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Planificación familiar y salud reproductiva: piedras angulares del desarrollo

por Manuel Campa

Desde principios de los años sesenta del siglo pasado se integró a nivel mundial la Federación Internacional de Planificación de la Familia, en inglés International Planned Parenthood Federation (IPPF). Con la convicción de que la planificación familiar es un derecho humano fundamental y de que el equilibrio entre la población del mundo y sus recursos naturales y de su productividad es condición necesaria para la felicidad, la prosperidad y la paz, la IPPF propugna:


a) Incrementar la educación de los distintos países del mundo en materia de planificación familiar y paternidad responsable, con el interés de lograr el bienestar familiar y de la comunidad, además de las buenas relaciones internacionales

b) Aumentar la comprensión de las personas y los gobiernos respecto a los problemas demográficos de sus propias comunidades y del mundo

c) Alentar la educación en materia de población, sexual y consejo matrimonial

d) Estimular la investigación científica apropiada en los temas siguientes: las consecuencias biológicas, demográficas, económicas, eugenésicas, psicológicas y sociales de la fertilidad humana y la forma de regularla; métodos de anticoncepción, fecundidad, subfecundidad y esterilidad; y reunir y dar a conocer los resultados de tales investigaciones

e) Estimular y ayudar a la formación de asociaciones de planificación familiar en todos los países

f) Estimular y alentar la planificación familiar en todos los países por medio de otras organizaciones adecuadas

g) Fomentar y organizar la capacitación de todo el personal profesional, o sea: médicos, personal sanitario, educadores, trabajadores sociales y de desarrollo comunitario para poner en práctica los objetivos de la IPPF.

h) Organizar sesiones de trabajo, seminarios y conferencias regionales e internacionales

i) Tomar todas las medidas adecuadas para promover los objetivos enunciados.

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Así, en 1960 se crea en la Ciudad de México, una Asociación denominada inicialmente “Para el Bienestar de la Familia”, y posteriormente “Pro-Salud Maternal”. Este fue el primer servicio organizado para ofrecer planificación familiar y durante algunos años el único. La primera clínica de Planificación Familiar se estableció en el entonces Hospital de Enfermedades de la Nutrición hacia finales de 1965, cuando en México privaba una actitud pronatalista en el gobierno y en algunos sectores de la sociedad. El mismo año se formó una organización civil, la Fundación para Estudios de la Población, que en 1983 cambió a Fundación Mexicana para la Planeación Familiar A.C. (MEXFAM).

A partir de 1967 se inician en el IMSS las primeras acciones de protección anticonceptiva anteriores a la política oficial de población, con carácter de investigación médica sobre la regulación de la fecundidad.

Transcurrieron más de 15 años de la creación de la IPPF, para que el Consejo Nacional de Población el 28 de Octubre de 1977 en Palacio Nacional llevara a cabo su ix Sesión para someter a la consideración del Presidente de la República el Plan Nacional de Planificación Familiar del Sector Salud, el cual fue aprobado, señalando que el aumento de la población debe adecuarse al desarrollo socioeconómico del país para que sea racional, creándose una Coordinación Nacional del Programa de Planificación Familiar, dependiendo administrativamente del IMSS, y estableciendo como Meta Nacional el reducir el Crecimiento Demográfico.

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Para 1978 ya estaba formado el Voluntariado de Planificación Familiar, dependiente del Voluntariado Nacional que presidía la esposa del Presidente de la República.

Con la aplicación de este Programa se disminuyó la Tasa de Crecimiento Demográfico de 3.2% a finales de 1976 a 2.4% a fines de 1982, año en que se suprimió la Coordinación Nacional del Programa. Para esas fechas se publicó el libro “La Revolución Demográfica en México 1970- 1980”, con textos en castellano y en inglés.

En marzo de 1983, The Population Institute de la ciudad de Nueva York publicó en relación con este libro: “Se trata de un documento verdaderamente impresionante que acaba de editarse en México y debe interesar a los oficiales gubernamentales y a los líderes de los medios masivos de comunicación que colaboran en las campañas demográficas”; “la Revolución Demográfica es un término apto para un país que ha visto bajar su tasa de natalidad a un ritmo más acelerado que casi cualquier otro país en la historia. Es importante recordar que México mantuvo una política pronatalista hasta 1972”.

En 1983 desaparece la Coordinación Nacional del Programa de Planificación Familiar, pasando el programa nacional a las instituciones de salud SSA, IMSS e ISSSTE, las cuales se encargaron de su elaboración y aplicación.

La Ley General de Salud es publicada en el Diario Oficial de la Federación en 1984 mencionando los Servicios de Planificación Familiar. En 1993 se dio a conocer la Norma Oficial Mexicana 005-SSA2-1993, de los Servicios de Planificación Familiar con el objetivo de uniformar los criterios de aplicación, políticas y estrategias para la prestación de los Servicios de Planificación Familiar en México.

En 1995 se reformó el sector salud, adoptando más medios gubernamentales dirigidos a descentralizar dicho sector, creándose las Jefaturas Estatales de Salud.

Como resultado de las conferencias de población que se realizaron a partir de 1990, las más importantes han sido: sobre medio ambiente y desarrollo, en Río de Janeiro (1992); la mundial sobre Derechos Humanos en Viena (1993); la internacional sobre población y desarrollo en El Cairo (1994); y la iv conferencia mundial sobre la mujer, en Pekín (1995), donde surgió el concepto de Salud Reproductiva.

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En estas conferencias se abordaron las temáticas que se focalizaron principalmente en grandes temas como la reproducción y los derechos relacionados con ella; los problemas sanitarios y la sexualidad; la planificación familiar, la libre elección y el perfil de los servicios de anticoncepción; la familia y su función social; los grupos a quienes se dirige el programa y finalmente los actores responsables de poner en práctica las recomendaciones. Estas dimensiones en el plan teórico dan lugar al surgimiento del concepto de Salud Reproductiva como producto del replanteamiento de los efectos de los programas de acción aplicados con anterioridad y frente al nuevo entorno de la globalización.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ésta es el estado de bienestar físico, mental y social, en los aspectos relativos a la sexualidad y la reproducción en todas las etapas de la vida. No es, por tanto, una ausencia de enfermedades o dolencias. La salud reproductiva implica que las personas puedan tener una vida sexual segura y satisfactoria, la capacidad de tener hijos y la libertad de decidir si quieren tenerlos, cuando y con qué frecuencia (derechos reproductivos). Tanto el hombre como la mujer tienen derecho a estar informados y tener acceso a métodos de regulación de la fertilidad seguros, eficaces y asequibles, así como a disponer de servicios accesibles de planificación familiar y salud pública que permitan la adecuada asistencia profesional a la mujer embarazada y permitan que el parto se produzca de forma segura y garantice el nacimiento de hijos sanos.

La Salud Reproductiva no abarca solamente la planificación familiar y la anticoncepción, sino que tiene un campo de acción más amplio en la vida familiar y el desarrollo humano. Incluye la educación sexual; la maternidad sin riesgo; el control de las infecciones de transmisión sexual; la atención de las complicaciones del aborto; la incorporación de la perspectiva de género; y la presencia de violencia de género.

De acuerdo con la OMS, la salud reproductiva es la piedra angular del desarrollo humano, tanto individual como social.

Equidad de género

Un aspecto que es indispensable tomar en cuenta para enfrentar de manera adecuada y efectiva los aspectos relacionados con salud sexual y reproductiva es la perspectiva de género en la salud. A lo largo de la historia se han justificado como “naturales” muchas de las diferencias que se observan cotidianamente en la distribución de tareas, derechos y obligaciones entre hombres y mujeres, y que han colocado a las mujeres en una situación de subordinación, incorporándolas a las costumbres y tradiciones de cada cultura y grupo social. Sin embargo, la realidad es que están determinados socialmente los papeles entre ellos; en el caso de la salud y las relaciones de género tienen impactos negativos en las mujeres, pues la subordinación y la falta de autonomía en la toma de decisiones se constituyen en barreras para el conocimiento y la adopción de métodos anticonceptivos.

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Las inequidades en salud que todavía caracterizan a nuestro país por causas geográfica; cultural; étnica; socioeconómica; edad; género o discapacidad solo pueden resolverse a través de los esfuerzos coordinados de todos los sectores y por medio de políticas de población, desarrollo, educación y salud.

Durante más de dos decenios la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) brindó a México asistencia en sus programas de población, planificación familiar y salud reproductiva. Entre 1992 y 1999 fue el último periodo en que prestó dicha asistencia a instituciones del sector público, así como a dos organizaciones del sector privado: la Fundación Mexicana para la Planeación familiar (MEXFAM) y la Federación Mexicana de Asociaciones Privadas de Salud y Desarrollo Comunitario (FEMAP). MEXFAM es la filial mexicana de IPPF fundada en 1965 con sede en México DF; la fundación disponía en 1999 de 35 centros en 25 entidades federativas.

En 2003 el Programa Mujer y Salud de la Dirección General de Salud Reproductiva se integró en el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, quedando bajo su responsabilidad todos los programas que dichas áreas venían desarrollando. Sus atribuciones: proponer políticas nacionales en materia de Salud Reproductiva, incluyendo Planificación Familiar, Carcinoma Cervico-uterino y Mamario; de Atención Materno-Infantil; de Salud Perinatal; de Equidad de Género; y de Prevención y Atención de la violencia familiar, sexual y contra las mujeres como un problema de salud pública, y evaluar su impacto. Asimismo, propone modificaciones al marco jurídico con el propósito de eliminar toda forma de discriminación por razones de género, así como combatir la violencia familiar, sexual y contra las mujeres, y garantizar el respeto a los derechos sexuales y reproductivos.

El Programa de Planificación Familiar y Anticoncepción para 2007-2012, actualmente en aplicación, tiene como misión: contribuir a mejorar la salud de la población a través de la incorporación de la perspectiva de género en programas y acciones del sector salud, así como de la salud sexual y reproductiva, con pleno respeto a los derechos humanos y la visión de ser una organización de referencia en materia de equidad de género y de salud sexual y reproductiva, con reconocimiento nacional e internacional; caracterizada por una alta competencia técnica y profesional; fundamentada en las evidencias científicas, las mejores prácticas y necesidades de salud de la población; con un sentido humanitario y compromiso social; y con capacidad propositiva e innovadora, incluyente y abierta a la participación de la sociedad civil.

La aplicación de este programa desde sus inicios es una de las prioridades de nuestro sistema de atención a la salud en todo el país. Para darle cumplimiento es necesario conocer nuestra compleja dinámica demográfica y personal entrenado con mística de servicio. El reto es hacerlo llegar a los sitios donde las condiciones de pobreza se manifiestan con mayor intensidad, en particular a las y los jóvenes. Así como el conocimiento del marco económico, social, cultural y político en donde opera la familia en sus pautas reproductivas.• 

MCampa

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