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¿Quién soy yo?

por Diana Sánchez Barrios

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Este artículo se enfoca en la idea de puntualizar las demandas y retos que la población transgénero/transexual exige a las autoridades a nivel local y nacional en materia de identidad de género


El movimiento del LGBTTTI en México como en el mundo ha contribuido a la lucha social por la mejora en los derechos humanos de la diversidad sexual; si bien podría remontarme a las luchas que se han logrado y conquistado como las ley de matrimonios entre personas del mismo sexo, la ley de sociedades de convivencia y la conmemoración del 17 de mayo como Día Internacional de lucha contra la Homofobia, aún quedan temas pendientes para la población transgénero/ transexual. Unirnos a la conmemoración de lucha contra la homofobia y no de la transfobia es seguir encasilladas como personas homosexuales, cuando no lo somos, debido a ello es que las luchas de las personas transgénero/ transexual deben de seguir su propio rumbo y luchar nuestras propias batallas.

En este sentido, enfocaré este artículo a la valoración de una ley federal que respalde la “identidad jurídica de la población trans”; población a la cual pertenezco como “mujer transgénero”, y por la cual he luchado los últimos años de vida; población con la que me siento comprometida para buscar la mejoría de su calidad de vida por la vía de los derechos humanos y leyes que nos respalden.

Derecho a la identidad jurídica

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La identidad no es sólo uno más de los elementos que conforman la esencia del ser humano como tal, sino aquel que representa la individualidad y la potencialidad de desarrollarnos como personas y como parte de un grupo social con derecho a tener un nombre y una nacionalidad, y así gozar y ejercer las libertades y los derechos.

Si bien la identidad se ha explorado desde diferentes ámbitos, es de vital importancia tomar en cuenta la construcción social y simbólica que se le ha dado desde la perspectiva de género, ya que la pertenencia y el arraigo ciudadano es un rasgo que nos permite reafirmar nuestros derechos humanos, mismos que le dan sentido a nuestras emociones, pensamientos y acciones, tanto en nuestros entornos inmediatos como puede ser el hogar y la familia y aquellos otros espacios en calidad de ciudadanos y ciudadanas; es por ello que la identidad es parte vital de nuestro diario vivir y de cómo percibimos nuestra realidad.

La identidad vista desde lo social nos permite mostrarnos a los otros libremente al ser reconocidos como sujetos de derechos; de no ser así, corremos el riesgo de vivir en la marginación y la discriminación, de ahí la importancia de contar con una personalidad jurídica como es la de obtener documentos tales como acta de nacimiento, licencia de conducir, pasaporte, credencial para votar, etcétera.

Asimismo, en el ámbito académico y desde el activismo social podemos comprender conceptual y socialmente a la población transgénero/ transexual, recordando las reflexiones de la feminista mexicana Rosalinda Ávila Selvas ha hecho respecto al tema:

“La transgeneridad es parte de la amplia gama que conforma la diversidad sexual, no es una patología física o mental, y aunque existe un gran debate sobre su origen y significados, se ha definido desde la sexología como ‘la condición humana en la que independientemente de que exista o no concordancia del sexo con la identidad de género, hay una vivencia permanente en un papel o rol de género, que no coincide con el sexo y con el género originalmente asignado’”.

Hay dos grupos diferentes de personas transgenéricas:

a) Aquellas con una condición definitiva en la que, además de la vestimenta, pueden optar por conseguir cambios corporales y cosméticos parciales, como un hombre biológico que se realiza un implante de pechos o una cirugía de feminización, pero que de ningún modo sustituiría su pene por una vulva.

b) Aquellas otras que viven la transgeneridad como un período transitorio de su condición transexual, previa a la consecución de un estado más satisfactorio, como la reasignación total o parcial de órganos sexuales comúnmente llamada “cirugía de cambio de sexo”.

Las personas travestis, a diferencia de las personas trangenéricas que permanecen en un rol de género determinado, adoptan ocasionalmente un rol de género distinto al propio (I)

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Comprender el proceso identitario, su construcción psico-social-cultural, se torna complicado para una sociedad cuyo patrón de reconocimiento de los roles femenino y masculino deviene del sexo asignado al nacer, es decir, hombre o mujer, como se puede observar en lo escrito por la feminista Rosalinda Ávila. La identidad transgenérica no puede deducirse solo por el hecho de nacer con un sexo, sino que involucra una serie de causas que solo pasan por la subjetividad, percepción y modo de vida de las personas trans desde la niñez afianzándose en la etapa de la adolescencia.

El proceso de transición física conlleva una serie de situaciones normalmente llenas de obstáculos para lograrlo; ese es un tema que puede tratarse en otro momento, ahora solo me enfocaré en lo complicado que es adquirir papeles que avalen nuestra identidad de género, háblese de acta de nacimiento, credencial de elector, títulos o constancias de estudio, etcétera, acordes a la identidad de género de la persona al momento de solicitarse ante el registro civil y otras instancias en la Ciudad de México.

La obtención de documentos legales y oficiales ha limitado nuestras oportunidades y capacidades para desarrollarnos plenamente en una sociedad aún conservadora y con prejuicios hacia las mujeres y hombres trans.

La justicia y el reconocimiento de la identidad de género tienen que ser un proceso justo que tome en cuenta nuestras necesidades y demandas. En este sentido, lo que se requiere es una ley federal donde se refleje el interés de las autoridades en mejorar la calidad de vida de las personas transgénero.

El derecho a tener un nombre y una nacionalidad consiste en el reconocimiento jurídico y social de una persona como sujeto de derechos y responsabilidades, y a su vez a la pertenencia a un Estado y a una sociedad para hacer valer su propia personalidad, porque finalmente nos ayuda a responder la pregunta filosófica: ¿quién soy yo?•

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Referencias:

I. Se consultó: http://www.enf2013.mx/portal/descargas/10_El_Feminismo_en_Mexico_frente_a_DDHH_Ponencia_Rosalinda_Avila.pdf 25 de abril de 2014

II. Consultar el Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal

III. Se consultó http://www.debatefeminista.com/PDF/Articulos/modifi241.pdf. 30 de abril de 2014

Diana Sánchez Barrios
Comisionada Nacional de Diversidad Sexual y Fundadora de la Asociación Civil PRO DIANA. Ha impulsado puntos de acuerdo en el Estado de México, Jalisco y Zacatecas para decretar el 17 de Mayo como día de lucha contra la homofobia, lesbofobia y transfobia. Desde su juventud ha trabajado en pro de los Derechos Humanos y Sociales de los grupos vulnerables, apoyando de igual forma a otras organizaciones sociales de todo el país con quienes ha emprendido luchas como: la defensa del Estado laico; defensa de los derechos de las personas trans y de la diversidad sexual; el derecho a la salud; el derecho a la vivienda; derecho al trabajo; y el acceso a la justicia con equidad.

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