Martes, 11 Octubre 2016 20:45

Repunta la violencia

Escrito por Mario Luis Fuentes / México Social
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De acuerdo con el INEGI, en el año 2015 se cometieron 29.3 millones de delitos, en los cuales se contabilizaron 23.28 millones de víctimas. Hay, además, una percepción generalizada de corrupción: 66.7% considera que las policías municipales son corruptas, 65.7% cree lo mismo de los ministerios públicos y 65.1% piensa lo mismo de los jueces  

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Nuestro país sigue atrapado en una peligrosa espiral de violencia, pues los indicadores de los últimos meses presentan repuntes en prácticamente todos los rubros de la inseguridad pública. Así se muestra en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción del Delito (ENVIPE, 2016), recientemente presentada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

 

Los datos

Para el año 2015, el INEGI estimó que había en el país 82.56 millones de personas mayores de 18 años, de las cuales, 23.28 millones fueron víctimas de algún delito, cifra que representa a 28.2% del total señalado; es decir, en el último año, al menos 28 de cada 100 personas reportan haber sido víctimas de algún evento delincuencial.

De ese total, en 11.6 millones de casos las víctimas de los delitos reportados fueron hombres, mientras que en 11.64 millones, las víctimas fueron mujeres.

De acuerdo con el propio INEGI, a lo largo de 2015 fueron cometidos 29.3 millones de delitos en el país, cifra que difiere de los registros emitidos por las autoridades de seguridad pública, pues el INEGI considera todos los casos reportados, hayan sido o no denunciados ante algún ministerio público.

Como se observa, la cifra es inmensa, pues implica que todos los días se cometen en el país 80,296 delitos, o bien, estimados por hora, el resultado es la increíble cifra de 3,345 actos delictivos.

Es de destacarse que las viviendas de las personas se han convertido en el espacio mayormente afectado por la delincuencia, pues en 10.1 millones de casos los actos criminales fueron cometidos en la casa de las víctimas. Asimismo, prácticamente en el mismo nivel de lo anterior, se encuentran las calles del país, en donde fueron cometidos 10.09 millones de los delitos reportados el año pasado. 

En tercer sitio aparece el transporte público, en donde ocurrieron un total de 3.24 millones de actos delictivos; mientras que en cuarto sitio se ubican los negocios u otros establecimientos comerciales, en donde el INEGI estima que fueron cometidos 2.049 millones de ilícitos.

En quinto lugar se encuentra el sitio en que las personas trabajan, pues en ellos fueron cometidos 1.64 millones de delitos, mientras que en sexto lugar se identifica a las carreteras, con 143 mil del total de los ilícitos reportados. 

Otro dato a destacar es que, según las cifras del INEGI, en 2015 se registraron 82,961 casos de hogares en donde se cometieron delitos graves, con un total de 90,965 personas que fueron víctimas de esos delitos, entre los que destaca el caso del secuestro, ilícito respecto del cual el Instituto estimó una cifra probable de 55,655 hogares afectados por tal crimen.

Como puede verse, las magnitudes de la violencia y la criminalidad siguen siendo una grave problemática que exige de las autoridades de todos los niveles redoblar los esfuerzos a fin de garantizar a la población estándares mínimos de protección tanto a su patrimonio, como a su integridad física.

 

La corrupción y la impunidad

Un dato que debe destacarse es el enorme nivel de desconocimiento de las autoridades vinculadas a los temas de seguridad pública y seguridad nacional. Al respecto, el INEGI documenta que 14% de la población desconoce al Ejército, 29.2% desconoce a sus policías municipales, 30% desconoce a las autoridades de tránsito, 33.9% no conoce a las policías estatales, 35.4% desconoce a la Marina Armada de México, mientras que 36.4% desconoce a la Policía Federal.

 

en calidad de desconocidas

 

Si lo anterior es grave, lo es más el conjunto de indicadores respecto de las autoridades de procuración e impartición de justicia. Así, 61.5% de la ciudadanía desconoce a los Ministerios Públicos y Procuradurías Estatales, 62% desconoce a las policías ministeriales, 64.2% desconoce a la Procuraduría General de la República, mientras que en el más bajo nivel se encuentran los jueces, entre quienes se da 75.1% de desconocimiento.

Entre las personas que conocen a las autoridades mencionadas, la Marina es la que genera mayor confianza ciudadana, pues sólo 10.4% dice desconfiar algo o mucho en esta institución; en segundo lugar se encuentra el Ejército, del cual 13.7% desconfía.

 

brevario de podredumbre

 

El resto se ubica en porcentajes mucho mayores: 32.8% dice desconfiar algo o mucho en la policía federal, 39.4% de la Procuraduría General de la República, 42.7% de la policía estatal, 43.6% de los jueces, 48.8% de las policías municipales o preventivas, 47.5% de las policías ministeriales o judiciales, 47.6% de los ministerios públicos y procuradurías estatales, mientras que las peor vistas son las policías de tránsito, con 55.2% de desconfianza ciudadana.

Lo anterior tiene como correlato una muy elevada percepción de que las autoridades son corruptas: 76.1% piensa que lo son las policías de tránsito, 66.7% piensa lo mismo de las policías municipales, 65.8% que lo son los ministerios públicos y las procuradurías estatales, 65.1% lo cree de los jueces, 63.3% lo piensa de las policías ministeriales o judiciales, 62.9% de las policías estatales, 59.6% de la PGR, 55.3% lo piensa de la Policía Federal, 25% lo cree del Ejército y 19.7% lo piensa de la Marina.

 *Columna publicada con el mismo nombre en el periódico Excélsior, 11-octubre-2016, p.23.

 

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El viernes pasado de dio a conocer el Informe Anual sobre Pobreza y Rezago Social, 2015, con el propósito de orientar la inversión para la infraestructura social en los Estados. La información oficial muestra, sin embargo, que a pesar de los recursos aplicados en los últimos años las desigualdades y la pobreza persisten, sobre todo ahí, en donde más se invierte. La evidencia sugiere que el problema no son los programas, sino el modelo de desarrollo; y ese es el debate pendiente.

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