Seleccionar página

La desigualdad y el avestruz

por Fernando Cortés Cáceres

Estudios recientes informan que la desigualdad en la distribución del ingreso en México, así como en otros países de América Latina, ha caído entre 1996 y 2006, reducción que se habría acelerado entre 2000 y 2006 (Esquivel, Lustig y Scott, 2010: 175 a 217; López Calva y Lustig 2010: 1 a 24), culminando, por el momento, en el año 2010 (Lustig, López Calva y Ortíz Juárez, 2012). Estos resultados podrían llevar a concluir que la caída registrada es tendencial, o bien que la reducción se da por escalones, como consecuencia de las crisis


A pesar de que hay cálculos que discrepan con los que ofrecen los autores, dejaré estas diferencias de lado, pues su discusión involucra la revisión de temas básicamente técnicos. En estas líneas me limitaré a argumentar que los procesos que estarían asociados a la reducción de la desigualdad en la distribución del ingreso según dichos trabajos son parciales, pues no recuperan el conocimiento que se ha producido en México sobre el tema, y por lo tanto, no ven el problema en toda su complejidad.

En esencia los trabajos señalados destacan que el cambio en la orientación del gasto público en general y del gasto social en particular coinciden con el proceso de reducción de la desigualdad; en especial, subrayan la importancia de la operación del programa de transferencias monetarias condicionadas PROGRESA/OPORTUNIDADES que inició operaciones en 1997 y que a partir de 1999 tenía una cobertura superior a los 2 millones de hogares; en el año 2004 cubría ya 5 millones de hogares, cifra que se mantuvo hasta 2008; subió a 5.2 y 5.8 millones en 2009 y 2010, respectivamente.

Adicionalmente, argumentan que el Tratado de Libre Comercio firmado en diciembre de 1993 con Canadá y Estados Unidos llevó a una mayor integración de la economía mexicana con la americana, lo que provocó una mayor demanda de trabajo no calificado en México, que se tradujo no sólo en aumento en el volumen de empleo en la industria maquiladora, sino también en alzas en los salarios. La reducción del premio a la educación terciaria sería el tercer proceso observado en México a partir de mediados de los noventa, el cierre de la brecha entre los salarios de los trabajadores no calificados y calificados habría conducido, argumentan, a que disminuya la participación de los deciles superiores en la distribución del ingreso.

Antes de comentar dicha interpretación es conveniente que el lector observe y retenga algunas características centrales de la evolución de la distribución del ingreso según deciles de ingreso per cápita:

i. La participación relativa del décimo decil se reduce después de cada crisis pronunciada (años 1996 y 2010) así como en épocas de retracción económica (año 2002). Después de cada crisis disminuye la parte proporcional que recibe ese decil, en efecto, en el cuadro 1 se pueden distinguir dos escalones, uno que va del año 1996 al año 2000, en que su participación se mantuvo levemente por arriba del 41%; y el otro, que inicia en 2002, y se mantiene alrededor del 39% hasta 2008. Aún no disponemos de información para saber si el 37% de 2010 es o no el comienzo de un tercer escalón.

ii. A partir de 2002 los cinco primeros deciles aumentan su participación y la mantienen en el mismo orden de magnitud incluido el año 2010, que registra los efectos de la crisis en los precios de los alimentos y de la burbuja inmobiliaria de los Estados Unidos.

iii. El resto de los deciles no experimenta cambios importantes.

iv. Las crisis son seguidas por disminuciones  en la desigualdad y ésta vuelve a crecer con la recuperación

Los estudios realizados en México han mostrado que el programa PROGRESA/OPORTUNIDADES está bien focalizado, en tanto que apoya preferentemente a los hogares rurales que se encuentran en los deciles inferiores de la distribución de los ingresos y, por lo tanto, contribuye a disminuir la desigualdad; sin embargo, es necesario agregar que la investigación realizada en el país por antropólogos, sociólogos, sociodemógrafos y economistas a partir de la década de los ochenta ha documentado que en situación de crisis o de restricciones económicas severas los hogares pobres intensifican la autoexplotación de su fuerza de trabajo(I) para generar los magros ingresos que requieren para subsistir(II), contribuyendo así a la equidad, pero en medio de un proceso generalizado de empobrecimiento.

Además, alrededor de 600 mil hogares pobres, muy probablemente del primer decil, no reciben los apoyos de oportunidades ni del Programa Alimentario (PAL), ya sea por no estar en el radio de acción de las unidades de salud o de los planteles educativos, por habitar en localidades muy pequeñas o dispersas, o por motivos administrativos (CONEVAL 2012). Adicionalmente, en tanto el primer decil está débilmente conectado al mercado (el autoconsumo alcanza alrededor de la mitad del ingreso monetario) las convulsiones económicas no son vividas plenamente por estos hogares.

En el otro extremo de la distribución, la pérdida en la participación relativa que ha experimentado el décimo decil particularmente a partir de 2002 (año de retracción económica) en parte se puede originar en la disminución en el “premio” de la educación terciaria; pero sólo en parte, porque este decil, si bien está formado por profesionistas, técnicos, trabajadores de la educación y funcionarios públicos o privados, ocupaciones en que tiende a prevalecer la educación terciaria, también incluye oficinistas y comerciantes, vendedores y agentes de ventas, que forman parte de las antiguas clases medias, aquellas que nacieron vinculadas a la expansión de la gran empresa que requería fuerza de trabajo no manual, no calificada.

La explicación que ofrecen los textos comentados pasa por alto la regularidad registrada a partir de los años ochenta: las crisis económicas son seguidas por disminuciones en la desigualdad en 1984 (año que recoge los efectos de la crisis de 1982); en 1996 (crisis 1994-95); en 2002 (retracción económica 2000-02) y en 2010 (crisis 2008- 9). En varios estudios se ha planteado que muy probablemente este fenómeno se origine en la estrategia gubernamental de encarar las crisis vía la disminución del gasto como forma de equilibrar la cuenta pública, destacando el papel de los recortes de personal, negociación de jubilaciones anticipadas y reajustes salariales de la burocracia por debajo de lo marcado por los índices de inflación. La evolución de los salarios de la burocracia federal y en las entidades federativas, así como de los profesores universitarios en la capital y en los estados, genera señales para determinar los reajustes salariales en las empresas privadas.

Por otra parte, a partir de los cambios introducidos en el modelo de desarrollo en la década de los ochenta, la economía mexicana privilegió la exportación manufacturera, pero no sólo en el sector maquilador, sino también en actividades que requieren uso intensivo de fuerza de trabajo calificada, que suele formar parte de los deciles superiores, incluido el décimo. En épocas de expansión económica aumenta la demanda de fuerza de trabajo calificada, acicateada por el dinamismo exportador, lo que tiende a aumentar el premio, mientras que este bono educativo se reduce en épocas de crisis (Millán Henio, 2012).

El tercero de los procesos que estarían asociados a la evolución reciente de la desigualdad destaca los efectos del TLC, vía el aumento en la demanda de fuerza de trabajo no calificada y su escasez relativa por el avance de la política educativa del país. Las consecuencias de estos cambios deberían quedar registradas en las participaciones de los deciles cuarto al séptimo, en ellos se encuentran los hogares urbanos en que predominan los trabajadores asalariados no agropecuarios, especialmente los que laboran en la industria, y en los servicios personales y públicos (en los puestos bajos de la organización estatal). Como se observa en el cuadro de la página 23, la participación relativa en el ingreso de estos deciles presenta fluctuaciones pequeñas.

El conocimiento acumulado sobre el tema, producto de más de tres décadas de investigaciones sistemáticas que han producido un fondo de conocimiento bastante rico, convoca a desarrollar una investigación comprensiva, que tome en cuenta los procesos económicos, sociales y demográficos que se vinculan con la desigualdad en la distribución del ingreso y los determinantes que devienen del juego político. Hay que alzar la cabeza para ver la complejidad de los fenómenos culturales, sociales, económicos y políticos que operan detrás de la desigualdad en la distribución del ingreso.•

Notas:

I. Incluida la fuerza de trabajo infantil que permite amortiguar la pobreza presente pero acrecienta la pobreza futura.

II. Son muchos los académicos que han participado en el desarrollo de esta vertiente, sería ocioso incluir el listado completo, basta con señalar algunos hitos señeros. En la Antropología Mercedes González de la Rocha (1988 y 1994), en la Sociodemografía destaca Rodolfo Tuirán ( 1993) y en la Economía, Gonzalo Hernández Licona (1997).

Referencias:

I. CONEVAL (2012), Informe de evaluación 2012, CONEVAL. México.

II. Esquivel Gerardo, Nora Lustig y John Scott (2010), “México: A decade of Falling Inequality: Market Forces or State Action” en López Calva, Luis Felipe y Nora Lustig (Eds.) Declining Inequality in Latin America: A Decade of Progress?, undp/Brookings Institution, Washington D.C.

III. González de la Rocha, Mercedes (1988), Economic crisis,democratic reorganization and women’s work in Guadalajara, UCSD, La Jolla-Ciesas-Occidente.

IV. González de la Rocha, Mercedes (1994), The Resources of Poverty, women and survival in a mexican city, Blackwell Oxford.

V. Hernández Licona, Gonzalo (1997), “Oferta laboral familiar y desempleo en México. Los efectos de la pobreza”, El Trimestre Económico, Vol. LXIV (4), octubre-diciembre.

VI. López Calva, Luis Felipe y Nora Lustig (2010), “Explaining the Decline in Inequality in Latin America: Technological Change, Educational Upgrading and Democracy” en López Calva, Luis Felipe y Nora Lustig (Eds.) Declining Inequality in Latin America: A Decade of Progress?, undp/Brookings Institution, Washington D.C.

VII. Lustig, Nora y Luis Felipe López Calva (september 2012), “Declining Inequality in Latin America in the 2000s: The Cases of Argentina, Brasil, and Mexico, forthcoming in World Development.

VIII. Millán, Henio (2012), “Ciclo económico y pobreza en México. Los efectos crecimiento y redistribución: una propuesta metodológica”, ponencia presentada en el seminario organizado por la Red de Colegios y Centros de Investigación “Los desafíos de la pobreza para la nueva administración federal, 2012-2018”.

IX. Tuirán, Rodolfo (1993), “La respuesta de los sectores populares urbanos frente a la crisis: el caso de la Ciudad de México”, en Raúl Béjar Navarro y Héctor Hernández Bringas (coords.) Población y desigualdad social en México, CRIM/UNAM, México.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Programas

Cargando...