El arranque se complica

En nuestro país hay muchas agendas que son urgentes, y con el paso del tiempo, ante la inacción e ineficacia de los gobiernos, en todos sus órdenes y niveles, se complejizan y adquieren dimensiones mayores 

Así, a las cuestiones estructurales como la violencia, la desigualdad, la pobreza y las tendencias de mortalidad evitable, se suman problemáticas que no admiten dilación. En ese sentido, el paso del huracán Willa es uno de los ejemplos que permiten prever un difícil arranque de gobierno para la administración 2018-2024. En Nayarit, varias localidades de Tuxpan quedaron, literalmente, bajo el agua y en Sinaloa las pérdidas económicas fueron igualmente mayúsculas, amén de que Jalisco y Michoacán no están exentos de afectaciones en sus territorios por las torrenciales lluvias que trajo este huracán.

Las estimaciones preliminares en Sinaloa y Nayarit son de, al menos, 200 mil viviendas dañadas; y a ellas se añaden 20 mil familias que aún requieren de apoyos para sus viviendas en la Ciudad de México, y alrededor de 300 mil más en Oaxaca y Chiapas debido a los sismos de 2017. Son cifras mayúsculas y su atención requiere de cuantiosos recursos.

No está de más insistir en un asunto fundamental: el nuevo gobierno debe determinar, y muy rápido, el catálogo de asuntos urgentes en proceso; la lista de prioridades de arranque de la administración, pero, sobre todo, tiene la responsabilidad de informar a la ciudadanía cuál es la nueva visión y el marco de referencia de la nueva lógica de su toma de decisiones. Sobre eso, a un mes de iniciar, todavía tenemos muy poco.

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