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Virus del Papiloma Humano

por Guillermo Ibarra

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El cáncer cervicouterino (CaCu) es una enfermedad prevenible que se transmite sexualmente y causa la muerte prematura de aproximadamente 274,000 mujeres cada año, más del 85% de ellas viven en países en desarrollo, principalmente en aquellos en donde el sistema de tamizaje ginecológico y tratamiento es mínimo o inexistente (I, II).


En México el CaCu ha mantenido una tendencia descendente en los últimos años, sin embargo, esta disminución no se presenta de manera homogénea en el país, siendo los estados que poseen un menor índice de desarrollo humano y las zonas rurales los lugares que presentan un índice de mortalidad más elevado.

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El principal factor asociado al cáncer es la infección persistente por algunos de los tipos de VPH identificados como de alto riesgo y que se han vinculado con el CaCu.

Como parte de la prevención, dos intervenciones de salud son básicas y a su vez complementarias: la vacunación y el tamizaje para la detección temprana y el tratamiento oportuno a través de la citología vaginal (Papanicolaou) y la técnica de captura de híbridos.

En lo que respecta a la vacunación, la vacuna contra el VPH representa una oportunidad importante para reducir en forma significativa la carga mundial del CaCu, y es fundamental para los países, especialmente para aquellos en vías de desarrollo, llevar a cabo estrategias que permitan incluir esquemas de vacunación contra el VPH, con la finalidad de alcanzar tasas elevadas de cobertura y reducir la carga de la enfermedad. Actualmente se encuentran comercialmente disponibles dos vacunas, una bivalente contra los tipos 16 y 18 y una cuadrivalente que contiene los VPH 16, y 18, y adicionalmente los tipos 6 y 11, que son los responsables de verrugas anogenitales benignas. Ninguna de las dos vacunas contiene virus infeccioso y ambas son de tipo profiláctico y son más efectivas cuando se administran antes de la infección por el VPH (Cervical cancer action Coalition to Stop Cervical Cancer) (III).

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El contar con sólo dos fabricantes incrementa los costos de la inmunización de la vacuna, siendo esta la más costosa dentro de las incluidas en la cartilla de vacunación. Para el mercado privado, el esquema de tres dosis alcanza cifras por arriba de 300 dólares. Esta situación de costo de nuevas vacunas es un evento que se repite, y en el pasado se presentó para la vacuna de Hepatitis B, en donde los precios variaron de 50 a 80 dólares por dosis al inicio de su lanzamiento en los años ochenta, y una vez que se contó con nuevas plataformas tecnológicas, hubo más fabricantes que produjeron dicha vacuna, dando como resultado una mayor disponibilidad de vacunas autorizadas y, por lo tanto, mayor competencia, con la respectiva disminución de costos, alcanzando cifras de entre 0.17 a 0.38 dólares (UNICEF).

El acceso a vacunas VPH en países en vías de desarrollo no ha sido fácil, especialmente por el déficit de recursos que se tiene para completar los esquemas básicos de otras vacunas de interés, y por tanto sus países y las agencias internacionales están buscando alternativas que permitan acceder a estas vacunas y a nuevas plataformas tecnológicas.

Los procesos de producción de nuevas vacunas pueden tomar décadas, además de que el desarrollo requiere grandes inversiones, tiempo y capacidad científica y tecnológica. Para algunas vacunas, como el caso de la vacuna de VPH, la propiedad intelectual puede ser una barrera adicional. Por ello, una de las opciones es aprovechar la capacidad instalada que tienen algunos productores de vacunas en países en vías de desarrollo, como el caso de Cuba, Brasil, India y evidentemente México. Sin embargo, la tecnología es parte clave en los procesos productivos, y de especial relevancia para aquellos países que no tienen un recurso destinado para investigación dirigida al desarrollo de nuevas vacunas.

En lo que respecta a México, es clara la necesidad de mantener la distribución oportuna de vacunas de calidad, esto quedó manifiesto en la pandemia de influenza de 2009, en donde convenios previos de suministro que han permitido asegurar el abasto de vacuna de influenza estacional sirvieron de base para contar con vacunas para responder a una contingencia; es importante destacar que las vacunas son consideradas dentro de las acciones de Seguridad Nacional. De igual importancia es asegurar el suministro de vacunas como la de VPH como parte de las intervenciones primarias para la prevención del CaCu.

Afortunadamente, el Sector Salud ha logrado establecer convenios que le permiten adquirir la vacuna de VPH a precios menores a los que oferta el mercado privado, sin embargo, aún hay trabajo que hacer y el lograr disminuir los costos por dosis de vacuna redituará en la disminución del costo del programa de vacunación, permitiendo alcanzar una cobertura mayor en niñas de entre 9 y 13 años de edad.

Es necesario apoyar la producción local de vacunas, y un elemento clave es contar con tecnología disponible para ello. Actualmente se abren nuevas perspectivas a través de la transferencia tecnológica. Con la transferencia tecnológica se pretende satisfacer las necesidades locales, desarrollar y adquirir tecnologías, encontrar socios adecuados, promover incentivos financieros innovadores, etcétera (III).

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La Secretaría de Salud, a través de su empresa paraestatal, Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México, S.A. de C.V. (BIRMEX), ha establecido convenios con algunos de los principales fabricantes de vacunas. Estos convenios no sólo están considerando procesos de distribución, sino que en etapas subsiguientes se planea participar en algunas fases de los procesos productivos, con la finalidad de que al ser agregado un componente nacional se disminuyan los costos y con ello se faciliten los procesos de adquisición.

Por otro lado, con las recientes modificaciones a la Normativa Nacional de las Asociaciones Público-Privada (APP) se espera que se faciliten los procesos de transferencia tecnológica entre empresas de gobierno, como BIRMEX, y empresas privadas, en donde se identifiquen objetivos comunes, beneficios y se compartan riesgos. Este tipo de asociaciones no son un esquema nuevo; el modelo se ha utilizado a nivel internacional con varios ejemplo de éxito, por mencionar algunos, se tienen los casos de vacunas como meningococo, rotavirus, Hib, entre otros.

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Adicionalmente a las APP, otra área de oportunidad es la transferencia tecnológica de procesos innovadores y desarrollo que nacen en las universidades y centros de investigación nacionales o internacionales. Estas instituciones pueden apoyar la fabricación nacional, al transferir las tecnologías desarrolladas para producir nuevas vacunas contra VPH, que incluyan nuevos tipos de virus de interés para el país; nuevos sistemas de aplicación de vacuna (no necesariamente inyectables); nuevos adyuvantes que promuevan una mejor respuesta inmunológica, vacunas más estables, o bien plataformas tecnológicas que permitan disminuir los costos de producción. Para ello, es necesario promover las prácticas de transferencia tecnológica, y México cuenta con el marco normativo para ello.

Referencias:

I. Agosti, J.M. et al. N. Engl. J. Med. 356, 1908–1910 (2007)

II. Gakidou, E. et al. PLoS Med. 5, 132 (2008)

III. Padmanabhan, S. et. al. Patents. 28, 671-678. (2010)

Guillermo Ibarra
Director General de Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México, S.A. de C.V. Doctor en Derecho por Facultad de Derecho de la UNAM, Maestro en Administración Pública por la Universidad de Harvard, Cambridge, y Licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM. Es Miembro del Instituto Nacional de Administración Pública y de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, A.C.

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