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Noviembre 2013

Se le atribuye a Carl Friedrich Gauss la siguiente frase: “Cada que puedas hacerlo, cuenta”. Parecería, a primera vista, que esta recomendación nos demanda una tarea sencilla, la cual consistiría esencialmente, en términos coloquiales, en enumerar las cosas que tenemos alrededor.

Pero, ¿para qué sirve contar?; ¿qué utilidad obtendríamos al enumerar las cosas?; ¿es útil o deseable saber cuántas cosas son las que tenemos o de las cuales carecemos? Todas estas parecen preguntas de obvia respuesta: contamos para planear de manera adecuada la administración de los recursos; para dimensionar la riqueza disponible; o para determinar qué debe hacerse para paliar la pobreza o atemperar las desigualdades.

Desde esta perspectiva la cuestión parece estar zanjada; empero, aun asumiendo que contar siempre será útil, la cuestión que sigue parece no tener ya una respuesta tan simple. ¿Cómo y con qué instrumentos podemos y debemos contar? La respuesta a lo anterior nos ubica en el terreno de la metodología de la ciencia, y en la relatividad que existe en la efectividad de los métodos de aproximación a la realidad, dependiendo de qué es lo que se va a medir y con qué fines.

Así, la cuestión es de una dificultad mayor cuando se trata de contar a la población y algunas de las problemáticas que le caracterizan. En efecto, el fascinante mundo de la Demografía nos sitúa siempre ante el reto de contar adecuadamente y de dimensionar la complejidad de los temas relacionados con las tendencias de mortalidad, natalidad, migración o morbilidad.

Lo que se encuentra en los textos que forman parte de esta edición constituye un esfuerzo por mostrar que las estadísticas son producto de una construcción metodológica que permite aproximarnos a la realidad, pero que difícilmente pueden ser asumidas como sinónimo de “Realidad” en un sentido fuerte; es decir, que si bien contamos hoy con una poderosa batería de herramientas y métodos estadísticos robustos, estamos todavía muy lejos de tener plena certeza con respecto a las dinámicas demográficas.

La selección de textos y temáticas que llevó a cabo el Dr. Fernando Cortés Cáceres, Investigador Emérito del SNI, con el apoyo de Israel Banegas, nos permite tener una mirada completa sobre cuáles son las principales agendas de preocupación sobre la complejidad demográfica de nuestro país.

Sin duda alguna, los textos que se presentan nos dan luz sobre problemáticas específicas del análisis demográfico; empero, sobre todas las cosas, lo que nos deja esta edición es la evidencia en torno a que nadie que esté dedicado al estudio de la cuestión social, en sus múltiples temáticas y aristas, puede obviar la consideración fundamental respecto de la composición y estructura de la población, tanto en lo nacional como en lo local.

El estudio de la demografía en conjunción con el análisis del territorio deben ser asumidos como los dos grandes ejes sobre los que se pueden trazar las coordenadas de lo social, no sólo para comprender qué está pasando en nuestras sociedades, sino también para definir con mayor claridad y precisión cuáles son las políticas públicas de mayor pertinencia para resolver nuestros más urgentes problemas.

Hoy somos más de 118 millones de personas los que habitamos a nuestro país; tenemos enormes retos de salud pública, envejecemos rápidamente, somos mayoritariamente pobres y padecemos una profunda desigualdad; y todo ello no podríamos conocerlo sin contar con esta poderosa visión del mundo y la realidad llamada Demografía.• 

MLF

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