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Incidentes prevenibles

por Hugo Martínez

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La primera causa de mortalidad de niños en México no se encuentra entre las prioridades de gobierno ni en la agenda pública. Esta indiferencia explica en buena parte por qué nuestro país no está cerca de frenar o empezar a revertir la muerte y lesiones de estos niños.


Los incidentes de tránsito son la principal causa de muerte de niños entre 5 y 14 años en México y la segunda causa de mortalidad de los jóvenes de 15 a 29 años del país. Estos incidentes no sólo cobran la vida de un número injustificable de niños y jóvenes, también truncan la vida de padres y madres: los incidentes viales son la segunda causa de orfandad en nuestro país.

Para Reacciona por la vida (www.reaccionaporlavida.mx), una asociación civil que trabaja para convertir este reto en una prioridad de la opinión pública y de política pública, una pregunta ha sido clave en la definición de nuestra estrategia y acciones: ¿cómo lograr que la sociedad y el gobierno mexicanos reaccionen?

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Lo primero es reconocer que los llamados accidentes viales no son accidentes. Los incidentes viales son prevenibles y México tiene la capacidad financiera y técnica para evitar la muerte de estos niños, jóvenes y padres de familia.

Las víctimas de la violencia vial tienen la legitimidad para reclamar un cambio sustancial de política pública y de asignación de prioridades y recursos. Alrededor de un millón de personas sufren lesiones cada año. Es una cifra preocupante que podría cobrar gran fuerza mediática y política si estimamos 10 millones de lesionados por década, que alrededor de 800,000 mexicanos viven hoy con discapacidad permanente por esta causa, y que se estima que alrededor de 16,500 personas mueren cada año.

Pero la fuerza potencial de las víctimas se esfuma en el mismo momento del incidente, cuando la muerte casi instantánea de un hijo, un padre o una madre deja a sus familiares paralizados. Reacciona por la vida, que cuenta con el apoyo de víctimas organizadas, de empresas y expertos de organizaciones sin fines de lucro, busca precisamente dar mayor voz a estas víctimas y promover una agenda nacional de seguridad vial y movilidad sustentable.

No existen estadísticas al respecto, pero el grado de indiferencia de los mexicanos parecería mostrar que la mayoría considera que los incidentes viales son accidentes. Accidentes que por tanto son imprevistos. Impredecibles. Inevitables.

La evidencia académica y las investigaciones muestran lo contrario. Un estudio pionero en México sobre la inseguridad vial, del Dr. Luis Chías, experto en geografía y seguridad en los transportes de la UNAM, mostró en 2008 que el 100% de los colisiones viales en la Ciudad de México ocurrían en 4% de las intersecciones. El estudio no sólo reveló eso, también mostró que la mayoría de esos incidentes sucedían entre jueves, viernes y sábado, en un periodo relativamente corto de noche y madrugada. Nada impredecible ni imprevisto. Todo prácticamente prevenible.

Recientemente, el gobierno de la ciudad de Nueva York se convirtió en el primero del hemisferio, desde la Patagonia hasta Alaska, en reconocer públicamente que los incidentes viales son prevenibles y en adoptar la llamada Visión Cero.

Esta Visión nació en Suecia, el país pionero en la seguridad vial, y establece en la ley de ese país que cero personas deben morir en colisiones de tránsito. Suiza ha estado muy cerca de lograrlo. Más aún, la reciente experiencia de Nueva York muestra el valor de la voluntad y la decisión política, por un lado, y de la aplicación oportuna de políticas de probada efectividad, por el otro.

El recién elegido Alcalde de Nueva York, tras observar que 2013 se había convertido en el peor año en una década en atropellamientos en su ciudad, anunció en febrero de 2014 un plan de mayor control (que incluyó menores límites de velocidad, mayor aplicación de la ley e intervenciones salvavidas en cruceros de mayor riesgo), bajo la Visión Cero.

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Tan sólo 10 meses y medio después, en enero de 2015, los principales medios de comunicación de esa ciudad dieron a conocer los resultados de ese esfuerzo y compromiso. Así, 2014 se convirtió en el año de menor número de atropellamientos en 100 años en Nueva York (es decir, desde que esa ciudad empezó a llevar estadísticas de este fenómeno).

La Ciudad de México también ha mostrado avances notables. En poco más de una década, el número de muertes ha bajado en un 70% como resultado del llamado alcoholímetro. El Distrito Federal, como Jalisco, van a la vanguardia y son las primeras dos entidades del país en adoptar un esquema regulatorio de movilidad (leyes de movilidad).

Pero México y los mexicanos no podemos esperar 10 o 20 años a que cada entidad del país reaccione y adopte una ley de vanguardia de seguridad vial y movilidad sustentable -que podría aumentar la calidad de vida, seguridad, competitividad y salud de nuestras ciudades-, y a que apliquen los programas y acciones de probada efectividad que podrían salvar miles de vidas y evitar millones de lesiones. La mayoría de las entidades del país no ha propuesto ni debatido iniciativas de este tipo y alcance.

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Por eso, en noviembre de 2014, Reacciona por la vida y sus aliados presentaron una iniciativa de Ley General de Movilidad a un grupo plural de senadores (del PAN, PRD y PRI).

Esta iniciativa propone un nuevo y efectivo marco de control a nivel nacional, como menores límites de velocidad; la automatización de la detección de infractores y en la expedición de multas; reglas de vanguardia para la expedición de licencias; la creación de un sistema de licencias por puntos de aplicación a los conductores irresponsables y recurrentes; la creación de un observatorio nacional de lesiones (para contar con un instrumento anual fiable de medición y evaluación); normas de fatiga para conductores; y un marco base para impulsar la movilidad sustentable, poniendo en el centro de la agenda y la regulación al peatón y los ciclistas, como sucede en otras grandes ciudades.

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Pero hace falta que trabajemos juntos, empresas, sociedad, víctimas, organizaciones sin fines de lucro, expertos, autoridades, medios de comunicación y universidades. Sólo así podremos revertir esta tendencia que absurdamente quita y pone en riesgo la vida de tantos mexicanos.

Hugo Martínez
Miembro fundador y Secretario Técnico de Reacciona por la vida, una asociación civil de víctimas de colisiones viales, empresas responsables y expertos en seguridad vial y movilidad sustentable.

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