Para recomenzar 02-10-2017

La destrucción generada por los terremotos de los días 7 y 19 de septiembre pusieron de manifiesto, una vez más, los enormes rezagos sociales que persisten en el sur-sureste del país, pero sobre todo, lo que José Woldenberg señalaría alguna vez, como nuestra más grande “falla geológica”: la desigualdad. Desde esta perspectiva, a partir de ahora la solidaridad de los millones de personas que se volcaron para aliviar las necesidades de quienes resultaron afectados, debe convertirse en el único rasero aceptable de actuación para todas las autoridades.

Hay tres medidas que deben tomarse si realmente se quiere aprovechar la tragedia para recomenzar; y es que estos sismos deberían llevarnos, no a reconstruir lo que se destruyó, sino a un reinicio en la forma en cómo concebimos al país.

Es muy probable que el impacto de estos sismos, sumado a los efectos de la inflación en 2017, van a generar importantes retrocesos en los indicadores de pobreza, por lo que no puede asumirse que es simplemente “levantando casas” como vamos a resolver nuestros problemas estructurales.

Si las crisis son oportunidades para recomenzar —y ésta es una muy profunda— no debemos dejarla pasar, en el ánimo de comenzar a ser el país que merecemos tener.

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