Pobreza: el debate pendiente 18-08-2017

Construir instituciones no es un asunto sencillo. Si se piensa el tema desde la propuesta de Douglas North, éstas son entendidas literalmente como “las reglas del juego”, es decir, las instituciones son las reguladoras, canalizadoras y hasta facilitadoras de los procesos sociales. Desde esta óptica, el sistema institucional mexicano enfrenta el reto de consolidar a las instituciones que nos pueden permitir generar políticas públicas sustentadas en un diálogo público democrático, generadoras de consensos, y apegadas a los más estrictos criterios de racionalidad y eficacia.

Las instituciones, además, no actúan de manera aislada; y de hecho, los sistemas institucionales debieran funcionar de manera articulada, ordenada y generando sinergias a fin de garantizar el cumplimiento del orden constitucional y jurídico que les da existencia legal y, de hecho, que permite su materialidad.

El consenso necesario que debemos ser capaces de construir, debe poner en el centro del debate al trabajo digno, en un escenario de pleno empleo y de Estado de bienestar y para lograrlo, es urgente primero
elevar los umbrales que están definidos en el orden jurídico.

Ése es el primer paso: reformar la Ley General de Desarrollo Social para establecer cuáles son los mínimos de dignidad, y no los mínimos de cobertura considerados hasta ahora. Necesitamos transitar hacia una concepción de la pobreza comprendida en el sentido más amplio posible de acceso al bienestar, superando la idea prevalente hasta hoy, basada en la noción de supervivencia.

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