Austeridad y cambio institucional 06/08/2018

Terminar con la ostentación y el gasto faraónico del gobierno es de suma relevancia para recuperar la necesaria austeridad republicana. Llevar a la práctica esta idea le permitirá a la nueva administración tener algunos márgenes de maniobra y ciertas disponibilidades presupuestales para poner en marcha algunos de los programas que ha anunciado el virtual presidente electo.

A pesar de lo anterior, el redimensionamiento de la burocracia, en términos de recorte al gasto en salarios, debería ir acompañado de un profundo proceso de reforma institucional, que permita hacer más eficiente y eficaz al gobierno, así como reorientar perspectivas desde las cuales se han diseñado e implementado las políticas públicas en nuestro país.

Reformar la vida púbica, desde una perspectiva amplia, exige de un cambio institucional de gran calado, que permita construir una auténtica nueva generación de políticas públicas, que permitan transitar del modelo imperante hasta ahora, el cual pone el énfasis en la prestación de servicios sociales básicos, a otra que dé pleno cumplimiento, apegándose a los principios de universalidad, integralidad y progresividad establecidos en la Constitución.

Regenerar significa, según el Diccionario de la lengua española, la reconstrucción de un organismo, por sí mismo, de sus partes perdidas o dañadas; es de esa magnitud, el reto que deberá asumirse el próximo 1º de diciembre por la nueva Presidencia de la República.

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