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La explosión de las desigualdades

por Bernardo Kliksberg

Los rankings de los más ricos fueron una vez más la noticia del día de los medios masivos. “El primer puesto en la lista de multimillonarios lo ocupa ahora…”; “el que era segundo pasó a ser tercero”; “Aumento el numero de billonarios en el mundo..”. La información es normalmente sin análisis alguno. Solo se refieren las cifras y los cambios de posiciones en el ranking. Sin embargo, las implicaciones para el género humano son inmensas.


Todo para el 1%

Los rankings de los más ricos fueron una vez más la noticia del día de los medios masivos. “El primer puesto en la lista de multimillonarios lo ocupa ahora…”; “el que era segundo pasó a ser tercero”; “Aumento el numero de billonarios en el mundo..”. La información es normalmente sin análisis alguno. Solo se refieren las cifras y los cambios de posiciones en el ranking. Sin embargo, las implicaciones para el género humano son inmensas.

El 2013 fue un año mediocre para la economía mundial, con bajo crecimiento. Fue un año difícil para los hambrientos del mundo, son 842 millones: uno de cada ocho. Muy difícil para los jóvenes en cuanto a conseguir trabajo, el 20% de los jóvenes del mundo están fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo, y las tasas de desocupación juvenil en países como Grecia y España se acercan al 60%. 

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Pero fue nuevamente muy bueno para los billonarios. Según Bloombergnews, los 300 mayores aumentaron sus fortunas en 524,000 millones de dólares. No está mal, 1,746 millones de dólares promedio cada uno. Hay 1,400 millones de personas del otro lado cuyos ingresos fueron menores a 1.25 dólar diario, lo que significa menos de 456 dólares anuales.

Y nunca les va mal en los periodos más difíciles de la economía mundial. Al contrario. En la crisis de 2008-2009, generada por la explosión de las burbujas de las hipotecas y de los derivativos en Wall Street, bajo cuyo impacto la economía mundial cayó en 2009 un 2.6% y el comercio mundial en un 11%, los 400 más ricos de USA —muchos de ellos del mundo financiero— ganaron ese año 202 millones de dólares promedio según sus declaraciones fiscales, no incluyendo los montos exentos.

Como sus fortunas crecen cada vez más, la concentración del ingreso mundial sigue acentuándose. Así lo informan algunos de los Bancos que los atienden normalmente. Según el Global Wealth Report 2013 del Credit Suisse Group, los estimados de hace algunos años atrás de la Universidad de las Naciones Unidas al respecto, han sido superados por la realidad. Informa que el 1% más rico de la población mundial tiene ya el 46% de los activos globales. Si se toma el 10% más rico tienen el 86%. Del otro lado, la mitad de la población del mundo de menores ingresos ha bajado su participación del 2% al 1%.

Otro Banco poderoso, el UBS, produjo con The Wealth X el informe World Ultra Wealth Report 2013. Considera ultra ricos a los que tienen más de 30 millones de dólares como mínimo. Son 200,000 y tienen un promedio de 139 millones de dólares. Los ultra ricos subieron su patrimonio en el último año en 2 trillones. Eso significa una suma mayor que el Producto Bruto de la India. De paso, incluso hay un sesgo de género notable. El 88% de los ultra ricos son hombres, solo el 12% son mujeres.

Entre los ultra ricos hay a su vez una concentración creciente: 2,000 billonarios han acumulado el 23% de los activos de todos los ultra ricos. Ellos tienen 65 trillones de dólares.

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Un afamado especialista en las industrias de lujo, Gillon, señala respecto al total de los ultra ricos: “lo que ganaron solo este año les permitiría comprar todos los relojes suizos hechos en los últimos 50 años, o pagar las suites de lujo disponibles en el mundo por todas las noches de los próximos 30 años”.

Preocupado por venderles, informa que el 32% de su riqueza es líquida, y resalta: “la paradoja es que tienen el dinero, pero necesitan inspiración y educación para el consumo de lujo”. (Douglas Gillon, Luxury Society, 16/9/13).

Hay quienes describieron en años recientes el mundo particular en que viven los ultra ricos, muy diferente de aquel que sobrevive como puede: el 99% restante. Robert Frank, cronista de The Wall Street Journal, escribió en 2007 “RICHISTAN”.

Siguió a las familias de ultra ricos, y llegó a la conclusión de que los más ricos entre ellos viajan con sus jets privados permanentemente. Describe: “las familias de los ultra ricos, vengan del país que vengan, tienen más de común entre sí que con los vecinos de su país”.

En 2011 escribió un nuevo libro The high-beta rich, y le puso como subtítulo “Los ricos maníacos nos van a llevar a la nueva explosión de burbujas y al crash”.

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Chrstie Freeland realizó múltiples entrevistas a los muy ricos, y publicó en 2013 “Plutócratas. El ascenso de los súper-ricos y la caída de todos los demás”.

Dice que el 1% más rico tenía en 1970 el 10% del ingreso nacional de USA, y ahora casi ha triplicado su participación.

Cita un Memo que el City Bank envió a clientes de grandes ingresos en 2005. Decía: “No existe algo así como el consumidor americano, ruso o inglés. Hay consumidores ricos con un pedazo desproporcionado del ingreso y el consumo. Están el resto, los no ricos, una multitud, que solo tienen un pedazo sorpresivamente pequeño de la torta nacional”.

Se estima que el 93% de las ganancias en la recuperación posterior a la crisis del 2009-2010 fueron al 1% más rico de USA.

Allan Greespan, quien como Presidente del Banco Central Americano abogó fuertemente por la desregulación de los mercados financieros, escribe sobre la recuperación de la economía del país: “Ha habido una significativa recuperación entre personas de altos ingresos, grandes bancos y corporaciones; (…) el resto de la economía, incluyendo las pequeñas empresas y una parte muy significativa de la fuerza de trabajo están estancado, y bregando”.

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Freeland narra que la mayoría de los muy ricos que entrevistó viajaban la mitad del año. También entre otras historias de sus “gastos” narra el caso del dentista de súper-ricos al que le envían el jet para traerlo cada vez que los atiende.

Para Gillon el crecimiento acelerado de la riqueza en la cúspide tiene implicaciones de marketing muy concretas. Señala: “los mercados de productos de lujo deben exigir a sus equipos vías para abrir mejor este increíble poder de compra”.

Para el 99% restante del género humano las preocupaciones son de otro tipo.

Las disfuncionalidades de la desigualdad

Las cifras actuales significan que la 1/35,000-ava parte de los ciudadanos del mundo tiene cerca de la mitad del producto bruto mundial. Frente a sus 139 millones de dólares promedio de patrimonio, hay más de 3,000 millones de personas que viven en pobreza con ingresos anuales de 730 dólares.

Ambas cuestiones no son separadas. El hecho fundamental, que las crónicas usuales ignoran, es que están estrechamente vinculadas, de modos múltiples.

Frank, cronista del mundo de los súper ricos, pone el énfasis en que por lo pronto hay una gran dependencia. Sus errores, como los de las burbujas del 2008-2009, pueden costar muy caro. Dice que forman “un Potenkim plutocrático, además, con miedo de verse expuesto”.

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El Presidente Obama subrayó en un reciente discurso dedicado a la desigualdad (04/12/13), que “es el desafío definidor de nuestro tiempo”. Señaló que piensa dedicar el resto de su presidencia a reducir las desigualdades económicas y mejorar la movilidad social. Enfatizó: “Estoy convencido de que las decisiones que tomemos en estas cuestiones en los próximos dos años van a determinar si nuestros hijos van a crecer en un Estados Unidos donde las oportunidades sean reales”.

Dio datos muy concretos de los daños a la promesa de la movilidad social: “Un niño que nace en Estados Unidos en el 20% más pobre tiene 1 posibilidad en 20 de llegar al 20% más rico. Pero uno que nace en ese 20%, tiene un 66% de posibilidades de quedarse allí”.

The New York Times, saludando editorialmente el discurso, agrega que el 10% más rico que tenía en 1979 un tercio del ingreso nacional, ahora tiene la mitad. Y que esa concentración del ingreso lleva “a recesiones más frecuentes, más endeudamiento en los hogares y más cinismo y desesperanza”.

Inaugurando el año parlamentario 2014, el presidente del Senado Harry Read exhortó a sus colegas demócratas a “ocuparse del tema de la desigualdad en los ingresos” (6/1/14).

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Un Senador, “Bernie” Sanders, haciéndose eco de otros, afirmó: “tenemos un aliado fuerte de nuestro lado en este tema, es el Papa”.

En su exhortación apostólica Evangelii Gaudium (26/11/13), el Papa Francisco denuncia la desigualdad y señala: “No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos. Hoy tenemos que decir no a una economía de la exclusión y la inequidad. Esta Economía mata”.

Las investigaciones que vinculan la explosión de las grandes desigualdades con el estallido de las crisis económicas; las burbujas; la interrupción de la movilidad social; la destrucción de la confianza; y el capital social son abrumadoras. Entre ellas, en rigurosa obra con amplia data estadística, Wilkinson y Picket (2010) muestran comparando países más y menos desiguales, que la mayor desigualdad lleva a: más mortalidad infantil y materna; más embarazos adolescentes; mayor discriminación de género; menor esperanza de vida; y más criminalidad.

Las grandes concentraciones del ingreso se están construyendo en muchos casos a través de vías que significan exclusión en alta escala. Entre ellas la reducción del salario mínimo y del salario promedio; la acción monopólica en los mercados; la especulación financiera; y la elusión de impuestos por las trasnacionales a través de “contabilidad creativa” que transfiere los beneficios a paraísos fiscales.

El poder económico concentrado ha adquirido dimensiones inéditas.

Un estudio suizo, de S. Vitalin, J.B. Galtfelder y S. Batisston (2011), estima que 737 empresas multinacionales tienen el 80% del control de 43,060 corporaciones trasnacionales. Otro, Eccles (2013), que menos de 1,000 empresas son dueñas de la mitad de todas las acciones de los mercados mundiales.

Los grandes intereses económicos no se dedican meramente a viajar. Tratan de defender el status quo, incidiendo mediática, política y académicamente de modo cada vez más activo.

Con el título de “Académicos que defienden las ganancias de Wall Street”, The New York Times pone sobre la mesa casos concretos (28/12/13). Refiere la “labor” de Craig Pirrong, profesor de Finanzas en la Universidad de Houston: “mientras las empresas de energía y los intermediarios consiguieron fortunas comprando y vendiendo petróleo y otras materias primas en el reciente boom de sus mercados, Mr. Pirrong se posicionó como el duro defensor de los especuladores financieros, la combativa y ocasionalmente acérbica autoridad académica llamada cuando hay preguntas difíciles en el Congreso, y donde fuera sobre este tráfico multimillonario”.

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El periódico, reporta que “rutinariamente ha dejado fuera de sus pronunciamientos públicos en favor de la especulación de que ha tenido beneficios financieros de especuladores, y de algunos de los principales actores del mercado de materias primas”. Otro de los defensores más citados de la especulación en los mercados agrícolas es el Prof. Irwin de la Universidad de Illinois.

En Junio del 2009 cuando un subcomité del Senado produjo un informe sobre especulación en el mercado del trigo que podía llevar a nuevas regulaciones, ejecutivos de la Bolsa de Chicago, principal plaza en alimentos pidieron al Prof. Irwin que contestara. Se estima que los montos especulativos pasaron de 13 billones en el 2003 a 317 billones en 2008, y que jugaron un papel importante en la distorsión de precios, entre otros, en el aumento de los alimentos, con efectos inmediatos sobre el hambre de millones. Cuando se les preguntó a ambos profesores sobre sus vínculos financieros con los especuladores, los dos dijeron que eso no influía en sus opiniones.

América Latina en cambio

América Latina es pródiga en ultra ricos y desigualdad. El caso de Centroamérica es muy ilustrativo. Según indica Meléndez (El País, 29/09/13) 1,025 millonarios tienen 137,000 millones de dólares. Son el 0.041% de una población de 43 millones de habitantes, con la mitad en pobreza extrema, y 7.7 millones de desnutridos. Según el Informe del UBS en Guatemala, los 245 ultra ricos aumentaron su patrimonio de 28,000 a 30,000 millones de dólares en 2013, y la cifra de desnutrición infantil sigue estacionada en el 48%. Según el Informe de Desarrollo Humano 2013 del PNUD mueren 120 madres cada 100,000 nacidos vivos (en Canadá son 8), y solo terminó la secundaria el 12.6% de las mujeres y el 17.4% de los hombres.

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En Honduras se reiteran las cifras. Hay 215 ultra ricos, que también subieron sus fortunas de 28,000 a 30,000 millones de dólares en los últimos años. Mueren 100 madres cada 100,000 nacidos vivos, y solo terminan la secundaria el 20.7% de la mujeres y el 18.8% de los hombres. En ambos la carga fiscal de los ultra ricos es de las más bajas internacionalmente. Los dos tienen algunos de los peores coeficientes Gini de desigualdad en la distribución del ingreso del planeta.

Sin embargo, algo debe estar realmente cambiando en América Latina, porque el informe sobre los ultra ricos dice que “es la única región en donde bajaron en número (600 menos) y en patrimonio, 75,000 millones de dólares menos”.

Tienen “vientos de cola” en contra. Se llaman el reclamo masivo de los pueblos por equidad, en el que se han apoyado en países como Brasil, Argentina, Uruguay y otros; las enérgicas políticas de protección social; aumento de los salarios mínimos; apoyo a las PYMES; regulación estatal; ampliación de la cobertura jubilatoria; y otras, que ponen límites a la “ultra riqueza”.

Esas políticas dan resultados, la región ha crecido y crecerá más que el promedio mundial, pero, claro, no para el 1%, sino para el 99%.

Uno de sus efectos principales al reducir la desigualdad es que mejoran la calidad moral de la sociedad.

Eso es lo que pensaban el padre de la economía de mercado Adam Smith, quien visionariamente escribió en 1756: “La disposición a admirar y casi idolatrar a los ricos y poderosos y despreciar a las personas de condición pobre y humilde es la más grande y universal causa de corrupción de nuestros sentimientos morales”.• 

Bernardo Kliksberg
Autor de 56 obras traducidas a multiples idiomas. Entre las más recientes se encuentran “Primero la Gente”, que escribió con Amartya Sen, “Escandalos Éticos”y “Ética para Empresarios”. Asesor especial de la ONU, PNUD, UNESCO, UNICEF, OIT, OMS,OPS y otros organismos internacionales. Ha dado asesoría en: lucha contra la pobreza, reforma del Estado, políticas de desarrollo, y otras áreas claves a los más altos niveles de más de 30 países. Padre de la Gerencia Social, y de la Ética para el desarrollo, ha recibido decenas de Doctorados Honoris Causa, entre los más recientes, los de la Universidad Hebrea de Jerusalem, la Universidad Rey Juan Carlos de España, la Universidad Mayor de San Marcos, la Universidad Autónoma de Nuevo León y otros. Entre otras distinciones, el Rey Juan Carlos de España le confirió la Orden al Mérito Civil; la ciudad de Buenos Aires lo designó ciudadano ilustre; Guatemala le otorgó la Medalla Presidencial; y la Academia China de Ciencias Blandas le dio su mayor distinción. Designado en Octubre de 2013 por la FAO integrante del Alto Panel Mundial en Seguridad Alimentaria integrado por 15 prominentes expertos mundiales. Se han publicado y están en traducción en China varias de sus mas recientes obras.

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