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Cinco tesis para cambiar a México 04-12-2017

Hasta ahora, ninguno de los aspirantes a la Presidencia de la República ha planteado que uno de los objetivos centrales de su propuesta sea abatir la desigualdad, lo que es más, todos han planteado medidas y tesis que, de llegar a operarse, amenazan con extender el proceso concentrador de la riqueza, así como mantener el ritmo de crecimiento mediocre que se ha mantenido en las últimas tres décadas

Esta semana tuve la oportunidad de presentar, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el texto de Rolando Cordera, La perenne desigualdad, el cual es obligado leer, y del cual destaco cinco tesis sobre las que es fundamental reflexionar, pero, sobre todo, exigir que se coloquen al centro de la discusión pública nacional.

Reducir la desigualdad exige, debe insistirse, una Reforma Fiscal y hacendaria de gran calado, ésta se ha pospuesto una y otra vez y tampoco se ha conseguido articular procesos de construcción del Presupuesto de Egresos de la Federación que lo conviertan verdaderamente en el principal instrumento de una política económica dirigida a construir un crecimiento con equidad.

Lo que debe comprenderse es que no puede haber auténtico desarrollo si no hay una democracia arraigada, sustentada en una potente sociedad civil convencida de su defensa; y si no hay simultáneamente un Estado social de derecho arraigado en un sistema institucional comprometido con la ciudadanía y no con los poderes fácticos.

No podemos posponer más la llegada de la hora de la igualdad; y por ello no será ético que en 2018 las y los candidatos evadan este debate: ¿cómo construimos un país incluyente y equitativo? Los ciudadanos esperamos respuestas.

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Mujeres, equidad y desarrollo 27-11-2017

¿Cuánto le cuesta a México, desde las aristas civilizatorias, hasta las cuestiones económicas, la desigualdad que persiste entre mujeres y hombres? ¿Cuánto nos cuesta mantener esta violencia estructural, y cuánto más vamos a tardar en romper con los ciclos reproductores del machismo, el sexismo y la discriminación en razón del género?  No conozco ningún estudio reciente respecto del costo económico, que sería el más fácil de cuantificar, derivado de la violencia y desigualdad entre mujeres y hombres. Aún así, es posible afirmar que nuestro país pierde anualmente varios puntos porcentuales del PIB debido a esta situación de inequidad 

Dimensionar lo demás es aún más complejo; ¿cómo comprender y explicar la persistencia del machismo? Don Samuel Ramos, el gran filósofo mexicano, hablaba de una cuestión profunda: al “pelado”, sostenía, tan vacuo espiritualmente hablando, no le queda más opción que asumir los dos peores valores del mexicano: la violencia y el machismo.

Necesitamos avanzar decididamente hacia la construcción de presupuestos con perspectiva de género y perspectiva de derechos de las niñas, niños y adolescentes. Y en esa misma lógica, en la construcción de planes estatales y municipales de desarrollo construidos con perspectiva de derechos humanos, pero con la capacidad de realmente ordenar la acción pública en lo estatal y lo municipal.

Reconciliar al país exige construir relaciones de igualdad, tanto entre hombres y mujeres, como entre las distintas generaciones. Urge en esa lógica, diseñar una estrategia renovada de largo plazo, sustentada en una ética del rostro, es decir, una ética de la otredad que nos permita ver en cada persona un fin en sí mismo y jamás, como lo escribió alguna vez Kant, como un medio para alcanzar algo más allá de la persona misma.

Eliminar la violencia, dicen algunos, es imposible, pero aun en ese escenario, sí es posible construir una sociedad para la paz y la igualdad sustantiva; Islandia, Finlandia, Suecia y Noruega están avanzando en esa ruta, así que no es válido, simplemente, decir que nosotros no podemos, porque tenemos que poder, de otro modo estaremos condenados a ser un país siempre injusto y siempre mutilado en sus capacidades para la paz y la convivencia solidaria y respetuosa de la otredad.

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La crucial agenda de la niñez 20-11-2017

De acuerdo con los datos del Coneval, entre los años 2014 y 2016 el grupo de población entre el cual se tuvo la menor disminución en los niveles de pobreza fue el de las niñas, niños y adolescentes. En la última medición, relativa al año 2016, entre quienes tienen más de 18 años el porcentaje de personas en pobreza fue de 39.9%; en contraste, el 51.1% de los menores de 18 años vivían en pobreza.

Adicionalmente, el Coneval estimó que para el año 2016 sólo 19 de cada 100 niñas y niños podían ser considerados como no pobres y no vulnerables; es decir, sólo dos de cada diez niñas y niños tienen acceso a lo que es considerado en la medición oficial como “condiciones adecuadas de bienestar”.

El día de hoy se conmemora el Día Mundial del Niño y de la emisión de la Convención de los Derechos del Niño y la Niña. Han transcurrido ya casi 30 años desde que México la ratificó, y las condiciones en que vive la niñez, como puede verse, se encuentran muy lejos de la garantía siquiera del derecho al mínimo vital sobre el cual ya hay pronunciamientos jurisprudenciales del Poder Judicial de la Federación.

Construir un país apropiado para la niñez implica, debe decirse, un nuevo Estado de bienestar. Porque garantizar de manera integral, interdependiente, simultánea y progresiva el catálogo de todos sus derechos, implica, desde una institucionalidad distinta, hasta una lógica diferente de presupuestar y asignar los recursos públicos.

Invertir decididamente en la niñez exige de una renovada concepción de lo que es el desarrollo, pues sólo desde una idea clara sobre cómo construir una sociedad igualitaria y para todas las edades es que podría avanzarse en el cumplimiento del Principio del Interés Superior de la Niñez. Se trata, sin duda, de un imperativo ético que aún no hemos sabido honrar.

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Obesidad, presupuesto y desarrollo 13-11-2017

Los resultados del reciente estudio sobre la obesidad presentado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) confirman la crisis que se vive en México en materia de salud pública, con los resultados consabidos respecto de la mortalidad: más de 105 mil defunciones por diabetes y más de 135 mil por enfermedades hipertensivas y del corazón 

La OCDE estima que alrededor de 73% de las personas adultas en México viven con sobrepeso u obesidad (tres de cada cuatro), el indicador más alto para los países miembros de esta organización. Así, frente a esta problemática, sorprende la integración del Presupuesto de Egresos de la Federación de 2018; en primer lugar, por los recortes al sector salud, y por el diseño inercial que se decidió darle, lo cual, en sentido estricto y ante las tendencias observadas, en realidad constituye un retroceso.

Es importante decir también que de los 5.23 billones de pesos que integran al PEF 2018, hay una suma de 3.73 billones que forman parte del gasto programable y 1.50 billones de gasto no programable (pagos pendientes de años anteriores, gastos destinados al pago de deuda pública y recursos transferidos a estados y municipios).

El margen para el gobierno, como puede verse, en realidad se encuentra sumamente acotado; el tiempo para el cierre de la administración es breve, y las angustias y necesidades de la población, mayores.

Actuar con audacia en este escenario es un imperativo ineludible; y hay que hacerlo con un propósito central: reconstruir capacidades para retomar el sendero del desarrollo, lo cual implica crecimiento económico con base en una poderosa estructura social que distribuya con equidad.

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El declive de la democracia 06-11-2017

La advertencia del informe Latinobarómetro 2017 es contundente en lo que respecta a los indicadores relativos al apoyo que la ciudadanía le da a la democracia en nuestra región: “Lo que hoy es el promedio, antes era el mínimo. Lo normal ahora es el mínimo de antes”. Los avances, sostiene el informe, se tienen sólo en el ámbito de lo económico, pero no en el de la política y lo social, y advierte: hay una clara disociación entre el mundo de la economía y el mundo de la política. Los resultados que nos da este informe, de algún modo eran previsibles. La desigualdad en América Latina no ha desaparecido, las violaciones a los derechos humanos son constantes, la corrupción es una característica endógena de nuestros sistemas de partidos políticos; y la pobreza y el hambre son realidades que distan mucho de situarse siquiera en ruta de desaparecer 

En el 2014, el Informe País sobre la calidad de la ciudadanía en México, editado por el Instituto Nacional Electoral, había alertado del muy bajo nivel de respaldo ciudadano a la democracia y, desde entonces, poco se ha hecho para diseñar una estrategia nacional de construcción de ciudadanía, sustentado en un modelo de gobierno e institucional auténticamente democrático.

Transformar a la sociedad requiere del respaldo democrático de la ciudadanía, pero en ello es en donde se encuentra el nudo Giordano, porque en México hay un muy bajo nivel de respaldo de la población a la democracia; y hay una muy baja confianza en ella como la forma de gobierno idónea para vivir en paz y con bienestar.

Con lo que tenemos podemos recobrar el sendero del crecimiento y la equidad: habría que iniciar con la consolidación del sistema universal de salud y con la estructuración de un sistema educativo nacional universal y gratuito desde el preescolar hasta la universidad.

Si logramos eso en 10 años, nuestra democracia comenzaría a recobrar su sentido mayor: ser un modo de vida en diálogo, en paz y con prosperidad para todos.

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Miedo 30-10-2017

El miedo, como condición generalizada en una sociedad, debería ser considerado como uno de los principales indicadores clave sobre el grado de desarrollo democrático e institucional. Si la ciudadanía vive azorada, esto no puede ser resultado, sino de la inacción de los poderes públicos y de la amenaza permanente de la delincuencia. La cuestión puede expresarse de mejor manera si se piensa en dos autores clásicos. El primero de ellos, Thomas Hobbes, aseguraba que el primer deber del Estado se encuentra en evitar que la violencia se apodere de la sociedad y, en esa medida, evitar la muerte prematura y violenta de los ciudadanos

Por su parte, John Locke proponía que el primer derecho civil que debe garantizarse por todo Estado moderno es el de la propiedad privada, es decir, es la garantía sobre la propiedad e integridad del patrimonio, lo que le permite a las sociedades florecer en lo económico y en lo social.

El miedo es la gran constante del país: la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares, 2016, estima que en el 42 por ciento de los hogares se vive con preocupación por temor de que la comida se acabara por falta de recursos económicos.

El miedo debería convertirse en una de las variables centrales de las mediciones o estudios del bienestar y la seguridad pública; pues en ese sentimiento se sintetiza el complejo escenario de inseguridad, violencia y literalmente terror que se vive en amplias franjas del territorio nacional.

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El empleo en su contexto 23-10-2017

De acuerdo con los datos oficiales, en el sexenio se ha logrado la creación de tres millones de empleos, esto implica un promedio anual de alrededor de 560 mil al año. También ha crecido la cifra de 28.34 millones de familiares afiliados al IMSS en enero de 2016, a 31.59 millones en agosto de 2017.  Sin duda, es un logro que en un contexto de bajo crecimiento económico se haya logrado la creación de empleos, sin embargo, debe reconocerse que estamos muy lejos de un escenario deseable. Por ejemplo, frente a la cifra de los 560 mil empleos creados por año, contrasta el dato del 1.2 millones de puestos de trabajo que se requieren debido al crecimiento de la Población Económicamente Activa

Por otro lado, de acuerdo con el Inegi, el promedio de horas trabajadas por semana en el país es de 42.4, y el promedio de ingresos por hora trabajada es de 36.3 pesos. Es decir, el promedio de ingresos por persona ocupada en el país es de aproximadamente seis mil 156 pesos al mes.

Frente a este contexto, debemos ser capaces de plantearnos metas de alto calado. ¿Por qué no, por ejemplo, reducir la pobreza a 20 por ciento de la población nacional en los próximos seis años? El país tiene que aspirar en el mediano plazo, de manera acelerada: reducción de la inflación a menos del 3 por ciento anual; crear 100 mil o más empleos mensuales, alcanzar la cobertura universal de la seguridad social, reducir al menos en 30 por ciento las tasas de mortalidad por causas evitables, y en 50 por ciento por accidentes, suicidios y homicidios; reducir la desigualdad a menos .350 en el coeficiente de Gini, así como incrementar la inversión productiva a los niveles señalados y cumplir con el 1 por ciento del Producto Interno Bruto en ciencia y tecnología.

Alcanzar éstas y otras metas exigen, sin embargo, un renovado diálogo público nacional por la inclusión y la igualdad social. Tenemos el reto de impulsarlo y, sobre todo, de llevarlo a buen puerto.

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En el mundo de la violencia 16-10-2017

Los homicidios y, en particular, la tasa de mortalidad por homicidio, es considerado como el principal indicador del nivel de violencia presente en una sociedad. Esto es así porque, de manera general, cuando en una sociedad crece el número de homicidios, crecen simultáneamente otras formas de violencia: agresiones, asaltos, robo, secuestro y, en casos como el de nuestro país, la extorsión, el robo de combustibles y otras figuras delictivas como el tráfico de indocumentados o la trata de personas.

Hay, sin embargo, otros datos que no deben dejarse de lado, pues dan cuenta, de manera indirecta, de los niveles de agresividad y de la intención manifiesta de hacer daño a los demás a través de la utilización de armas, con la finalidad de atacar a una o varias personas.

La propia Secretaría de Salud ha documentado el incremento en los casos de atención médica debido a la “intoxicación aguda por alcohol”; en efecto, las cifras pasaron de 41 mil 904 casos en 2014 a un total de 42 mil 958 en el año 2015 y 44 mil 101 en el año 2016.

La cruenta masacre de Las Vegas ocurrida la semana pasada conmocionó al mundo; sin embargo, la también cruenta sangría cotidiana que atestiguamos es un tema que debe movilizar muchos más recursos y capacidades, sobre todo en entidades y municipios, porque es ahí en donde se encuentra la gran fractura institucional y la pérdida de las capacidades del Estado para garantizar lo mínimo: seguridad y paz para la población.

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Tentaciones conservadoras 09-10-2017

El populismo, no debe olvidarse, se practica en todos los espectros de la política. Tanto en las “derechas” como en las “izquierdas” la fórmula es la misma: reducir el lenguaje a propuestas simplonas, dirigidas a lo que una mayoría poco comprometida con los derechos humanos quiere oír y, por otra parte, pactar con intereses fácticos la distribución del poder y de espacios de decisión estratégicos. El populismo, concepto ambiguo, se asume aquí en el sentido del uso de la demagogia como principal instrumento del discurso político, en contraposición de lo que se entiende en otras latitudes, es decir, se asume que una postura “populista (populism, en inglés) es sinónimo de compromiso con la igualdad y la justicia social.

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos de América tiene que ver con eso, pero lo peligroso es siempre, en este y otros casos, que una vez al mando están dispuestos a llevar hasta sus últimas consecuencias sus disparates y balandronadas.

Lo que debe advertirse es que el pensamiento conservador no tiene ideología política, que ha tenido la habilidad y el pragmatismo político para tener acérrimos representantes en todos los partidos políticos, desde los cuales actúan con plena intolerancia, haciendo gala de sus más profundas convicciones racistas, clasistas y en general, discriminatorias.

Lo que la ciudadanía debe ser capaz de hacer es generar importantes costos políticos a esas posiciones; y evitar a toda costa, que el conservadurismo continúe su peligroso avance; en ello nos jugamos nada menos que nuestras libertades.

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Para recomenzar 02-10-2017

La destrucción generada por los terremotos de los días 7 y 19 de septiembre pusieron de manifiesto, una vez más, los enormes rezagos sociales que persisten en el sur-sureste del país, pero sobre todo, lo que José Woldenberg señalaría alguna vez, como nuestra más grande “falla geológica”: la desigualdad. Desde esta perspectiva, a partir de ahora la solidaridad de los millones de personas que se volcaron para aliviar las necesidades de quienes resultaron afectados, debe convertirse en el único rasero aceptable de actuación para todas las autoridades.

Hay tres medidas que deben tomarse si realmente se quiere aprovechar la tragedia para recomenzar; y es que estos sismos deberían llevarnos, no a reconstruir lo que se destruyó, sino a un reinicio en la forma en cómo concebimos al país.

Es muy probable que el impacto de estos sismos, sumado a los efectos de la inflación en 2017, van a generar importantes retrocesos en los indicadores de pobreza, por lo que no puede asumirse que es simplemente “levantando casas” como vamos a resolver nuestros problemas estructurales.

Si las crisis son oportunidades para recomenzar —y ésta es una muy profunda— no debemos dejarla pasar, en el ánimo de comenzar a ser el país que merecemos tener.

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