La crucial agenda de la niñez 20-11-2017

De acuerdo con los datos del Coneval, entre los años 2014 y 2016 el grupo de población entre el cual se tuvo la menor disminución en los niveles de pobreza fue el de las niñas, niños y adolescentes. En la última medición, relativa al año 2016, entre quienes tienen más de 18 años el porcentaje de personas en pobreza fue de 39.9%; en contraste, el 51.1% de los menores de 18 años vivían en pobreza.

Adicionalmente, el Coneval estimó que para el año 2016 sólo 19 de cada 100 niñas y niños podían ser considerados como no pobres y no vulnerables; es decir, sólo dos de cada diez niñas y niños tienen acceso a lo que es considerado en la medición oficial como “condiciones adecuadas de bienestar”.

El día de hoy se conmemora el Día Mundial del Niño y de la emisión de la Convención de los Derechos del Niño y la Niña. Han transcurrido ya casi 30 años desde que México la ratificó, y las condiciones en que vive la niñez, como puede verse, se encuentran muy lejos de la garantía siquiera del derecho al mínimo vital sobre el cual ya hay pronunciamientos jurisprudenciales del Poder Judicial de la Federación.

Construir un país apropiado para la niñez implica, debe decirse, un nuevo Estado de bienestar. Porque garantizar de manera integral, interdependiente, simultánea y progresiva el catálogo de todos sus derechos, implica, desde una institucionalidad distinta, hasta una lógica diferente de presupuestar y asignar los recursos públicos.

Invertir decididamente en la niñez exige de una renovada concepción de lo que es el desarrollo, pues sólo desde una idea clara sobre cómo construir una sociedad igualitaria y para todas las edades es que podría avanzarse en el cumplimiento del Principio del Interés Superior de la Niñez. Se trata, sin duda, de un imperativo ético que aún no hemos sabido honrar.

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