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La unidad nacional y la crítica realidad

La unidad nacional y la crítica realidad

El evento por la “unidad nacional” realizado el día sábado 8 de junio en Tijuana, Baja California, reveló un conjunto de temas centrales para el presente y futuro de nuestro país, y que en buena medida modifican la lógica con la que inició la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Gobernar implica tener la capacidad de responder protegiendo el interés general ante las contingencias y problemas estructurales que enfrenta una nación y guardar el equilibrio entre ambas dimensiones es lo que determina la eficacia y calidad del gobierno.

Desde esta perspectiva, el evento de Tijuana ha sido leído en algunos círculos como la ratificación del poder y enorme respaldo popular del que dispone el Presidente. Se afirma en ellos que su capital político será suficiente para consumar las transformaciones que se plantearon en la campaña, las que le darán un nuevo cauce al país.

En otros espacios el evento ha sido leído con mayor cautela; pues, sin regatear solidaridad con la Presidencia, lo que se plantea es que los compromisos asumidos en la negociación con Estados Unidos pueden desviar la atención de las urgencias que tiene el país en distintos frentes.

Así, se argumenta que, a pesar de todo, los ingentes problemas que enfrenta México siguen ahí:

1. Una economía que no crece, en un escenario de baja inversión pública y privada, y reducciones preocupantes en los niveles de producción y consumo documentados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

2. Una violencia desbordada, y que aun con las marginales reducciones de los últimos dos meses, registra la reaparición de focos rojos en entidades como Michoacán y la propia Ciudad de México.

3. Una democracia con partidos políticos desacreditados, marcados por la corrupción, sin capacidad de representación y fracturados en sus estructuras internas, en un escenario en el cual ni Morena ha logrado consolidarse plenamente.

4. Un sistema de salud al borde del colapso y un sistema educativo nacional que entrará a un nuevo proceso de “contra reforma” cuyos resultados aún se prevén como inciertos respecto del reto enorme de garantizar educación pertinente y de calidad a toda la población.

5. Un aparato público que en distintas áreas no cuenta con recursos suficientes para cumplir con sus mandatos más elementales.

6. Un escenario ambiental y climático crítico caracterizado por una enorme pérdida del capital natural que requiere atención urgente, más allá del programa de reforestación que ha planteado el nuevo gobierno.

7. Rezagos sociales acumulados, infraestructura social colapsada y una realidad de pobreza y desigualdad que afecta a más de 50 millones de personas.

En medio de todo esto, surge la duda de cómo impactará la militarización de la frontera sur, sobre todo en regiones tan complejas como Chiapas; y en esto, la mayor duda se encuentra en si esta nueva estrategia fronteriza podrá desarrollarse con estricto apego a los derechos humanos, y sin alterar los frágiles equilibrios de la zona, relacionados con conflictos étnicos, religiosos y de propiedad de la tierra.

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Debe subrayarse que todo esto ocurre en un contexto de una globalización torcida, y que México es un país efectivamente globalizado, pero bajo la perspectiva norteamericana, y más aún en una relación asimétrica, frente a un presidente Trump que, luego del acuerdo firmado, amenazó nuevamente a nuestro país, afirmando que, en caso de que no se cumpla con lo acordado, siempre podrá regresar a la imposición de aranceles.

El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene la oportunidad de traducir su capital político para conducir al país a una auténtica democracia, impulsando una reforma política que consolide al sistema de partidos, así como sentar las bases para un nuevo modelo de desarrollo que permita crecer distribuyendo.

Lo anterior implica atemperar la magnitud de las metas planteadas al inicio de la administración; pasar a la historia implica, sí determinación y firmeza, pero también, mesura y prudencia. Y eso es lo que deberá equilibrar en los próximos días el titular del Ejecutivo, si de verdad quiere llevar a nuestro país al destino que merecemos tener.


Mario Luis Fuentes es investigador del PUED-UNAM. Síguelo en: @MarioLFuentes1

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