariales de las personas, lo que el Coneval estima es que, en el primer trimestre de 2018, el ingreso corriente promedio en el país era de 2 mil 346.76 pesos, para las áreas urbanas era de 2 mil 683.56 pesos al mes y en las áreas rurales el indicador fue de mil 340.40.

    Esa primera dimensión ilustra la magnitud de las brechas que existen entre las áreas urbanas y las rurales, pues con los datos disponibles los ingresos de quienes viven en localidades de más de 2 mil 500 habitantes es del doble respecto de quienes viven en localidades con poblaciones menores a la cifra indicada.

    Por otro lado, es importante señalar que, al deflactar ese nivel de ingresos respecto del valor de la canasta alimentaria, el ingreso promedio real de quienes trabajan en el país es de mil 571.71 pesos al mes. Para las zonas rurales el ingreso laboral promedio mensual es de 897.87; mientras que para las zonas urbanas es de mil 799.22 al mes.

    Un severo estancamiento

    Los ingresos laborales de las personas presentan un proceso de deterioro en el tiempo. Comparado sólo con los últimos años, el ingreso laboral promedio del primer trimestre de 2018 es prácticamente 5% inferior al que había en el cuarto trimestre de 2012, en el cual inició la presente administración, y casi 8% inferior al que se percibía en el primer trimestre de 2010.

    En efecto, los datos del Inegi muestran que, al inicio de 2010, una persona que tenía trabajo ganaba en términos reales, en promedio, mil 703.4 pesos al mes. Esa cifra descendió a mil 698.6 pesos al mes en el primer trimestre de 2011, a mil 669.1 en el primer trimestre de 2012, a mil 613 en el primero de 2013, a mil 525.2 en el mismo periodo de 2014, a mil 515.1 en 2015, a mil 515.6 en el primer trimestre del 2016 y a mil 596.7 en el primer trimestre de 2017.

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    Si se obtiene un promedio del periodo que va del primer trimestre de 2012 al primero de 2018, la cifra es de mil 559.4 mensuales de ingreso laboral per cápita. De este modo, asumiendo que es correcto el dato de un salario de 270 mil pesos al mes del Presidente de la República, la diferencia respecto del promedio nacional es de 173.4 veces más.

    La reducción anunciada por el virtual presidente electo es un relevante primer paso en la reducción de las brechas que hay en nuestro país, pues la diferencia respecto del promedio sería de 69.25 veces más.

    El valor de la vida 

    El Coneval estima igualmente, de manera trimestral, el valor de las llamadas “líneas del bienestar” (la del “bienestar mínimo”, que es equivalente a la canasta alimentaria” y la “línea del bienestar”, que es la canasta alimentaria más la no alimentaria”).

    De este modo, la línea del bienestar mínimo para el sector rural se estimó en junio de 2018 en mil 043.58 al mes, mientras que la línea del bienestar fue equivalente a mil 476.96. Como puede verse, ambos valores superan al monto promedio del ingreso laboral per cápita para esas zonas.

    Asimismo, el valor de la línea del bienestar mínimo se estimó, para el ámbito urbano, en mil 908.14 pesos al mes y la línea del bienestar en 2 mil 958.36 pesos. En este caso, los ingresos laborales, en franca violación de lo que establece el texto constitucional, no alcanzan a cubrir lo necesario para subsistir.

    En esa lógica, es importante señalar que la llamada “canasta no alimentaria” incluye, entre los más relevantes, los siguientes rubros y montos de gasto mensual:

    a) Transporte público: 244.93 pesos en los ámbitos urbanos y 150.45 en los rurales. b) Limpieza y cuidado de la casa: 81.25 pesos mensuales en las zonas urbanas y 74.16 en las rurales.

    c) Cuidados personales: 144.29 pesos en las zonas urbanas y 92.06 en las rurales. d) Educación, cultura y recreación: 292.05 pesos en las zonas urbanas y 111.5 en las rurales.

    e) Comunicaciones y servicios para vehículos: 54.82 en las zonas urbanas y 14.60 en las rurales.

    f) Vivienda y servicios de conservación: 206.18 pesos en zonas urbanas y 118.55 en las rurales.

    g) Vestido, calzado y accesorios: 183.14 pesos en las zonas urbanas y 119.57 en las rurales.

    h) Cuidados de la salud: 196.97 pesos en zonas urbanas y 135.33 en las rurales.

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     *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 17-julio-2018, p.14.

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  • En defensa de la asistencia social / Mario Luis Fuentes

    México carece de un sistema de información que dé cuenta de la magnitud del número de personas en situación de vulnerabilidad o vulnerabilidad extrema. No sabemos cuántas personas requieren de cuidados especiales en la vejez, cuántas sobreviven en las calles; y tampoco tenemos conocimiento preciso de las situaciones extremas en que viven niñas, niños y adolescentes que carecen de todo y que han sido abandonados por todos

  • Hambre: la cara más dura de la pobreza

    De acuerdo con el INEGI, en los últimos cinco años se tiene un promedio de alrededor de 7,500 defunciones anuales por desnutrición; cada año también se contabilizan más de 600 mil casos nuevos de obesidad; más de 350 mil casos nuevos de diabetes mellitus y más de 400 mil casos nuevos de hipertensión arterial. Malnutrición y desnutrición, son dos de las palabras clave de la pobreza del siglo XXI


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    Hoy se conmemora el Día Mundial de la Alimentación y mañana el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza; ambos están íntimamente relacionados porque están determinados por un factor común: las relaciones asimétricas de poder, que mantienen a millones en condiciones de pobreza, y entre ellos, también millones que padecen hambre o padecen inseguridad alimentaria en sus diferentes magnitudes y dimensiones.

    Desde esta perspectiva, debe comprenderse que la pobreza es quizá uno de los más importantes determinantes sociales de la salud, pues sin duda las condiciones de malnutrición que caracterizan a la sociedad mexicana son los factores que provocan padecimientos que se derivan de la desnutrición, por un lado, y por la malnutrición por el otro, la cual deriva en sobrepeso y obesidad.

    En esa lógica, la siguiente administración deberá fijarse como prioridad de la política social erradicar el hambre y reducir significativamente la malnutrición, porque de no hacerlo, el sistema de salud por sí solo nunca logrará que menos personas enfermen y mueran por padecimientos como la diabetes mellitus y las distintas enfermedades del corazón y, en general, del sistema circulatorio.

    Datos increíbles  

    De acuerdo con el boletín epidemiológico de la Secretaría de Salud, en 2018 han sido atendidos, hasta la semana 39 del año, 4,011 casos de personas enfermas por desnutrición crónica, es decir, un nivel en el que está en riesgo la vida; esa cifra implica un promedio de 15 casos diarios, indicador que permite dimensionar la magnitud del problema en el país.

    Asimismo, es importante destacar que 9,066 personas han sido atendidas, en el mismo periodo, por desnutrición moderada, indicador que implica 33 casos diarios. A estos casos se deben sumar 60,290 casos atendidos por desnutrición leve, es decir, un promedio de 220 casos por día.

    Numeros deprimentes

    En total, a lo largo de este año han sido atendidas 73,367 casos de desnutrición en sus tres niveles; es decir, 1,881 casos por semana, por lo que de continuar esta tendencia, al cierre de 2018 podría llegarse, una vez más, a 100 mil casos o más de personas que son atendidas por el Sector Salud por algún nivel de desnutrición detectado.

    Sobre estos datos debe señalarse que se trata de personas que son identificadas en instituciones de salud; por lo que el subregistro podría ser muy alto debido a la enorme cantidad de personas que no tienen acceso a las instituciones públicas, o que, aun teniéndolo, se atienden en farmacias o consultorios privados.

     

    En el lado opuesto 

    De acuerdo con el propio boletín epidemiológico de la Secretaría de Salud, al cierre de la semana 39 de este año se habían atendido en las instituciones del sector salud 532,147 personas que presentaban obesidad; esto implica un promedio de 1,949 casos, o bien, al menos 81 casos por hora.

    A esos indicadores hay que adicionar los relativos a las 316,051 personas que han sido atendidas como “casos nuevos” de diabetes mellitus tipo II (1,157 por día); de continuar esta tendencia, en los próximos 10 años podrían registrarse 4.42 millones de casos nuevos de diabetes mellitus, a los que habría que sumarse los casos no diagnosticados.

    Hay además 381,009 casos nuevos de hipertensión arterial en el periodo señalado (1,395 diarios), así como 45,150 casos nuevos de personas con isquemias del corazón (165 casos al día), cifras que permiten percibir la dimensión del reto financiero que viene para el país en términos de los costos que habrán de erogarse desde el sector salud para la atención de estas personas.

    Otro tema que es importante mencionar en términos de la malnutrición es el consumo excesivo de alcohol; y es que si bien se trata de la ingesta de bebidas alcohólicas, éstas casi siempre se acompañan de bebidas azucaradas, así como con alimentos de alto contenido calórico, lo cual contribuye significativamente al desarrollo de padecimientos como los señalados, además de los directamente atribuibles al exceso en el consumo de alcohol.

    Así, si se suman los casos nuevos de intoxicación aguda por alcohol, cirrosis hepática alcohólica y la enfermedad alcohólica del hígado, se tiene una suma de 39,919 casos hasta el cierre de la semana 39 de este año, indicador que implica un promedio diario de 146 casos atendidos por el sector salud.

    Resultados letales 

    De acuerdo con las estadísticas de mortalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, entre los años 2012 y 2016 han fallecido por desnutrición 37,827 personas en todo el país, lo cual implica un promedio anual de 7,565 casos para el periodo señalado, o bien 20 casos al día.  Es una verguenza

    Debe señalarse además que de acuerdo con el boletín de epidemiología de la Secretaría de Salud, hasta la semana 39 de este año la entidad que registra el mayor número de casos de desnutrición atendidos por el sector salud es el Estado de México, con 10,129 personas atendidas por algún grado de desnutrición; le sigue la Ciudad de México con 4,801 casos; en tercer lugar se encuentra Veracruz con 4,749 casos; en cuarto sitio, Puebla, con 4,210 casos, y Jalisco en quinto, con 3,963. Les siguen, en orden descendente, Hidalgo, Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Guanajuato.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 16-octubre-2018, p.16.

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  • La conciencia persigue al corrupto aunque nadie lo condene / Leonardo Boff

    Hay una voz dentro de nosotros que nunca conseguimos acallar. Es la voz de la conciencia. Ella está por encima del orden establecido y de las leyes vigentes. Hay hechos delictivos como violar inocentes, quitar de la boca del hambriento el pan que lo salvaría de la muerte, robar el dinero destinado a la salud y a la educación, practicar la corrupción como verdadero pillaje de millones de reales destinados a las infraestructuras y otros crímenes horrendos.

  • La democracia frente al abismo / Leonardo Boff

    Hay momentos en la vida en los que tenemos que escoger de qué lado nos situamos políticamente

    Del lado de la democracia, que respeta las libertades, permite la manifestación de los ciudadanos y se entiende dentro de un Estado democrático de derecho…

  • Lo verdaderamente importante

    Todos los días fallecen en el país alrededor de 780 personas por diabetes, hipertensión y enfermedades alcohólicas del hígado; se trata de 32 casos por hora. Escribirlo de esa manera no es “tremendismo”, antes bien, es azoro ante lo tremendo de las cifras; todas vinculadas a una de las cuestiones centrales del proceso económico en general: el consumo.

  • Los jóvenes, a 50 años del 68 / Mario Luis Fuentes

    México tiene, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares, 31.3 millones de personas jóvenes entre 15 y 29 años de edad; además de 17.3 millones que tienen entre 30 y 39 años. En el primer grupo de edad señalado, 15.59 millones son hombres y 15.72 millones son mujeres; en el segundo, el de 30 a 39 años, 8.14 millones son hombres y 9.15 millones son mujeres       

  • Multiplicando la cooperación en AL / Bernardo Kliksberg

    La Cooperación Sur-Sur, un esperanzador y renovador camino para un desarrollo integral e inclusivo, que se suma a la Norte-Sur y la triangular, avanza vigorosamente en América Latina y se está convirtiendo cada vez más en un instrumento clave para progresar de modo efectivo hacia las metas de desarrollo sostenible 2030 acordadas por la Asamblea General de la ONU

  • Salud, para la cohesión social

    De acuerdo con la Secretaría de Salud, hasta la semana 36 de este 2018 han sido atendidas 490,000 personas por obesidad; casi 420 mil por enfermedades hipertensivas y del corazón; y casi 300 mil por diabetes mellitus tipo II; más de 17.5 millones de personas han enfermado de las vías respiratorias; casi 6 millones por infecciones intestinales y casi 500 mil por infecciones de transmisión sexual. Sin duda, la política de salud será uno de los grandes retos de la próxima administración


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    Uno de los mayores retos para lograr la cohesión social en nuestro país, y para recuperar un sentido compartido de proyecto nacional de largo plazo, se encuentra en potenciar a nuestro sistema de salud, mejorar su infraestructura, su capacidad de cobertura, así como la calidad de los servicios que otorga.

    Lo anterior, sin embargo, debe pensarse en el marco general de la política social, pues la epidemiología y las tendencias de mortalidad que se derivan de ella, tienen como referente a los determinantes sociales de la salud; es decir, condiciones de pobreza, desigualdad, marginación, vulnerabilidad social o económica, que impide el cumplimiento de los derechos sociales y que lleva a la pérdida de la salud, y también de la vida de millones en el primer caso, y de cientos de miles de personas en el segundo.

    En efecto, el perfil epidemiológico de México está caracterizado por una prevalencia mayoritaria de enfermedades y padecimientos asociados a conductas de riesgo, malnutrición, accidentes, falta de acceso a servicios oportunos de salud y otros factores, que en muchas ocasiones escapan al control y responsabilidad directa de las personas. Frente a ello, mostramos a continuación la “radiografía” de la salud del país.

    Millones de infecciones 

    Cada año hay millones de personas que enferman por infecciones que, de tener acceso permanente al agua potable y el jabón, podrían reducirse, de acuerdo con varios estudios, hasta en un 60%; se trata por ejemplo de enfermedades intestinales, provocadas por parásitos. En efecto, de acuerdo con el Boletín de Epidemiología de la Secretaría de Salud, hasta la semana 36 de este 2018, se habían registrado 3.77 millones de casos de infecciones intestinales por “diversos organismos”; así como 2.098 millones de casos por otro tipo de infecciones intestinales; a ellas se suman más de 145 mil casos de amebiasis intestinal; así como casi 25 mil casos de fiebre tifoidea.

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    En ese sentido, es importante destacar que las infecciones más comunes son las del sistema respiratorio y su vinculación con el aparato auditivo, pues en el periodo señalado han sido atendidas en el sector salud, 15.73 millones de personas por infecciones respiratorias agudas, además de poco más de 75 mil casos de neumonías y bronconeumonías; a ellas se suman poco más de 137 mil casos de faringitis y amigdalitis; así como 527 mil casos de otitis media aguda.

    Un caso particular que debe llamar la atención es el relativo a los 11 mil 869 casos de tuberculosis respiratoria, pues la Organización Mundial de la Salud mantiene activa la alerta sanitaria mundial por esta enfermedad, sobre todo considerando su alto nivel de contagiosidad.

     

    La tragedia de la malnutrición 

    Puede afirmarse que la mayor carga de mortalidad que hay en el país se encuentra en los padecimientos asociados a la malnutrición: hasta la semana 36 de este año, la Secretaría de Salud ha documentado 290 mil 276 casos nuevos diagnosticados de diabetes mellitus Tipo 2; asimismo, se han registrado 349 mil 705 casos de hipertensión arterial; 41 mil 495 casos de enfermedad isquémica del corazón; así como 28 mil 362 casos de enfermedad cerebro-vascular.

    Todo lo anterior se asocia a la ausencia de posibilidades de la población para nutrirse adecuadamente, lo cual está vinculado a los 490 mil 483 casos de obesidad que se han contabilizado a lo largo del año. Es interesante observar que si se suma el número de casos de las enfermedades del sistema circulatorio, la cifra total es similar a la del número de casos de obesidad atendidos por el sector salud.

    En medio del hambre... y sus espejos 

    El hambre sigue siendo un problema vinculado de manera directa con la pobreza. En efecto, según los datos oficiales, en el periodo señalado se han atendido tres mil 576 casos por desnutrición severa; ocho mil 255 casos por desnutrición moderada; y 55 mil 340 casos por “desnutrición leve”. En contraste, se han atendido también trastornos de la alimentación, que en realidad constituyen problemas de salud mental, como la anorexia y la bulimia, de las cuales se tiene un registro de mil 938 casos en lo que va del año.

    Los costos del alcohol

    De acuerdo con los datos oficiales, en el periodo de análisis se han registrado 36 mil 377 casos de personas que han sido atendidas por el consumo excesivo de alcohol; de ellas, 27 mil 128 fue por intoxicación aguda por alcohol; cinco mil 199 casos más por cirrosis hepática alcohólica, y cuatro mil 50 casos por enfermedad alcohólica del hígado.

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    Del gusto al susto

    Uno de los mayores retos para el sector salud, y en general todo el sector social, se encuentra en la plena garantía de los derechos sexuales de la población, y particularmente de la población más joven, entre la cual se registran los más altos niveles de prácticas de riesgo.

    En efecto, hasta la semana 36 de este año, se habían registrado 4 mil 118 casos de sífilis adquirida y congénita; 2,985 casos de infección gonocócica del tracto urogenital; 388 casos de chancro blando; 29,159 por tricomoniasis urogenital; 4,122 casos de herpes genital; 411,119 de vulvovaginitis; 3994 casos de Síndrome de Inmunodeficiencia; 10,182 casos de infección asintomática por virus de la inmunodeficiencia humana; así como 123,271 casos de candidiasis urogenital. Destaca el hecho de que, tanto en el caso del síndrome de inmunodeficiencia adquirida como de la infección asintomática por el VIH, el número de casos registrado este año supera en casi 20% al dato del mismo periodo del 2017.

    *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 25-septiembre-2018, p.18.

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  • Un sistema universal de salud / Mario Luis Fuentes

    En México fallecen más de 650 mil personas al año. De ellas, alrededor de 115 mil lo hacen por diabetes mellitus tipo II y más de 150 mil por enfermedades del sistema circulatorio. Todas ellas están relacionadas, directa o indirectamente con la obesidad y el sobrepeso