Reconstruir a la asistencia social 28-05-2018

Se ha vuelto un lugar común entre los políticos mexicanos hablar de la asistencia social como sinónimo de paternalismo o de clientelismo político. Nada más equivocado.

Se habla también de la necesidad de eliminar los programas “asistencialistas” y dar paso a otros que promuevan “auténticamente” el desarrollo. Afirmación igualmente equívoca, porque los programas de asistencia social lo que buscan es, por un lado, modificar las condiciones estructurales que le impiden a las personas el ejercicio autónomo de sus derechos, o bien, proteger y tutelar los de aquellos que no pueden valerse por sí mismos, y que no tienen quién les asista.

¿Cómo articular al Inapam con el DIF? ¿Cuáles son las tareas del Conadis, que deben vincularse o articularse con las del DIF? ¿Cuáles son los nexos entre el Sistema Nacional de Protección Integral a Niñas, Niños y Adolescentes y el Sistema Nacional de Asistencia Social? ¿Cuál es la vinculación que debe tener la Comisión Nacional de Atención a Víctimas con el DIF?

Tenemos, al menos, 500 años de política de asistencia social, por lo que es un despropósito asumir el discurso fácil de “decirle adiós al asistencialismo”. Hay millones de niñas y niños en desamparo; cientos de miles de personas adultas mayores con discapacidad o enfermedades crónico-degenerativas, en el abandono; millones de víctimas de violencia intrafamiliar; es con ellos con quienes se tiene la deuda ética que sólo una institución como el DIF puede ayudar a paliar.

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