La Cepal y el desarrollo 23-05-16

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Dos proposiciones contrarias no pueden ser ciertas de manera simultánea; eso lo sabemos desde hace más de 2,400 años, cuando Parménides escribió su célebre y bello Poema ontológico y, también, con niveles de plena certeza epistemológica a partir de la lógica de Aristóteles. La cuestión viene a cuento porque hoy nos encontramos ante dos propuestas en torno a la realidad económica y social que son contradictorias y excluyentes entre sí. Por un lado, está la visión dominante desde hace 30 años, conocida ya de manera generalizada como “neoliberal”. Los resultados de su aplicación son desastrosos: crisis recurrentes, desempleo generalizado a escala global; crisis ambiental; diversas crisis humanitarias expresadas en clave de guerra y migración forzada; pobreza y desigualdad masivas; muertes y enfermedades evitables; y suma y sigue.

Por otro lado, se encuentra una propuesta alternativa que, sin renunciar a la economía de mercado, apuesta por la intervención del Estado en la regulación de la actividad de los privados, para establecer mecanismos de distribución justa de la riqueza, en contextos de democracia y equidad social. Quienes apostamos por un Estado de bienestar, partimos de una tesis simple, resumida magistralmente por el doctor Jorge Carpizo: “El Estado democrático de derecho, o es un Estado social o no es Estado de derecho”.

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