En defensa de la asistencia social 23-07-2018

México carece de un sistema de información que dé cuenta de la magnitud del número de personas en situación de vulnerabilidad o vulnerabilidad extrema. No sabemos cuántas personas requieren de cuidados especiales en la vejez, cuántas sobreviven en las calles; y tampoco tenemos conocimiento preciso de las situaciones extremas en que viven niñas, niños y adolescentes que carecen de todo y que han sido abandonados por todos

Por ello es importante asumir la discusión abierta por el equipo de transición del virtual presidente electo, respecto de lo que debe ser la política de asistencia social. En esa lógica, lo primero que debe decirse es que el anuncio de que el Sistema Nacional DIF será “asumido” por la Secretaría de Salud resulta equívoco, pues la asistencia social actualmente ya forma parte integral del Sector Salud: los artículos 2º y 3º de la Ley General de Salud (LGS) establecen que la asistencia social un servicio de salud y también es materia de salubridad general.

Difícilmente puede encontrarse en México una institución que tenga mayor presencia territorial que el DIF; su personal, a nivel de campo es de los que tienen mayor identidad y experiencia, pero también sensibilidad social; por lo que prescindir de todo ello sería un error.

La asistencia social es la primera política social que tuvo nuestro país; es quizá la de mayor historia y profundidad en el impacto que generan sus intervenciones. Sin duda debe renovarse y potenciar sus capacidades; pero ello no se va a lograr simplemente reduciéndola a una nueva dirección o subsecretaría de Salud. Ojalá que esta medida sea una en la que se pueda rectificar.

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