MÉXICO SOCIAL EN EXCÉLSIOR

Lunes, 01 Julio 2013 01:00

Reflexiones ante una visión optimista

Escrito por Israel Banegas González
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En la edición del 1 de junio de la revista The Economist (I) se señalan algunos puntos que son relevantes para discutir la reducción de la pobreza registrada en el orbe según la línea del Banco Mundial

La revista hace saber que la ONU trabajará en 2013 para definir las nuevas metas que sustituirán las conocidas metas del Milenio. Con esto señalan que, de las metas del milenio que expirarán en 2015, disminuir la pobreza a la mitad se cumplió cinco años antes. Entre 1990 y 2010, la pobreza medida con la línea de $1.25 dólares diarios del Banco Mundial se redujo de 43% a 21% en países en desarrollo. Esto equivale a una reducción de casi mil millones de personas.

El texto plantea de manera rotunda que esta reducción de la pobreza se ha debido al crecimiento económico durante el periodo. Tanto así, que proponen como la medida de política más importante para disminuir la pobreza “la liberación de los mercados para que los pobres se vuelvan más ricos (sic)”.

Sin embargo, en el mismo texto se señalan algunos puntos que son relevantes para discutir la reducción de la pobreza registrada en el orbe según la línea del Banco Mundial.

En primer lugar, tres cuartas partes de la reducción se debieron a la tendencia presentada por la inclusión de China en los datos.

En segundo lugar, es bien sabido que el crecimiento económico no es el único factor interviniente en la disminución (variación) de la pobreza, sino también la desigualdad en la distribución del ingreso, tal como el mismo texto lo reconoce al afirmar que, según estimaciones realizadas en diferentes países, la reducción de la pobreza se debe al crecimiento económico en dos terceras partes y a la distribución del ingreso en una tercera parte. Y agrega que una menor desigualdad de ingreso tendrá un efecto multiplicador en la reducción de la pobreza vía el crecimiento económico. Además también hace mención al efecto de redistribución del ingreso originado en las políticas de transferencias condicionadas en México y Brasil donde aseguran que “prácticamente han erradicado la pobreza extrema”.

De este artículo se derivan tres ideas que son interesantes para discutir a la luz de la realidad nacional.

El umbral de medición de la pobreza utilizado en las metas del milenio ha sido por demás discutido por la academia y por los hacedores de política. Es el promedio de las líneas de pobreza de los 15 países más pobres a precios internacionales de 2005 (equivalente a un dólar americano en precios de 1985 ajustados por la paridad de poder de compra) (II).

Cabe mencionar que el propósito principal de la creación de este umbral fue hacer estimaciones globales del fenómeno y no para estimaciones de países particulares. Su propósito es disponer de un solo indicador sobre la magnitud de la pobreza en agregados de países.

Para el caso de México, desde 2008 la medición oficial es multidimensional. Su relevancia radica en que se mide el fenómeno más allá del ingreso para tomar en cuenta otras dimensiones relevantes. Con esta medición es posible analizar las dimensiones por separado.

Si sólo tomáramos el valor de la canasta alimentaria per cápita (línea de bienestar mínimo) para 2010, esta sería de 684 pesos para el ámbito rural y 1,329 para el ámbito urbano. Bajo este criterio, más la acumulación de más de una carencia (definida en la medición), se encontraban en pobreza el 46.2% de los mexicanos. Este dato resalta de la visión optimista que marca “The Economist” de que a nivel global la pobreza bajó en términos relativos de 43% a 21%. Más aún si se revisa la serie de estimaciones de pobreza de ingreso desde 1990 a 2010 se constata que los niveles de pobreza de 2010 son equivalentes a los de principios de la década de los noventa (III).

Otro elemento que debe considerarse al hacer estimaciones de pobreza son las limitaciones de la fuente de información. Comúnmente para mediciones de pobreza se utilizan las encuestas de ingreso de hogares. México no es la excepción; sin embargo, como se ha señalado en varios estudios, la información de las encuestas de ingreso está truncada del lado izquierdo de la distribución. Es decir, hay un grupo de población, la más pobre, que no queda registrada en la fuente de información. Esto da pauta para reflexionar si realmente contamos en nuestras mediciones a los más pobres de la población.

Por último, el crecimiento económico y el comportamiento de la desigualdad de 1990 a 2010 no llevan a pensar que pudo darse en el país un mecanismo virtuoso de disminución de la pobreza como lo señala el texto de “The Economist”. Durante este periodo de 20 años se han vivido una serie de crisis económicas acompañadas de periodos de crecimiento muy por debajo de lo necesario para crear empleos.

La variación promedio anual del PIB durante el periodo fue de 2.42%. Por otra parte, la desigualdad medida por el coeficiente de Gini tiene un comportamiento relativamente estable. Éste fluctúa entre .48 en 1992 y .47 en 2008. En 2010, al ser año de crisis, el Gini se ubica en .45 (IV).•

Referencias:

I. “Towards the end of poverty (I) “ & “Poverty: Not always with us(II)” The Economist, 1 de junio de 2013 http://www.economist.com/news/leaders/21578665-nearly-1-billionpeople-have-been-taken-outextreme-poverty-20-years-worldshould-aim, última consulta, 11 de junio de 2013http://www.economist.com/news/briefing/21578643-world-hasastonishing-chance-take-billionpeople-out-extreme-poverty-2030-not, última consulta, 11 de junio de 2013

II. http://www.bancomundial.org/temas/omd/definiciones.htm, última consulta 12/06/2013.

III. http://www.coneval.gob.mx/Medicion/Paginas/Evolucionde-las-dimensiones-de-lapobreza-1990-2010-.aspx, última consulta 12/06/2013.

IV. Cortés, Fernando “Medio siglo de desigualdad en el ingreso en México”, mimeo.

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