Pragmatismo y discurso 18-06-2018

La campaña política ha estado dominada por un discurso que se ha disfrazado de verosimilitud, pero que falta en esencia a la verdad. Esto se ha resumido de manera clara: no importa decir lo que sea, con tal de que la ciudadanía crea lo que se está planteando.

Hasta ahora, los candidatos a la Presidencia de la República han planteado un conjunto de propuestas deshilvanadas, incoherentes muchas de ellas entre sí, y otras que son francamente inviables tanto en términos de diseño de políticas públicas, así como de viabilidad técnica y financiera.

De manera lamentable para la democracia mexicana, los candidatos a la Presidencia han optado por un modelo de discurso que apela, no a la emocionalidad, sino al pensamiento mágico, el cual, traducido a la disputa política, obedece a una lógica patrimonialista del poder, desde la cual se presupone que la sola voluntad del gobernante bastará para generar las transformaciones requeridas en la sociedad.

Parecer convincente; ésa es la consigna de los tres candidatos con probabilidades de triunfo. No importa decir la verdad; no importa un diálogo racional y franco; no importa que los argumentos y propuestas no tengan ningún sustento técnico o financiero; lo que importa que la ciudadanía crea: ya en el poder pueden inventar una nueva narrativa.

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