La Constitución y el proyecto de país 06-02-2017

Ayer se conmemoró el centenario de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. En ella se establecen tres cuestiones fundamentales: 1) que somos una República Federal y que nuestro régimen de gobierno es el democrático; 2) se establece la división de Poderes, y 3) se reconocen los derechos humanos, tanto los establecidos en la propia Carta Magna como en los tratados internacionales ratificados por el Estado. 

Ante los grupos que desearían eliminar de la Constitución la laicidad del Estado, el carácter pluricultural de la nación mexicana, la libertad sexual, la libertad de expresión, la propiedad colectiva, el carácter público y laico de la educación y, en general, un Estado social de derecho, lo que debemos hacer es poner en marcha un proceso de verdadera democratización de las instituciones, para robustecer su legitimidad y, con base en ésta, llevar a cabo el necesario proceso de reordenación de nuestra Carta Magna.

La pregunta a responder es: ¿cómo logramos que la Constitución se convierta de un documento engorroso, ilegible e incomprensible para la mayoría de la población, en un texto-guía del devenir nacional, en el cual todos nos veamos reflejados en nuestras aspiraciones y con base en el cual tengamos la oportunidad y la posibilidad efectiva de acceder a todas las esferas de la justicia?

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