Formas extremas de violencia 07-05-2018

Una nueva ola de violencia recorre el país. Pero no es solo la que es promovida y ejercida por el crimen organizado. En la sociedad hay también signos ominosos que, más allá del malestar social, resultan del todo reprobables y serán siempre injustificables. Las escenas que presenciamos a diario son cruentas, macabras. La semana pasada, por ejemplo, Milenio presentó el video de un linchamiento, perpetrado por una turba sanguinaria, en el cual se observa cómo arden los restos mortales de la víctima.

Sorprende y genera estupor, que en el video, frente al cadáver en llamas, se escuchan personas comentando el siniestro espectáculo; lo hacen riéndose, con sorna respecto a lo que tienen enfrente; como si la ejecución de una persona, quien sea, pudiera constituirse en asunto de chiste; una ausencia total de respeto o consideración mínima a la dignidad humana.

Se equivocan quienes piensan que lo necesario es sólo una nueva estrategia de seguridad policiaca. Estamos por el contrario, ante la urgencia de contener lo que filósofos como Bataille llaman la “energía de lo maldito”, el encadenamiento de todo lo que se encuentra desarticulado, en el abandono de lo institucional.

La violencia que enfrentamos no es la encarnada por un monstruo como Frankenstein; sino la representada en la Gorgona, en el Kraken: se trata del terror múltiple, desconocido. Y frente a eso, ni en la antigüedad ni ahora, hemos tenido las respuestas adecuadas.

  Descargar audio (10,3 MiB, 25 hits)