Las restricciones son muchas 03-09-2018

Estamos a 87 días de que el Presidente electo tome posesión del cargo y durante los sesenta que han transcurrido después de la elección, tanto él como su equipo han podido ir pulsando la “temperatura” y la complejidad de los problemas que tiene el país 

Desde esta perspectiva, pueden señalarse varias restricciones que, seguramente, ya percibieron y sobre las que será fundamental intervenir a fin de llevar a buen puerto su administración.

En primer lugar, la principal restricción a la que se enfrentan es el tiempo, pues aún con los cinco meses que hay entre la elección y la toma de posesión, conocer, procesar y diseñar las nuevas estrategias para resolver los problemas de responsabilidad de cada secretaría y organismo de la administración pública, requiere de un “pulso” que sólo se tiene una vez que se está en funciones.

A todo esto, por si no fuera ya demasiado, debe añadirse la “externalidad llamada Trump”, quien en un exabrupto podría modificar las coordenadas de la relación bilateral o de los arreglos globales, de forma literalmente dramática.

Estar conscientes de las restricciones es una condición necesaria para todo gobierno; sin embargo, detectarlas, asumirlas y procesarlas, es también uno de los procesos más complejos para quien tiene el privilegio de tomar las principales decisiones públicas.

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