Jueves, 01 Septiembre 2016 00:00

HORIZONTES 2030

Escrito por SEPTIEMBRE
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Título Nieves

Sin igualdad de género el desarrollo sostenible no es verdadero desarrollo ni es sostenible. Un nuevo modelo de desarrollo en la región no puede plantearse a espaldas del imperativo de la igualdad sustantiva de género. El empalme entre la Agenda 2030 y la Agenda Regional de Género puede ofrecer una instancia privilegiada para esta reflexión, apuesta histórica y construcción

 

En América Latina y el Caribe, la región más desigual del mundo, consolidar sociedades inclusivas, solidarias y justas es una prioridad para garantizar el desarrollo sostenible en todas sus expresiones: sociales, políticas, económicas y ambientales.

Para la CEPAL (2016a, 2014, 2012, 2010), la igualdad no es sólo de naturaleza distributiva o de oportunidades; su génesis debe buscarse en distintos espacios de la vida social y económica, en los ámbitos de la cultura, el funcionamiento de las instituciones, la economía y el empleo.

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Se trata, por tanto, de una concepción que combina los enfoques de derechos, de capacidades y de igualdad de medios. La igualdad es, por tanto, un objetivo en el horizonte del desarrollo y la política es un instrumento para alcanzarla.

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Esta noción de igualdad presupone el logro de la igualdad de género sustantiva como base para la superación plena de las desigualdades que se presentan en los ámbitos de la familia, la sociedad y las instituciones, y se basa en el ejercicio pleno de los derechos y la autonomía económica, física, y en la toma de decisiones de las mujeres, con impactos profundos en todas las dimensiones del bienestar.

Reinstala, así, a la igualdad de resultados en la agenda de las políticas públicas como prisma para evaluar el progreso de los países en todos los ámbitos del desarrollo social, económico y ambiental.

A dos décadas de la aprobación de la Plataforma de Acción de Beijing (1995), y a la luz de la Agenda Regional de Género construida durante los últimos 40 años a partir de los acuerdos de las Conferencias Regionales sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, ha habido importantes avances en la vida de las mujeres y las niñas en la región.

Se alcanzaron logros gracias a la adopción de legislaciones y medidas antidiscriminatorias, y de políticas públicas con objetivos de garantía de los derechos de las mujeres y la igualdad de género. Se han creado instituciones gubernamentales para el adelanto de las mujeres y se han implementado procesos de transversalización de una perspectiva de igualdad de género en el Estado y algunos mecanismos para velar por su cumplimiento.

Frente a los avances, hay también desafíos importantes:

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Estos elementos han obstaculizado las transformaciones necesarias para garantizar el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres, su autonomía y la eliminación de las brechas de desigualdad, así como un desarrollo más inclusivo.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (Naciones Unidas, 2015), junto con el establecimiento de 17 objetivos que forman parte de una visión civilizatoria sobre sustentabilidad, desarrollo e igualdad, afirma que cada país dispone de diferentes enfoques, visiones de futuro, modelos e instrumentos para lograr este ideario.

Con ello inaugura una oportunidad inédita para repensar los paradigmas de desarrollo que imperan en los respectivos países teniendo como marco articulador y motor a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

 

Foto1 Nieves

FOTO: CORTESÍA EXCÉLSIOR En el corazón de esta agenda, se reconoce la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas como una precondición central para transitar hacia patrones de desarrollo sostenible.

 

Junto a la inclusión de un objetivo específico (ODS 5), se contemplan compromisos contenidos de forma transversal en otros de los objetivos y metas. De esta forma, esta agenda constituye un referente e imperativo para avanzar en la construcción de una agenda regional y un nuevo modelo de desarrollo. En este contexto, cabe preguntarse, ¿qué desafíos y oportunidades presenta la Agenda 2030 para avanzar en la igualdad de género, impulsando un nuevo modelo de desarrollo para América Latina y el Caribe?

CONFLUENCIAS VIRTUOSAS Y OPORTUNIDADES DE ARTICULACIÓN

Como plantea la CEPAL (2016a), la Agenda 2030 representa el consenso sobre la necesaria búsqueda de un nuevo paradigma de desarrollo. Sin embargo, su avance puede ser desafiado por tres aspectos claves: la falta de una mención clara a sus medios de implementación, volcados en un marco institucional y de gobernanza global apropiado; el análisis sobre cómo los ODS se interconectan y su relación con las variables económicas que los condicionan; y la necesidad de que estos objetivos se impulsen como parte de una nueva economía política sustentada en los pactos entre Estado, mercado y sociedad, y bajo nuevas coaliciones internacionales y nacionales.

La agenda regional de género ofrece mecanismos para avanzar en cada uno de estos tres flancos desde un análisis propositivoI. En primer lugar, porque en cada uno de sus consensos ya tiene incorporada una reflexión sobre medios de implementación que puedan sustentar el desarrollo de políticas transformadoras en los países.

En segundo lugar, porque el enfoque de interseccionalidad es inherente a la mirada sobre la igualdad de género al centrar su atención en las múltiples discriminaciones que se entrecruzan y potencian al analizar la desigualdad histórica que ha afectado a las mujeres, en particular, a quienes pertenecen a pueblos indígenas y afrodescendientes, a grupos menos favorecidos en la estructura económica, viven en áreas rurales o marginales, entre otros factores. En esta reflexión, la interconexión entre factores y objetivos de desarrollo es consustancial e inevitable.

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En tercer lugar, porque esta agenda se ha construido a partir del convencimiento de que los actuales términos que explican tales desigualdades sólo podrán ser alterados en el marco de pactos sólidos entre Estado, mercado, sociedad civil y familias que apunten a reorganizar ampliamente la forma en la cual se han distribuido beneficios y costos del bienestar. En este sentido, la Agenda Regional de Género puede nutrir con su recorrido, instrumentos y avances la discusión regional y en los países sobre la implementación de la Agenda 2030.

Cabe mencionar que la Agenda Regional de Género es más amplia, profunda y progresista que los ODS, y no sería deseable que un enfoque centrado en objetivos conduzca a la simplificación de los compromisos que los países de América Latina y el Caribe ya acordaron en materia de igualdad y derechos de las mujeres o hacia un sesgo de selectividad en los compromisos a implementar.

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Por ejemplo, garantizar la educación integral para la sexualidad, los derechos sexuales, la no discriminación por orientación sexual e identidad de género, la protección de las defensoras de derechos humanos, así como asegurar recursos suficientes y sostenibles para financiar las políticas de igualdad de género son compromisos ya asumidos regionalmente que deben ser implementados más allá de que no hayan quedado explícitamente reflejados en los ODS.

Así, para que la Agenda 2030 se concrete en un conjunto de políticas y directrices con poder transformador en los países, profundizando e impulsando los avances y desafíos de la Agenda Regional de Género, es fundamental concertar voluntades y acuerdos sobre las prioridades políticas, metodológicas y conceptuales que de ella emanan. A continuación se proponen tres ámbitos donde estos debates pueden comenzar a centrarse.

En primer lugar, es fundamental reconocer el rol de un enfoque de derechos en la aplicación y evaluación de los ODS. El marco de los derechos humanos permite comprender el carácter indivisible e inalienable de los derechos económicos, sociales, culturales, sexuales y reproductivos, civiles, políticos así como colectivos de las mujeres.

 

Foto2 Nieves

FOTO: CORTESÍA EXCÉLSIOR  En la Agenda 2030 se reconoce la importancia de integrar la perspectiva de derechos humanos y velar por el pleno cumplimiento de las agendas internacionales a la hora de la implementación de los ODS.

 

Los gobiernos de América Latina cumplieron un importante papel en instalar esta posición. Se llama a implementar los ODS tomando en cuenta su carácter interrelacionado para generar sinergias positivas y evitar que el logro de unos objetivos se haga a expensas del avance en otro de los objetivos.

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En particular, es preciso avanzar en la definición de cómo transversalizar un enfoque centrado en las intersecciones entre objetivos y metas para plasmar el principio de indivisibilidad de los derechos humanos (Dawn, 2016).

Por ejemplo, la mayor o menor progresividad y la consideración explícita de las discriminaciones de género que operan en la estructura tributaria para llevar a cabo la movilización de recursos domésticos requeridos por la Agenda 2030, o los vínculos entre acciones destinadas al logro del trabajo decente y pleno empleo, a la industrialización sustentable e inclusiva y la promoción de la innovación, no son neutrales frente a sus posibles impactos para el logro del ODS 5 si se perpetúa el incentivo a sectores productivos que consagran la desigualdad salarial y precarización de los empleos de las mujeres (ibid).

En segundo lugar, la implementación de la Agenda 2030 debe considerar el cierre de la brecha existente entre los ODS y las metas acordadas para alcanzarlos, inclusive las metas vinculadas a los medios de implementación. En el caso del ODS 5, esto implica afinar la definición más concreta de estos medios, ámbito en el cual la Agenda Regional de Género puede realizar una contribución relevante.

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Por ejemplo, la amplitud de la meta 5.c, que indica la necesidad de aprobar y fortalecer leyes y políticas para la igualdad de género y el empoderamiento a todos los niveles, representa una oportunidad para abordar los obstáculos estructurales a la igualdad de género, a la vez que un riesgo al ser muy difusa. Reforzar el postulado de que es clave contar con recursos suficientes y sostenibles para la igualdad de género y garantizar los derechos de las mujeres tiene una importancia medular ya destacada en las Conferencias Regionales sobre la Mujer.

 

 Foto3 Nieves

FOTO: CORTESÍA EXCÉLSIOR  El potencial de transformación de la meta 5.c, y de las restantes metas de la Agenda 2030, dependerá del nivel de apropiación y especificación que los países de la región quieran otorgarle.

 

En tercer lugar, es importante avanzar también en las brechas existentes en la Agenda 2030 entre las metas y los indicadores formulados. En algunos casos los indicadores no parecen capturar la amplitud de las metas y los objetivos. Por ejemplo, el indicador para medir si se logra terminar con la discriminación de las mujeres y las niñas en todo el mundo (meta 5.1) se refiere a si existen marcos legales para promover la igualdad y la no discriminación por sexo.

Este indicador resulta poco ambicioso ya que la existencia de marcos legales no es una condición suficiente para prevenir la discriminación. La evidencia es clara en este sentido ya que América Latina cuenta con marcos legales, pero los índices de violencia y discriminación siguen siendo muy elevados.

 

NOTA:

I. La Agenda Regional de Género está conformada a partir de los Consensos emanados en 12 Conferencias Regionales sobre la Mujer de América Latina y el Caribe (CEPAL, 2016b).

BIBLIOGRAFÍA

I. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) (2016a), Horizontes 2030: la igualdad en el centro del desarrollo sostenible (LC/G.2660 (SES.36/3)), Santiago de Chile, Publicación de las Naciones Unidas.

II.___ (2016b), 40 años de Agenda Regional de Género, (LC/G.2682), Santiago de Chile, Publicación de las Naciones Unidas.

III.___ (2014), Pactos para la Igualdad. Hacia un futuro sostenible, Trigésimo quinto período de sesiones de la CEPAL, Lima, 5 a 9 de mayo 2014, (LC/G.2586 (SES.35/), Santiago de Chile. Publicación de las Naciones Unidas.

IV. ___ (2012) Cambio estructural para la igualdad: Una visión integrada del desarrollo, Trigésimo cuarto período de sesiones  de la CEPAL, San Salvador, 27 a 31 de agosto 2012, (LC/G.2524 (SES.34/3), Santiago de Chile. Publicación de las Naciones Unidas.

V.___ (2010) La hora de la igualdad: brechas por cerrar, caminos por abrir, Trigésimo tercer período de sesiones de la CEPAL, Brasilia, 30 de mayo a 1 de junio 2010, (LC/G.2432) (SES.33/3), Santiago de Chile. Publicación de las Naciones Unidas.

VI. DAWN (Development Alternatives with Women for a New Era) (2016) “Overcoming global structural obstacles and preventing negative spill-over effects for realizing women´s human rights” en Reflection Group on the 2030 Agenda for Sustainable Development, Spotlight on Sustainable Development 2016, Beirut/Bonn/Montevideo/New York/Penang/Suva, DAWN/Third World Network/Social Watch/GPF/ANND.

VII. Naciones Unidas (2015), Draft outcome document of the United Nations summit for the adoption of the post-2015 development agenda, 69ª sesión de la Asamblea General, 12 de agosto de 2015[en línea] http://www.un.org/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/69/L.85&Lang=E.

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