En el mundo de la violencia 16-10-2017

Los homicidios y, en particular, la tasa de mortalidad por homicidio, es considerado como el principal indicador del nivel de violencia presente en una sociedad. Esto es así porque, de manera general, cuando en una sociedad crece el número de homicidios, crecen simultáneamente otras formas de violencia: agresiones, asaltos, robo, secuestro y, en casos como el de nuestro país, la extorsión, el robo de combustibles y otras figuras delictivas como el tráfico de indocumentados o la trata de personas.

Hay, sin embargo, otros datos que no deben dejarse de lado, pues dan cuenta, de manera indirecta, de los niveles de agresividad y de la intención manifiesta de hacer daño a los demás a través de la utilización de armas, con la finalidad de atacar a una o varias personas.

La propia Secretaría de Salud ha documentado el incremento en los casos de atención médica debido a la “intoxicación aguda por alcohol”; en efecto, las cifras pasaron de 41 mil 904 casos en 2014 a un total de 42 mil 958 en el año 2015 y 44 mil 101 en el año 2016.

La cruenta masacre de Las Vegas ocurrida la semana pasada conmocionó al mundo; sin embargo, la también cruenta sangría cotidiana que atestiguamos es un tema que debe movilizar muchos más recursos y capacidades, sobre todo en entidades y municipios, porque es ahí en donde se encuentra la gran fractura institucional y la pérdida de las capacidades del Estado para garantizar lo mínimo: seguridad y paz para la población.

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